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jueves, 19 de septiembre de 2019

APOPHENIA: ALE HOP. Reseña.


APOPHENIA
ALE HOP
Buh Records
(2019)
La cuarta entrega sonora de Alejandra Cárdenas, Ale Hop, nos lleva a terrenos aún más abstractos y complejos que los explorados en “Bodiless” (2018), demostrando que su arriesgada placa solo fue el principio de un sendero cada vez más ambicioso, atrevido y sin límites, cuya música resulta indescifrable y, donde solamente nos queda intentar explicarla.
En nuestra última conversación con Alejandra, a raíz de su anterior trabajo, la artista nos comentaba que había “construido los ‘tracks’ como quien [edifica] el diseño sonoro de una película”. Para esta nueva aventura, Cárdenas parte de la misma premisa, pues como manifiesta el “press kit” del LP, este “sugiere paisajes posibles y reinventados. Junto con grabaciones de campo y guitarras eléctricas atmosféricas, la compositora peruana entrelaza territorios desconocidos, imitando las reverberaciones de montañas y océanos, pero también cielos grises y ciudades violentas, con texturas de guitarras eléctricas mezcladas con ocasionales textos hablados que nos remiten al diseño sonoro de una película”.
Si bien el punto de impulso de este disco es similar al anterior, los resultados son notablemente diferentes y más halagadores, pues la exploración sónica emprendida por Ale, ha ido más allá de lo esperado, su experimentación con las cuerdas y la multiplicidad de sonidos que ha logrado arrancar de estas, atestiguan de una labor esmerada e intensa con su guitarra, teniendo como apoyo sus aparatos electrónicos. Tales ensayos, demuestran influencias del lado más “avant-garde” de Sonic Youth o Jim O'Rourke, quien también llegó a ser parte de los neoyorquinos.  
Sonidos metálicos imitando gotas de agua, resuenan en medio de una ambientación inhóspita, tornándose cada vez más misteriosa para rozar con lo claustrofóbico se dejan escuchar en la inicial “Augury” que, por sus acepciones, bien podría tratarse del intento de plasmar la representación sonora del presagio o simplemente el proceso de depuración de aplicaciones. Sigue “Side Effects”, la primera descarga visceral de ruido, de características, llamémosle visual, para recrear ambientes desconcertantes, con Ale susurrando, hablando robóticamente desde alguna base espacial o seduciéndonos maquiavélicamente, por momentos perturbándonos hasta rozar con lo macabro.  
En “El Beso”, una serie de percusiones y ruidos inclasificables, surgen sigilosamente de manera espontánea, para replicarse y retorcerse sobre una marea de enrarecidas sonoridades, combinándose con inquietantes golpes de lúdico casiotone o consola de Attari. Mientras que en “Lima”, tras un prolongado preámbulo de sonoridades misteriosas, Ale desata una agresividad maquinal dispuesta a volarnos los sesos, para que divaguemos por los terrenos del caos, que solo aquella megalópolis capitalina es capaz de ofrecernos, lográndonos revisitar episodios perdidos en el subconsciente, durante nuestros periplos por la Ciudad de los Reyes a lo largo de nuestras vidas.     
Ruidismo ambiental, “adornado” con voces desconcertantes, da paso al inicio de la segunda parte de la obra con “Onomatopoeia”, pieza en la que también se suceden ruidos tenebrosos, enigmáticos y hasta acuáticos. Luego en “Puñales”, Ale adopta la progresión de cuerdas del yaraví ecuatoriano del mismo nombre compuesto por Ulpiano Benitez, para situarlas entre la disonancia y la calidez. Prosigue “Apophenia (Cielo Azul)”, pista que da nombre al álbum y que se caracteriza por su ensordecedora e irritante sonoridad, cuyos chirridos y tratamientos aleatorios, sintetiza el plan de Hop para su registro. Finalmente, una sucesión de sonidos maquinales, frecuencias que nos se hallan entre sí, “feedbacks” y sonoridad mutante que aparentemente buscan engranarse, comienzan a encontrar “armonía” y fluir para estrellarse con otro desfile de suciedad sonora en “Marches”.
Definitivamente estamos ante un disco complejo, quizás a primera escucha hasta parezca indigerible, pero valdrá la pena ir degustándolo una y otra vez, para ir descubriendo los voluminosos detalles con la que Ale Hop ha esculpido su audaz obra, atributo que nadie puede negarlo.        


viernes, 8 de junio de 2018

ENTREVISTA CON ALE-HOP + BODILESS-Reseña


“…He construido los ‘tracks’ como quien construye el diseño sonoro de una película”


Foto: Brayan Flores
Bodiless es sin duda alguna la obra más abstracta de Ale Hop. Donde uno queda cautivado por la multiplicidad de enrarecidos sonidos que desfilan espontáneamente de principio a fin, cuyos “tracks” dibujan bizarros paisajes caracterizados por la tensión y el pavor. Conversamos con la innovadora artista sobre su inspiración y conceptos plasmados en su nuevo acto sonoro. De otro lado, conocimos sobre sus orígenes y admiración por personajes de la escena local, como el fenecido Leonardo Bacteria o el músico electrónico Dante Gonzáles. Aquí nuestra asincrónica charla con Ale, quien gentilmente nos atendió desde Berlín.   

Antes de Las Amigas de Nadie, fuiste por una temporada parte de Pestaña, un proyecto electrónico distante de la música que ahora desarrollas. ¿Cuáles son tus recuerdos de esa experiencia y qué rescatas de la misma?

Todo fue muy fortuito. Casualmente asistí al concierto despedida de Insumisión, el proyecto de Leo Bacteria anterior a Pestaña. Ya me había cruzado antes con su música, pero no le había prestado atención. Me impactó la visceralidad de su performance, retorciéndose y gritando en el suelo de un bar del centro de Lima. Me acerqué al final del show y me presenté, y desde entonces mantuvimos contacto. Tiempo después lo invité a mi fiesta de cumpleaños y tras confesarle mi admiración por su performance él me invitó a tocar la guitarra en su banda Pestaña. Eso fue hace doce años. Aprendí de Leo y del tecladista en ese entonces, Dante Gonzales, más que del proyecto Pestaña en sí. Leo me enseñó a samplear “beats” de la manera más precaria en el editor de audio más básico de todos, en una Pentium4. Su forma de concebir la música de hecho ejerció cierta influencia en mí. Por otro lado, Dante Gonzales, es uno de los músicos más honestos y constantes con los cuales he compartido banda. Recomiendo escuchar su proyecto solista.


¿Cómo llegas a ser parte de la Red Bull Music Academy?

Bueno ellos tienen programas de residencias musicales. Yo postulé en el 2012 y asistí en el 2013 a su programa en Nueva York. Si no me equivoco, cada dos años abren convocatorias. Me animé a participar porque varios peruanos habían ganado y decidí probar mi suerte con mi proyecto solista que recién estaba en incubación.


Luego de la separación de las Amigas de Nadie y el lanzamiento de Pangea (2015) te vas vivir a Berlín. ¿Qué factores influyeron en esa decisión?  

En realidad, decidí irme a vivir a Berlín en 2013, pero me demoré dos años en ahorrar el dinero suficiente para hacerlo. Las Amigas de Nadie era un proyecto insostenible porque no nos llevábamos bien y tenía ganas de tomar otro rumbo. El lanzamiento de mi álbum Pangea fue porque me parecía importante como documento de mis últimos años en Lima.


En tu primer disco, La Guerra Invisible (2013), destacan el empleo de guitarras “noise” en temas como “All Beast Must Die” y “La Guerra Invisible”, hasta arreglos electroacústicos como en “Autopsia 2025”, aunque ya trabajabas con bases programadas y cajas de ritmo, sin embargo, noto que cada vez le das menos presencia a las cuerdas en tus obras. ¿Cómo ha sido la evolución de tu música e instrumentación en tus diversos registros?

Creo que las cuerdas no tienen menos presencia. Lo que pasa es que hay menos riffs rockeros. Las guitarras de mi último álbum se han vuelto más etéreas y ambientales, y se han fusionado más con las texturas electrónicas. La instrumentación sigue siendo la misma: guitarra, voz, “beats” y sonidos electrónicos. Lo que ha cambiado es la intención y la forma.


Pangea (2015) fue un proyecto muy ambicioso, pues se trataba de un DVD-álbum. ¿Cómo te fue, conseguiste los objetivos planteados con el mismo?

Llevaba tres años con mi proyecto solista, que comenzó muy tímidamente, abriendo conciertos en bares de Lima de bandas amigas. Sentí que lo que estaba haciendo por fin empezaba a cuajar y tenía que lanzar un álbum contundente y ambicioso. Así me embarqué en Pangea, un álbum de once canciones en el que cada canción tiene un videoclip. Me demoré seis meses en grabar las once canciones y un año y medio en producir las piezas audiovisuales con diversos directores y realizadores. Sí, creo que conseguí lo que quería, y me encuentro hasta ahora muy agradecida a las más de cien personas que ayudaron a concebirlo.


En Bodiless los ambientes son más tensos e intrigantes que sus antecesores. ¿Por qué esa orientación hacia sonoridades misteriosas y enigmáticas? ¿Cuáles son las influencias de este nuevo trabajo? ¿Tu nueva vida en Alemania ha influido en ella?

Foto: Juan Pablo Murrugarra
En Bodiless los procesos de música electrónica son más complejos que en mis trabajos anteriores. Ya no se trata de un “beat”, un teclado, una guitarra y una voz. Son decenas de capas de sonidos por cada pieza. No sé si esto lo hace más misterioso, pero me imagino que la instrumentación es más irreconocible. Hay tres influencias importantes en el álbum. Primero, que no he pensado en el formato canción, he construido los “tracks” como quien construye el diseño sonoro de una película, creando paisajes sonoros, efectos especiales y momentos de tensión cinematográfica. La segunda influencia relevante está en la narrativa y en las voces inspiradas en el género Radio Drama. Hay tres canciones en las que ellos se hace totalmente evidente: “Migration Data”, “Bodiless, Pt. III (Cosmic Ocean)” y “Bodiless, Pt I (Matter and Resistance)”.  La palabra es la base sobre la cual se construye la forma musical, y no al revés. Y por último destacaría la sinestesia. Lo visual para mi está muy presente en este álbum, tanto como en Pangea, quizás no es tan evidente como tener un videoclip para cada tema, pero todos los “tracks” se construyen con imágenes como punto referencial. En cada canción he tenido una contraparte visual en mente. Incluso a dos “tracks” les incluí la extensión “.jpg”, porque están inspirados en fotografías que existen en una carpeta en mi computadora.


El título del registro se replica en tres pistas del mismo, a manera de episodios. ¿Es Bodiless un álbum conceptual?

No es un álbum conceptual. Sin embargo, esas tres canciones que llevan el mismo nombre en un comienzo eran una sola. La compuse ad hoc para una performance en una exposición de arte sonoro, en el cual el tema de la muestra giraba alrededor de un concepto griego, sobre un espacio que no tiene características en sí mismo y que no puede contener de manera permanente nada más que medios sin cuerpo (bodiless) y efímeros. Compuse “Bodiless”, una pieza que en un principio duraba 15 minutos, acompañada de un videoclip que yo misma hice, y que trataba de entender el tema del sonido en el espacio sin cuerpo desde la memoria. Y la memoria musicalmente la quise retratar a través de la reverberación y el “sampler”.


En medio de sonoridades bizarras, que predominan a lo largo del registro, surge un tema de corte “dance” como “As You Seek Faintly The Shore”. ¿Ya lo tenías preparado o salió de manera espontánea durante la grabación del álbum? ¿Cómo decides incluirlo?

Por ahí alguien posteo que es la única canción digerible del álbum, ja,ja,ja. Tenía ganas de componer un tema pop y tenía esa letra, que escribí a raíz de una relación fallida. Quería hacer un tema de amor y ese fue el resultado. Me cuestioné varios días sobre si incluirla en el álbum y al final lo hice. Y me alegra, es un rayo de luz en medio de la tensión.


En “The Way Of Love” (2017), disco que trabajaste con Ignacio Briceño, empleas las voces de William Burroughs para el corte final, “Advertencia”. En Bodiless cierras con “therubberboom.jpg”, ensayando nuevamente esa fórmula. En esta ocasión, ¿a quién escuchamos?  

En "therubberboom.jpg" la voz sampleada proviene de un Radio Drama, "La damisela en apuros", del programa radial "Box 13" narrado por el actor Alan Ladd. Por cierto, en mi EP de 2013 La Guerra Invisible, en el tema "La guerra invisible ft. Dante Droid" también uso el mismo recurso. Tiene una voz sampleada de una emisión radial de la segunda guerra mundial.


Foto: Raúl García
Escuchando tu disco, observo que posee atractivos pasajes de experimentación como el final maquinal y disonante de “Bodiless, part I (Matter And Resistance)”, los vigorosos “loops” y “beats” de “Today” o los extraños paisajes sonoros de “Home”. ¿Crees que estamos ante el trabajo más experimental de tu carrera?

No me gusta mucho repetir la palabra experimental hasta el agotamiento, preferiría decir que es un trabajo exploratorio.

Cuéntanos sobre tus próximos proyectos

Planeo una gira por Europa para promocionar mi nuevo álbum. Si todo va bien la realizaré entre julio y agosto de 2018.




RESEÑA

BODILESS
ALE HOP
Buh Records
(2018)
Mejor elección, no pudo tener Ale Hop para la elección del nombre de su nuevo trabajo (presentado en formato casete), pues en esta aventura musical, su obra luce más abstracta que nunca. Bodiless es el resultado de la sumatoria de ruidos, diversas sonoridades y artefactos electrónicos, aún golpes sintéticos de rasgos EBM, que fluyen espontáneamente a través del hilo conductor en que se convierte su extraña interpretación vocal a lo largo del registro, donde el oyente no encontrará armonía sino simplemente un menú de sonidos para degustar.
Ale explora a más no poder con las múltiples posibilidades que le ofrece sus artilugios electrónicos, concibiendo sendas pistas (totalmente alejadas del formato canción) que recrean ambientes surrealistas, bizarros y enajenados. Desde el saque, el desconcierto se apodera de nuestro ser ante el caos sonoro que impera en la extensa “Bodiless, Pt. I (Matter And Resistence)”, desfilando procesadas capas sintéticas, enigmáticos sintetizadores, voces que nos escarapelan la piel y otras sonoridades que lucen transgresoras, hechizadas e inconexas que buscan confabularse de manera anárquica, hasta concluir con un final perturbador merced a su maquinal instrumentación.
Bodiless - casete disponible vía Buh Records
El descontrol o mejor dicho la naturalidad con las que transitan los peculiares ruidos y sonidos, como si quisieran succionarse uno al otro en “Today”, acompañados por riffs de guitarras y enmarañadas secuencias electrónicas, resulta pavoroso. Además de sacudirnos los sentidos con sus contundentes descargas de “loops”.  Sigue “Migration Data”, cuyas sonoridades cibernéticas, evocando añeja tecnología, entre la que destaca la de un Atari, se suceden de manera improvisada en medio de atmosferas misteriosas.
En medio de este festín de ambientaciones experimentales, irrumpe la única pieza “convencional” de la obra, “As You Seek Faintly the Shore”, una correcta pista “synth-pop”, cuyas sonoridades “new wave” nos enamoraron y narcotizaron desde la primera vez que la escuchamos, además de las ensoñadoras voces que ensaya Hop, pero el tema pese a su trazo embelesador mantiene ese bizarro sello con el que Ale firma sus obras, demás está decir que su sonido nos inca los nervios de las piernas en para ensayar pasos de baile. Luego, Ale interpreta angustiosas onomatopeyas y lamentos para su dolorosa “Bodiless, Pt. III (Cosmic Ocean)”, así como monólogos en medio de compactas percusiones. En la paisajista “Home.jpg”, explora con los teclados en pos de una marcha inconexa.
Foto: GPB
La rarísima “Bodiless, Pt. II (Ritual Vs. Indiscriminate Felling), nos ofrece un abanico sonoro, donde desfilan desordenadamente timbres, palos de lluvia, casiotones, guitarras sampleadas y atronadores “loops”. Mientras que en “Therubberboom.jpg” apela a recursos técnicos empleados en anteriores obras, como su trabajo colaborativo con Ignacio Briceño para el tema “Advertencia”, al trasladar voces grabadas sobre exploraciones sonoras. En esta ocasión se dejan escuchar ligeramente violines, junto a “loops” y “beats”, intentando ensayar armonía en medio de lo inhóspito. Cierra, “You”, donde la voz de Ale incursiona en medio de atmosferas impregnadas de misticismo.
Sin duda, estamos ante el episodio sonoro más extremo de la carrera de Ale Hop, cuya riqueza reposa en su complejidad, cualidad que resulta adictiva a lo largo de sus temas. Si este acto de pop-abstracto fuese presentado por algún personaje sonoro del primer mundo, seguramente muchos lo aclamarían y sería mentado en todo lugar, de la misma forma anhelamos que este trabajo sea tratado con la camarería y objetividad que se merece.  


RETROSPECTIVA






sábado, 5 de diciembre de 2015

ALE HOP: PANGEA, UNA EXPERIENCIA EXTRAORDINARIA

PANGEA
ALE HOP
BUH RECORDS
(2015)
Tras escuchar y ver este ambicioso, arriesgado, innovador, vanguardista e inédito proyecto audiovisual, dirigido por la talentosa artista experimental Alejandra Cárdenas, bajo el nombre de Ale Hop, me resultaba complejo encontrarle una palabra que pueda resumirlo, hasta que ubiqué extraordinario, cuya definición dice “algo que es poco común, sale fuera del orden o regla general o sucede rara vez. Que es mejor o mayor que lo ordinario”, y efectivamente eso es Pangea, una producción sui géneris en nuestra patria.
Este video-disco de once canciones compuestas, grabadas y masterizadas por Ale Hop, descrito por ella misma como un “film antológico”, ideado para que cada canción contara con un video donde los realizadores pudieran hacer lo que quisieran, inicialmente fue concebido como una película de animación hasta que fue transformándose en un colectivo que agrupó gente que hiciera collage, ilustraciones y especialistas en audiovisuales como Tilsa Otta, Héctor Delgado, Muriel Holguín, Dana Bonilla, Miqy de la Barra, Trinidad y el Estudio Famas.  
Alejandra Cárdenas desde pequeña siempre fue una exploradora musical, aprendió a tocar piano, batería, flauta, pero el instrumento que cambió su vida fue la guitarra, pues con ésta comenzó a crear sus propias composiciones, dejando de lado el seguir partituras. Ale también era una asidua compradora de revistas de guitarra donde aprendió diversos acordes, luego conocería amistades con la misma pasión e intereses en formar proyectos musicales, hasta llegar a Las Amigas de Nadie, con quienes lanzó tres álbumes, Cápsula (2011), Sincronía (2012) y Human Dress (2014) y  como solista, su anterior EP La Guerra invisible (2013). La artista suele grabar todo en su hogar, donde dispone de equipos caseros, que le permiten registrar oportunamente sus múltiples momentos de inspiración.   
Tarjetas conteniendo las fichas técnicas de cada vídeo
Pangea partió de ideas abandonadas por varios meses, pero a las que Hop decidió  finalmente darles con fuerza y terminarlas casi en una semana, requiriendo su mayor esfuerzo, el proceso de producción y mezcla, pues conseguir el sonido ideal no fue una tarea fácil para la artista, cuyas sonoridades exploran diversos géneros, que van desde el rock, pasando por el post-punk, ambient, trip-hop, noise hasta llegar al pop. En declaraciones a un medio local Hop ha manifestado que Pangea “...es un paso hacia adelante” en su carrera.
Resulta imposible comentar este disco separando la parte musical de la visual, así que comencemos desde el principio. Las imágenes de unas mojas haciendo una plegaria previa a un evento para luego verlas desfilar patinando en hilera alineándose para una confrontación de un abstracto juego, es realmente impactante y surreal en “No Sol”, la sugestiva ambientación creada por sus siniestras cuerdas, loops, beats y los enajenados gemidos de la Hop (un instrumento más a lo largo de la canción), estallan en una compacta masa de distorsión cuando la supuesta arbitro marca la señal de inicio del partido, logrando un instante sensacional, donde el sonido se nos introduce a la piel, transportándonos a placer por su bizarra atmosfera, mientras observamos como las religiosas comparten una andanada de golpes. El corto fue realizado por Trinidad, equipo conformado por las realizadoras Andrea Martorellet, Blanca Martínez López y Ximm Valdivia. Sin duda el mejor track y video del disco.
Sigue “Lext lovers”, que fue la primera canción compuesta del disco, en abril del 2013, grabada con su compañero de pasantía de la Red Bull Music Academy, Jimi Nxir. Ale le propuso interpretarla pues no tenía voz, sus sonidos son minimalistas e introspectivos, cuyas percusiones crean sensaciones claustrofóbicas mientras que la interpretación de Nxir resulta intimista, adquiriendo el tema aires trip-hop. El video fue realizado por la gente de Famas. Prosigue “Hey Girl”, cuyo adictivo riff sigue su secuencia cíclica hasta el final, arrancándonos algunos pasos de baile. Me resulta imposible no dejar de pensar en Björk tanto por lo musical como por lo visual al disfrutar de este track, donde se observa la imagen de Hop descomponiéndose a través de diversos cuadros, percibiéndose leves reminiscencias al video de “Hunter” o “Pagan Poetry”  de la islandesa. El filme fue dirigido por la propia Ale Hop.        
La breve “Away” cuyas cristalinas sonoridades ambient, entrelazándose con la onírica voz de Muriel Holguín, quien también dirigió el video, sirven de perfecto conducto para que a través de ellas, líneas blancas viajen sobre fondos negros descubriendo paisajes  cotidianos, consiguiendo otra joya del disco. Prosigue “Devil Knows Best”, video dirigido por Miqy de la Barra, mostrando imágenes de un niño, un adulto, una mujer mayor y un juguete siendo “¿purificados por fuego?”, limpiándolos  de sus recuerdos, causando finalmente que el rostro de los protagonistas se torné en gozo; musicalmente sus guitarras y atmosféricas voces replicando el título del tema, acompañadas por etéreos tambores que  van poblando el espacio, nos llevan hacia la catarsis. “Dopamine” es una pieza instrumental de extrañas sonoridades ambient, noise y psicodélicas en el estricto sentido de la palabra, cuya música se compuso sobre el video ya terminado de Héctor Delgado, quien también le puso el título a la canción.      
La bellísima “Catedral”, a parte de su  majestuosa y envolvente sonoridad yace su poder hipnótico en la ensoñadora interpretación de Trinidad Carrillo de  Pentapolar Birds, mientras hace delirar nuestro subconsciente, podemos observar diversos bustos que van deformándose a través de animaciones en 3D, creadas por la propia Ale Hop. El tema se grabó cuando Trinidad, quien radica en Suecia, estuvo por Lima y en menos de media hora se obtuvo esta pieza. En “All I Became” cuyo video también fue realizado por Ale Hop, se deja escuchar las enrarecidas voces de Ale adquiriendo dimensiones corales, así como ciertas sonoridades jazzísticas, que conforme va avanzando se torna más tierna, hasta que la voz de Ale se vuelve delicadísima.
La cortísima “I Hate Myself (Probably Commit Suicide)” cuyo crudo nombre nada tiene que ver con su música, a pesar de su ruidoso inicio plagado por feedbacks, se va mutando hasta derramar una serie de sonidos indescifrables y voces ininteligibles que calzan perfectamente con las tomas de un grupo de gente ensayando un paso de baile típico, en la plaza de Aquismon en México. Sencillamente alucinante. Este tema pertenece a una serie de canciones que fueron rechazadas, en el trabajo de producción de jingles comerciales que tiene Ale. El video fue realizado por Tilsa Otta.
Hasta que llegamos a “Turn Me Up”, un video de Dana Bonilla realizado el 2010, pero que halló lugar en Pangea, donde se observa a dos jóvenes en primer plano saciándose al comer frutas. Se trata del corte más noise del disco, cuyas volátiles distorsiones crean sugestivas capas sonoras que se van repitiéndose hasta su cierre. Finalmente “End Song” es la pieza más electrónica, motivadora y colorida de la obra, y sirve para proyectar los créditos de la misma. Ha sido una experiencia excepcional y fantástica la de observar esta obra de arte, única en su especie como lo señalamos al inicio. Puntos aparte para su atractivo pack, conteniendo un sustancioso booklet con información del trabajo y tarjetas ilustrativas de cada uno de los vídeos y sus respectivas fichas técnicas. 
Por ahora Ale Hop radica en Berlin y tiene planificado dos nuevas producciones para el próximo año, un nuevo LP y un EP, pero todavía sin fecha de lanzamiento. ¿Será Pangea la fuente de la que beberá las futuras producciones de Hop? Probablemente. Lo que sí nos queda claro es que esta producción marcará un hito en la historia musical del Perú, formando parte de aquellos discos selectos e irrepetibles, que a mi gusto son puntos de referencia obligados para comprender su evolución. Narcosis con su Primera Dosis en los 80s, El Aire con su epónimo debut en los 90s y su disco triple en los dos miles, el de Electro Z cerrando los 90s y ahora este video-disco, enseñando al resto el camino a seguir y que las utopías musicales pueden ser posibles.  


Nuestra primera aventura en You Tube

Regresamos a blogger para compartir nuestra primera aventura en Youtube. Esperamos la sigas...