sábado, 24 de octubre de 2015

20 AÑOS DE DISTORSIÓN

Contundente show el ofrecido la noche de ayer por la banda Distorsión, en el Centro Cultural Peruano Alemán, celebrando sus dos décadas de existencia, haciendo “erupcionar” corrosivo y explosivo hard-rock desde la ciudad del Misti. Desde su portentoso arranque con “Aviones Fuera de Control”, “Golpe Divino”  y “El Veneno Te Consume”, temas procedentes de su primer álbum, Aviones Fuera de Control (1997), pasando a alternar canciones de su segunda placa, D-1570-R510-N (2002), entre las que destacó la clásica “Sibemol” así como la presentación de la inédita “Pintando Ideales”, perteneciente a la maqueta R –B - Lados (2000), producción que supuestamente sería la segunda del grupo pero que nunca alcanzaría a ver la luz, hasta el cover de Leuzemia de la "Karacola Subterránea", el cuarteto conformado por Diego Masías (voces o mejor dicho gritos), Miguel Loayza (guitarra), Pablo Masías (bajo) y Coco Herrera (batería) sonó compacto, exhibiendo un sonido macizo y bien cohesionado, notándose a leguas su preparación y horas de ensayo para este evento (aunque vaya uno a saber si en verdad habrían ensayado tanto), aunándose a ello la buena calidad de los equipos que contribuyeron a lucir las bondades de la banda.  
El set-list de los 20 años
La historia de Distorsión se remonta hacia 1995 cuando los hermanos Masías se conocen con Coco Herrera y comienzan a crear sus propios temas que formarían parte del casete debut Aviones Fuera de Control, donde incluirían un cover del tema “Stone”, de sus legendarios coterráneos de Texao.
En 1997 forman parte del compilatorio de Apu Records, Mil Gritos Contra el Tedio,  con la canción “Golpe Divino”. Como lo mencionamos anteriormente, en el 2000, a pesar de tener listo el material y la portada de R-B-Lados, se decidió no lanzar el material en pos de concentrarse en los temas nuevos que serían parte de su nueva producción, que los llevaría  a presentarse en el programa TV Rock de Cucho Peñaloza, ejecutando en vivo “Peleador de Pantalla”. Y en el 2003 son convocados para el disco de tributo a Leuzemia, interpretando “La Karacola Subterránea”, versión con la que el mismísimo Daniel F quedó más que satisfecho.       

Los seguidores de la banda esperan con ansias la aparición de un nuevo álbum que seguramente los músicos sabrán recompensar con creces. Son 20 años de recorrido, que ya han pasado la factura, donde algunas arrugas y “kilitos” demás se dejaron ver en sus integrantes anoche, pero que para nada es síntoma de debilitamiento de la propuesta, sino todo lo contrario, entregándonos una performance notable, donde su experiencia “pesa”.    







viernes, 16 de octubre de 2015

BEACH HOUSE: LO HIZO NUEVAMENTE

THANK YOUR LUCKY STARS
BEACH HOUSE
SUB-POP
(2015)
Ni había terminado de regocijarme con la continua y religiosa escucha del nuevo disco de Beach House, el gran Depression Cherry, y ya el dúo anunciaba oficialmente el lanzamiento de otro álbum, Thank Your Lucky Stars , a tan solo un mes y medio de la salida de su antecesor, Victoria Legrand nos adelantaba que estas canciones fueron concebidas rápidamente y en paralelo con DC , que fueron grabadas sin demora, apenas concluido el trabajo con DC, por lo que existía un fuerte impulso de lanzarlas, dejando de lado los parámetros y las estrategias establecidas por las campañas discográficas. “Queríamos que simplemente entrarán (las canciones del LP) al mundo y existieran” fue la sentencia final de la vocalista al respecto.
Asimismo los músicos nos habían anticipado que existirían algunas diferencias con su reciente trabajo, y creo que una de la más resaltante es que esta nueva producción nos presenta un sonido menos estratosférico o astral y más colindante con lo terrenal y lo real, es decir una ensoñación más orientada a la realidad, y ajena a las sensaciones celestes, el escuchar la ejecución de una batería de “carne y huesos” en la inicial “Majorette”, es solo una muestra de ello. Además TYLS  nos presenta sonidos más orgánicos,  sombríos y oscuros, donde los temas parecen haber sido grabado a la primera toma, sin edición, de forma “casera”, sin adornos tecnológicos, extraída de los demos y sin mayor pretensión que no sea la de capturar la inspiración pura del momento, de aquella que propone exhibir su cruda desnudez, tal cual es; sin embargo las nueve canciones que componen la obra, poseen esa misma capacidad de hipnotizarnos y de hacernos deambular por parajes oníricos.
Abre el disco “Majorette” con unos inusuales redobles de batería, nada de caja de ritmos, ni beats bank, pero al que se le unen mágicos teclados, sutiles arreglos de cuerda y la atmosférica voz de Victoria que nos presentan ese sonido tan acogedor que solo los Beach House son capaces de recrear y al que deseamos regresar una y otra vez,  prosigue “She’s So Lovely” con sus precarias percusiones extraídas de un añejo órgano Casio que nos remontan a las bases rítmicas experimentadas en Depression Cherry, pero cuyos teclados saturados y cristalinos punteos, sin pasar por procesadores ni remasterizaciones nos ofrecen un sonido “limpio” e hipnótico, al igual que en  “All Your Yeahs” cuyo punteo repetitivo de bajo a lo Cure, junto a la dulce voz de Victoria, respaldada por sugestivos juegos de ecos y coros, nos embarga de melancolía haciéndonos girar nuestros pensamientos en torno a ella.  
“One Thing” con sus distorsiones “shoegazing” de guitarras nebulosas que parecen buscar hacer explotar los amplificadores y sus atmosféricos teclados, erigiendo en todo lo alto a la sugestiva voz de Victoria,  nos “enganchan” con su “trotona marcha”, tan somnífera y reconfortante, consiguiendo una de las mejores piezas de la obra. En “Common Girl” unos teclados arpegiados y la misteriosa interpretación de Legrand causa cierta sensación claustrofóbica, impresión acrecentada por unas ligeras descargas de espectrales percusiones que se dejan escuchar en algunos instantes del tema, este ambiente sonoro se prolongará en “Elegy To Void”, pero antes “The Traveller” con sus cajas de ritmos, delicadas cuerdas y saturados teclados acompañados por la voz de Victoria, nos ofrecerán cierta iluminación sonora.
Ahora retomemos “Elegy To Void”, su sonoridad reluce cierta influencia valsistica, además de un órgano que nos remonta a la sonoridad cíclica y monocorde de “Little 15” de los Depeche Mode, destacando lo dramático sobre lo siniestro, pero aun así dibujándonos escenas fúnebres, envolviéndonos en una capa de melancolía que es quebrantada por magistrales distorsiones que dan al tema un genial giro hacia otras latitudes, logrando transportar nuestra mente hacia alucinantes sensaciones, sin duda la mejor del disco. Los intensos teclados de “Rough Song” consiguen alterar nuestros sentidos, mientras que el broche de oro lo pondrá la hermosa “Somewhere Tonight”, con unos teclados que nos mantiene en “trance” para disfrutar del cálido arrullo que nos brinda la voz de Victoria, ¡qué canto para más conmovedor!, que finalmente es frenado por una altísima nota del teclado.

En este nuevo LP, Legrand y Scally experimentan con más notas, se muestran más versátiles, ofreciéndonos una serie de arreglos con más afán y menos minimalismo, combinándose dentro de su paleta sonora colores cálidos con fríos, lográndonos cautivar nuevamente. TYLS es menos grandilocuente que sus antecesores, pero en ella la pareja de Baltimore ha conseguido  reinventarse apelando a los sonidos de sus primeros discos, pero añadiéndole cuotas de lo aprendido durante su vigente etapa con Sub-Pop. Dos sendos álbumes en menos de dos meses es algo loable, y tanta generosidad merece ser retribuida, halagada y celebrada, sin duda los Beach House son uno de los héroes sónicos de la presente década.   

Aquí completo el nuevo álbum de Beach House

jueves, 8 de octubre de 2015

BEACH HOUSE: ETÉREA NOSTALGIA

BEACH HOUSE: ETÉREA NOSTALGIA
DEPRESSION CHERRY
BEACH HOUSE
SUB POP (2015)
Beach House, el dúo dinámico de Baltimore, conformado por la excepcional Victoria Legrand y Alex Scalley, está de vuelta con su ensoñador y nostálgico pop, aquel que es capaz de conmovernos hasta las profundidades del alma y escarbar en el bosque de nuestras memorias los recuerdos más intensos de aquellas imágenes que creíamos olvidadas y que solo el tiempo se encargó de sepultar.  
Han pasado tres años desde Bloom, su último álbum, la espera ha sido larga pero altamente recompensada ¿Qué más podía hacer Beach House, luego de dos obras maestras (Bloom y Teen Dream)? Simplemente seguir haciendo lo que saben, deleitarnos con su melancólico sonido y explorando con ambientaciones más espaciales, hipnóticas y dramáticas, girando siempre en torno de la añoranza, jugando con ecos en las voces e instrumentos, apostando por el minimalismo y lo simple, reinventando sonoridades, percusiones y acompañamientos con el banco de sonidos de un ochentero y viejo órgano Casio (Tone-Bank MA-201 ¿podría ser el modelo?), sí de ese que está guardado en la bodega de la casa, por momentos coqueteando con el ambient  o con el sonido new-age céltico de Enya, como en “Sparks” o “10:37”, sus músicos logran nuevamente que caigamos de pie ante su música o mejor dicho recostarnos a la cama para entregarnos a la evocación. Así pues es innegable que está “deprimente cereza” resulte  tan deleitable.  
La envolvente ascensión atmosférica esculpida por teclados, sintetizadores y las voces de Victoria no puede ser más sugerente en “Levitation”, secuestrando nuestros sentidos de inmediato, para que nos entreguemos a su sugestivo mundo sonoro. Las iniciales volátiles voces de “Sparks” suenan majestuosas y épicas, colocándonos en trance, ambiente que es quebrantado por las distorsiones de Scalley, y del sonido Elec Organ, extraído del sound tone bank de un añejo Casio, acompañados por los golpes precarios y secos de los beats del mismo aparato. Unos teclados in crescendo al que se le une una sutil percusión y exóticos riffs adornados por inocentes sonidos computarizados logran edificar un ambiente  de ternura y llevar nuestros pensamientos hasta la infancia, donde la voz de Victoria por instantes es capaz de sacarnos una lágrima en “Space Song”. La atmosférica “Beyond Love”, adquiere dimensiones oníricas y se encarga de dibujar en nuestras mentes otoñales paisajes taciturnos. En “10:37” sobre la base de atmosféricos beats, desfilan teclados, cuerdas y en la cima, la melancólica voz de Victoria, dirigiendo con maestría la pacifica pieza.
Los hermosos sonidos de cuerdas de “PPP” nos van acurrucando y cual mecedora de infante, lleva nuestras emociones con suavidad de un lado a otro, mientras que la belleza sonora de “Wildflower” resulta estremecedora. Nuevamente la minimalista percusión arrancada  del beat bank del longevo casio, construyen una espectral percusión, de rasgos hipnóticos, por donde transita la dulce voz de Victoria, y las orientales cuerdas de Scally, todo un manjar para el subconsciente.
En la recta final, los teclados, sintetizadores y voces yuxtapuestas de “Days of Candy”, suenan tristes y angelicales a la vez, sacándonos de la tierra para llevarnos al cielo, el broche de oro perfecto para esta nueva obra de arte  concebida por este dúo que pareciera haber sido ungidos por la divinidad.

La grandeza de los Beach House en este nuevo álbum, radica en haber dado rienda suelta a su creatividad y reinvención tan solo recurriendo a sonidos elementales, con melodías básicas  y eso sí, alta dosis de emotividad. Un candidato a disco del año, que resulta imposible no sucumbir a la adicción de hacerlo sonar una y otra vez, pero eso no es todo, pues ni bien Victoria y Alex, terminaron con la grabación de Depression Cherry y la programación de la respectiva gira, el ímpetu y espíritu creativo del dúo era tan intenso que lo plasmaron en una nueva obra, aunque las ideas surgieron en paralelo con DC, así que tendremos dos LPs de Beach House en un año, destinada a ser lanzada el próximo 16 de octubre bajo el nombre de Thank Your Lucky Stars, que según los músicos será diferente a su reciente antecesor, sin duda parece que este 2015 será el de Legrand y Scally.        

   

miércoles, 29 de julio de 2015

CLOSER: IAN CURTIS CERCADO POR SUS PROPIOS INFIERNOS

35 AÑOS ATRÁS
Solo estarían dos o tres semanas en Norteamérica, sería la primera gira a la tierra de algunos de sus ídolos, Lou Reed e Iggy Pop, pero existían muchas cosas que estaban minando la paz interior de Ian Curtis. Un año atrás se le había detectado epilepsia, tras su primer ataque sufrido en pleno viaje por la autopista luego de un concierto en Hope And Anchor,  éstos fueron repitiéndose con frecuencia, y los efectos de una abundante medicación comenzó a alterar su personalidad, interiorizándose un horripilante sentimiento de culpa, la angustia de no poder darlo todo, su idilio con la belga Annik Honoré, su fracaso matrimonial, su pequeña bebé Natalie, el deseo de no fallarle a nadie, su resignación fatalista que lo llevó al suicidio, se plasman en las líricas de Closer y otros temas que compuso por aquella época, que no son más que el reflejo de sus miserias al encontrase completamente solo en el intento de lidiar con ellas. Y los demás integrantes de Joy Division se encargaron de crear la perfecta banda sonora para la depresiva etapa de su compositor. 
“¡TENEMOS UNA TUMBA EN LA PORTADA!”
El 7 de abril, Ian Curtis experimentó su primer intento suicida por sobredosis de medicamentos, pero el 18 de mayo su deseo autodestructivo se consumó al colgarse en la cocina de la casa que había compartido con su esposa Deborah tras una discusión con ella, justo un día antes de emprender la gira que los llevaría por tierras americanas, tras el impacto de la noticia, un horrorizado Peter Saville, diseñador del arte de portada del nuevo álbum de Joy Division, exclamó a Tony Wilson, dueño de Factory Records: “¡tenemos una tumba en la portada!” , al comprender que ésta podría prestarse para el sensacionalismo y el morbo. Al final pareció poco importarle a Wilson, pues la fúnebre imagen salió de todas maneras.
Rob Greton, mánager de la banda, había decido conversar con Saville sobre el diseño de la portada para trabajarlo con anticipación mientras se grababa el disco. Saville le mostró a la banda una serie de imágenes que lo habían emocionado, las fotografías de Michael Bernard Pierre Wolff, y se las dejó para que ellos eligieran, todos señalaron la de la sepultura de Cristo como su favorita para la nueva producción que se llamaría Closer.  
ATROCITY EXHIBITION
Entre fines de 1979 e inicios de 1980 Joy Division sonaba como nunca y Ian demostraba un poder único en el escenario, se apoderaba de él un espíritu especial que “lo ponía en trance y comenzaba a bailar” de manera singular al compás de la música”… se iba a otro mundo” según Bernard Sumner (guitarra y sintetizadores). Los de Manchester dejaron de ser semi-profesionales para convertirse en verdaderos profesionales y tomar la decisión de dejar por completo sus empleos. El ambiente era aparentemente el perfecto para el advenimiento del segundo álbum.
Closer, se grabó entre el 18 y 30 de marzo de 1980, en un mejor estudio  con mayores bondades, el Britannia Row de Londres, todos vivían juntos, Curtis lucía más iluminado que nunca, sus composiciones “brotaban” con naturalidad, ya no existía aquella lucha pasada por completar una canción. La mano del productor  Martin Hannet ya no era tan entrometida, sino eran los músicos los más animados en aportar al sonido del disco con sus bizarras y singulares ideas. “Closer se acercó al sonido que yo quería” sentenciaría Sumner. Pero algunas cosas perturbaban el alma de Curtis y de las que solo su amante belga, Annik Honoré, y Bernard pudieron darse cuenta. El compositor experimentaba una “terrible sensación de claustrofobia”, sus líricas eran autodestructivas, “estaba en medio de un remolino que se ahogaba y era atraído por ese remolino”  confesaría el guitarrista, “estaba muy cansado, callado, cantaba dando la espalda y ponía su mano en su cabeza o en sus ojos. Les daba la espalda a los demás solo para estar dentro de sí mismo”, todas estas conductas extrañas se las hizo saber la belga a Tony Wilson, pero éste lo tomó como una mera pose artística. 
Tras una descompensación en el estado de salud de Curtis a raíz de su epilepsia, Tony Wilson decidió que la banda debería cumplir con un concierto pactado, reemplazándolo  por Alan Henpsall de Crispy Ambulance, para que ambos se turnaran, esto no le gustó al público y se generó una batalla campal en el local, Ian sintió que ya no podía entregar todo de sí a la banda. Aquella noche la esposa de Wilson, le sugirió llevar a Curtis a su casa de campo para que goce de un ambiente tranquilo y reposado. Entre el 16 y 17 de mayo de 1980, Ian regresó a la casa de sus padres, y le comunicó a Bernard que iría a ver  a su esposa Deborah, a quien le pidió detuviera el divorcio pero ésta no quiso, argumentando que él cambiaría de opinión al día siguiente -pues además de su epilepsia, se cree que Ian Curtis también era bipolar- entonces la mujer deja la casa a insistencia de Curtis, quien en medio de su soledad mira una película de Werner Herzog sobre un músico alemán que va a América donde le abruma la alienación cultural hasta llegar al suicidio, se pone a escuchar una y otra vez The Idiot de Iggy Pop, escribe una nota para Deborah y decide ir a la cocina para ahorcarse, su esposa lo encontraría colgado.
CLOSER
Es un disco de capas sonoras más etéreas y experimentales que su antecesor, introduciéndose con mayor plenitud el empleo de sintetizadores y cajas de ritmos, la idea de la banda no era crear una continuación de Unknown Pleasures sino un mejor álbum,  acorde a sus circunstancias y posibilidades.  
“Atrocity Exhibition” es Curtis describiéndose como la “vedette” al que todos disfrutan y consumen observándolo como de contorsiona para ellos, trasladándose a otra dimensión en medio de un enajenado fondo musical producto de sus retorcidas, lacerantes y desquiciadas guitarras, acompañas por los golpes secos y espaciales de tambores.
Ian Curtis había quedado impactado y entusiasmado por el trabajo de Kraftwerk, lo había señalado como la música del futuro a sus compañeros, y en “Isolation” se deja sentir esa influencia, donde en medio de un adictivo y dancístico bajo, transitan hipnóticos ritmos sintéticos y en medio la voz de Curtis pareciera extraída de ultratumba. En “Passover” acompaña a la desganada voz de Ian, una monótona percusión y densas guitarras, y éstas adquirirán siniestros matices en la pesadísima “Colony”, al compás de una batería marcial y un Curtis fantasmagórico y desesperanzado. “A Means To An End” pondrá fin al primer acto, cuya poderosa base rítmica de bajo y batería quedaría de legado para futuras obras del post-punk, dark y new wave, compacta marcha que irá aminorando la velocidad hasta llegar a su fin.
Los sombríos punteos de bajo y envolventes percusiones  de la oscurísima “Heart And Soul” abren la segunda parte de la obra, donde se yuxtaponen lacerantes guitarras, fantasmales sintetizadores y la narcótica voz de Curtis, convirtiéndose en todo un viaje nocturno por en medio de las tinieblas. “Twenty Four Hours” y sus alucinógenas sonoridades donde su línea de bajo nos llevará al inframundo, con un Ian Curtis dejándose sentir falto de esperanza, resignado, y ese ambiente fatalista se apoderada en mayor escala en “The Eternal”, donde sus teclados, sintetizadores y demás instrumentos parecieran recrear la marcha fúnebre que Curtis emprendería meses después, su reposada y desolada música paradójicamente resulta hermosa. Finalmente en “Decades” merced a sus grisáceos sintetizadores, apagados beats y etéreas percusiones, nos ambientan sensaciones de angustia, donde la voz de Curtis luce cansina y derrotada. El final estaba anunciado.

Closer  puso musicalmente hace 35 años, iniciando los 80s, la vanguardia a esa década, señalando el camino a seguir con un disco plagado por un clima de angustia, desolación y contundente tristeza, de confrontación de uno mismo con sus propios infiernos, de aquellos que no son cómodos sacarlos a luz. El periodista Simon Reynolds en su libro Postpunk, concluiría sobre el álbum, “es como estar dentro de la cabeza de Curtis, sintiendo el terrible arrastre arremolinado de la depresión terminal”.  

viernes, 24 de julio de 2015

EL CEREBRO DE GREGORIO SAMSA: MUTACIÓN PSICODÉLICA

CONOCIENDO LA MENTE DE GREGORIO SAMSA
"Me sorprendió lo fantástico de La Metamorfosis pues resulta inconcebible, irreal y absurdo que la vida común y normal de un individuo, y su aspecto físico, de un día para otro muten a tal punto de ser rechazado y aislado por sus parientes cercanos"  son las razones que argumenta Jhordan Miguel Jurado, líder del proyecto experimental, El Cerebro de Gregorio Samsa, del porqué del nombre de la banda.
Mutando sonoridades psicodélicas desde la incontrastable ciudad de Huancayo, Jurado también nos hace referencia que otra razón para la elección del personaje de la obra literaria para abanderar su propuesta musical, "es la descripción  de un mundo alienado y en soledad, donde vives para trabajar, uno vive y muere en este ejercicio, y es este mismo el que genera la individualización y las ansias del mito del progreso, el desarrollo económico, industrial y material. Que en el tiempo en que se escribe el relato iba desarrollándose y hoy es muy visible", el socio de Jurado en su visión sónica es el baterista Joel Riofrano, a quien conoció en el 2011 cuando tocaban en una desaparecida banda y la afinidad hacia el progresivo les dejó la intención de iniciar un nuevo proyecto.
El alucinante "Himno a la Serpiente Resplandeciente"
A inicios del 2013 lanzan sus primeros registros, todavía algo inconexos pero ofreciéndonos atractivos bosquejos de las ideas sonoras del dúo, que van del single "La extinción de los cóndores", ruidoso y corrosivo, el acto de tres partes "Apu Kuntur", exponiendo delirante fusión electrónica contrastando con el debut y las ideas primarias de los músicos, y que todavía se alejarán más con la espacial "Apu Qun Tiqsi Wiraqucha Pachayachachiq", donde electrónica, ambient y progresivo conviven en armonía a través de sus tres episodios. Sin embargo en agosto de ese año, "Himno a la Serpiente Resplandeciente" significa un retorno a las guitarras, presentándonos una propuesta más sólida, teniendo en su colofón "Debacle", el momento cumbre del Ep, donde   borrascosas guitarras se cruzan con el sampleo del "Canto coral a Túpac Amarú II" de Alejandro Romualdo Valle, logrando un alucinante cierre. Sobre esta serie de trabajos experimentales Jurado manifiesta: "Para mí la  banda anda en lo experimental y la libertad del sonido. Sobre influencias, el rock pesado de los 70, el progre, 90's. Creo que ya no es un género ni una banda, sino la música en conjunto" .   
¿ME PERCIBES ANIMAL?
Es el título del reciente disco del dúo, que salió de manera virtual en enero del 2014 y en físico en septiembre de ese mismo año, a través de Necio Records. En agosto del 2013 ya se tenían los temas listos y se grabaron. Una atmósfera tempestuosa es la que nos recibe en "Ya va a venir el día, ponte el alma" donde a lo largo de sus trece minutos de duración se irán sucediéndose sonoridades noise, post-rock, progresivas y hasta vernaculares. Tema que sin duda resume la idea de los músicos de ir mutando sonidos y explorando con diversos estilos psicodélicos sin reparos ni miramientos. En "Transido" pueden ir sin titubear de la retorcida psicodelia al post-rock conduciéndonos a climas angustiantes. Los atmosféricos teclados primarios de "La muerte ha estado alegre y ha cantado su hueso"  dan lugar a densas capas de guitarra, que irán confluyendo con cíclicos punteos de bajo y volátiles sonidos que anclarán finalmente hacia parajes más reposados y que se prolongarán en la pieza final, "Extinción o  el canto cordial de las distancias", cuyas sonoridades soporíferas encuentran cercanía con el shoegaze, pero en donde también transitarán ruinosas guitarras.
Cuando afirmamos que los huancaínos desarrollan psicodelia, nos referíamos a su capacidad de conducirnos a través de su música por territorios dominados por el delirio y la alucinación, a pesar distar mucho de su plan primigenio de hacer progresivo. Por ahora los músicos están armando el material que formará parte de su próximo disco con bastantes probabilidades de ser lanzado el siguiente año, que esperamos prosiga por la senda de la experimentación y proveyendo sugestivos sonidos para el cerebro.


Escucha los otros trabajos del CEREBRO DE GREGORIO SAMSA




jueves, 23 de julio de 2015

ECHO & THE BUNNYMEN: 35 AÑOS DE CROCODILES

CROCODILES
ECHO & THE BUNNYMEN
KOROVA (1980)
Tuve la oportunidad de verlos dos veces en vivo, la última, el pasado mes de noviembre en Lima, promocionando su nuevo material pero sin duda la primera década de los 80s fue la época del esplendor creativo de Echo & The Bunnymen, y su álbum debut Crocodiles, lanzado el 18 de julio de 1980, significó el punto de partida para una seguidilla de obras maestras de la música contemporánea, Heaven Up Here (1982), Porcupine (1983), y Ocean Rain (1984). 
El antecedente más remoto de los bunnymen fue The Crucial Three, una pseudo-banda conformada por Ian McCulloch, Julian Cope (después fundador de Teardrop Explodes) y Pete Wylie, líder de Wah!, grabando solo un par de canciones y nunca presentándose en vivo. Es así que la historia de los "hombres conejo" y su LP estreno empieza en 1978, cuando Ian McCulloch (5/5/59) conoce al cheff de cocina y guitarrista Will Sergeant (12/4/58) y ambos empiezan a ensayar acompañados de una caja de ritmos, que la llamarían "Echo" para luego unírseles el bajista Less Pattinson (18/4/58), amigo de la escuela de Will, grabando algunos demos, siendo su primera presentación oficial el miércoles 15 de noviembre de 1978 en el Eric’s Club en Mathew Street de su natal Liverpool, Inglaterra -un club punk donde desfilaban las “estrellas” del futuro- teloneando a los Teardrop Explodes, de Julian Cope, fungiendo su caja de ritmo como baterista. Unos nerviosos Bunnymen, con un Ian de cabello multicolor emulando a su ídolo David Bowie, tocarían ante unas 30 personas por casi 15 minutos.
15/11/1978 el debut de Echo & The bunnyen en el Eric's Club de Londres
Bill Drummond de Big In Japan (años después The KLF) crearía el sello ZOO, y lanzaría justo cuando Ian cumple los 20 años, el primer single de la banda “Pictures On My Wall”/Read It In Books”. Esta producción les serviría para firmar por el sello Korova en diciembre de 1979. En 1980 llegaría un baterista de carne y huesos, Pete De Freitas (2/8/61) natural de Puerto España, Trinidad y Tobago, quien dejaría deslumbrado a los otros integrantes de la banda tras una audición. Una vez en Korova, se lanzó el single “Rescue”, producido por Ian Brudie (The Lightning Seed) otra vez en el onomástico de McCulloch. En mayo de 1980 conocen al fotógrafo Anton Corbijn, quien les ayudó a definir su look (que en sus inicios era de tendencia militarizada -cercana al film Apocalypse Now- e hizo que sus seguidores imitarán su vestimenta) y más adelante dirigiría algunos videoclips del cuarteto como “Seven Seas” y “Bring On The Dancing Horses”.
La banda en virtud a sus generosos directos y buenos comentarios de la crítica, iría ganando adeptos y también notoriedad, gracias a las polémicas declaraciones de su vocalista, quien por esa razón llegaría a ser conocido como “Mac La boca”.
CROCODILES 
Less, Ian y Will aún sin Pete
Grabado en tres semanas en los estudios Rockfield de Gales, producido por Ian Broudie y The Chamelons (el alias usado por la dupla Bill Drumnond y David Balfe), Crocodiles colocó el sombrío punto de partida, de la obra de los bunnymen. 
Esta primera obra de la banda va desde los intensos y enrarecidos crescendos de “Going Up” introduciéndonos por sus hipnóticos parajes, impregnándose en medio de sus nebulosas atmósferas, las espectrales voces de McCulloch. La nostálgica "Stars Are Stars" es melódico pop combinándose con psicodelia, mientras que "Pride" posee arrebatos de soniridad "setentera" y exhibe las primeras experimentaciones de la banda con sonidos exóticos, como sus pinceladas de guitarra arabesca y percusiones tribales. La fantasmal voz de Ian, el pegadizo "Keymon", teniendo como fondo una siniestra guitarra, son adictivos en "Monkeys", casi sin respirar prosigue esa frenética marcha rítmica de bajo y batería, concebida por la endiosada sociedad Pattison-DeFreitas en "Crocodiles", tema que da titulo al disco, para luego yuxtaponerse los guitarrazos rocanroleros de Sergeant y McCulloch.  
El pop clásico de "Rescue" es más que cautivador, imposible no contagiarse del "...Is this a blues I'm singing?..." .La genial y ascendente "Villiers Terrace" cimentada sobre los mágicos teclados de Balfe, suena realmente majestuosa. Los fantasmales climas sonoros de “Picture On My Wall”,  la tensa “All That Jazz”,   hasta las tenebrosas y macabras atmósferas de “Happy Death Men” son otros puntales del disco debut. El sonido del álbum es contundente a pesar de su minimalismo, exhibiendo a un precoz McCulloch imponiendo con autoridad su voz de barítono y a un Sergeant de impresionante firmeza con la guitarra.
Dos décadas después de su lanzamiento Ian McCulloch declararía sobre el álbum, "existía una verdadera primavera. la guitarra de Will podía arrancarte la cabeza. Las líricas trataban de nosotros creciendo. La gente siempre decía que en el LP parecíamos drogándonos. Pienso que reflejaba a los tres rockeando en esos días", efectivamente la fuerza que Pete DeFreitas le imprimía a su batería era extraordinaria, así como su asociación rítmica con el bajo de Less Pattison, las experimentaciones de Will con su guitarra de lo más delirantes y la épica voz de McCulloch alcanzaban niveles sobresalientes. Crocodiles resultó la combinación ideal entre el fatalismo y el optimismo, el inicio del divino sonido bunnymen que treinta y cinco años después continua siendo un deleite  a los oídos. 

"The pictures on my wall/Read it in books"-el primer single

"Rescue"- el segundo single

  

viernes, 26 de junio de 2015

SONIC YOUTH: 25 AÑOS DE GOO

Si bien Goo (el sexto LP de Sonic Youth) no es el mejor álbum de los neoyorkinos, sí es uno de los más emblemáticos, por significar su debut con la “mainstream” DGC (Geffen Records) que les permitió presentar su innovadora propuesta sónica a un público masivo,  demostrando una integridad a pruebas de balas a pesar de exhibir un sonido algo alejado del avant-noise y arte-abstracto de sus primeros discos para ofrecernos a cambio capas sonoras más estructuras y aliadas al pop sin dejar de lado la experimentación visceral y las arriesgadas texturas esculpidas por las guitarras de Moore y Ranaldo. Además de ser una de las portadas favoritas por los fans y utilizada como indumentaria preferida en sus vestimentas.  
From  “blowjob?” to “Goo”
Luego del lanzamiento de su obra maestra Daydream Nation (1988) y su considerable número de copias vendidas, la banda firmó con la major Geffen Records y  el reto se presentaba enorme para los integrantes de la  “juventud sónica”, no sé sabía por dónde comenzar y su estreno para las “masas” tendría que ser convincente. Thurston Moore recuerda que la gente del sello tenía una perspectiva que la banda sería una especie de Pink Floyd por su propuesta experimental, pero ellos estaban muy metidos en el punk y el noise así que no les seducía la idea de emular a los británicos sino de seguir en la brega con sus ideales.
En noviembre de 1989 los Sonic Youth se metieron al Waterworks Studios de Manhattan junto a los productores Nick Sangano, con quien habían trabajado en el disco anterior, y Ron Saint Germain  para iniciar el nuevo proyecto que en un principio recibió el título tentativo de “Blowjob?” tomado de un polo diseñado por el artista underground Raymond Pettibon, donde se muestra la imagen de Joan Crawfod con dicha palabra como leyenda. El resultado de aquellas sesiones iniciales arrojarían una serie de pestíferos demos que podemos disfrutarlos en el segundo disco de la reedición de lujo editada el 2005.
El material grabado fue pulido, y se coincidió con los Public Enemy en los estudios, quienes estaban  grabando su tercer álbum, dándose así el encuentro con Chuck D y a cursarle la invitación para que participe en el tema “Kool Thing” haciendo dúo con Kim Gordon. La banda decidió trabajar los videos promocionales de “Dirty Roots”, “Kool Thing” y “Disappearer” pero luego tuvieron la idea de sacar clips para los temas restantes del disco, los cuales podemos apreciar en el DVD Corporate Ghost, inspirados en la ética indie-rock, según el baterista Steve Shelley, al no contar con un presupuesto suficiente, ofrecieron a cada director 1500 dólares para que lo utilicen como quisieran en la producción de los mismos. 
En lo que respecta al arte de interiores del LP, en esta ocasión en esta ocasión la banda se apoyó en la estética glam.  
My friend Goo
Vayamos al álbum. “Dirty Roots” con sus punteos sombríos nos introducen hacia una atmósfera oscura que sucumbirá ante el estruendo de guitarrazos y percusión sobre la mitad del tema. Lúgubres sonoridades emanadas por las guitarras de Moore y Ranaldo  se deslizan en “Tunic (Song For Karen)”, donde la interpretación de Kim Gordon resulta hipnótica así como sus ruidosas cuerdas, el vaivén retorcido de las guitarras y batería de “Mary-Christ”  nos meten un "sacudón", el ruido melódico de los pegajosos riffs de guitarras por los que se desplaza la temática feminista a través de los diálogos entre Chuck D y la Gordon en “Kool Thing” resultan cautivantes, la onírica “Mote”, irrumpida por portentosos golpes de batería y agresivas guitarras se extienden por una densa marea de guitarras y ruidos emergiendo del caos sonoro cerrando así el primer lado.
La delirante y frenética “My Friend Goo”, toda una incitación al descontrol, da inicio a la segunda parte de la obra,  las abrasivas guitarras de “Disappearer” continuarán triturando nuestros sentidos pero “Mildred Pierce” y sus vertiginosos sonidos se encargarán de inyectarnos más adrenalina hasta llevarnos a la demencia después su furibundo y desquiciado final, tras más de minuto y medio de grandiosos arreglos de cuerdas Kim suelta su rabioso canto en “Cindirella’s Big Score”, la abstracta y marciana “Scooter+ Jinx” nos transporta hacia la vesania, mientras que la acelerada y portentosa “Titanium Exposé”, de experimental y anárquico cierre, pondrá el broche de oro a esta obra de arte que demostró cómo una banda pudo mantener intacta su integridad creativa e independencia.
Goo, lanzado el 26 de junio de 1990, llevaría a la banda a irse de gira por lugares inhóspitos y dejaría en claro que los Sonic Youth no habían cederían a las presiones de la industria. 






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