martes, 13 de mayo de 2014

THE STONE ROSES: ¿25 AÑOS DE UN APOTEÓSICO ÁLBUM DEBUT O DEL FINAL DE UNA BANDA?



“El álbum más grande de todos los tiempos” NME
“El mejor disco debut que he escuchado en mi vida” Bob Stanley (Saint Etienne)
“Los Stone Roses son más importante que Picasso” Demian Hirst (artista plástico)
“Es perfecto” Noel Gallagher
Reino Unido, casi concluyendo los 80s, la década había dejado para la posteridad pop dos bandas íconos: The Smiths y New Order,  quienes colocaron el nombre de su lúgubre ciudad natal,  Manchester, en todo lo alto, mostrándola como la lumbrera de la música contemporánea y de los sonidos del futuro. Los liderados por Morrissey y Marr endulzaron con sus melodías pop, la amarga y frustrada existencia de sus seguidores, víctimas  del desempleo y la falta de oportunidades, mientras que los ex Joy Division fusionaron a la perfección la disco con el rock, dejando esparcidas las semillas para la explosión acid-house, dance y la rave.
Dentro de ese contexto había una necesidad insatisfecha de los jóvenes ávidos de nuevas sonoridades que recogiera sus inquietudes y tomaran la posta dejada por las emblemáticas bandas “mancunianas”. Fue en medio de ese escenario que hace su irrupción el epónimo álbum debut de los Stone Roses, calando en las profundidades de los gustos del público británico y la prensa especializada. Pero los Stone Roses habían iniciado su gesta desde 1983, dándole con más fuerza a los tour dentro del circuito de Manchester a partir de mediados de 1985, tras la edición de su primer single “So Young”, en adelante seguirían con una serie de exitosos singles como “Elephant Stone”, “She Bangs The Drums” y “Fool’s Gold” que se encargarían de allanar el camino para su LP debut. Tras algunos cambios en la formación, la banda tendría como alineación estable a Ian Brown (voces), John Squire (guitarra),Gary “Mani” Mounfield (bajo) y Alan “Reini” Wren (batería).         
Ante una gran expectativa The Stone Roses fue lanzado hace 25 años, y la prestigiosa NME no tardó en denominarlo como “El álbum más grande de todos los tiempos”. Pero ¿por qué el entusiasmo desmedido ante un álbum debut? porque se trata de un disco que logra combinar a la perfección y con una majestuosidad como pocos, el historial del pop británico desde los sesentas hasta el mundo pre-rave, como resumiendo los últimos 30 años del panorama rockero inglés. Encontrando entre sus sonoridades elementos folk-rock, psicodélicos, dance, beat e  influencias Beatles y Byrds; sonidos que pondrían los cimientos de lo que después caracterizaría al brit-pop noventero. Los Stone Roses podían sonar dance sin ser electrónicos, sino reivindicando las guitarras y el añejo pop luminoso, luciendo auténticos, con una naturalidad excepcional. Su álbum debut es un testimonio de la creatividad musical  desbordante que ofrecía Manchester y sus músicos al mundo, además de plasmar con su música y letras el encuentro de dos culturas, la de una generación frustrada (juventud ochentera) y la hedonista lista para saltar a la pista de baile (adolescentes). Así como el reflejar la idolatría al ego y a la vez sentirse parte de una comunidad.     
The Stone Roses posee canciones que sencillamente son perfectas, grandes himnos a la arrogancia y piezas que son una invitación al baile desenfrenado. Pues apenas uno coloca el disco y al escuchar  los sonidos iniciales de “I Wanna Be Adore” es hipnotizado de inmediato por sus psicodélicos ambientes y su punzante bajo que golpea el corazón y nos sacude los sentidos en pos de una introvertida danza, de aquellas que ensayábamos en la soledad de nuestros cuartos, presos de nuestra euforia, rabia, fragilidad y desfachatez. Es imposible no dejar de moverse al compás del bajo y la batería, piezas claves del sonido Stone Roses, coloreados por los wah-wah de guitarra de Squire, teniendo en “She Bangs The Drums” una clara muestra de ello, pop psicodélico, derramando inocencia y frenesí a la vez. Los armoniosos arreglos de cuerdas de “Waterfall” son cautivadores así como la marcha de la percusión y su ondulante bajo. Otra canción para el baile, arrastrándonos hacia ambientes surrealistas, que posteriormente será   irrumpida por la alucinada “Don’t Stop”, que no es más que la marcha inversa y retocada de “Waterfall”. Prosigue la socio-política “Bye Bye Bad Man” y sus referencias al “mayo del 68” parisino. En la breve y acústica “Elizabeth My Dear”  los Stone hacen gala de sus gustos por los sonidos tradicionales, así como en  “(Song For My) Sugar Spun Sister” por laa sonoridades sesenteras.  
La nostalgia es hecha un himno en “Made Of Stone”, una canción impresionante, agradablemente trágica, para sacudirnos de las frustraciones y ponernos de pie.  Los arreglos de cuerdas de “Shoot You Down” dan paso a la calma y el sosiego con sus oníricas atmosferas, pero será solo un reparador descanso pues vendrán los guitarrazos en medio de silencios de la festiva “This Is The One” y el cierre con broche de oro de la extensa y extenuante “I Am The Resurrección” psicodélicamente deliciosa para el baile más desenfrenado.    

“Somos la banda más importante del mundo, porque tenemos las mejores canciones y aún no hemos mostrado nuestro potencial”  Ian Brown / NME/ 1989.
A pesar de lo manifestado  por Brown durante el esplendor de la banda, la historia de los Stone Roses fue muy corta. El ser catalogados como grupo de culto y ser tratados como iluminados alimentó aún más su natural arrogancia, que traerían como consecuencia pugnas con su modesta disquera Silverstone Records, pues los de Manchester habían sido seducidos por Geffen Records, el lío se fue hasta los tribunales y trajo como consecuencia que se postergara la publicación de su segundo álbum, Second Coming. En la interna las luchas de egos llevarían a cambios en la formación y posteriormente a la separación definitiva en agosto de 1996, tras pésimas presentaciones en los festivales de Benicássim y Reading, haciendo un esfuerzo por resistirse a morir.  
Se dice que entre los cambios de integrantes, Slash guitarrista de los Guns’n’Roses, se ofreció para integrar la banda, pero Ian Brown lo “choteó”. Es que sencillamente este sujeto por más virtuoso que sea con las cuerdas, jamás estaría a la altura de las canciones de los Stone Roses.  
Si bien los británicos nos dejaron este majestuoso disco, nunca llegaron a completar una obra sólida  y menos a la talla de sus antecesores. Pero sí un legado, abriendo paso para el sonido que vendría en la siguiente década, marcaron el renacimiento del sonido inglés. Su actitud arrogante influiría en los hermanos Gallagher y Oasis, su moda baggy de los peinados retro así como su sonido también influiría mucho u poco en Blur. Y además  ambas bandas reencarnarían entre ellas, la vieja pugna entre The Beach Boys y The Beatles.  
El 18 de octubre del 2011 mediante conferencia de prensa en un hotel de Londres la banda anunciaría su regreso, pero solo esporádicas presentaciones y pequeñas giras le siguieron al anuncio. Siendo la presentación más emblemática, la realizada en el festival de Coachella del año pasado. Aunque se rumorea un nuevo trabajo, The Stone Roses parece nunca podrá superar los índices de  divinidad ofrecida en su epónimo álbum debut. ¿Celebramos las bodas de plata del disco?  Por ahora esperemos el estreno de su documental "Made Of Stone" a estrenarse este 30 de mayo.
   

martes, 29 de abril de 2014

WARPAINT: FEMINIDAD EN CLAROSCURO



WARPAINT
WARPAINT
ROUGH TRADE (2014)
Las chicas de Warpaint con su álbum debut The Fool (2010) habían impactado a la prensa especializada con su sencilla pero efectiva propuesta musical, propia de un alucinante soundtrack hecho para caminar por en medio de calles solitarias y suburbios, es por ese entonces que la expectativa sobre la banda fueron creciendo en relación a su prometedor futuro, pues no era común hallar a un grupo de féminas apostar por la exploración sonora y la psicodelia. Su segundo epónimo álbum, lanzado el 20 de enero pasado ha pagado con creces la larga espera, al entregarnos un trabajo más sinfónico, denso, atmosférico y rico en texturas, con arreglos  guitarras que crean ambientes más ensoñadores, entremezclándose con sonidos de hipnótico trip-hop, jazz y hasta electrónica que enriquecen grandemente su obra.
Warpaint es un disco arriesgado y plagado de excelentes canciones, para saborearles una y otra vez e ir encontrándoles tras cada nueva escucha razones de sobra para regocijarnos con sus magníficos temas, al estar poblados por una serie de detalles y recursos que se convierten en todo un festín ir descubriéndolos poco a poco; y es que mucho de su excitable sonido se debe al talento de sus integrantes sumado a la mano divina del reconocido productor Mark Ellis, mejor conocido como “Flood” (Depeche Mode, U2, Nick Cave & The Bad Seeds, entre otros). Logrando que el sonido de la banda suene más sólido y maduro.
Al igual que las Dum Dum Girls, estas féminas toman como base lo nebuloso y grisáceo de su propuesta musical y visual, para captar la atención de quienes estamos en la búsqueda no de un “remember” new wave ni dark 80s-90s, sino de sonidos que realmente nos vuelvan a emocionar, que nos dejen huellas que perduren con el paso del tiempo, que nos haga renovar la fe en las generaciones emergentes dentro del mundo pop.
Oriundas de Los Angeles, las Warpaint iniciaron su actividad musical el 15 de febrero del 2004,  tocando dentro del circuito de L.A. durante tres años, captando a sus fans con canciones como “Stars”, “Beetles” y “Elephants” que formarían parte su auspicioso debut, el EP Exquisite Corpse (2008). En el 2009 firmarían con discográfica Rough Trade, emprendiendo una extensa gira por los Estados Unidos y Europa, lanzando el 25 de octubre del 2010 su primer álbum, The Fool, recibiendo muy buenas críticas de la prensa especializada.  
Las nenas de Los Ángeles con su nuevo disco, nos demuestran que The Fool no había sido un feliz y espontáneo  chispazo creativo, sino el inicio de una fructífera carrera, por cierto muy ajena a los cánones “mainstream”. En una entrevista para NME, la baterista Stella Mozgawa  afirmó que Warpaint planeaba hacer un “experimento y escribirlo…”. Jenny Lee Lindberg bajista del grupo quien elaboró la composición del nuevo material, señalaría que la mayoría de las canciones fueron escritas “en medio de pruebas de sonido, ensayos y cosas que fluían en el escenario”. La guitarrista y cantante Theresa Wayman manifestaría que la intención de la banda, era crear un sonido minimalista en Warpaint, experimentando más con guitarras acústicas e instrumentos de percusión. Mientras que la también guitarrista y cantante Emily Kokal resaltaría que el R & B y la música rap influenció en el sonido de Warpaint,  señalando además que en el álbum se incorporaron cajas de ritmos y ruidos que crearon ambientes sonoros peculiares a los estándares del rock, obteniendo un sonido “definitivamente diferente” al de su primera larga duración. Afirmación totalmente cierta, pues Warpaint es más rico en atmosferas sónicas y más pulido artísticamente que su álbum debut.
Las primeras escuchas del disco, nos puede sonar a característico post-punk, experimentando una especie de revival noventero entre The Cure etapa Wish con trip-hop, con sonoridades más atmosféricas, etéreas y espectrales, matizadas con psicodelia, como si las féminas brindarían tributo a sus influencias, pero no es así, pues las californianas demuestran que a partir de ese bagaje sónico, son capaces de llevarnos por sensaciones que transitan entre lo placentero y lo difícil, adornadas por sus sensuales y fantasmales voces. A pesar de no haber espacio para canciones bonitas como “Baby” sino para encontrar el éxtasis en los arreglos de cuerda y las seductoras voces de sus cantantes, las californianas nos muestran que en medio de sus oscuras y tenebrosas sonoridades, al igual que otras mujeres del pasado como Siouxsie, podemos encontrar la belleza, y que entre tantas atmosferas grises existe lugar para delicadas texturas sonoras.        
El envolvente bajo de su excepcional bajista se convierte en el soporte principal sobre el cual giran las melodías y estructuras sonoras de Warpaint, muestra de ello es su adictivo single “Love is To Die”, en donde Jenny Lee se porta como la alumna más aplicada de Simon Gallup.
Warpaint  se inicia con el breve instrumental titulado “Intro”, en donde sobre la base de una jazzística batería, fluyen lacerantes guitarras que nos van introduciendo desde el comienzo a su etéreo mundo sonoro, abriendo paso para la siniestra “Keep It Healthy”, sonando al Radiohead de inicios del nuevo milenio, tanto por sus cuerdas como por su percusión, en donde las voces de Emily y Theresa resultan somníferas.  
“Love Is To Die” es sin duda el punto cumbre de la obra, desde su etérea y breve introducción, va surcando el camino por donde transitará el hipnótico y envolvente bajo, para luego entremezclarse con las cuerdas de las guitarristas, evocando a Cocteau Twins  y al Cure de su etapa Disintegration-Wish, en donde la densidad del tema juega con nuestras emociones, producto de la exploración sónica, virtuosismo y exquisitez de su ejecución. Prosigue “Hi”, que se constituye en el primer brochazo trip-hop de la obra,  atrevido y potente tema que nos recuerdan a los Massive Attack en su etapa de esplendor, pero haciéndonos suponer que los bristolianos quisieran tocar en clave post-punk.   
En “Biggy” sus cautivantes arreglos electrónicos combinándose con el encanto vocal y melódico de su intérprete, trae como acompañante una reposada percusión, resultando todo un manjar sonoro, otra vez la evocación al mejor trip-hop de Bristol, es evidente. “Biggy” es realmente una pieza cuya magistral sonoridad nos termina hipnotizando gracias a su seductora estética sónica.  Pero todavía hay más, pues “Tesse” se sale aún más del molde lúgubre del disco, con su desconcertante inicio de cuerdas acústicas que luego irán desvaneciéndose para nuevamente envolvernos con sutiles arreglos electrónicos y de percusión, además de dejarnos embelesados con sus dulces coritos con ciertos aires a la Björk del Vespertine. Pero todavía resultará aún más desconcertante escuchar de en medio de las tinieblas un tema como “Disco//Very” (¿admiración por los Pet Shop Boys?), en donde nos muestran su faceta más experimental y aventurera, creando una rareza exótica de corte dance, hip-hop y electrónica que nada tiene que ver con todo lo hecho por las féminas, siendo llamativo su desenfadado canto cuasi “gangsta-rap”.
Con la reposada pieza de arte llamada  “Go In”, las Warpaint nos terminan por desubicarnos, al dejarnos desorientarnos con sus tenues  pinceladas jazzísticas y tribales, explorando con sonidos innovadores que destilan cierta bruma que paradójicamente resulta agradable, en donde la voz nuevamente se luce en medio del bizarro clima sonoro. A esta altura del álbum cabe preguntarnos  ¿hacia dónde quieren llevarnos estas mujeres? Pues sencillamente a los territorios sónicos que se les antoje, pues no nos queda otra que caer presos de sus seductores encantos sonoros.
Warpaint en Coachella 2014
Y es que las Warpaint pueden hacer lo que quieran con nosotros, al tenernos rendidos ante sus pies e hipnotizados musicalmente. Es así que “Feeling Alright” se convierte en otra delicia, aunque la pieza se encarga de reorientarnos un poco hacia el camino sonoro inicial de la obra. Luego continuará ese sonido amenazador, crudo y minimalista de “CC”, que es realmente espeluznante y espectacular, dispuesto a perturbar la estabilidad emocional de su oyente, en donde los teclados y las voces lucen de manera caótica, y su atemporal percusión ambienta un clima con semejanzas apocalípticas, sin duda otra genialidad del disco. El minimalismo ambient y electrónico de la confusa “Drive” nos ofrece otro corolario más de  lo que son capaces de lograr estas chicas con sus exploraciones sónicas.  Para cerrar el disco, las Warpaint nos entregan la desgarradora “Son”, en donde funestas y desesperanzadoras voces son acompañadas por toques sutiles de piano, cuerdas y batería,  creando una elegíaca y conmovedora pieza. 
Como palabras finales para el álbum, resaltar el extraordinario trabajo de su baterista, Stella Mozgawa,  sabiendo manejar los tiempos, cuando marcar el ritmo y salirse del mismo. La constitución de las voces de Emily y Theresa como otro punto alto, sonando por momentos cándidas, espectrales y hasta fantasmagóricas. Los etéreos y sinuosos arreglos de guitarras en combinación con sintetizadores y otros ruidos ambientales, crean unos ensoñadores climas sonoros para nada angelicales sino tensos, que nos mantienen en suspenso y colindantes con lo terrorífico.
Espectacular show el ofrecido en Coachella
Con esta segunda entrega, Warpaint demuestran poseer una personalidad como pocas bandas (incluidas la de varones) basada en la interacción de sus integrantes, tanto dentro  del estudio como en sus extraordinarias presentaciones en vivo, como la realizada en el reciente festival Coachella, en donde terminaron de conquistarme.  Desde ya con desmedido entusiasmo anhelo el arribo de su tercer álbum, que espero no se haga esperar como éste. Sin duda las mujeres “siguen dando la hora” dentro del panorama actual del rock-pop independiente.

lunes, 21 de abril de 2014

DUM DUM GIRLS: ENVOLVENTES TINIEBLAS FEMENINAS


Dee Dee Peny, cerebro de Dum Dum Girls

TOO TRUE
DUM DUM GIRLS
SUB POP (2014)
Sin duda que las bandas conformadas por chicas o lideradas por ellas están dando la hora dentro del panorama actual de la escena rockera independiente, derrochando brillante pop como es el caso de HAIM o visceralidad y rabia como la emanada por las Savages, por citar dos de los mejores ejemplos del año pasado. Este año las oscuras melodías de Wairpaint vuelven al ruedo y también unas renovadas Dum Dum Girls, con su tercer álbum bajo el brazo titulado Too True. En esta ocasión las ahora radicadas en New York se despojan de sus influencias garageras y punkekes, de aquel sonido desnudo de sus inicios (al que algunos catalogaron como lo-fi) para asimilar sonoridades más contemporáneas, tamizándolas con texturas algo más sofisticadas que bordean entre el post-punk, noise-pop y el dream pop,  logrando un cautivante álbum a pesar de su corta duración, aunque esto ya es una característica en la trayectoria de las féminas.
La sensual voz de su vocalista, líder y guitarrista Dee Dee Peny flota en medio de cambiantes atmosferas que transitan entre las tinieblas y la melancolía. El penetrante mensaje de su último tema, la hermosísima balada “Trouble Is My Name” (I had a visión/ i begged and i pled/ i had a vision/ i wanted to be dead….i had a visión/Destruction ruled/I had a vision/the flames cooled/ trouble is my name, is it your name too?) resulta realmente conmovedor. Así como también la nebulosa, fúnebre y siniestra “Lost Boys And Girls Club”, cuyas  guitarras  exhiben clara influencia al The Cure más oscuro y gótico. A decir de Dee Dee Peny, Too True  ha logrado “un sonido  rock’n’roll más grande (¿?), orientado hacia el pop inglés de los 80s y el brit pop de los 90s”.
El álbum contó con la producción de  Richard Gottehrer, quien desde hace un par de años se ha convertido como una especie de gurú de las chicas, y la participación Sune Rose Wagner de Raveonettes, quienes aportan su cuota, al ofrecer un despliegue más variado y amplio de sonoridades de guitarras y efectos, y por allí uno que otro coqueteo con los sintetizadores a la música del álbum. La concepción del disco transcurrió de manera espontanea pues tardó solamente dos semanas, algo rescatable teniendo en cuenta que para el poco tiempo tomado, el trabajo final luce una solidez encomiable de principio a fin. Aunque también se deba a que en esta ocasión la composición es obra exclusiva de su líder, diferenciándose claramente con  la forma de trabajar para el anterior registro, en donde cada integrante aportó sus ideas.
Y es que el origen de la agrupación data cuando su cerebro, Dee Dee Peny empieza a grabar sus composiciones en su dormitorio de Los Angeles en el 2008. El nombre de la banda, lo tomó de una canción de Iggy Pop,  “Dum Dum Boys”. Posteriormente Peny grabaría cinco canciones en un CDr, distribuyéndolo bajo su propio sello, Zoo Music, luego lanzaría un EP y un 7”, lo que le serviría de plataforma para firmar por el sello Sub Pop en julio del 2009. El debut llegaría con el sonido fresco, desgarrador y minimalista (tomando bastante influencia de los 50s y 60s) del álbum I Will Be (2010). En el 2011 lanzarían He Gets Me High EP, incluyendo una versión del famoso “There Is A Light That Never Goes Out” de The Smiths. Only In Dreams (2011)  se convertiría en el segundo larga duración de la banda, y continuando con su vena prolífica en septiembre del 2012, Dum Dum Girls editarían otro EP, el magnífico End Of Daze.
Lanzado el pasado 28 de enero,  Too True  si bien es un trabajo menos agresivo que sus predecesores, nos trae un conjunto de canciones de tonalidades claroscuras, de envolventes y seductores riffs, pero a la vez más limpio y pulido. Su primera pieza “Cult Of Love” nos ofrece grisáceo e hipnótico pop, poniendo lo justo, a pesar de la gruesa capa de guitarras ruidosas, su atmosfera sonora luce fina y delicada. “Evil Blooms” transpira y suda 80s, y de esa misma fuente new wave bebe “Rimbaud Eyes” aunque con sonidos más cromáticos e indies vigentes. La pegadiza “Are You Ok?” que irradia cierto aire Pretenders, se encarga de traer el primer momento de sosiego del disco. Prosigue la bellísima “Too True To Be Good”, onírica y bailable pieza, de envolvente base rítmica, en donde la seductora voz de Penny nos conduce a ensoñadores parajes.
“In The wakes Of You” Dee Dee nos sigue confesando sus influencias, en esta oportunidad el turno es para los Smiths, pues su guitarra parece recrear a la de Marr, y por qué no también Raveonettes, en donde su música resulta una especie de combinación de punk con pop indie. La siniestra suciedad del The Cure más sombrío entrelazándose con el noise-pop era Automatic de  Jesus And Mary Chain, se hacen presente en “Lost Boys And Girls Club”. Otra vez una enérgica base rítmica resulta adictiva en “Little Minx”, para luego sacudirnos los sentidos con estruendosos feedbacks de guitarra, al mejor estilo de los hermanos Reid. Nuevamente las percusiones y las guitarras nos terminan conquistando el organismo con la atractiva y pegajosa  “Under These Hands”, finalmente Too True tiene su cierre perfecto, con los hermosos ambientes sónicos de “Trouble Is My Name”, el segundo instante de calma del LP, en donde Dee Dee Peny coloca el colofón ideal a lo que ha sido su interpretación vocal a lo largo de álbum, poderosa, preciosa, áspera, agresiva pero a la vez delicada. Logrando por momentos traer a mi mente la imagen de Siouxsie Sioux.
Finalmente creo que las canciones pudieron extenderse un poco más, pues en varios temas las Dum Dum Girls nos dejan con la miel en los labios, la producción pudo arriesgarse un poco más en este aspecto y ser más ambiciosa, y haber logrado resultados todavía más sobresalientes, quién sabe hubiésemos estado ante una obra maestra. A pesar de ello Too True  es uno de los mejores álbumes de este 2014, Dee Dee Peny le ha dado un toque algo más goth y dark a su música, pero sigue continuando con sus letras embargadas por la sensualidad y el existencialismo, en donde las guitarras asumen la conducción musical de su obra. Enhorabuena que las mujeres sigan liderando el actual panorama musical, si lo hacen como las Dum Dum Girls. 

Nuestra primera aventura en You Tube

Regresamos a blogger para compartir nuestra primera aventura en Youtube. Esperamos la sigas...