Hace unos días me topé con este disco, tras oírlo mi rápido
cuestionamiento fue ¿Por qué nadie me habló de este músico? Y tras darle una
atenta audición a cada una de sus obras anteriores con mayor vehemencia me
preguntaba ¿cómo pueden pasar desapercibidos trabajos así? Pues lo que hace
Diego Romero tras el nombre de La Vie, es sin duda de rangos superlativos. El
secreto mejor guardado en mi periplo por tierras arequipeñas. Así que sin
pensarlo dos veces cuando apenas vi el disco físico lo adquirí.
LOS
INICIOS
Muchas ideas sonoras pululaban por la mente de Diego
Romero, pero no fue sino hasta que consiguió los elementos y recursos
necesarios como un computador, micrófono y como dice él su “evolución y madurez”,
además de sus guitarras y su voz, emprendió su aventura sonora como La Vie,
cuyos actos los describe como viajes.
The
Days in The Capital (2012) marcó el inicio de la carrera de
este arequipeño explorador del sonido, mezclando folk con post-rock e
incluyendo sintetizadores en sus composiciones, como la techno “Marihuana
Cocaina”, y la voz como un instrumento más, y aún por allí tijeras, creando
canciones breves pero contundentes. Luego lanzaría su Ep Do It Now (2013),ensayando
con nuevas texturas y ritmos, explotando aún más el sintetizador pero sin
llegar a sonar como un disco de electrónica, pero sí algo más exótico y
cósmico. Se trata pues de un excelente disco de transición, donde el músico
registra sus intentos en su búsqueda de la identidad sonora. Ese mismo año lanzaría el instrumental Be
Like The River, compuesto para el documental de un amigo suyo, son 8
hermosas piezas de fácil escucha, cercanas al post-rock, mientras que en Conexión
(2014), su viaje predecesor a su nuevo álbum, la propuesta del artista
alcanza su consolidación y se torna algo más versátil e introspectivo a la vez,
incluyendo otros estilos inéditos en su exploración, como el progresivo, y mandándose
con temas prolongados como “No Hay Límites” (casi 11 minutos), contrastando con
todo lo hecho hasta entonces.
AUTODIDACTE
La música de este disco, lanzado en enero, es muy
paisajista, pintándonos ambientes bucólicos, agrestes y galácticos, a pesar de
dejar atrás sus sintetizadores y demás parafernalia electrónica, tan solo
enlazando sugestivo folk con una instrumentación minimalista; se trata de una
bella obra que al observarla, no nos queda otra que contemplar parajes naturales a través de la
misma, y apreciar sus influencias de la etapa psicodélica de los Beatles,
bajo la guía de Ravi Shankar Ratnam, maestro no solo de exploraciones sonoras
sino también de otras “hierbas”.
El introspectivo folk de “432 ó 440” nos da la bienvenida
a este mágico álbum, pintando escenas pastorales, para luego una guitarra
espacial nos lleve por senderos siderales, convirtiéndose en una excelente preludio para este magnífico álbum. En “Zeth” las guitarras eléctricas y acústicas
van hilvanando sonoridades atmosféricas que posteriormente frenan su ascenso
para crear ambientaciones menos sofisticadas, pero sumamente cálidas. La lóbrega
“OM”, ejecuta una marcha in crescendo de guitarra y percusión de rasgos
intrigantes al más puro estilo de Swans, de aquellas que nos mantienen en
tensión y parecieran explotar en cualquier instante, manteniéndonos en alerta
hasta su final.
La exótica “Ladrones de energía mental”, gracias a su
percusión hindú que sirve como soporte para que se desplacen sonoridades
vocales y de cuerda, cuasi mantra, nos trae el lado más ecléctico de la placa.
Sin duda la pieza más experimental y lograda. En “Panteísmo”, ligeros punteos y arreglos de
guitarras electro y acústicas, nuevamente edifican una pieza de niveles estratosféricos.
Mientras que la psicodélica “Hoy será ayer y mañana será hoy”, de arreglos de
percusión cavernosos y guitarras orientales, resulta muy atrayente.
Un canto onomatopéyico acompañado por xilofón, suaves
líneas de teclado y guitarra conciben la sugestiva “Introducción”. Una
agradable “intro” de guitarra acústica y saturada armónica nos atrapan en “Deja
a tu mente descansar”, donde otra vez Romero emplea su voz como un recurso más
de instrumentación, pero luego éste mutará hacia una interpretación convencional, convirtiéndose
en el único tema con letra, impulsando el canto como un medio
catártico, más adelante unas retorcidas líneas de guitarra le otorgarán dotes
delirantes a la pieza. La apacible pero alucinógena “Sosiego” nos otorga
minutos para entrar en trance.
Finalmente ¿Música para levitar, meditar o simplemente
para viajar a nuestro subconsciente o hacia alguno de esos mundos que tenemos escondido
en la memoria? Es la pregunta que me inspira la deliciosa “Paul
Ligeti”, cuyas delirantes capas sonoras, de ciertos tintes “noise” resultan
cautivadoras. Autodidacte
es un álbum
alucinógeno, por momentos surrealista, pero oportuno para despegar por unos
momentos los pies de esta tierra y encontrarnos con nosotros mismos.
Sencillamente genial.
Sin dinero en los bolsillos ni los recursos necesarios para
hacer una grabación “decente”, acorde a los “estándares” de nuestra época, pero
inspirados en la auto-gestación artesanal de la primera dosis de Narcosis, recopilando
los escasos casetes en blanco que existen en el mercado arequipeño y grabándolos
uno por uno, y la estética lo-fi, los muchachos de Hombre del Espacio se
animaron a concebir esta maqueta, cuyo título no puede reflejar de mejor manera
el ambiente que rodeo su concepción, donde la banda nos presenta su propuesta
sonora que transita entre el lado áspero de Yo La Tengo y el ruidismo de los Sonic
Youth, sin intención de ser unos “copistas”, sino tomando como punto de partida
la obra de las bandas en mención.
Pablo (bajo) Fernando (batería) Herber (guitarra y voz) y Luis (Guitarra)
La historia de los hombres espaciales se remontan a poco
más de un año atrás cuando Herber Paredes (guitarra y Voz), Luis García
(guitarra) y Fernando Morales (batería) se conocen y en una especia de espontánea
audición coinciden en “gustos y colores”, mandándose con una improvisación de
17 minutos. Desde ese momento decidieron emprender juntos su vida musical. Para
la elección del nombre de la banda, existieron tres candidatos: “Superdios”, “Hombre
Espacial” y “Hombre del Espacio”, siendo elegido este último por sus gustos por
David Bowie y Stanley Kubrick. Los ensayos iban y venían y por mucho tiempo no
sintieron la necesidad de incorporar un bajista, pues lo suyo estaba centrado
en hacer ruido con las guitarras, hasta la llegada de Pablo Pantigozo en
octubre del 2015, quien también fungió como productor de la maqueta.
“En bancarrota” está compuesta por seis temas, que a decir
de su líder Herber Paredes “son demos
previos al lanzamiento del álbum que debe salir entre junio y julio de este año”,
mientras que Luis García señala que “son
ensayos que ni siquiera estaban previstos para que formarán parte de un
registro”. Luego la idea se cristalizaría en lanzar el material a través de
bandcamp y posteriormente en la grabación del casete.
Herber Paredes poniendo lo suyo...
La breve “Energía”, paradójicamente el último tema en
ser compuesto de los demos, calienta motores con sus ligeros rasgueos y punteos
de guitarra, que adquirirán rasgos más rítmicos y “noise” con “Superdios”, y melódicos
en “Opresión, Liberación” pero sin despegarse de la distorsión para construir
sus murallas de ruido-pop. Así concluye
el lado “A”.
“El Retorno de la Hydra” inicia la segunda cara del
casete, el más visceral de la obra, siguiendo esa vertiente noise-pop ya
establecida, pero yendo de lo melódico a lo más retorcido y aún lo adrenalínico.
“Saludos desde el Planeta Tierra” es el
punto más débil del acto, pues luce falto de fuerza, pero tomemos en cuenta que
se trata de un ensayo, y que existe “Transbordador”, el tema más logrado de la
maqueta, desde su hipnótico inicio donde guitarras y batería construyen una
marcha pendular, que luego va cuesta arriba, incorporándose a toda esa texturas
de guitarras, ciertos arreglos de cuerdas y ruidos producidos que resultan muy
sugestivos, poniéndonos en trance, sobre todo esos guitarrazos emulando a Moore
y Ranaldo, alcanzando niveles atmosféricos en varios pasajes. Al final de la
maqueta podemos encontrar una serie de fragmentos de canciones y ensayos de
nuevos temas, presentados a manera de collage, y que nos ofrece ciertas
referencias hacia donde irá el futuro sónico de Hombre del Espacio.
HDE haciendo ruido en el Virgo la semana pasada
Por ahora los muchachos de Hombre del Espacio están
enfocado en la promoción de “En Bancarrota”, anhelando agotar el tiraje de 30
casetes puestos en distribución, con conferencia de prensa de por medio (llevada a cabo el pasado 5 de febrero) y
presentaciones en vivo, sobre todo estas que han sido muy buenas y
ensordecedoras, dejándonos con gran expectativa sobre su próxima producción.
A nuestro episodio final podríamos haberlo titulado el retorno de las Jedi, pues Björk después de muchos años vuelve a estar en la vanguardia de los ojos de la crítica mundial, recuperando el sitial que nunca debió dejar y Julia Holter regresa al lugar de honor, asumiendo lo que es suyo, pues sus obras están acostumbradas a barrer en nuestros recuentos anuales, estas chicas sí que son "superpoderosas", aunque en este año los varones han equilibrado un poco las cosas ante el predominio de obras realizadas por féminas durante los años anteriores. Mención a parte para Low, dos décadas regalándonos buenos álbumes, no hay ninguno malo, ni siquiera regular en toda su carrera. Y un asombroso trabajo de Sufjan Stevens demostrando que con muy poco pero harto corazón e inspiración se puede conmover multitudes. Aquí están las producciones de niveles superlativos del año que ya se fue....pero antes repasemos las posiciones anteriores... 33. Art Angels - Grimes 32. Sometimes I Sit and Think, And I Sometimes I Just Sit - Courtney Barnett 31. The Epic - Kamasi Washington 30. From Kinshasa - Mbongwana
Star 29. Star Wars - Wilco 28. Ghost Culture - Ghost Culture 27. Universal Themes - Sun
kil Moon 26. Mutant - Arca 25. The
Magic Whip - Blur 24. Panda
Bear Meets The Grim Reaper - Panda Bear 23. Grey Tickles, Black Pressure - John
Grant 22. Culture of Volume – East India Youth 21. Eclipse - Twin Shadow
20. Shadow of The Sun - Moon Duo
19. Every Open Eye - Chvrches
18. Miseress - Mueran
humanos
17. Maze
of Woods - inventions
16. Girls in Peacetime Want To Dance - Belle & Sebastian
15. Deeper -The Soft Moon
14. More Faithful - No Joy
13. Fanding Frontier - Deerhunter
12. Complete Music - New Order
11. Are You Alone? - Madjical Cloudz
10. I Love You Honeybear - Father john Misty
9. Platform - Holly Herndon
8. Depression Cherry - Beach House
7. Viet Cong - Viet Cong
6. Thank Your Lucky Star - Beach House
5. Garden of Delete - Oneohtrix Point Ever
4
VULNICURA
BJÖRK
One
Little Indian
La
cosa no se le presentaba nada fácil a la islandesa, aunque sinceramente a estas
alturas ¿qué tenía que demostrarnos? porque a pesar de su
recomendable performance Biophilia Live (2014), y
la experimentación propuesta con novedosos instrumentos en su álbum anterior
(2011), como suma, no dejaron satisfechos del todo, a la crítica ni a sus
seguidores, los ensayos de Björk resultaban poco atractivos y escasos de
inspiración o “viéndolo por el lado amable” no los llegamos a comprender.
Para
esta nueva aventura decide inspirarse en su ruptura amorosa con el artista
Mathew Barney (una relación de 13 años y una hija de por medio) y reclutar a “sangre nueva” que pueda ayudarle en su reinvención
sonora, como el joven productor venezolano Arca, quien logró posicionar su
renovado sonido en su justo medio, recurriendo a la influencia de dos de las mejores obras de la islandesa,
Homogenic (1997) y Vespertine (2001), aunque también
podemos referenciar el trabajo de voces realizado en Medúlla (2004), solamente
reformulando sus postulados ¿los resultados? Mucho mejor de lo esperado,
destacándose justamente la majestuosidad en los arreglos vocales de Björk, violines, “esculpidísimos” beats y base electrónica.
Arte plastificado que cubre la portada de la edición en vinilo
Desde
el arte de portada, con Björk erigiéndose como un altar humano de
sacrificios y con su traje negro, en ambos casos con el pecho abierto, la
artista en este álbum saca a flote los sentimientos más escondidos del cosmos de
su privacidad.
Abre “Stonekiller”, donde unos tristes violines se combinan con una base electrónica, recordándonos su emotivo canto melodramático a los mejores pasajes de Homogenic, instantes tan introspectivos y hermosos son los que experimentamos al deleitarnos con esta bella
pieza. Las voces sobrepuestas de “Lionsong” ahora nos traen a la mente
momentos del Medúlla, los etéreos e inquietos teclados de la íntima “History
of Touches”, con el sello distintivo de Arca, se encargan de crear desconcertantes atmósferas.
Arca y Björk :el encuentro de dos mundos
En la extensa "Black Lake", somos
embargados por una intensa sensación de nostalgia y dolor, tras contemplar sus sesiones de cuerda, otra pieza vital del disco para
entender la renovada propuesta de Björk. La tensa “Family”, esparciendo
misterio con sus sombríos teclados y esporádicas intervenciones de beats
confundiéndose con la atmosférica voz de nuestra diva. Los siniestros violines
y cellos de “Notget” crean una amenazante ambientación, además de esos maravillosos
sonidos electrónicos que enturbian el paisaje sonoro, y la tortuosa voz de la
cantante, todo en su conjunto llevándonos al borde del pánico y la locura.
Un pizzicato, cuerdas exóticas y sutiles arreglos electrónicos dirigen una
pausada marcha espacial, interviniendo por la mitad la voz de Antony Hegarty se une a
dúo con la de Björk en la sugestiva “Atom Dance”. Más sonoridades lúgubres
son arrancadas de las sesiones de cuerdas, enajenada electrónica y maníacos juegos de voces de Björk en la compleja “Mouth Mantra”, cerrando con la electrónica vitalista de “Quicksand”.
Vulnicura,
es sin duda el disco más confesional de la islandesa, un feliz retorno a su
sonido alienígeno y dispuesto a seguir cautivándonos, arrancado de un corazón
quebrantado y puesto sobre el altar.
3
ONES AND SIXES
LOW
SUB-POP
¿Qué
puede salir de estar escuchando reggae y hip-hop durante los últimos meses, de
proclamar admiración por Kayne West y Kendrick Lamar, de estructurar canciones
similares a los himnos que se cantan en la iglesia los domingos, del mostrarse
sereno al saber que el mundo nunca cambiará e intentar meditar sobre su caos,
reflexionar sobre el azar y el destino, y el disfrutar de que tu hija sea un
genio con las matemáticas? La respuesta
es Ones
and Sixes, el último álbum de Low, la reciente epifanía de su líder
Alan Sparhawk.
El
trío de Duluth, Minnesota es una de las bandas más importantes de la escena
“indie” mundial. Sus líderes Alan Sparhawk y su esposa Mimi Parker se
conocieron desde la infancia, se enamoraron y casaron, además de compartir su
devoción por La Iglesia de Jesucristo de Los Santos de los Últimos Días.
“Cuando éramos jóvenes, reflexionamos, soñamos y pedimos en oración qué nos
gustaría hacer, qué podríamos hacer juntos en la vida", así que la música
fue la opción elegida.
Ones
And Sixes es el décimo primer álbum de Low tras 22
años de trayectoria, dejando en claro que su creatividad y animo explorador
permanece intacto a pesar del tiempo transcurrido, pero conservando su peculiar
estilo denominado “slowcore” por unos o “sad-pop” por otros.
Desde
su anterior trabajo, The Invisible Way (2012), producido
por el Wilco Jeff Tweedy, el trío se mostró abierto a los cambios y la
experimentación en su sonido, siendo el más notorio, el protagonismo de Mimi
Parker (percusión) en las voces, aspecto que se prolonga en esta placa, así
como la matización de su sonido.
Para
esta ocasión el trío convocó al productor BJ Burton (¡sí! El mismo de Yeezus de
Kayne West) quien tuvo licencia para dar rienda suelta a su audacia y actuar
con singular extremismo para remover las bases sonoras de los de Minnesota.
Durante las sesiones de grabación el productor le había dado algunos gritos de
batalla a Sparhawk, “¡vamos a hacerlo más fresco! ¡Vamos hacerlo más grande!” o
llamados a la exploración, “¿cómo podemos tomar estas dos o tres partes y
hacerlas que las presenten tan vitales?”. El productor estaba dispuesto a
sacarlos de su zona de confort y llevar el sonido de Low más allá de lo
conocido, estaba ávido de poblar esta vez la tradicional propuesta de la banda
con cajas de ritmos y sonoridades industriales. La pareja apostó por renovarse
recurriendo a lo inexplorado, confesando “siempre nos divertimos
sorprendiéndonos a nosotros mismos”.
Sparhawk
ha declarado que Ones And Sixes plasma la
idea de la aleatoriedad, del equilibrio entre lo que se puede controlar y lo
que no, y cómo estos trabajan juntos, todo a través de un “ambiente hip-hop”.
"Comenzó como una fascinación por los números", declararía Alan
Sparhawk. "Lo que es al azar y lo que no es - ¿cómo se configura la
realidad en movimiento, a pesar de que se está moviendo en una trayectoria
aleatoria? ¿Cómo dirigir el caos? ¿Dónde está la línea entre los números
organizados y aleatoriedad? Ese tipo de cosas."
Sobre
las letras y la parte musical de las canciones del álbum, Sparhawk ha
declarado: “El lenguaje religioso es parte de mi educación, y sale de forma
natural, nunca ha sido forzado ni pretende decirle a la gente qué tiene que
hacer. Siempre se nos relaciona con lo religioso por nuestra fe…muchas de las
canciones del álbum son bastante semejantes a los himnos que cantamos, como
estructuralmente y musicalmente me recordaron a los tipos de canciones que
solíamos ver en nuestros cancioneros de la iglesia”.
Grabado
en Wisconsin en el Justin Vernon’s studio, Ones And Sixes, es la culminación de
las diversas ideas de la pareja, trabajadas de manera independiente y que se
convierte sin exagerar, en una de las obras maestras del trío.
Los
golpes "trotones" de unos minimalistas beats atravesando penumbrosos parajes
creados por fúnebres teclados en “Gentle”, establecen una inquietante
atmosfera, plagada por el desconcierto, donde los falsetes de Mimi Parker la tiñen de tristeza, dejándose escuchar
palabras tan disímiles como “batalla”, “estabilidad”, “tortura” o “silencio”.
La bizarra sonoridad de “Gentle” marcará la pauta para el resto de la obra.
Prosiguen las percusiones ásperas, sintéticas y cuasi industriales de “No
comprende”, una densa marcha que resulta imposible no desear seguirla y de la
que el dúo de voces conformado por Alan y Mimi nos van arrastrando hasta
sucumbir a una explosión de oscuras guitarras y perturbadores ambientes,
haciéndonos experimentar sensaciones claustrofóbicas. Una muestra más de lo que
BJ Burton ha podido aportar a la evolución del sonido de Low. Alan Sparhawk
confesó que al componer esta canción, sintió que era la senda sónica a seguir.
Los
etéreos teclados de “Spanish Traslation” originan que transiten ambientes
brumosos, donde guitarras, ecos de piano y las dramáticas voces de los esposos
Sparhawk, dibujan un panorama de intensas emociones. En “Congregation” la sutil
percusión expulsada de una caja de ritmos, ejecuta una marcha persistente sobre
la que se desplaza los retumbantes sonidos de un piano, ciertos arreglos de
guitarra, una serie de ruidos casi imperceptibles y las hipnóticas voces de
Alan y Mimi. “No End” se encarga de brindarnos un halo de luz otoñal tras tanta
sensación gélida, cuyos sugestivos y espaciales coros se encargan de poblar
todo nuestro entorno. “Into You”, una combinación entre “soul” y música sureña,
pinta desolados atardeceres desérticos, convirtiéndose en el perfecto
interludio para proseguir con la segunda parte de la obra.
A
la mitad el álbum arriba la ensoñadora “What Part Of Me”, en la que Sparhawk pide clemencia a un adversario sin
nombre, en medio de un ambiente de inocencia sonora provocado por los
angelicales arreglos vocales de Mimi, que resultan dulcísimos a los oídos, y
una sutil pero reverberante guitarra. En “The innocents” el trío pone mayor
énfasis en los teclados y la electrónica que antes, al compás de una crujiente
percusión por la que se desplaza ligeros guitarreos a lo New Order, volviendo a
primar la bella voz de Mimi. Mientras
que en “Kid On The Corner” sonoridades post-punk nos adormecen para entregarnos
al hipnótico dueto de voces de los Sparhawk y disfrutar de sus oníricos
ambientes.
El
dramatismo de “Lies”, donde la lucha de voces entre Alan y Mimi disputan el
protagonismo del tema, resulta conmovedor. Los sonidos densos de “Landside”,
cuyas desgarradoras guitarras nos hacen atravesar turbias atmosferas,
combinándose con el sonido clásico de Low y paisajes shoegaze, nos entrega una
surrealista pieza que durante sus casi diez minutos de duración nos hace
divagar los sentidos. Tal cual empezó el disco, “DJ” emana sonidos siniestros y
misteriosos, enclaustrándonos con programaciones y demás artilugios
electrónicos dirigidos por BJ Burton, acompañados por las voces espectrales de
sus cantantes hasta desvanecerse en medio del resonar de sombrías percusiones
minimalistas. ¡Discazo!
Con
este nuevo álbum Low demuestra que todavía tiene mucho por decir dentro del
mundo “indie” y que seguirá siendo uno de sus abanderados. Sin duda se trata de
uno de los mejores discos del año, notándose a leguas el aporte de BJ Burton en
la producción, el gran culpable de la evolución del sonido de Low. Al igual que
en el anterior disco, destacar el magnífico complemento de Steven Garrington en
los teclados, pianos, cuerdas y bajo, sin duda fue la mejor elección que los
esposos Sparhawk pudieron tomar al seleccionarlo como el tercer miembro de la
banda. Alan Sparhawk señaló en una reciente entrevista “Estoy tratando de hacer
buena música, y la razón es que quiero que otras personas escuchen y piensan
que es genial ". Te damos toda la razón hermano.
2
IN COLOUR
JAMIE XX
Young
Turks
El productor
y soporte rítmico de The XX, Jamie Smith, muestra toda su versatilidad y sabiduría
en este increíble debut solista, aunque ya había lazando una serie de singles y trabajos (por ejemplo con Gil-Scott Heron editó el álbum We're New Here,2011.), transportándonos
de un mundo sonoro a otro sin ningún problema teniendo como base al dubstep, ambientándonos
aventuras nocturnas a través de clubes y suburbios.
La
jornada abre fuegos con el compacto UK bass de “Gosh”, cuyas abrasivas percusiones
y disonantes voces sampleadas son absorbidas por saturadas notas de teclados
hasta desvanecerse para ir al encuentro de las marimbas de “Sleep Sound”, cuya densa
niebla electrónica, impulsada por oscuros loops, y una serie de sonidos
espectrales (poniéndonos en trance), se unen a la perfección con la percusión
fantasmal de la adictiva “SeeSaw” (qué inicio para más envolvente), haciéndonos
danzar en medio de las tinieblas y los susurrantes sampleos de voces féminas, cargándose
más la atmósfera con las tensas distorsiones de teclado.
Los
juguetones sonidos de “Obvs” nos entregan hacia un mundo sonoro realmente
mágico y fantasioso, que luego es reemplazado por otro más exótico. Mientras
que la penumbrosa “Just Saying” sirve de transición para introducirnos en la cibernética
“Stranger In A Room”, acompañado por la lánguida e inconfundible voz de Oliver
Sim, su compañero XX, cuya sonoridad se va tornando cada vez más oscura, y aún
más con los austeros punteos que lo asemejan más a un tema The XX, pero que abruptamente
será interrumpido por los saturados teclados in crescendo de la maquinal “Hold
Tight”, haciéndonos recordar a los oníricos y humedecidos submundos sonoros de
Burial.
En
la ecléctica “Loud Places” esta vez es el turno para su otra compinche XX, Romy,
quien con su voz, le impregna un inquietante tinte lúgubre a toda una peculiar
sonoridad que transita entre el house y el góspel. Para el trayecto final del
viaje se harán presente nuevamente los coros y solos góspel en “I Know There’s
Gonna Be (Good Times)”, confundiéndose con rapeos, sonoridades soul y tribales,
resultando una exquisita mezcla. Los ritmos delirantes que van desarrollando en
“The Rest Is Noise”, se convierten en una perfecta ambientación nocturna de la urbe
y cerrando, acechan las apesadumbradas atmósferas de “Girl”. No cabe duda que In
Colour se constituye en un
viaje fascinante y excitante, que pinta los colores de las tribus
mundanas nocturnas.
1
CARRIE & LOWELL
SUFJAN STEVENS
Asthamatic
Kitty
En
esta ocasión Stevens deja de lado toda su parafernalia expuesta en sus obras
antecesoras y crea un álbum de hermosísimo folk acústico, que se “respira” a lo
largo de los once temas que componen esta conmovedora y dramática obra de
historia familiar, en donde el cantautor nos relata sobre sus progenitores
Carrie y Lowell (su padre adoptivo), una narración que contradictoriamente es muy
cruda y sufrida, centrándose en la figura de su madre, quien sufría de
esquizofrenia y lo dejó a él y su hermano a temprana edad junto a su padre, quien
estaba atrapado por el alcoholismo.
Sufjan Stevens, nuestro el ángel de la guarda
El
álbum acumula las inquietudes, desconciertos, frustraciones y una serie de
sentimientos encontrados que el artista vivió y trata de plasmar en sus temas, y
que la luminosidad de la inicial “Death With Dignity” los esconde, y que creo solo
buscan apaciguar sus infiernos, a manera de catarsis, inspirado en la muerte de
su madre en el 2012, a raíz de un cáncer de estómago. La historia se desarrolla
a través de una instrumentación muy básica y elemental, donde guitarra acústica
y la voz de Sufjan, y por ahí algún teclado, banjo, mandolina, y nada más,
construyendo sombrías sonoridades, que por momentos evocan al mejor Simon &
Garnfunkel como en “Should Have Know Better”. Aunque tendríamos que añadir al
silencio o mejor dicho al “sonido” del ambiente como un elemento sonoro más del
disco, y que se encarga de crear esa sensación tan íntima entre Sufjan y su oyente.
En
la hipnótica “Fourth of July”, una bella melodía de piano atmosférico sonoriza
la imaginaria reconciliación entre
Sufjan y su madre, así como en la astral “Blue Bucket of Gold” infundiéndonos de
esperanza a pesar de la adversidad.
Stevens ha logrado encausar de la mejor manera sus sentimientos de soledad, incertidumbre,
dolor y pena experimentados en su disfuncional relación con su madre, desde su
separación con esta, hasta el día de su muerte. La música y letra de este bello
álbum surge como un testimonio de cómo superar los reveses de la vida y
aprender de ellos, su
impacto espiritual es formidable, escuchar Carrie & Lowell es la cura más sencilla para cubrir nuestros
vacíos existenciales, sentir su música es como si la divinidad hubiera tocado
nuestra vida, expurgándonos de todas nuestras culpas, por eso este disco es tan
grande a pesar de su simplicidad.
0 (es decir el mejor)
HAVE YOU IN MY WILDERNESS
JULIA HOLTER
Domino
Por tercer año consecutivo una mujer se hace de nuestro humilde podio, y este
puesto estaba casi reservado para ella antes que saliera su álbum, pues la cantante y multi-instrumentista
ha experimentado una carrera meteórica, respaldada por la gran calidad expuesta
en todos sus álbumes, cada uno de ellos de magnitudes esplendorosas, y
habituados a estar dentro del top 10 de nuestras listas, aunque en esta ocasión
pesé a su acogedor inicio con “Feel You”, Have You In My Wilderness no fue fácil de asimilarlo sino tras mucha escucha
y seria reflexión sobre el pasado y presente de la artista, que al analizar
detalladamente cada una de sus piezas, pudimos encontrarles su magia
encantadora, aquella que logra emocionarnos y seguir colocando a Julia Holter en el
altar supremo de todos nuestros héroes de la música contemporánea y ya la erige como la estrella de la presente década.
Al
igual que sus anteriores álbumes, este también parte de una historia, en este caso,
de la propia Holter, por ello estamos ante su trabajo más personal y el que
además reluce en toda su magnitud la maravillosa voz de la cantante. Quizás
no se trate de un relato grandilocuente, como del mitológico Ektasis
(2012), o el novelístico Loud CitySong (2013) pero sí
sencillo, centrado en las vicisitudes y esperanzas del amor, sacándonos de esos
mundos semi-reales de los dos álbumes en mención, para transportarnos al de sus
fantasías.
La
belleza de “Feel You” es irresistible, los angelicales arreglos de voces de la
cantante nos capturan de inmediato e introducen a su ensoñación sonora, que
prosigue con el celestial sonido producido por el contrabajo en la
semi-orquestal “Silhouette”, donde suaves sesiones de cuerdas, teclados,
ligeras percusiones y sugestivos sonidos electrónicos nos envuelven en un
mágico ambiente, llevándonos a la estratosfera ese majestuoso juego de
violines, cellos y teclados que seguirá hasta su fin para dejarnos en esa esfera,
y que “How Long?” se encargará en cierta manera y a través de su sombría
sonoridad, elaborada por emotivas sesiones de cuerda, colocarnos nuevamente
sobre tierra, pero no por ello dejar de experimentar sensaciones preciosas.
La
sonoridad etérea de “Lucette Stranded on The Island” nos conduce por fantásticos
senderos, donde finalmente nos entregaremos a la voz “flotante” de Holter, en
medio de suaves toques de piano, ligeros violines y finísimas percusiones.
Las
notas de un clavicordio, envolviéndose con la espacial voz de la artista, nos
entregan momentos estupendos en la asombrosa “Sea Calls Me Home”, aún los
silbidos deslizándose sobre el piano resultan majestuosos, y todavía más el brumoso
saxofón y esa línea de cuerdas, creando una alegre marcha que juega positivamente
con nuestras emociones. Los teclados misteriosos de “Night Song” juntándose con una magistrales sesiones de cuerdas, realmente resultan sedantes, así como relajante el someternos a la cautivadora voz de Holter.
En
la juguetona “Everytime Boots”, cuasi sesión de “tap” por su sesión rítmica, es embriagadora y delirante, dándonos un respiro “Betsy On The Roof”, rodeándonos con
sus notas de piano y desesperado canto, dentro de un ambiente que oscila entre
el suspenso y el misterio, que se llena de dramatismo con los arreglos de
violines, manteniéndonos en esa tensa situación la sonoridad experimental de “Vasquez”,
coqueteando con el jazz y nuestras emociones. La bellísima voz de Holter nos
conmoverá hasta lo más profundo en la pieza final que da título al álbum,
donde no tenemos más que quedarnos estupefactos ante lo que estamos escuchando,
una vez que nos ha “aprisionado” con su voz, somos sometidos a placer, por
violines, cuerdas y demás instrumentación hasta que sin darnos cuenta la obra
ha concluido.
Holter
ha esculpido con la singular maestría que la caracteriza, su onírico mundo
sonoro y ha logrado simbólicamente trasladar su cerebro al nuestro. Tras el
grandioso Loud City Song, reflexionando sobre su ascendente carrera
musical, colocamos como titular la pregunta “¿Y ahora quien la detiene?”, hoy dos años después la respuesta es sencilla, NADIE.
Sin mucho preámbulo, aquí el penúltimo episodio de nuestra serie, con lo "mejorcito" de lo mejor del panorama mundano del año que pasó y que llega gracias a David Bowie y sus 69 "añazos"...
10
I LOVE YOU, HONEYBEAR
FATHER JOHN MISTY
Sub-pop
El
ex baterista de Fleet Foxes e “ahijado” artístico de Damien Jurado, Josh
Tillman, ya había lanzado algunos discos antes de su etapa con la famosa banda
folk, pero en esta ocasión se muestra ambicioso con su segundo álbum que lanza
bajo el nombre de Father John Misty. Parafraseando al escritor Philip Roth, el músico
trató de explicar el porqué de su seudónimo: “Es todo mi ser y a la vez nada de
mí, si no puedes verlo, no lo entenderás…Como me haga llamar no importa, pero
me gusta ese nombre. Es necesario tener un nombre y yo nunca pude escoger el
mío”.
Repito, este disco es ambicioso porque su concepción así lo señala, desde su
magnífico arte de portada e interiores, incluyendo diseños en alto
relieve “3D” y un gigantesco poster conteniendo fotografías y las letras de las
canciones, pasando por su estricto “recetario” para degustar mejor cada una de
las once piezas que lo componen, hasta llegar a cada una de las canciones que derrochan
en su conjunto una versátil sonoridad folk de rasgos esplendorosos, enriquecida
por coros góspel, trompetas de mariachis, sesiones de cuerdas, guitarras
eléctricas, loops y arreglos orquestales. Donde conviven lo ameno, inocente y
sarcástico para hacernos pasar un excelente rato a pesar de sus negras liricas.
Todo
se inicia con la balada folk que da título al álbum, prosiguiendo el guitarreo espacial y
“alegre” de “Chateau Lobby #4 (in C for Two Virgins)” confluyendo con
sonoridades mexicanas, la electrónica tendrá también su espacio en medio de
este universo acústico con la sutil y psicodélica “True
Affection”, las cuerdas inocentes de “The Night Josh Tillman Came To Our Apt”
traerán un aparente sosiego que se tornará melodramático.
Otras
piezas destacables del álbum serán el apesadumbrado blues acústico de “Nothing
Good Ever Happens At The Godman Thirsty Crow”, que luego se ve invadido por
guitarras resonantes, distorsionadas y retorcidas, la balada orquestal “Strange
Encounter” ambientara un clima sombrío, contrastando con el sonido ascendente y
rocanrolero de la irónica “The Ideal Husband”, mientras que el piano dramático,
sobre el que camina unos sugestivos sampleos de carcajadas televisivas en la
cínica “Bored In USA” nos retornarán a
la amarga reflexión, finalmente las cuerdas acústicas bien hilvanadas juntándose
con una atmosférica mandolina arman “I Went To The Store One Day”, cerrando
majestuosamente tanta “opulencia”.
9
PLATFORM
HOLLY HERNDON
4AD
Holly Herndon no es una novata, ya lleva dos
LPs a cuestas, algunos EPs y singles encima, y sus conocimientos sobre música descansan
en sus estudios de doctorado en composición
en la Universidad de Stanford y cursos ofrecidos, además de sus trabajos con
lenguajes de programación multimedia como el Max/MSP; otra cosa es que recién
nos suene su nombre tras su auspicioso álbum, experimentando a más no poder con
las posibilidades que ofrece la electrónica y el procesamiento de voces,
convirtiéndola en una transgresora sonora.
La
enrarecida electrónica de Platform pretende sonorizar la
compleja relación con la tecnología y cada vez más íntima, como lo plasma la inicial “Interference” o
la abstracta “Chorus”, construyendo ambientes poco digeribles en base a sonidos
arrancados de la web. La desolada y operística voz de Colin Self, perdiéndose
con otras voces en clave mantra, irrumpiendo en medio de una serie de
sugestivos ruidos que parecen activarse conforme pasa la voz de la vocalista en
“Unequal”. La cibernética “Morning Sun” de una etérea electrónica, es lo más
cercano al formato canción del álbum, cuyas atmosféricas voces resultan
emocionantes. Una serie de voces confundiéndose con intermitentes ruidos
sobre beats retumbantes ejecutan una
confusa marcha en “Locker Leak”. La misteriosa e intrigante “An Exit”,
evocándonos a la Björk más delirante avanza de a pocos para después avasallarnos con una descarga de incontrolables beats y disparatados ruidos.
“Loney
At The Top” es una desnuda narración acompañada solo por algunos sonidos
ambientales (¡!). Golpes sintéticos luchando contra voces etéreas y de
mesosoprano, crean ambientes tensos en la densa “DAO”, mientras que en “Home” en
medio de loops, beats, voces tratadas y demás parafernalia, se deja sentir
cierta atmósfera trip-hop. Mientras que para el cierre, Holly nos espera con una serie de
perturbadores sonidos, mezclándose con voces enfermas y otras de corte sacra,
en la enajenación noise que lleva por título “New Ways To Love”.
¿Cómo
podemos resumir lo escuchado en Platform? ¿Electrónica iconoclasta?,
¿rupturista? ¿avant-garde? Desafiante acuñarle un nombre, solo podemos decir
que nuestra vida no es la misma luego de escuchar y apreciar esta obra
abstracta de arte digital, que será junto con lo realizado por Daniel Lopatin,
el camino a seguir por la música electrónica en su afán innovador.
8
DEPRESSION CHERRY
BEACH HOUSE
Sub
Pop
Han
pasado tres años desde Bloom, su último álbum, la espera ha sido larga pero
altamente recompensada ¿Qué más podía hacer Beach House, luego de dos obras
maestras (Bloom y Teen Dream)? Simplemente seguir haciendo lo que saben,
deleitarnos con su melancólico sonido y explorando con ambientaciones más
espaciales, hipnóticas y dramáticas, girando siempre en torno de la añoranza,
jugando con ecos en las voces e instrumentos, apostando por el minimalismo y lo
simple, reinventando sonoridades, percusiones y acompañamientos con el banco de
sonidos de un ochentero y viejo órgano Casio (Tone-Bank MA-201 ¿podría ser el
modelo?), sí de ese que está guardado en la bodega de la casa, por momentos
coqueteando con el ambient o con el sonido
new-age céltico de Enya, como en “Sparks” o “10:37”. Sus músicos logran
nuevamente que caigamos de pie ante su música o mejor dicho recostarnos a la
cama para entregarnos a la evocación. Así pues es innegable que está
“deprimente cereza” resulte tan
deleitable.
La
envolvente ascensión atmosférica esculpida por teclados, sintetizadores y las
voces de Victoria no puede ser más sugerente en “Levitation”, secuestrando
nuestros sentidos de inmediato, para que nos entreguemos a su sugestivo mundo
sonoro. Las iniciales volátiles voces de “Sparks” suenan majestuosas y épicas,
colocándonos en trance, ambiente que es quebrantado por las distorsiones de
Scalley, y del sonido Elec Organ, extraído del sound tone bank de un añejo
Casio, acompañados por los golpes precarios y secos de los beats del mismo
aparato. Unos teclados in crescendo al que se le une una sutil percusión y
exóticos riffs adornados por inocentes sonidos computarizados logran edificar
un ambiente de ternura y llevar nuestros
pensamientos hasta la infancia, donde la voz de Victoria por instantes es capaz
de sacarnos una lágrima en “Space Song”. La atmosférica “Beyond Love”, adquiere
dimensiones oníricas y se encarga de dibujar en nuestras mentes otoñales
paisajes taciturnos. En “10:37” sobre la base de atmosféricos beats, desfilan
teclados, cuerdas y en la cima, la melancólica voz de Victoria, dirigiendo con
maestría la pacifica pieza.
Los
hermosos sonidos de cuerdas de “PPP” nos van acurrucando y cual mecedora de
infante, lleva nuestras emociones con suavidad de un lado a otro, mientras que
la belleza sonora de “Wildflower” resulta estremecedora. Nuevamente la
minimalista percusión arrancada del beat
bank del longevo casio, construyen una espectral percusión, de rasgos
hipnóticos, por donde transita la dulce voz de Victoria, y las orientales
cuerdas de Scally, todo un manjar para el subconsciente. En
la recta final, los teclados, sintetizadores y voces yuxtapuestas de “Days of
Candy”, suenan tristes y angelicales a la vez, sacándonos de la tierra para
llevarnos al cielo, el broche de oro perfecto para esta nueva obra de arte concebida por este dúo que pareciera haber
sido ungidos por la divinidad.
7
VIET CONG
VIET
CONG
Jagjaguwar
No
quiero parecer exagerado, pero desde Bauhaus, no escuchaba una banda como esta,
es como si los canadienses, Matt Flegel (bajo y voces), Mike Wallace (batería),
Danny Christiansen y Scott Munro (guitarras) fueran la reencarnación de la
banda gótica, no por ser imitadores de la misma o una agrupación revival, sino
porque al igual que Peter Murphy y compañía, crean un híbrido de sus
influencias, experimentando con diversos estilos del pasado pero otorgándole a
su combinación tintes oscuros, un cuerpo “macizo” a su sonido, así como una densa
sonoridad, a través de sus pesados riffs de guitarra y potentes baterías, voces
con reverb, ofreciendo atmósferas muy cargadas y lóbregas, resultando en ambientaciones complejas.
Las
densas percusiones marciales de la industrial “Newspaper Spoons” creando una
ambientación claustrofóbica y violenta, en medio de todo ese sonido caótico
emergen unos sintetizadores emulando arpegios para poner calma en medio de la
tempestad. Los guitarreos psicodélicos de “Pointless Experience” jugando con
atmósferas sintéticas y disonantes creando una sombría ambientación pero muy
adictiva, sobre todo por ese intercambio de roles entre riffs de guitarras y
bajo. “March of Progress” es una pista de tres episodios, el primero se inicia
con retumbantes percusiones programadas y notas de saturados sintetizadores que
ensayan una delirante marcha repetitiva por casi tres hipnóticos minutos, que
mutarán en su segunda parte hacia un canto enfermizo, sobre exóticas cuerdas
orientales y golpes de batería que en su tercera parte concluirá con una
acelerada sonoridad new wave, sin duda un “temón”.
La
intrigante “Bunker Buster” con sus guitarras, bajo y batería de rasgos góticos,
nos regalan de los momentos más lóbregos del disco, resultando excitantes las
cíclicas sonoridades que ensayan sobre la mitad, así como los guitarrazos
post-punk. La intensa “Continental Shelf”, la mejor pieza del disco, pues de
arranque nos abraza con sus lacerantes líneas guitarras, y esa sugestiva “masa”
de sonidos distorsionados que nos aplasta sin piedad, en medio del desesperado
canto de Flegel, prosigue la “punkeke” “Silhousettes” aunque por ahí es
colorida con intervenciones de teclados, guitarras crujientes creando ambientes
de horror y sonoridades post-punk sobre el fin. Cierra la extensa “Death”, otra
pieza de tres actos, comenzando con unos envolventes acordes de guitarra
luchando contra los redobles de batería pata luego al compás del bajo, despegar
hacia una vertiginosa marcha psicodélica cada vez más frenética y ruidosa que
posteriormente desacelera para luego entregarse al post-punk más visceral y
oscuro, con unos guitarrazos y gritos destemplados.
Los
Viet Coing se muestran experimentales en su álbum debut, únicos, pero en un
futuro cercano serán conocidos con otro nombre (que por ahora se desconoce),
pues en el mes de septiembre respondiendo a una serie de polémicas surgidas en
torno al mismo, los integrantes del grupo tomaron la difícil decisión. Sea como
fuere lo que esperamos que no se modifique, es su espíritu explorador e ímpetu experimental.
6
THANK YOUR LUCKY STARS
BEACH HOUSE
Sub-Pop
A
tan solo un mes y medio de la salida de Depression Cherry, Victoria Legrand nos
adelantaba que estas canciones fueron concebidas rápidamente, en paralelo y que
fueron grabadas sin demora, apenas concluido el trabajo, por lo que existía un
fuerte impulso de lanzarlas, dejando de lado los parámetros y las estrategias
establecidas por las campañas discográficas. “Queríamos que simplemente
entrarán (las canciones del LP) al mundo y existieran” fue la sentencia final
de la vocalista al respecto.
Asimismo
los músicos nos habían anticipado que existirían algunas diferencias con su
reciente trabajo, y creo que una de la más resaltante es que esta producción
nos presenta un sonido menos estratosférico o astral y más colindante con lo
terrenal y lo real, es decir una ensoñación más orientada a la realidad, y
ajena a las sensaciones celestes, el escuchar la ejecución de una batería de
“carne y huesos” en la inicial “Majorette”, es solo una muestra de ello. Además
TYLS nos presenta sonidos más
orgánicos, sombríos y oscuros, donde los
temas parecen haber sido grabado a la primera toma, sin edición, de forma
“casera”, sin adornos tecnológicos, extraída de los demos y sin mayor
pretensión que no sea la de capturar la inspiración pura del momento, de
aquella que propone exhibir su cruda desnudez, tal cual es; sin embargo las
nueve canciones que componen la obra, poseen esa misma capacidad de
hipnotizarnos y de hacernos deambular por parajes oníricos.
Abre
el disco “Majorette” con unos inusuales redobles de batería, nada de caja de
ritmos, ni beats bank, pero al que se le unen mágicos teclados, sutiles
arreglos de cuerda y la atmosférica voz de Victoria que nos presentan ese
sonido tan acogedor que solo los Beach House son capaces de recrear y al que
deseamos regresar una y otra vez,
prosigue “She’s So Lovely” con sus precarias percusiones extraídas de un
añejo órgano Casio que nos remontan a las bases rítmicas experimentadas en
Depression Cherry, pero cuyos teclados saturados y cristalinos punteos, sin
pasar por procesadores ni remasterizaciones nos ofrecen un sonido “limpio” e
hipnótico, al igual que en “All Your
Yeahs” cuyo punteo repetitivo de bajo a lo Cure, junto a la dulce voz de
Victoria, respaldada por sugestivos juegos de ecos y coros, nos embarga de
melancolía haciéndonos girar nuestros pensamientos en torno a ella.
“One
Thing” con sus distorsiones “shoegazing” de guitarras nebulosas que parecen
buscar hacer explotar los amplificadores y sus atmosféricos teclados, erigiendo
en todo lo alto a la sugestiva voz de Victoria,
nos “enganchan” con su “trotona marcha”, tan somnífera y reconfortante,
consiguiendo una de las mejores piezas de la obra. En “Common Girl” unos
teclados arpegiados y la misteriosa interpretación de Legrand causa cierta
sensación claustrofóbica, impresión acrecentada por unas ligeras descargas de
espectrales percusiones que se dejan escuchar en algunos instantes del tema,
este ambiente sonoro se prolongará en “Elegy To Void”, pero antes “The
Traveller” con sus cajas de ritmos, delicadas cuerdas y saturados teclados
acompañados por la voz de Victoria, nos ofrecerán cierta iluminación sonora.
Ahora
retomemos “Elegy To Void”, su sonoridad reluce cierta influencia valsistica,
además de un órgano que nos remonta a la sonoridad cíclica y monocorde de “Little
15” de los Depeche Mode, destacando lo dramático sobre lo siniestro, pero aun
así dibujándonos escenas fúnebres, envolviéndonos en una capa de melancolía que
es quebrantada por magistrales distorsiones que dan al tema un genial giro
hacia otras latitudes, logrando transportar nuestra mente hacia alucinantes
sensaciones, sin duda la mejor del disco. Los intensos teclados de “Rough Song”
consiguen alterar nuestros sentidos, mientras que el broche de oro lo pondrá la
hermosa “Somewhere Tonight”, con unos teclados que nos mantiene en “trance”
para disfrutar del cálido arrullo que nos brinda la voz de Victoria, ¡qué canto
para más conmovedor!, que finalmente es frenado por una altísima nota del
teclado.
En
este nuevo LP, Legrand y Scally experimentan con más notas, se muestran más
versátiles, ofreciéndonos una serie de arreglos con más afán y menos
minimalismo, combinándose dentro de su paleta sonora colores cálidos con fríos,
lográndonos cautivar nuevamente. TYLS es menos grandilocuente que sus
antecesores, pero en ella la pareja de Baltimore ha conseguido reinventarse apelando a los sonidos de sus
primeros discos, pero añadiéndole cuotas de lo aprendido durante su vigente
etapa con Sub-Pop.
5
GARDEN OF DELETE
ONEOHTRIX POINT EVER
Warp
Hay
que estar algo demente para sumergirnos a este álbum de tendencia "bipolar" de
rasgos brutales, donde Daniel Lopatin, el cerebro siniestro de Oneohtrix Point
Ever, es capaz de abarcar diversos
estilos, géneros y sonoridades disparatadas en un mismo tema, pero siempre
dándoles una increíble uniformidad, transportándonos a sus subjetivos mundos,
tan embriagadores.
Un
enfermizo juego de voces sampleadas, cuasi de humanoides, sirven de “Intro”
para esta maniaca producción, donde una serie de sonidos disonantes, cuerdas
new wave abriendo y cerrando el tema, teniendo en el medio una vorágine de
ruidos ininteligibles en “Ezra”, inician el camino hacia la locura. Los ecos
paranoicos de la breve “ECCOJAMC1” resultan espeluznantes. Unos cristalinos
pianos nos distraerán de los sonidos sórdidos, loops y beats
ametralladores dispuestos a trastornar
nuestra mente en la esquizofrénica “Sticky Drama”. El enlace misterioso de “SDFK”
dándonos un tenso respiro hasta destrozarnos con su furibundo final metalero,
para luego ser sacudidos por una ráfaga inmisericorde de beats, atormentando
todavía más nuestros sentidos sus saturados teclados en la densa “Mutant
Standard”.
El
hipnótico techno de “Child of Rage”, muta hacia latitudes ambient e IDM,
adormeciéndonos para los sonidos enajenados que confluirán con voces
robotizadas de efectos paranoides en la nostálgica “Animals”. El
trance-industrial de dimensiones oníricas en “I Bite Through It”, ensuciadas
por los hirientes golpes de sintetizadores y capas de distorsiones, llevándonos
a lunáticos niveles, es alienígena.
En
el último trayecto del álbum, Lopatin llevará lo maniaco a lo depresivo, con la
espectral “Freaky Eyes” cuyo órgano a lo fantasma de la opera resultará
tenebroso, mezclándose con frecuencias y otras sonoridades de las más desquiciadas,
los sintetizadores gélidos de “Lift” son interferidos por furiosos punteos de
guitarra, creando una sensación de
angustia, mientras que la evocadora “No Good” cerrará el álbum de manera
preciosa.
Lopatin
ha demostrado con Garden of Delete ser un maestro de la sorpresa, de lo
inesperado, de lo desconcertante, sonorizando la locura del alma, o del frío
“cerebro” de la PC, un arquitecto del sonido, dándole un orden y estructura al
caos sonoro, un visionario del futuro inmediato, simplemente es una genio.