miércoles, 20 de marzo de 2019

SUKHA : PUNA. Reseña.

SUKHA
PUNA
Chip Musik/Dorog Records
(2019)

Cinco años nos separan del último álbum de Puna, su impecable “Au Dial”, silencio discográfico interrumpido por su compilatorio de temas inéditos, pero de data remota, titulado “Rare Tracks” (2017). Con respecto a su antecesor, “Sukha”, su nuevo trabajo largo, se perfila como un viaje sonoro más minimalista y experimental que, sin embargo, sigue transportando nuestra imaginación por los ambientes gélidos y propios de las alturas peruanas.
Y es que si bien, la base del sonido de Puna sigue siendo la misma, “noise-pop” atmosférico de rasgos etéreos, su música ha adquirido dimensiones más sombrías, lóbregas y volátiles que en gran parte creemos se debe a la influencia de los nuevos integrantes del combo  capitaneado por su miembro fundador, Jorge Rivas O ’Connor (guitarras, bajos, sintetizador, controladores, voces y efectos), único “sobreviviente” del ex trío, ante la partida de Rolando Apolo (para armar Bifronte Records y emprender otros proyectos personales) y José A. Rodríguez (para hacer florecer su espectacular Aloysius Acker). Así pues, cada uno de los músicos ingresantes a Puna, han aportado a la banda sus respectivos bagajes sonoros emprendidos en sus respectivos proyectos personales. Por ejemplo, la electrónica, “ambient” y “techno”, explorado por Alexander Fabián Gómez (teclados y voces) bajo sus alias Miyagi Pitcher, Siam Liam y Alcaloidë; la electrónica sutil, noctámbula y enigmática de Alfonzo Noriega Reto (teclados y efectos) en su faceta como El Otro Infinito; completando la formación Leko López López (batería y sintetizador), quien le otorga a la base rítmica de Puna un sonido más corpóreo. De esta manera, el sonido de Puna resulta una simbiosis de su reestructurada alineación.
Puna. Nueva formación (Foto: Facebook de la banda).
Los orígenes de Puna se remontan al año 2008, y desde su centro de operaciones, en el distrito de Pueblo Libre, Lima, comienzan a crear una serie de grabaciones de características “Lo fi”, emparentadas dentro de la música electrónica independiente, fusionando estilos que iban entre el “ethereal”, “noise-pop” y “shoegaze”, logrando editar dos EPs, "Medio Día en la Luna" (2010) y "Madrugada Del Fin" (2011). Luego, vendrían los ensayos con nuevos sonidos, osciladores, paisajes minimales para sonorizaciones en vivo, conciertos, festivales organizados por centros culturales relacionados al arte y la electrónica y que los llegará a grabar su primer álbum "Au dial" (2014).
El nombre de este nuevo álbum, “Sukha”, es una palabra que procede del sánscrito y pali que significa “placer, tranquilidad, felicidad”. En quechua, se traduce como “atardecer”. Estos dos significados se fusionan para alumbrar otra definición, “placer_atardecer”. Sobre su nueva producción los integrantes de Puna han manifestado que “concebir este disco ha sido todo un proceso de lucha contra el tiempo/vida y el sistema… ‘Sukha’ es un estado de calma para llegar a la concentración y a las absorciones meditativas”. 
Jorge Rivas, miembro fundador de Puna. Foto: Facebook de la banda 
El disco alza vuelo con “Intro /// Despierto – Anoche”, tema donde se deja escuchar extractos de la voz sampleada del poeta multidisciplinario nacional Jorge Eduardo Eielson leyendo sus poemas “Habitación en Roma” y “Cuerpo En Exilio” transitando sobre ruidos ambientales y capas de voces aleatorias para mutar finalmente en una muralla de intensos sintetizadores. Prosigue, “Substancia”, cuyos teclados y ruidos atmosféricos, apoyados por golpes de percusión, se unen para recrear una misteriosa ambientación embargada por el crujir de las distorsiones. Luego, envolventes cajas de ritmo y cuerdas resonantes conciben momentos épicos para a elevarnos por los cielos en “Delsolgris”. Más música paisajista, que tranquilamente podría ambientar nuestra exploración por las cumbres, transita en “Ultramar”, donde los músicos exploran con sonoridades etéreas y experimentales, sostenidas por percusión física y osciladores, asomándose también atmosferas “shoegaze”.
Ambientaciones fantasmales y enajenadas asoman con “Niebla”, en virtud a las resonancias de sus cuerdas de rasgos enigmáticos. En “Abies Alba”, somos hipnotizados por su pegajosa caja de ritmo, otorgándole a la pista cierto toque “dance”, incursionado cuerdas, teclados y osciladores, para mutar hacia sonoridades “dark wave”. Mientras que el tema que da nombre al disco, nos conduce por parajes inhóspitos, gracias a sus oscuras distorsiones, cuya ruidosa prolongación está diseñada a transportarnos rumbo al éxtasis.
Sobre percusiones inconexas, flotan ruidosas guitarras y voces ininteligibles en la atmosférica “Unanulaluna (free)”. “Labriegos de nubes”, nos presenta la sonoridad más etérea del álbum, cuyos sonidos gaseosos y ambientales, son capaces de ocasionar sensaciones claustrofóbicas, resumiendo esa confrontación entre el campo y la metrópoli que sus compositores han trazado como una de las columnas para esta obra.  
Los sintetizadores de “Ivvi” se encargan de elevarnos gracias a sus dimensiones astrales, acompañados por una veloz secuencia de caja de ritmo, teniendo como sostén la participación de Rolando Apolo en el bajo. Cierra esta aventura de pop abstracto y atmosférico, la ruidosa “Outro /// Shanay – Timpishka”, un perfecto epílogo para el álbum, donde toda la maquinaria electrónica pareciera confabulada a retorcerse a sí misma en búsqueda de su destrucción.  Un tremendo y enfermizo final para un disco “diferente” en nuestro medio.
Quizás este trabajo no represente un cambio radical en el sonido de Puna, pero sí una mutación hacia parajes sonoros inexplorados, cuyos fragmentos y texturas, nos deja bien en claro que lo mejor aún está por venir.  


RETROSPECTIVA


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