The Spiracles acaba de
lanzar el single Beneath A Sky Of Stars, la
mejor canción de su primer álbum Last
Night Dreamt About You, poniendoasí
fin a una etapa. En su anterior visita a nuestra ciudad, Luis Rodríguez
(guitarra, teclados y líder de la banda), Enrique Medina (guitarras) y Franco Bahamonde
(bajo) tuvieron que lidiar con la ausencia de su vocalista de aquel entonces
Verónica Grados, quien decidió retirarse de la banda, se podría decir junto
antes de subirse al avión que los traería. The Spiracles cayó en una especie de
“limbo” pero Luis decidió seguir adelante e iniciar la búsqueda de una nueva
cantante siendo la elegida Romina Roggero. Con una renovada formación, los
músicos limeños volvieron a visitarnos a inicios de abril, donde pudimos
disfrutar de la voz de su nueva interprete y ahora también en tres de los tracks
de esta nueva producción.
Aprovechando la previa a su
show conversamos con The Spiracles en una fría noche en las afueras del parque
Lambramani…
TM: Luis,
¿Cómo te inicias en la música?
Luis: Desde el
colegio empecé con la afición a la guitarra; con mi hermano comencé a escuchar
música como The Smiths y mucha música inglesa, cogía sus casetes que se
compraba en pasaje Los Pinos de Miraflores y yo los escuchaba. Tenía como 10
años más o menos, entonces me iba interesando más en ese tipo de música, y ahí
le agarré cariño a R.E.M. sobre todo al tema “Fall On Me” y esos ritmos de los
80’s. Entonces, ahí, poco a poco, iba buscando más influencias, más bandas de
ese estilo. Y, pues mi hermano escuchaba The Church y Wire Train. En los 90’s exploré
más música. La primera banda de Dream-Pop que escuché fue Slowdive, en un
compilado de Reebook, un amigo se compró unas zapatillas y le vino un disco, me quedé enamorado de ese estilo, entonces empecé a
indagar y buscar. De ahí, conocí a un amigo llamado Renzo, el cual tocaba con
Chino Burga en Espira, entonces ya me empecé a enfocar en el tema de shoegaze y
dream-pop. Era más o menos en el 94’, cuando empecé con el britpop, bandas como
Echobelly, Pulp. Esos fueron mis inicios musicales.
Luis y Enrique
Empecé a grabar temas con un vecino amigo mío en un proyecto que
se llamaba Ritual Ensueño, en esa época, grabé “Who’s to Blame”, que salió en
el disco de Resplandor como “Downfall”, esa canción es del año 98’, y hay ciertas
canciones más que han aparecido en el disco actual. En mis “pasos” por
Resplandor, que fueron del 2000 hasta el 2011, grabamos Ámbar (2001) y Pleamar
(2007). De ahí me dediqué a
hacer lo que me gusta, más mi estilo, todo lo que es britpop y dream-pop.
TM: Resplandor
llega a sacar en Alemania el Ámbar y lanza
Elipse también…
L:Elipse
lo grabó Toño. Hicimos una versión también de Sol de Hiel, la volvimos
a grabar, mandé algunos temas que
salieron para un compilatorio en España, que fue el inicio para la
internacionalización de Resplandor.
TM:
Resplandor tuvo cierta repercusión afuera ¿por qué crees que no terminó de
consolidarse?
L: Bueno yo
creo que sí, tres veces hemos “girado” en Estados Unidos, nos hemos presentado
en festivales, pero bueno yo me decidí a hacer Spiracles.
TM: ¿Cómo inicias
The Spiracles?
En el 2011 cuando decidí dejar Resplandor ya tenía algunas canciones,
que eran de la época que empecé a componer y quería grabarlas. En un principio
la idea era armarlas, grabarlas en el estudio y dejarlas ahí, no tenía ganas de
hacer nada en vivo, luego al año como que te pica las ganas de tocar en vivo,
hicimos una presentación del EP How
Things Went Well When I Met You (2012) y de ahí empecé a reclutar gente.
Estuve tocando con algunos amigos, Aracelli Fernández, la primera cantante se
fue a Francia, se casó, y entró una chica para la época del disco EP, luego
entró Verónica y se grabó el álbum, tuvimos algunas presentaciones,
posteriormente ella decidió irse de la banda, y ahora con Romina el proceso de
composición se hace más fácil y sencillo, porque ella me quita un peso de
encima el tema de escribir.
TM: Enrique
¿cómo se da tu ingreso en la banda?
E: Fue en
agosto del 2013, empecé como un fan de la banda, los vi tocar en Barranco,
Callao, San Miguel, y de ahí hubo una conexión con Luis, justo faltaba un
guitarrista e ingresé en esa posición
luego poco a poco con los teclados.
TM: Franco
¿En qué bandas has participado anterior a The Spiracles?
F: Entré a finales
del 2015 al partir el anterior bajista. Mi trayectoria es más metalera. Comencé
tocando rock alternativo pero de ahí al “new-metal” porque era lo que más me
vacilaba y de ahí a diversos proyectos, también hice “metalcore”, de ahí
empezamos a hacer una nueva onda de “metal progresivo”. También me atrae la música
rara, ahora estoy en Spiracles, me gusta y creo que soy bastante ecléctico.
TM: Luis
¿Por qué tanta rotación en la banda?
F
(interviene): En realidad en las bandas que he estado siempre ha habido
bastante rotación.
L: Mi idea de
banda es sea un equipo pero lamentablemente a veces hay intereses propios y la
gente prefiere irse pero en buena onda, en buenos términos.
F
(murmurando): “Diferencias irreconciliables”.
L: Yo no soy
de las personas que dicen “¡No!, tienes que quedarte”. Bueno si no estás
augusto, tienes cosas personales, “sigue tu camino” y normal. Imagino que
llegará un momento en que estaremos solidos los cuatro y seguir para adelante.
TM: ¿Qué
tal la repercusión del primer álbum?
L: Creo que
ha ido bien, al menos desde que salió hasta la fecha, ha tenido buenas críticas
y acogida en los medios, se trabajó mucho lo que es prensa foránea pero hubo
tantos inconvenientes el año pasado, temas personales de Verónica y el
nacimiento de su bebé, que retrasaron la difusión del álbum pero el disco ya
cumplió su ciclo, ya pasó más de un año desde su salida y ahora con Romina
empezamos una nueva, donde se hace más fácil llevar todo el tema de las composiciones,
ella es bien responsable, creo que es la más responsable del grupo, siempre es
bueno que en una banda haya alguien que ponga
la “mano dura”.
TM: ¿Cómo
se dio el contacto con Anna Bouchard de Drowner para “Beneath A Sky Of Stars”?
L: Eso se dio
a través de la disquera Saint Marie Records cuando saqué el primer EP,
empezamos a escribirnos y cuando estábamos grabando el disco, le pregunté si
quería cantar un tema y me dijo que “sí”, le mandé la pista, ella escribió la
letra, me mandó el track y quedó bien, y
creo que es la mejor canción del disco, además Romina se identifica con la
canción, entonces creo que es un bueno cerrar con este single la etapa del
disco.
Romina y Franco
TM: Romina
¿cómo te conviertes en la nueva vocalista de The Spiracles?
R: Ya se
había dado anteriormente un contacto con Luis. Tras una presentación con mi
anterior banda, Dispositivos Sueños, donde teníamos un amigo en común con Luis,
él me preguntó si quería estar en su banda, le pedí que me mandé una canción,
pasaron diversas cosas y no se dio mi participación en esa época hasta que por
fin coincidimos, justo Luis estaba
buscando una cantante para la banda y ahora estamos juntos esperando hacer
nuevas canciones, estar a la altura de “Beneath...”
TM.
Cuéntanos de tu anterior banda, Dispositivo Sueños.
R: Era una
onda pop pero más electrónico, todo generado por computadora, las pistas ya
estaban hechas, eran composiciones instrumentales donde mi tarea era ponerles
letras y armonías para convertirlas en canciones y así trabajábamos.
TM. ¿Qué
nos puedes adelantar de las nuevas canciones de la banda?
R: No sé, que
me muero de miedo, porque no sé cómo me van a salir, pues siento que lo de
Dispositivos Sueños fue una casualidad, entonces no sé si voy a poder volver a
hacer canciones, “haré mi mejor esfuerzo”.
TM: Luis en
tu anterior visita me contabas que el sonido de la banda se tornaría un poco
más “sintético” ¿siguen intactos esos planes?
L: Bueno ya
no tocamos con baterista, ahora utilizamos bastantes secuencias, Enrique y yo
nos hemos comprado dos synths, y con estos “juguetes” nuevos estamos
experimentando con nuevos sonidos pero no creo que se desvié mucho del rol que
la guitarra juega.
TM: ¿Cuáles
son las expectativas con la futura producción?
L: Esperamos
que sea mejor que la anterior, al menos las dos canciones que hemos hecho hasta
ahora van quedando bien, Enrique ha aportado un tema para trabajarlo y está muy
bien, hay material pero todavía hay que “pulirlo”. Después del lanzamiento del
single “Beneath…”, que tiene el track remasterizado y un remix hecho por mi
amigo “Aerolito”, y tres canciones del disco anterior interpretadas por Romina,
planeamos grabar las nuevas composiciones entre agosto y septiembre, esperando
sacar el disco en noviembre o diciembre de este año.
E: Ahora
estamos en la etapa de la pre-producción, la idea es sacar en esos meses un EP
con temas inéditos, como una especie de adelanto del nuevo álbum que saldría
posiblemente en marzo del 2017.
TM: ¿Crees
que ya existe una escena musical consolidada o estamos igual que hace 20 años?Yo creo que sí, hay muchas bandas y diversas plataformas de
difusión, por ejemplo Balcony Tv, donde salimos hace poco. Ahora tenemos
programas como el Jamming, Playlizt, Imagen de la Música, radio BBVA, donde creo
que se están dando más oportunidades para poder sonar masivamente.
Kimox
es el nombre sobre el cual se escuda el dúo experimental conformado por Fernanda
Huamán (FFFF) y Javier Salinas (Riff Man) para dar rienda suelta a sus alucinaciones
sonoras, con ese espíritu DIY y esa estética Lo-fi, tan propia de la escena
independiente arequipeña, sin etiquetas musicales, sino explorando sin reparos
por donde la inspiración les indique.
Según
Salinas, r1ffm4n es un proyecto solista que comienza entre el 2009 -2010 y a
decir de su impulsor, le “sirve para
explorar y registrar muchas formas diferentes de entender la música”, mientras
que Kimox, “es un trabajo colaborativo
donde nos animamos (con Fernanda) a crear piezas un tanto melancólicas y un tanto
esperanzadoras”, de ahí su sugerente arte de portada y título, y es así que
bajo esos postulados podemos disfrutar de diferentes sonidos por donde transita
la creatividad musical de Fernanda (también guitarrista de Alias La Gringa) y
Javier, entre lo etéreo, lo ecléctico, lo noise y aún lo electrónico.
En
la breve pero volátil “Intro”, impelida por vaporosos golpes de teclados y
ligeros punteos de cuerdas, los músicos nos introducen a su imaginaria
experimental. El sutil exotismo, emanado nuevamente de teclados y cuerdas
acústicas de “Abiertoelmar” resulta acogedor, teniendo a la voz de Fernanda
como principal atracción, delicadeza que es irrumpida por leves capas de
interferencias. Los etéreos teclados de “Jaikü” van confabulándose
con una serie de ruidos “atmosféricos” para ir construyendo de a pocos una
ambientación siniestra, demente y ensordecedora, de lo mejor del disco. “Antaitl
(BMSR cover)” inicia como un jugueteo electrónico, que luego sucumbe ante una
tristes cuerdas acústicas que se unen a secuencias y ligeros beats, otra joya
del trabajo. En “Pájaro”, es el turno de Salinas para la interpretación vocal sobre
una lóbrega instrumentación acústica, que posteriormente se ve ensimismada por
una vorágine ruidista. Finalmente la ambient “Salida” pone el broche de oro
para esta tremenda obra experimental. Arequipa
me sigue dando gratas sorpresas, ya Hombres del Espacio con su noise rock, y La
Vie con su folk experimental me habían “pateado” el cerebro, pero Kimox va más
allá de lo predecible, gran propuesta sonora la del dúo, que esperamos no sea
solo flor de un EP, y por supuesto que anhelamos su edición física.
La añoranza se define como un “sentimiento de pena por la lejanía, la ausencia, la privación o la
pérdida de alguien o algo queridos” y
ello es lo que uno experimenta tras la atenta escucha de este nuevo trabajo del
productor Diego Meneses Suárez como Dreams On Board, un EP de cinco pistas de
gran factura, nuevamente derrochando la elegancia ya exhibida en Whishes
pero en esta ocasión añadiéndole una mayor dosis melancolía a su impecable sonido.
Una maraña electrónica en clave melancólica
La ligera resonancia de la orilla del mar y de algunas
gaviotas haciendo su aparición por allí, qué mejor señal sonora como prólogo de
lo que vamos a disfrutar a lo largo de este bello EP, la ya descrita añoranza,
iniciada con los melancólicos teclados de “With You”. Las atrayentes atmósferas
íntimas y relajantes de “Mornings” se convierte en una prolongación de lo
degustado en Wishes, que junto al anterior track, de rasgos ambient, emanan
una peculiar ternura que resulta conmovedora, volviendo mi mente y sentidos a
los paisajes sónicos visitados en el Home de Brock Van Wey. La breve
pero delicada e intensa “Forever” genera otro momento de requiebro sonoro. En “Elis”
sonoridades de percusión minimalista entrelazándose
con un cíclico teclado se encarga de hipnotizarnos con su finísimo sonido. Cierra
el EP, la versión de los brasileros de Sentidor del tema “With You”, suculenta pieza en clave IDM, ciertos
aires Jon Hopkins por ahí, despojándonos de las capas de “nostalgia” sonora con
las que hemos sido cubiertos para ahora envolvernos con intrigantes synths,
loops, beats, y demás artilugios electrónicos dispuestos a ponernos en trance.
Mornings no
es un paso adelante, sino un gran salto
en la música del productor capitalino, un trabajo convincente de principio a
fin, bastante estimulante para seguir con atención sus futuras entregas. Por ahora
esperamos que este EP sea lanzado en edición física para satisfacción de los que
somos coleccionistas de formatos “añejos”.
Hoy miércoles 16 de marzo hace
su debut Pooow! En la noche de Barranco presentando su EP #1, producido por
el músico chileno C-Funk, ex Los Tetas.
El trío limeño conformado por Joqo (sintetizadores), Carlos (voz, bajo y
percusión) y Ric (batería) anhelan a través de su sonoridades sacudirnos el
esqueleto, “explorando la relación del ser humano con la tecnología”. Su arte de
portada de por sí nos da señales de la temática del disco. Electro-funk es la
aproximación más acertada que podemos darle al estilo musical que desarrollan
estos músicos, cuya propuesta no tiene espacio para las guitarras pero los
synths suplen esa función, dándole ese toque sintético y pegajoso a sus piezas.
Ric, Carlos, Joqo
Los atractivos y juguetones
(y también saturados) teclados cibernéticos de “Escuatro” consiguen un
sugestivo inicio de EP, además de repasarnos una y otra vez las diversas formas
en que la tecnología se ha encargado de “estresarnos” la vida con sus “demandas”.
Prosigue la ya promocionada “Sin Dormir”, quizás el tema que nos da las claves
sonoras necesarias para clasificar a su propuesta como electro-funk, exhibiendo
al bajo como el eje central sobre el cual transitan los diversos sonidos que
explora Pooow! A lo largo del EP.
Los bocinazos y el abrasivo
sonido sintetizado de “Hora Punta”, se encarga de golpearnos la cabeza y
mentarnos el dominio del egoísmo y la lucha frente al tiempo en nuestra
tortuosa rutina de ser parte de la congestión vehicular, seamos choferes o
pasajeros. Finalmente “Ponte en Off”, que musicalmente por momentos nos hace
recordar a Devo, los Pooow! predican contra la “sobre- comunicación”,
proponiendo el escapismo de lo virtual y poniéndonos en “modo de avión” toda la
parafernalia tecnológica en nuestro viaje por la vida. Utópico pero divertido.
Atrevidos, desenfadados
y sinvergüenzas se muestra este trío para exhibir su atractiva propuesta en su
EP estreno, además de mostrar una peculiar frescura e irreverencia para expresar sus sarcásticas líricas sobre nuestra caótica cotidianidad, venida a menos paradójicamente por la modernidad, tecnología y la búsqueda del tan
necesario vil dinero pero cuyos dancísticos ritmos se encargan que la pasemos bien. Esperamos el álbum.
Hace unos días me topé con este disco, tras oírlo mi rápido
cuestionamiento fue ¿Por qué nadie me habló de este músico? Y tras darle una
atenta audición a cada una de sus obras anteriores con mayor vehemencia me
preguntaba ¿cómo pueden pasar desapercibidos trabajos así? Pues lo que hace
Diego Romero tras el nombre de La Vie, es sin duda de rangos superlativos. El
secreto mejor guardado en mi periplo por tierras arequipeñas. Así que sin
pensarlo dos veces cuando apenas vi el disco físico lo adquirí.
LOS
INICIOS
Muchas ideas sonoras pululaban por la mente de Diego
Romero, pero no fue sino hasta que consiguió los elementos y recursos
necesarios como un computador, micrófono y como dice él su “evolución y madurez”,
además de sus guitarras y su voz, emprendió su aventura sonora como La Vie,
cuyos actos los describe como viajes.
The
Days in The Capital (2012) marcó el inicio de la carrera de
este arequipeño explorador del sonido, mezclando folk con post-rock e
incluyendo sintetizadores en sus composiciones, como la techno “Marihuana
Cocaina”, y la voz como un instrumento más, y aún por allí tijeras, creando
canciones breves pero contundentes. Luego lanzaría su Ep Do It Now (2013),ensayando
con nuevas texturas y ritmos, explotando aún más el sintetizador pero sin
llegar a sonar como un disco de electrónica, pero sí algo más exótico y
cósmico. Se trata pues de un excelente disco de transición, donde el músico
registra sus intentos en su búsqueda de la identidad sonora. Ese mismo año lanzaría el instrumental Be
Like The River, compuesto para el documental de un amigo suyo, son 8
hermosas piezas de fácil escucha, cercanas al post-rock, mientras que en Conexión
(2014), su viaje predecesor a su nuevo álbum, la propuesta del artista
alcanza su consolidación y se torna algo más versátil e introspectivo a la vez,
incluyendo otros estilos inéditos en su exploración, como el progresivo, y mandándose
con temas prolongados como “No Hay Límites” (casi 11 minutos), contrastando con
todo lo hecho hasta entonces.
AUTODIDACTE
La música de este disco, lanzado en enero, es muy
paisajista, pintándonos ambientes bucólicos, agrestes y galácticos, a pesar de
dejar atrás sus sintetizadores y demás parafernalia electrónica, tan solo
enlazando sugestivo folk con una instrumentación minimalista; se trata de una
bella obra que al observarla, no nos queda otra que contemplar parajes naturales a través de la
misma, y apreciar sus influencias de la etapa psicodélica de los Beatles,
bajo la guía de Ravi Shankar Ratnam, maestro no solo de exploraciones sonoras
sino también de otras “hierbas”.
El introspectivo folk de “432 ó 440” nos da la bienvenida
a este mágico álbum, pintando escenas pastorales, para luego una guitarra
espacial nos lleve por senderos siderales, convirtiéndose en una excelente preludio para este magnífico álbum. En “Zeth” las guitarras eléctricas y acústicas
van hilvanando sonoridades atmosféricas que posteriormente frenan su ascenso
para crear ambientaciones menos sofisticadas, pero sumamente cálidas. La lóbrega
“OM”, ejecuta una marcha in crescendo de guitarra y percusión de rasgos
intrigantes al más puro estilo de Swans, de aquellas que nos mantienen en
tensión y parecieran explotar en cualquier instante, manteniéndonos en alerta
hasta su final.
La exótica “Ladrones de energía mental”, gracias a su
percusión hindú que sirve como soporte para que se desplacen sonoridades
vocales y de cuerda, cuasi mantra, nos trae el lado más ecléctico de la placa.
Sin duda la pieza más experimental y lograda. En “Panteísmo”, ligeros punteos y arreglos de
guitarras electro y acústicas, nuevamente edifican una pieza de niveles estratosféricos.
Mientras que la psicodélica “Hoy será ayer y mañana será hoy”, de arreglos de
percusión cavernosos y guitarras orientales, resulta muy atrayente.
Un canto onomatopéyico acompañado por xilofón, suaves
líneas de teclado y guitarra conciben la sugestiva “Introducción”. Una
agradable “intro” de guitarra acústica y saturada armónica nos atrapan en “Deja
a tu mente descansar”, donde otra vez Romero emplea su voz como un recurso más
de instrumentación, pero luego éste mutará hacia una interpretación convencional, convirtiéndose
en el único tema con letra, impulsando el canto como un medio
catártico, más adelante unas retorcidas líneas de guitarra le otorgarán dotes
delirantes a la pieza. La apacible pero alucinógena “Sosiego” nos otorga
minutos para entrar en trance.
Finalmente ¿Música para levitar, meditar o simplemente
para viajar a nuestro subconsciente o hacia alguno de esos mundos que tenemos escondido
en la memoria? Es la pregunta que me inspira la deliciosa “Paul
Ligeti”, cuyas delirantes capas sonoras, de ciertos tintes “noise” resultan
cautivadoras. Autodidacte
es un álbum
alucinógeno, por momentos surrealista, pero oportuno para despegar por unos
momentos los pies de esta tierra y encontrarnos con nosotros mismos.
Sencillamente genial.
Sin dinero en los bolsillos ni los recursos necesarios para
hacer una grabación “decente”, acorde a los “estándares” de nuestra época, pero
inspirados en la auto-gestación artesanal de la primera dosis de Narcosis, recopilando
los escasos casetes en blanco que existen en el mercado arequipeño y grabándolos
uno por uno, y la estética lo-fi, los muchachos de Hombre del Espacio se
animaron a concebir esta maqueta, cuyo título no puede reflejar de mejor manera
el ambiente que rodeo su concepción, donde la banda nos presenta su propuesta
sonora que transita entre el lado áspero de Yo La Tengo y el ruidismo de los Sonic
Youth, sin intención de ser unos “copistas”, sino tomando como punto de partida
la obra de las bandas en mención.
Pablo (bajo) Fernando (batería) Herber (guitarra y voz) y Luis (Guitarra)
La historia de los hombres espaciales se remontan a poco
más de un año atrás cuando Herber Paredes (guitarra y Voz), Luis García
(guitarra) y Fernando Morales (batería) se conocen y en una especia de espontánea
audición coinciden en “gustos y colores”, mandándose con una improvisación de
17 minutos. Desde ese momento decidieron emprender juntos su vida musical. Para
la elección del nombre de la banda, existieron tres candidatos: “Superdios”, “Hombre
Espacial” y “Hombre del Espacio”, siendo elegido este último por sus gustos por
David Bowie y Stanley Kubrick. Los ensayos iban y venían y por mucho tiempo no
sintieron la necesidad de incorporar un bajista, pues lo suyo estaba centrado
en hacer ruido con las guitarras, hasta la llegada de Pablo Pantigozo en
octubre del 2015, quien también fungió como productor de la maqueta.
“En bancarrota” está compuesta por seis temas, que a decir
de su líder Herber Paredes “son demos
previos al lanzamiento del álbum que debe salir entre junio y julio de este año”,
mientras que Luis García señala que “son
ensayos que ni siquiera estaban previstos para que formarán parte de un
registro”. Luego la idea se cristalizaría en lanzar el material a través de
bandcamp y posteriormente en la grabación del casete.
Herber Paredes poniendo lo suyo...
La breve “Energía”, paradójicamente el último tema en
ser compuesto de los demos, calienta motores con sus ligeros rasgueos y punteos
de guitarra, que adquirirán rasgos más rítmicos y “noise” con “Superdios”, y melódicos
en “Opresión, Liberación” pero sin despegarse de la distorsión para construir
sus murallas de ruido-pop. Así concluye
el lado “A”.
“El Retorno de la Hydra” inicia la segunda cara del
casete, el más visceral de la obra, siguiendo esa vertiente noise-pop ya
establecida, pero yendo de lo melódico a lo más retorcido y aún lo adrenalínico.
“Saludos desde el Planeta Tierra” es el
punto más débil del acto, pues luce falto de fuerza, pero tomemos en cuenta que
se trata de un ensayo, y que existe “Transbordador”, el tema más logrado de la
maqueta, desde su hipnótico inicio donde guitarras y batería construyen una
marcha pendular, que luego va cuesta arriba, incorporándose a toda esa texturas
de guitarras, ciertos arreglos de cuerdas y ruidos producidos que resultan muy
sugestivos, poniéndonos en trance, sobre todo esos guitarrazos emulando a Moore
y Ranaldo, alcanzando niveles atmosféricos en varios pasajes. Al final de la
maqueta podemos encontrar una serie de fragmentos de canciones y ensayos de
nuevos temas, presentados a manera de collage, y que nos ofrece ciertas
referencias hacia donde irá el futuro sónico de Hombre del Espacio.
HDE haciendo ruido en el Virgo la semana pasada
Por ahora los muchachos de Hombre del Espacio están
enfocado en la promoción de “En Bancarrota”, anhelando agotar el tiraje de 30
casetes puestos en distribución, con conferencia de prensa de por medio (llevada a cabo el pasado 5 de febrero) y
presentaciones en vivo, sobre todo estas que han sido muy buenas y
ensordecedoras, dejándonos con gran expectativa sobre su próxima producción.
A nuestro episodio final podríamos haberlo titulado el retorno de las Jedi, pues Björk después de muchos años vuelve a estar en la vanguardia de los ojos de la crítica mundial, recuperando el sitial que nunca debió dejar y Julia Holter regresa al lugar de honor, asumiendo lo que es suyo, pues sus obras están acostumbradas a barrer en nuestros recuentos anuales, estas chicas sí que son "superpoderosas", aunque en este año los varones han equilibrado un poco las cosas ante el predominio de obras realizadas por féminas durante los años anteriores. Mención a parte para Low, dos décadas regalándonos buenos álbumes, no hay ninguno malo, ni siquiera regular en toda su carrera. Y un asombroso trabajo de Sufjan Stevens demostrando que con muy poco pero harto corazón e inspiración se puede conmover multitudes. Aquí están las producciones de niveles superlativos del año que ya se fue....pero antes repasemos las posiciones anteriores... 33. Art Angels - Grimes 32. Sometimes I Sit and Think, And I Sometimes I Just Sit - Courtney Barnett 31. The Epic - Kamasi Washington 30. From Kinshasa - Mbongwana
Star 29. Star Wars - Wilco 28. Ghost Culture - Ghost Culture 27. Universal Themes - Sun
kil Moon 26. Mutant - Arca 25. The
Magic Whip - Blur 24. Panda
Bear Meets The Grim Reaper - Panda Bear 23. Grey Tickles, Black Pressure - John
Grant 22. Culture of Volume – East India Youth 21. Eclipse - Twin Shadow
20. Shadow of The Sun - Moon Duo
19. Every Open Eye - Chvrches
18. Miseress - Mueran
humanos
17. Maze
of Woods - inventions
16. Girls in Peacetime Want To Dance - Belle & Sebastian
15. Deeper -The Soft Moon
14. More Faithful - No Joy
13. Fanding Frontier - Deerhunter
12. Complete Music - New Order
11. Are You Alone? - Madjical Cloudz
10. I Love You Honeybear - Father john Misty
9. Platform - Holly Herndon
8. Depression Cherry - Beach House
7. Viet Cong - Viet Cong
6. Thank Your Lucky Star - Beach House
5. Garden of Delete - Oneohtrix Point Ever
4
VULNICURA
BJÖRK
One
Little Indian
La
cosa no se le presentaba nada fácil a la islandesa, aunque sinceramente a estas
alturas ¿qué tenía que demostrarnos? porque a pesar de su
recomendable performance Biophilia Live (2014), y
la experimentación propuesta con novedosos instrumentos en su álbum anterior
(2011), como suma, no dejaron satisfechos del todo, a la crítica ni a sus
seguidores, los ensayos de Björk resultaban poco atractivos y escasos de
inspiración o “viéndolo por el lado amable” no los llegamos a comprender.
Para
esta nueva aventura decide inspirarse en su ruptura amorosa con el artista
Mathew Barney (una relación de 13 años y una hija de por medio) y reclutar a “sangre nueva” que pueda ayudarle en su reinvención
sonora, como el joven productor venezolano Arca, quien logró posicionar su
renovado sonido en su justo medio, recurriendo a la influencia de dos de las mejores obras de la islandesa,
Homogenic (1997) y Vespertine (2001), aunque también
podemos referenciar el trabajo de voces realizado en Medúlla (2004), solamente
reformulando sus postulados ¿los resultados? Mucho mejor de lo esperado,
destacándose justamente la majestuosidad en los arreglos vocales de Björk, violines, “esculpidísimos” beats y base electrónica.
Arte plastificado que cubre la portada de la edición en vinilo
Desde
el arte de portada, con Björk erigiéndose como un altar humano de
sacrificios y con su traje negro, en ambos casos con el pecho abierto, la
artista en este álbum saca a flote los sentimientos más escondidos del cosmos de
su privacidad.
Abre “Stonekiller”, donde unos tristes violines se combinan con una base electrónica, recordándonos su emotivo canto melodramático a los mejores pasajes de Homogenic, instantes tan introspectivos y hermosos son los que experimentamos al deleitarnos con esta bella
pieza. Las voces sobrepuestas de “Lionsong” ahora nos traen a la mente
momentos del Medúlla, los etéreos e inquietos teclados de la íntima “History
of Touches”, con el sello distintivo de Arca, se encargan de crear desconcertantes atmósferas.
Arca y Björk :el encuentro de dos mundos
En la extensa "Black Lake", somos
embargados por una intensa sensación de nostalgia y dolor, tras contemplar sus sesiones de cuerda, otra pieza vital del disco para
entender la renovada propuesta de Björk. La tensa “Family”, esparciendo
misterio con sus sombríos teclados y esporádicas intervenciones de beats
confundiéndose con la atmosférica voz de nuestra diva. Los siniestros violines
y cellos de “Notget” crean una amenazante ambientación, además de esos maravillosos
sonidos electrónicos que enturbian el paisaje sonoro, y la tortuosa voz de la
cantante, todo en su conjunto llevándonos al borde del pánico y la locura.
Un pizzicato, cuerdas exóticas y sutiles arreglos electrónicos dirigen una
pausada marcha espacial, interviniendo por la mitad la voz de Antony Hegarty se une a
dúo con la de Björk en la sugestiva “Atom Dance”. Más sonoridades lúgubres
son arrancadas de las sesiones de cuerdas, enajenada electrónica y maníacos juegos de voces de Björk en la compleja “Mouth Mantra”, cerrando con la electrónica vitalista de “Quicksand”.
Vulnicura,
es sin duda el disco más confesional de la islandesa, un feliz retorno a su
sonido alienígeno y dispuesto a seguir cautivándonos, arrancado de un corazón
quebrantado y puesto sobre el altar.
3
ONES AND SIXES
LOW
SUB-POP
¿Qué
puede salir de estar escuchando reggae y hip-hop durante los últimos meses, de
proclamar admiración por Kayne West y Kendrick Lamar, de estructurar canciones
similares a los himnos que se cantan en la iglesia los domingos, del mostrarse
sereno al saber que el mundo nunca cambiará e intentar meditar sobre su caos,
reflexionar sobre el azar y el destino, y el disfrutar de que tu hija sea un
genio con las matemáticas? La respuesta
es Ones
and Sixes, el último álbum de Low, la reciente epifanía de su líder
Alan Sparhawk.
El
trío de Duluth, Minnesota es una de las bandas más importantes de la escena
“indie” mundial. Sus líderes Alan Sparhawk y su esposa Mimi Parker se
conocieron desde la infancia, se enamoraron y casaron, además de compartir su
devoción por La Iglesia de Jesucristo de Los Santos de los Últimos Días.
“Cuando éramos jóvenes, reflexionamos, soñamos y pedimos en oración qué nos
gustaría hacer, qué podríamos hacer juntos en la vida", así que la música
fue la opción elegida.
Ones
And Sixes es el décimo primer álbum de Low tras 22
años de trayectoria, dejando en claro que su creatividad y animo explorador
permanece intacto a pesar del tiempo transcurrido, pero conservando su peculiar
estilo denominado “slowcore” por unos o “sad-pop” por otros.
Desde
su anterior trabajo, The Invisible Way (2012), producido
por el Wilco Jeff Tweedy, el trío se mostró abierto a los cambios y la
experimentación en su sonido, siendo el más notorio, el protagonismo de Mimi
Parker (percusión) en las voces, aspecto que se prolonga en esta placa, así
como la matización de su sonido.
Para
esta ocasión el trío convocó al productor BJ Burton (¡sí! El mismo de Yeezus de
Kayne West) quien tuvo licencia para dar rienda suelta a su audacia y actuar
con singular extremismo para remover las bases sonoras de los de Minnesota.
Durante las sesiones de grabación el productor le había dado algunos gritos de
batalla a Sparhawk, “¡vamos a hacerlo más fresco! ¡Vamos hacerlo más grande!” o
llamados a la exploración, “¿cómo podemos tomar estas dos o tres partes y
hacerlas que las presenten tan vitales?”. El productor estaba dispuesto a
sacarlos de su zona de confort y llevar el sonido de Low más allá de lo
conocido, estaba ávido de poblar esta vez la tradicional propuesta de la banda
con cajas de ritmos y sonoridades industriales. La pareja apostó por renovarse
recurriendo a lo inexplorado, confesando “siempre nos divertimos
sorprendiéndonos a nosotros mismos”.
Sparhawk
ha declarado que Ones And Sixes plasma la
idea de la aleatoriedad, del equilibrio entre lo que se puede controlar y lo
que no, y cómo estos trabajan juntos, todo a través de un “ambiente hip-hop”.
"Comenzó como una fascinación por los números", declararía Alan
Sparhawk. "Lo que es al azar y lo que no es - ¿cómo se configura la
realidad en movimiento, a pesar de que se está moviendo en una trayectoria
aleatoria? ¿Cómo dirigir el caos? ¿Dónde está la línea entre los números
organizados y aleatoriedad? Ese tipo de cosas."
Sobre
las letras y la parte musical de las canciones del álbum, Sparhawk ha
declarado: “El lenguaje religioso es parte de mi educación, y sale de forma
natural, nunca ha sido forzado ni pretende decirle a la gente qué tiene que
hacer. Siempre se nos relaciona con lo religioso por nuestra fe…muchas de las
canciones del álbum son bastante semejantes a los himnos que cantamos, como
estructuralmente y musicalmente me recordaron a los tipos de canciones que
solíamos ver en nuestros cancioneros de la iglesia”.
Grabado
en Wisconsin en el Justin Vernon’s studio, Ones And Sixes, es la culminación de
las diversas ideas de la pareja, trabajadas de manera independiente y que se
convierte sin exagerar, en una de las obras maestras del trío.
Los
golpes "trotones" de unos minimalistas beats atravesando penumbrosos parajes
creados por fúnebres teclados en “Gentle”, establecen una inquietante
atmosfera, plagada por el desconcierto, donde los falsetes de Mimi Parker la tiñen de tristeza, dejándose escuchar
palabras tan disímiles como “batalla”, “estabilidad”, “tortura” o “silencio”.
La bizarra sonoridad de “Gentle” marcará la pauta para el resto de la obra.
Prosiguen las percusiones ásperas, sintéticas y cuasi industriales de “No
comprende”, una densa marcha que resulta imposible no desear seguirla y de la
que el dúo de voces conformado por Alan y Mimi nos van arrastrando hasta
sucumbir a una explosión de oscuras guitarras y perturbadores ambientes,
haciéndonos experimentar sensaciones claustrofóbicas. Una muestra más de lo que
BJ Burton ha podido aportar a la evolución del sonido de Low. Alan Sparhawk
confesó que al componer esta canción, sintió que era la senda sónica a seguir.
Los
etéreos teclados de “Spanish Traslation” originan que transiten ambientes
brumosos, donde guitarras, ecos de piano y las dramáticas voces de los esposos
Sparhawk, dibujan un panorama de intensas emociones. En “Congregation” la sutil
percusión expulsada de una caja de ritmos, ejecuta una marcha persistente sobre
la que se desplaza los retumbantes sonidos de un piano, ciertos arreglos de
guitarra, una serie de ruidos casi imperceptibles y las hipnóticas voces de
Alan y Mimi. “No End” se encarga de brindarnos un halo de luz otoñal tras tanta
sensación gélida, cuyos sugestivos y espaciales coros se encargan de poblar
todo nuestro entorno. “Into You”, una combinación entre “soul” y música sureña,
pinta desolados atardeceres desérticos, convirtiéndose en el perfecto
interludio para proseguir con la segunda parte de la obra.
A
la mitad el álbum arriba la ensoñadora “What Part Of Me”, en la que Sparhawk pide clemencia a un adversario sin
nombre, en medio de un ambiente de inocencia sonora provocado por los
angelicales arreglos vocales de Mimi, que resultan dulcísimos a los oídos, y
una sutil pero reverberante guitarra. En “The innocents” el trío pone mayor
énfasis en los teclados y la electrónica que antes, al compás de una crujiente
percusión por la que se desplaza ligeros guitarreos a lo New Order, volviendo a
primar la bella voz de Mimi. Mientras
que en “Kid On The Corner” sonoridades post-punk nos adormecen para entregarnos
al hipnótico dueto de voces de los Sparhawk y disfrutar de sus oníricos
ambientes.
El
dramatismo de “Lies”, donde la lucha de voces entre Alan y Mimi disputan el
protagonismo del tema, resulta conmovedor. Los sonidos densos de “Landside”,
cuyas desgarradoras guitarras nos hacen atravesar turbias atmosferas,
combinándose con el sonido clásico de Low y paisajes shoegaze, nos entrega una
surrealista pieza que durante sus casi diez minutos de duración nos hace
divagar los sentidos. Tal cual empezó el disco, “DJ” emana sonidos siniestros y
misteriosos, enclaustrándonos con programaciones y demás artilugios
electrónicos dirigidos por BJ Burton, acompañados por las voces espectrales de
sus cantantes hasta desvanecerse en medio del resonar de sombrías percusiones
minimalistas. ¡Discazo!
Con
este nuevo álbum Low demuestra que todavía tiene mucho por decir dentro del
mundo “indie” y que seguirá siendo uno de sus abanderados. Sin duda se trata de
uno de los mejores discos del año, notándose a leguas el aporte de BJ Burton en
la producción, el gran culpable de la evolución del sonido de Low. Al igual que
en el anterior disco, destacar el magnífico complemento de Steven Garrington en
los teclados, pianos, cuerdas y bajo, sin duda fue la mejor elección que los
esposos Sparhawk pudieron tomar al seleccionarlo como el tercer miembro de la
banda. Alan Sparhawk señaló en una reciente entrevista “Estoy tratando de hacer
buena música, y la razón es que quiero que otras personas escuchen y piensan
que es genial ". Te damos toda la razón hermano.
2
IN COLOUR
JAMIE XX
Young
Turks
El productor
y soporte rítmico de The XX, Jamie Smith, muestra toda su versatilidad y sabiduría
en este increíble debut solista, aunque ya había lazando una serie de singles y trabajos (por ejemplo con Gil-Scott Heron editó el álbum We're New Here,2011.), transportándonos
de un mundo sonoro a otro sin ningún problema teniendo como base al dubstep, ambientándonos
aventuras nocturnas a través de clubes y suburbios.
La
jornada abre fuegos con el compacto UK bass de “Gosh”, cuyas abrasivas percusiones
y disonantes voces sampleadas son absorbidas por saturadas notas de teclados
hasta desvanecerse para ir al encuentro de las marimbas de “Sleep Sound”, cuya densa
niebla electrónica, impulsada por oscuros loops, y una serie de sonidos
espectrales (poniéndonos en trance), se unen a la perfección con la percusión
fantasmal de la adictiva “SeeSaw” (qué inicio para más envolvente), haciéndonos
danzar en medio de las tinieblas y los susurrantes sampleos de voces féminas, cargándose
más la atmósfera con las tensas distorsiones de teclado.
Los
juguetones sonidos de “Obvs” nos entregan hacia un mundo sonoro realmente
mágico y fantasioso, que luego es reemplazado por otro más exótico. Mientras
que la penumbrosa “Just Saying” sirve de transición para introducirnos en la cibernética
“Stranger In A Room”, acompañado por la lánguida e inconfundible voz de Oliver
Sim, su compañero XX, cuya sonoridad se va tornando cada vez más oscura, y aún
más con los austeros punteos que lo asemejan más a un tema The XX, pero que abruptamente
será interrumpido por los saturados teclados in crescendo de la maquinal “Hold
Tight”, haciéndonos recordar a los oníricos y humedecidos submundos sonoros de
Burial.
En
la ecléctica “Loud Places” esta vez es el turno para su otra compinche XX, Romy,
quien con su voz, le impregna un inquietante tinte lúgubre a toda una peculiar
sonoridad que transita entre el house y el góspel. Para el trayecto final del
viaje se harán presente nuevamente los coros y solos góspel en “I Know There’s
Gonna Be (Good Times)”, confundiéndose con rapeos, sonoridades soul y tribales,
resultando una exquisita mezcla. Los ritmos delirantes que van desarrollando en
“The Rest Is Noise”, se convierten en una perfecta ambientación nocturna de la urbe
y cerrando, acechan las apesadumbradas atmósferas de “Girl”. No cabe duda que In
Colour se constituye en un
viaje fascinante y excitante, que pinta los colores de las tribus
mundanas nocturnas.
1
CARRIE & LOWELL
SUFJAN STEVENS
Asthamatic
Kitty
En
esta ocasión Stevens deja de lado toda su parafernalia expuesta en sus obras
antecesoras y crea un álbum de hermosísimo folk acústico, que se “respira” a lo
largo de los once temas que componen esta conmovedora y dramática obra de
historia familiar, en donde el cantautor nos relata sobre sus progenitores
Carrie y Lowell (su padre adoptivo), una narración que contradictoriamente es muy
cruda y sufrida, centrándose en la figura de su madre, quien sufría de
esquizofrenia y lo dejó a él y su hermano a temprana edad junto a su padre, quien
estaba atrapado por el alcoholismo.
Sufjan Stevens, nuestro el ángel de la guarda
El
álbum acumula las inquietudes, desconciertos, frustraciones y una serie de
sentimientos encontrados que el artista vivió y trata de plasmar en sus temas, y
que la luminosidad de la inicial “Death With Dignity” los esconde, y que creo solo
buscan apaciguar sus infiernos, a manera de catarsis, inspirado en la muerte de
su madre en el 2012, a raíz de un cáncer de estómago. La historia se desarrolla
a través de una instrumentación muy básica y elemental, donde guitarra acústica
y la voz de Sufjan, y por ahí algún teclado, banjo, mandolina, y nada más,
construyendo sombrías sonoridades, que por momentos evocan al mejor Simon &
Garnfunkel como en “Should Have Know Better”. Aunque tendríamos que añadir al
silencio o mejor dicho al “sonido” del ambiente como un elemento sonoro más del
disco, y que se encarga de crear esa sensación tan íntima entre Sufjan y su oyente.
En
la hipnótica “Fourth of July”, una bella melodía de piano atmosférico sonoriza
la imaginaria reconciliación entre
Sufjan y su madre, así como en la astral “Blue Bucket of Gold” infundiéndonos de
esperanza a pesar de la adversidad.
Stevens ha logrado encausar de la mejor manera sus sentimientos de soledad, incertidumbre,
dolor y pena experimentados en su disfuncional relación con su madre, desde su
separación con esta, hasta el día de su muerte. La música y letra de este bello
álbum surge como un testimonio de cómo superar los reveses de la vida y
aprender de ellos, su
impacto espiritual es formidable, escuchar Carrie & Lowell es la cura más sencilla para cubrir nuestros
vacíos existenciales, sentir su música es como si la divinidad hubiera tocado
nuestra vida, expurgándonos de todas nuestras culpas, por eso este disco es tan
grande a pesar de su simplicidad.
0 (es decir el mejor)
HAVE YOU IN MY WILDERNESS
JULIA HOLTER
Domino
Por tercer año consecutivo una mujer se hace de nuestro humilde podio, y este
puesto estaba casi reservado para ella antes que saliera su álbum, pues la cantante y multi-instrumentista
ha experimentado una carrera meteórica, respaldada por la gran calidad expuesta
en todos sus álbumes, cada uno de ellos de magnitudes esplendorosas, y
habituados a estar dentro del top 10 de nuestras listas, aunque en esta ocasión
pesé a su acogedor inicio con “Feel You”, Have You In My Wilderness no fue fácil de asimilarlo sino tras mucha escucha
y seria reflexión sobre el pasado y presente de la artista, que al analizar
detalladamente cada una de sus piezas, pudimos encontrarles su magia
encantadora, aquella que logra emocionarnos y seguir colocando a Julia Holter en el
altar supremo de todos nuestros héroes de la música contemporánea y ya la erige como la estrella de la presente década.
Al
igual que sus anteriores álbumes, este también parte de una historia, en este caso,
de la propia Holter, por ello estamos ante su trabajo más personal y el que
además reluce en toda su magnitud la maravillosa voz de la cantante. Quizás
no se trate de un relato grandilocuente, como del mitológico Ektasis
(2012), o el novelístico Loud CitySong (2013) pero sí
sencillo, centrado en las vicisitudes y esperanzas del amor, sacándonos de esos
mundos semi-reales de los dos álbumes en mención, para transportarnos al de sus
fantasías.
La
belleza de “Feel You” es irresistible, los angelicales arreglos de voces de la
cantante nos capturan de inmediato e introducen a su ensoñación sonora, que
prosigue con el celestial sonido producido por el contrabajo en la
semi-orquestal “Silhouette”, donde suaves sesiones de cuerdas, teclados,
ligeras percusiones y sugestivos sonidos electrónicos nos envuelven en un
mágico ambiente, llevándonos a la estratosfera ese majestuoso juego de
violines, cellos y teclados que seguirá hasta su fin para dejarnos en esa esfera,
y que “How Long?” se encargará en cierta manera y a través de su sombría
sonoridad, elaborada por emotivas sesiones de cuerda, colocarnos nuevamente
sobre tierra, pero no por ello dejar de experimentar sensaciones preciosas.
La
sonoridad etérea de “Lucette Stranded on The Island” nos conduce por fantásticos
senderos, donde finalmente nos entregaremos a la voz “flotante” de Holter, en
medio de suaves toques de piano, ligeros violines y finísimas percusiones.
Las
notas de un clavicordio, envolviéndose con la espacial voz de la artista, nos
entregan momentos estupendos en la asombrosa “Sea Calls Me Home”, aún los
silbidos deslizándose sobre el piano resultan majestuosos, y todavía más el brumoso
saxofón y esa línea de cuerdas, creando una alegre marcha que juega positivamente
con nuestras emociones. Los teclados misteriosos de “Night Song” juntándose con una magistrales sesiones de cuerdas, realmente resultan sedantes, así como relajante el someternos a la cautivadora voz de Holter.
En
la juguetona “Everytime Boots”, cuasi sesión de “tap” por su sesión rítmica, es embriagadora y delirante, dándonos un respiro “Betsy On The Roof”, rodeándonos con
sus notas de piano y desesperado canto, dentro de un ambiente que oscila entre
el suspenso y el misterio, que se llena de dramatismo con los arreglos de
violines, manteniéndonos en esa tensa situación la sonoridad experimental de “Vasquez”,
coqueteando con el jazz y nuestras emociones. La bellísima voz de Holter nos
conmoverá hasta lo más profundo en la pieza final que da título al álbum,
donde no tenemos más que quedarnos estupefactos ante lo que estamos escuchando,
una vez que nos ha “aprisionado” con su voz, somos sometidos a placer, por
violines, cuerdas y demás instrumentación hasta que sin darnos cuenta la obra
ha concluido.
Holter
ha esculpido con la singular maestría que la caracteriza, su onírico mundo
sonoro y ha logrado simbólicamente trasladar su cerebro al nuestro. Tras el
grandioso Loud City Song, reflexionando sobre su ascendente carrera
musical, colocamos como titular la pregunta “¿Y ahora quien la detiene?”, hoy dos años después la respuesta es sencilla, NADIE.