jueves, 28 de marzo de 2019

22/09/1953 : ZETANGAS AND THE MONSTER OF COMIDA. Reseña.

22/09/1953
ZETANGAS AND THE MONSTER OF COMIDA
(2019)
Dos años atrás honrábamos al “Paradiso Eterno” como la obra cumbre de Carlos García “Zetangas”, sin embargo, esta nueva aventura sónica del guitarrista nacional radicado en Suecia resulta apoteósica. Su quinto acto en solitario es un onírico viaje entre cuerdas y bases sintéticas de rasgos etéreos y minimalistas.
Sobre su peculiar título, García nos comenta que es “un homenaje a una persona muy especial en mi vida. Su relación tiene que ver con la paciencia, amor y la tranquilidad emocional”.
Volviendo al sonido del disco, puedo sonar incoherente lo que vamos a decir, pero muestra un sonido “lo fi”, sin ser “lo fi”, pues este no ha sido procesado para sonar así, sino que simplemente ha sido capturado tal como sale, a veces precario, áspero, sin retoques. Al respecto Zetangas nos confiesa más bien que la base de “synthes” y sus cimientos minimalistas han sido más trabajados. Así pues, esa simbiosis entre su cromática guitarra, sintetizadores y programaciones, emprendida desde Gbone (2015), en esta jornada sonora se ha visto superada por la supremacía de sus artilugios electrónicos para construir ambientaciones psicodélicas.
La nueva obra de Zetangas también se caracteriza por ser la primera en la que participa la voz humana, a cargo de una amiga del músico quien prefirió el anonimato.   
Lo abstracto y experimental están presentes en dos bloques de piezas, nombradas como “S/T Interlude” y “Neonati Deforme”, las del primer grupo mencionadas como “007, 008 y 009” respectivamente, donde confluyen arpegios y sintetizadores disonantes para crear paisajes tantos enigmáticos como cálidos, mientras que, del segundo grupo, denominadas “001” y “002”, en la primera pieza sobre marañas electrónicas y sonoridades de rasgos aleatorios y lúdicos, surgen guitarras siderales, muy diferente la segunda, en donde su melódico inicio no nos hace sospechar del avenimiento de cuerdas indeterminadas.   
Las guitarras de corte oriental, presentes en anteriores entregas, pegan la vuelta en “Laila-Laila-Laila”, para que transiten las voces etéreas de su cantante. En “Estereoscopio”, sus nostálgicas cuerdas resultan conmovedoras. Sobre una amalgama de melodías y sonidos enrarecidos circula la tenue interpretación de su vocalista en “Bosque Blanco”.
Los psicodélicos toques de órgano en “Mosaico Árabe”, nos dejan eclipsados, preparándonos para ser sometidos al mejor corte del álbum, “Mundo Monster Cuando No Soy Yo!!!”, tema que alza vuelo con el sonido de una precaria caja de ritmo, que luego da paso a unos intensos teclados y en medio de ellos sobresalir una proclama vociferante emprendida por su cantante, para sucederse teclados más saturados, sobre melodías ruidistas. La quietud llega con la reflexiva “Enciérralo De Espalda”, aunque también transitan voces sampleadas, ambientes y chirridos. Más enajenada se muestra “Zucchini Asimétrico”, con sus teclados jugando a recrear voces fantasmales.  
Para el tramo final, Zetangas nos regala toda la aspereza de sus guitarras en “Todo Lo Que El Mounstro Se Comió” y los cálidos arpegios de “Mar De Marte”.
Zetangas asume su evolución sonora no como un acto que parte de algún afán innovador, sino sencillamente de desligarse de algunos rasgos musicales que aún quedan, para hacer lo que le gusta y como él quiere que suene.



jueves, 21 de marzo de 2019

THE COLORS OF THE SUNSET : SILVANIA. Reseña.

THE COLORS OF THE SUNSET
SILVANIA
(2019)

Mario Silvania y su remozada formación nos vuelven a cautivar con tres temas nuevos que forman parte de su primer EP en décadas, The Colors of the Sunset, disco que se erige como un generoso precursor, además de elevarnos la expectativa al tope, de lo que será su próximo álbum a lanzarse el dos de julio, "Todos Los Astronautas Dicen Que Pasaron por La Luna". 
En este episodio sonoro, Silvania sonoriza aquellos ambientes relacionados con la puesta del sol, como tan bien lo sentencia su título, con sonoridades capaces de transportar nuestra mente y corazón hacia la añoranza, avalados por sus nostálgicas melodías, odas y la sombría voz de Mario sedándonos el cerebro en dirección hacia senderos oníricos. Al igual que su anterior single, la intensidad de los sintetizadores... ¡nada que ver!... ¡Todo lo que escuchamos en el EP son guitarras!, tratadas de tal manera por Mario, que pareciera darnos la sensación de estar oyendo instrumentos sintéticos. Otro elemento vital en el sonido del registro, son los finos arreglos y punteos de guitarra de reminiscencias Belking’s, banda adorada por Mario.      
Los poderes magnéticos de la música Silvania, prevalecen desde el saque de “She Rises”, donde nos vemos envueltos por esa sugestiva marcha híbrida de guitarras procesadas y cajas de ritmo, la etérea interpretación de Mario (con sus coquetos “Uh uh…”), los finos punteos y dramáticos ambientes que avasallan hasta el cierre de la pieza, una suma de sonidos que consiguen arrancarnos algunos pasos de baile. El viaje surrealista apenas ha alzado vuelo, pues los ambientes atmosféricos de “La playa del Olvido” y sus cuerdas de guiños Belkings, junto al canto sombrío de Mario, preso de la añoranza, (“…melodías que amare el ayer una vez más hacen que el atardecer y sus colores sean más triste el ruido del mar en mi corazón te canto esta canción…”) nos elevan a paisajes de ensueño.
Finalmente, llegamos al tema más encantador del disco, “Los amantes de la Luna”, cuyas cuerdas electroacústicas narcotizan nuestros sentidos para contemplar la noche y tras la incursión de unos emotivos ambientes sonoros, de rasgos épicos, somos trasladados brevemente por paisajes astrales y arrojados nuevamente a la tierra hasta estrellarnos con el crujir de las olas e introducirnos por mundos mágicos, tras el son de una caja musical y sutiles “loops”, dispuestos a purificarnos y traernos solaz. Sin duda, un tema rico en texturas, ambientaciones y las diversas sensaciones que se experimentan durante su escucha.
Tenemos que agradecer a Mario por su valentía para salir de su justificado luto y entregarnos en estos meses, tan valiosas gemas sonoras, cuya delicadeza sigue calando en el “bosque de la memoria” y anhelemos la llegada del mes de julio con muchas ansias.

miércoles, 20 de marzo de 2019

SUKHA : PUNA. Reseña.

SUKHA
PUNA
Chip Musik/Dorog Records
(2019)

Cinco años nos separan del último álbum de Puna, su impecable “Au Dial”, silencio discográfico interrumpido por su compilatorio de temas inéditos, pero de data remota, titulado “Rare Tracks” (2017). Con respecto a su antecesor, “Sukha”, su nuevo trabajo largo, se perfila como un viaje sonoro más minimalista y experimental que, sin embargo, sigue transportando nuestra imaginación por los ambientes gélidos y propios de las alturas peruanas.
Y es que si bien, la base del sonido de Puna sigue siendo la misma, “noise-pop” atmosférico de rasgos etéreos, su música ha adquirido dimensiones más sombrías, lóbregas y volátiles que en gran parte creemos se debe a la influencia de los nuevos integrantes del combo  capitaneado por su miembro fundador, Jorge Rivas O ’Connor (guitarras, bajos, sintetizador, controladores, voces y efectos), único “sobreviviente” del ex trío, ante la partida de Rolando Apolo (para armar Bifronte Records y emprender otros proyectos personales) y José A. Rodríguez (para hacer florecer su espectacular Aloysius Acker). Así pues, cada uno de los músicos ingresantes a Puna, han aportado a la banda sus respectivos bagajes sonoros emprendidos en sus respectivos proyectos personales. Por ejemplo, la electrónica, “ambient” y “techno”, explorado por Alexander Fabián Gómez (teclados y voces) bajo sus alias Miyagi Pitcher, Siam Liam y Alcaloidë; la electrónica sutil, noctámbula y enigmática de Alfonzo Noriega Reto (teclados y efectos) en su faceta como El Otro Infinito; completando la formación Leko López López (batería y sintetizador), quien le otorga a la base rítmica de Puna un sonido más corpóreo. De esta manera, el sonido de Puna resulta una simbiosis de su reestructurada alineación.
Puna. Nueva formación (Foto: Facebook de la banda).
Los orígenes de Puna se remontan al año 2008, y desde su centro de operaciones, en el distrito de Pueblo Libre, Lima, comienzan a crear una serie de grabaciones de características “Lo fi”, emparentadas dentro de la música electrónica independiente, fusionando estilos que iban entre el “ethereal”, “noise-pop” y “shoegaze”, logrando editar dos EPs, "Medio Día en la Luna" (2010) y "Madrugada Del Fin" (2011). Luego, vendrían los ensayos con nuevos sonidos, osciladores, paisajes minimales para sonorizaciones en vivo, conciertos, festivales organizados por centros culturales relacionados al arte y la electrónica y que los llegará a grabar su primer álbum "Au dial" (2014).
El nombre de este nuevo álbum, “Sukha”, es una palabra que procede del sánscrito y pali que significa “placer, tranquilidad, felicidad”. En quechua, se traduce como “atardecer”. Estos dos significados se fusionan para alumbrar otra definición, “placer_atardecer”. Sobre su nueva producción los integrantes de Puna han manifestado que “concebir este disco ha sido todo un proceso de lucha contra el tiempo/vida y el sistema… ‘Sukha’ es un estado de calma para llegar a la concentración y a las absorciones meditativas”. 
Jorge Rivas, miembro fundador de Puna. Foto: Facebook de la banda 
El disco alza vuelo con “Intro /// Despierto – Anoche”, tema donde se deja escuchar extractos de la voz sampleada del poeta multidisciplinario nacional Jorge Eduardo Eielson leyendo sus poemas “Habitación en Roma” y “Cuerpo En Exilio” transitando sobre ruidos ambientales y capas de voces aleatorias para mutar finalmente en una muralla de intensos sintetizadores. Prosigue, “Substancia”, cuyos teclados y ruidos atmosféricos, apoyados por golpes de percusión, se unen para recrear una misteriosa ambientación embargada por el crujir de las distorsiones. Luego, envolventes cajas de ritmo y cuerdas resonantes conciben momentos épicos para a elevarnos por los cielos en “Delsolgris”. Más música paisajista, que tranquilamente podría ambientar nuestra exploración por las cumbres, transita en “Ultramar”, donde los músicos exploran con sonoridades etéreas y experimentales, sostenidas por percusión física y osciladores, asomándose también atmosferas “shoegaze”.
Ambientaciones fantasmales y enajenadas asoman con “Niebla”, en virtud a las resonancias de sus cuerdas de rasgos enigmáticos. En “Abies Alba”, somos hipnotizados por su pegajosa caja de ritmo, otorgándole a la pista cierto toque “dance”, incursionado cuerdas, teclados y osciladores, para mutar hacia sonoridades “dark wave”. Mientras que el tema que da nombre al disco, nos conduce por parajes inhóspitos, gracias a sus oscuras distorsiones, cuya ruidosa prolongación está diseñada a transportarnos rumbo al éxtasis.
Sobre percusiones inconexas, flotan ruidosas guitarras y voces ininteligibles en la atmosférica “Unanulaluna (free)”. “Labriegos de nubes”, nos presenta la sonoridad más etérea del álbum, cuyos sonidos gaseosos y ambientales, son capaces de ocasionar sensaciones claustrofóbicas, resumiendo esa confrontación entre el campo y la metrópoli que sus compositores han trazado como una de las columnas para esta obra.  
Los sintetizadores de “Ivvi” se encargan de elevarnos gracias a sus dimensiones astrales, acompañados por una veloz secuencia de caja de ritmo, teniendo como sostén la participación de Rolando Apolo en el bajo. Cierra esta aventura de pop abstracto y atmosférico, la ruidosa “Outro /// Shanay – Timpishka”, un perfecto epílogo para el álbum, donde toda la maquinaria electrónica pareciera confabulada a retorcerse a sí misma en búsqueda de su destrucción.  Un tremendo y enfermizo final para un disco “diferente” en nuestro medio.
Quizás este trabajo no represente un cambio radical en el sonido de Puna, pero sí una mutación hacia parajes sonoros inexplorados, cuyos fragmentos y texturas, nos deja bien en claro que lo mejor aún está por venir.  


RETROSPECTIVA


lunes, 11 de marzo de 2019

EUTANASIA. Y NOSOTROS KÉ? Hasta el Global Colapso 1985 - 2012. Artículo.

EUTANASIA. Y NOSOTROS KÉ? Hasta el Global Colapso 1985 - 2012
PEDRO GRIJALVA
Muki Records
(2019)
Foto: Subterock
En el ocaso de los 80s, cuando tenía entre 13 y 14 años, seguía el programa nocturno de Canal 9, “Esta Noche”, conducido por Gonzalo Rojas, quien después llegaría a ser mi profesor de Periodismo Televisivo en la universidad. Éste se caracterizaba por sus peculiares reportajes. Uno de ellos, dedicado a las “peras escolares”, capturó mi atención al observar a un grupo de rock subterráneo llamado Eutanasia. Según el reportero los colegiales habían asistido al concierto de la banda. Lo que fuera, el sonido crudo y visceral y los gritos encolerizados de su vocalista me marcaron.
Desde aquella primera experiencia con el grupo de Barrios Altos, se convirtió en uno de mis objetivos hallar algunas de sus grabaciones en las “maletas” que poblaban las escaleras y esquina de la Universidad Federico Villareal en la avenida La Colmena, hasta que en enero de 1990 encontré la maqueta “Otro Rock”, un concierto grabado en una calidad más que aceptable, que reunía a gente como Voz Propia, Cardenales, Luxuria, Cadena Perpetua, Eructo Maldonado y por supuesto, Eutanasia, cuyo violento y desgarrador sonido, me resultaba adictivamente lacerante, nadie sonaba como ellos en la escena de aquella época (aún hasta ahora), como algunos críticos han coincidido, su música era  “punk rock peruano”, inédita, nada de Ramones, Pistols, Clash, ni cosas parecidas, sino simplemente un sonido callejero y marginal que sonaba a Lima-Perú.
Foto: Subterock
Su caótica sonoridad resumía el sentir, en mi caso y creo de muchos, de nuestra perspectiva pesimista frente a la situación sociopolítica que nos tocaba vivir en el putrefacto país en que vivíamos, al borde del colapso y sitiado por la violencia. Con el tiempo conseguiría más material de la banda y con el pasar de los años sus respectivas ediciones en CD y vinilo. Ante la escueta información de la banda presentada en la Enciclopedia del Rock Peruano, Eutanasia merecía una reivindicación, y la reciente publicación de Pedro Grijalva sobre la banda, bajo el título de “Eutanasia. Y Nosotros Ké? Hasta el Global Colapso 1985-2012”,  gracias al sello Muki Records, quien hace su debut editorial, lo hace con creces. 
Desde su arribo a nuestras manos, este libro nos dejó boquiabiertos con sus 500 páginas en formato A-4, papel couché (aunque resulta fastidioso protegerlo de mis grasientos dedos) a full color, con un sugestivo diseño, influenciado en fanzines y publicaciones punkekes tanto locales como extranjeras, resulta híper atractivo a la vista, merced a sus collages, yuxtaposiciones y fotografías por doquier, muchas de ellas inéditas, que nos dice mucho del exhaustivo trabajo de investigación realizado para la compilación de abundante material visual.
A partir de su portada, donde el logotipo de la banda más el título de la obra, se observa rodeada de una serie de imágenes que resume el Perú de aquella época, su impacto visual resulta evidente y nos ubica en el contexto que transitó la trayectoria de Eutanasia.
Grijalva toma como punto de partida la aparición del punk rock y su llegada al Perú, así como la primera camada de grupos subterráneos para introducirnos a la explosiva aparición de Eutanasia, a mediados de los 80s, contándonos datos pormenorizados sobre el origen de la banda, su logotipo, los diferentes integrantes que pasaron por la banda, grabaciones, presentaciones, comunas, líos, entredichos, y diversas anécdotas, como sus visitas a la convulsionada Ayacucho, hasta llegar a su disolución y reunión, en boca de sus propios integrantes, donde el autor ha entretejido y compilado esta suma de relatos en trece capítulos, con Martín Roldán en el prólogo.
Así pues, esta generosa biografía nos deja "empachados", gracias a su abundante información, que seguramente dejará totalmente satisfecho al seguidor de la banda, y en donde los editores de la publicación han soltado toda la artillería en pos de una ambiciosa producción. Sin duda, toda una arriesgada empresa que esperamos se vea compensada con la adquisición de los 600 ejemplares impresos, que por su volumen y trabajo visual, se constituye como una obra pocas veces vista en nuestro medio.
Cinco años atrás, caminaba por Quilca, con rumbo a Alfonso Ugarte y fue en ese momento que sentí una especie de Déjà vu o epifanía donde comenzó a sonar en mi mente “Ratas Callejeras”, una de las canciones más emblemáticas de Eutanasia, y es que eso es para mí Eutanasia, la banda sonora (quizás ellos me odien por decir esto) de la Lima que me tocó vivir en mi adolescencia; y este libro nos ayuda a redescubrir y valorar esta agrupación, que como pocas, logró capturar la coyuntura de una sociedad, “que debe ser exterminada aplicándole la Eutanasia”, como tantas veces replica su páginas.  

miércoles, 13 de febrero de 2019

¿CUÁNTA DISTANCIA HAY ENTRE TU ALMA Y EL SOL? : TRIBUTO A SILVANIA. Reseña

¿CUÁNTA DISTANCIA HAY ENTRE TU ALMA Y EL SOL?
TRIBUTO A SILVANIA
Trilce Discos
(2018)
Desde su presentación, en formato de vinilo de 7”, con la imagen de una mágica pareja besándose en un paraje onírico, pintado por el tributado Mario Silvania, este disco compacto concita la atención de manera inmediata, y más aún cuando uno lo saca de su sobre plástico y se da con la sorpresa que se trata de un gatefold con la imagen de nuestros héroes en plena performance distribuida en dos cuerpos, así como otras fotografías de sus rostros como inserto, además de las impecables postales correspondientes a cada una de las bandas invitadas para homenajear a uno de los dúos que enarbolaron la vanguardia sonora durante los 90s. Y, adicionalmente, un pin que ya está enganchado en uno de mis sacos predilectos.

Hasta aquí, en el aspecto físico, el trabajo de Antonio Gutiérrez y la gente de Trilce Discos resulta un verdadero golazo de media cancha, notándose a todas luces el esmero y la dedicación, pero sobre todo la pasión puesta a toda marcha por honrar la obra del dúo, quienes también imponían ese mismo fervor al trabajo artístico de sus respectivos registros fonográficos.

Como es sabido, Silvania, con Mario a la cabeza, retornó sorpresivamente el año pasado con un nuevo single tras un largo periodo de silencio. En este contexto, se anunció la producción de este disco, que reúne a diversos proyectos sonoros que se han visto influenciados por la obra el dúo Mendoza-Revilla. 

El título de este álbum tributo, tiene su raíz justamente en las líricas del tema “Sueño aerostático”, extraído de su emblemático EP Miel Nube Hiel (1991), considerado en su categoría como el mejor de ese año por Radio Nacional de España y disco del mes por Cadena 100. 
Yendo a la música, podemos dividirla en dos partes, las bandas que han llevado los temas de Silvania a su propio campo sónico y aquellas que optaron por ejecutar con exactitud las versiones originales. Vayamos con las primeras, estas alzan vuelo con los sintetizadores y las voces etéreas de Blue Velvet para la bella “Solineide”, culminándola con emotivas sonoridades.  Prosiguen las enigmáticas ambientaciones sintéticas de Laikamorí, con perturbador canto incluido, además de hipnóticas cuerdas, para sacar del cuadro “Trilce”. Siguen, los Mollendinos de Paisaje 3 para impregnar su psicodélico “trip-gaze” a una electro “Oval”.

Impecables postales de las bandas con sus respectivas fichas técnicas
Gomas reduce sus dosis de lúdico pop, para hacerlas transitar por terrenos un tanto más melancólicos, al versionar “El día del cielo”, marcando el ritmo de la misma, el cadencioso bajo de Tete Leguía. Los españoles de Uke, reproducen “Maldoror” de manera minimalista y siniestra a golpe de piano y voz.  Los trujillanos de Verano del 83, llevan la mágica “Marlene de las galaxias” a sus frescos ambientes pop de tintes nostálgicos. Luego, los Catervas apelando a su actual sonoridad, tan celebrada por la crítica tras su último disco, ejecutan “Un bosque en la memoria”. La dupla ecuatoriana de Sexores con su seductor e íntimo “synth-pop” armonizan “Eva sobre Eva”. Veronik con su consabido y alucinante Theremyn emulando a la voz humana, se encarga de trabajar la surreal “Niño unicornio”, mientras que los Puna con su atmosférico y ruidoso pop tributan “Mar amar”. 

Las versiones más arriesgadas, son las reproducidas por los versátiles Grupo Miel para “Nudo de cielo” y Theremyn_4, con una remozada versión de “Lección de vuelo”, donde José Gallo deja evidencia de su amplia experiencia con los remixes, añadiéndole a la pista cuotas de ¿dark-house?

Finalmente, nos queda comentar sobre las bandas que apostaron por reproducir las pistas originales tal cual. Empezamos con los españoles Linda Guilala, trío que logra cautivarnos con su “noise-pop” para una ejecución perfecta, y conmovedora, de la majestuosa “Sé Girasol”. Nuestros compatriotas Taneli Lucis replican con pulcritud “Sueño aerostático”. Mientras que el argentino Rol Lux, sin salirse un ápice de la línea lo hacen con “Raymi”. 

Nuestra expectativa frente al advenimiento de un disco tributo, siempre será que las bandas partícipes, lleven los temas del tributado a sus propios territorios sonoros, transformando la pista, y de esa manera devolviéndole, por decirlo de alguna manera, el favor a su homenajeado, más que una impecable ejecución fiel a la original.  

Discrepancias a parte, creemos que estos aspectos para nada aminora el balance final de este trabajo. Reiteradas felicitaciones al proyecto emprendido por Antonio Trilce y las bandas participantes, porque vaya que, tributar a Silvania, no es tarea fácil, es realmente un reto muy grande y la mayoría de los músicos lo ha hecho con gran proeza.


sábado, 22 de diciembre de 2018

PUPPIES IN THE SUN : ENTREVISTA

Cristóbal Pereira y Alberto Cendra se conocieron desde la infancia, el destino cruzó nuevamente sus caminos en Barcelona, y el 2014 dieron luz a Puppies In The Sun presentando una serie de “singles” caracterizados por sus ambientaciones oscuras y místicas. Este año han editado dos EPs en formato casete, vía Buh Records, Unheard y The Church of The Puppies In The Sun. Además, acaban de editar su sencillo navideño “Christmas Lullaby”, misterioso tema acompañado de su lado “B”, “The Alien Rabitt Massacre & the Birth of Puppiers in the Sun” pieza de caótico y vertiginoso sonido de espíritu “lo-fi”. Conversamos con el dúo, para saber más sobre sus orígenes y singular propuesta, en una amena charla.    

¿Cómo se conocieron?
Cristóbal: Cuando tenía dos años mis papás me llevaron a conocer al hijo de unos grandes amigos, ahí conocí a Alberto, tenía cero años.
Alberto: Nuestros padres son amigos, por eso nos conocimos de niños. Un tiempo vivimos en la misma residencial, en Barranco, pero al llegar la adolescencia nos perdimos el rastro.

¿Cómo deciden dar origen a Puppies in the Sun? 
C: Un día nos encontramos por casualidad en la calle Ferrán en Barcelona.
A: Sí, y en Barcelona empezamos a ir a conciertos, yo empecé a explorar con los sintetizadores, y como sabía que Cristóbal tocaba batería, quedamos en tocar juntos. Después de pocos ensayos, Puppies in the Sun ya tenía forma.

¿Cómo definirían a su música? Y, ¿Cómo se decidieron a impulsar un proyecto de sonoridades no tan comunes en nuestro medio, recurriendo solo a batería, samplers y ambientaciones? Sobre todo, por Alberto, que viene de proyectos como Los Zapping, o apoyado en la producción de Submarino, que poco o nada tienen que ver con el sonido de Puppies.
C: Yo definiría nuestra música como psicodélica, oscura, distópica y futurista.
A: Creo que simplemente empezamos a tocar juntos y cuando empezó gustarnos el camino por donde iba el sonido, seguimos explorando por él. Me parece que fue bastante natural. En ningún momento pensamos que estaban haciendo otras bandas.

En el 2014, lanzaron cuatro temas vía soundcloud, ¿por qué nunca los editaron, como sí lo hicieron con sus últimos EPs, además de ser pistas de mayor duración, casi media hora de material?
A: No los editamos en físico porque nadie nos lo propuso. Fue gracias al interés de Buh Records que tuvimos la oportunidad de editar los casetes.
C: A mí me parecen cuatro temas que no veo coexistiendo en un mismo álbum, fueron lanzados con la idea de ser “singles”.

De su primera etapa, hay un tema que titula: “Es lo peor que he hecho en mi vida, ser dark”, ¿Es en serio? ¿Quién de ustedes fue dark?
C: Ninguno. Alberto era “chikipunk” y yo un hippie que escuchaba rock progresivo, ahora debo ser de los pocos autoproclamados “hípsters”.
A: Ese nombre surgió de una época en que pasábamos el tiempo jugando a buscar estupideces en “Yahoo Respuestas”, salió de uno de esos lugares oscuros del internet.

¿Por qué el nombre del proyecto, y su peculiaridad con algunos títulos de sus trabajos? Por ejemplo: “Is it Bad to Put Baby Born Puppies in the Sun?” o en su reciente EP, “The Church of The Puppies in the Sun” ¿Hay algo oculto detrás de ellos?
A: Los nombres salen de cosas que nos suceden, “The Church of Puppies in the Sun” nació cuando estaba viendo TV y una iglesia evangélica secuestró el estadio de Alianza Lima, se gestó una batalla campal entre hinchas del "Comando Svr" y los fieles de esa secta, me pareció una situación tan insólita y surrealista que me sentí identificado y decidimos crear nuestra propia religión.
C: Me molesta mucho que no haya “emojis" de cruces invertidas ni pentagramas.

¿Quiénes influenciaron en la música que ustedes desarrollan?
C: Popol Vuh (mi seudónimo como fotógrafo es Vuhh gracias a ellos), el arte y diseño soviético, la literatura de ciencia ficción, la astrofísica, Andrei Tarkovsky, Stephen Hawking, Kraftwerk, Faust, Battles, Black Dice, Death Grips, Animal Collective, el black metal clásico noruego como Darkthrone, Burzum, Immortal, Emperor y el “black metal” más contemporáneo como Sun Worship y Liturgy, que no creo que sea “black”, sino “post-black”.
A: Cristóbal es más rebuscado, pero a mí me influenció ver en vivo a Black Dice, cuando era un escolar y luego ver a Liquidarlo Celuloide en una fiesta tremenda en 2007 que se llamó Sinestesia. Más tarde ya en Barcelona ver a My Bloody Valentine, Boredoms o Swans en el Primavera Sound me impactaron mucho. A mí, lo que más me inspira es ir a conciertos.
C: Los dos amamos Za!, que es una banda de Barcelona que todo el mundo debería ver en vivo porque son la puta hostia… y faltan últimos discos de Swans y los grupos de “cosmische rock”, también denominado por los ingleses como “krautrock”.
A: Sí, como Neu!, es una de las más grandes influencias.
C: …yo soy bien fan de King Crimson.

Sobre sus dos últimos EPs, lanzados por Buh Records, el primero es un poco más “paisajista” por decirlo de alguna manera, mientras que el segundo suena más orgánico, con mayor protagonismo en la percusión. Cuéntenos un poco más sobre estos.
A: La diferencia radica en el proceso de grabación de cada uno, en “Unheard” se pueden encontrar más grabaciones de campo y pasajes de largas sesiones que grabamos en 2016, mientras que en "The Church of Puppies in the Sun" lo que hicimos fue grabar en distintos lugares, Cristóbal grabó las baterías desde Lima y yo fui trabajando el resto en Barcelona.

¿Cuál es el futuro de Puppies in The Sun?
C: Tocar en Berghain*

*Berghain, es el club más difícil la hora de entrar y un paraíso elitista del tecno.


lunes, 10 de diciembre de 2018

ASTEROIDE: EL ABISMO CONTENIDO EP. Entrevista

ASTEROIDE
Entrevista
Asteroide, el dúo de los hermanos Marco y David Rivarola, desde Puno, están próximos a lanzar un nuevo álbum, el sucesor de su atractivo Venganza  (2016). A manera de aperitivo, ellos acaban de estrenar su EP de Remixes, El Abismo Contenido, un singular trabajo colaborativo, que contó con la participación de Mario Silvania, José Gallo (Theremyn_4) y Zigo Rayopineal de Argentina.
Conversamos con la dupla sobre su reciente EP de reversiones, algo inusual en nuestro medio.

¿Cómo surgió la idea de hacer un EP de Remixes?
Asteroide: En un inicio la idea fue regrabar un par de temas (que de hecho aún tocamos) y lanzar un par de singles, pero después nos pareció mejor idea que otra gente metiera la mano y le diera un nuevo color a esas canciones.  Y qué mejor que gente que apreciamos y admiramos.

José Gallo, Theremyn_4
La carta de presentación de este EP  es “En Tu Faz”, remixado por Theremyn_4, ¿cómo se dio el acercamiento con José Gallo?
A: “En tu faz” fue nuestro primer “single” hace diez años y quisimos que ahora también lo fuera. Pensamos en Theremyn_4, porque conocemos y respetamos su obra y porque vimos que le había hecho remezclas a bandas que a nosotros también nos gustan mucho como Catervas o Resplandor, entre muchas otras.
Quedamos muy contentos con el resultado, un tema más disruptivo y rompedor, que aprovechó muy bien el tempo del tema y el ruido de las guitarras para acercarlo al “glitch” noventero.

¿Y cómo se dio lo de Mario Silvania?   
Mario Silvania. Foto: conciertos Perú.
A: La participación de Mario Silvania siempre estuvo en mente, desde que pensamos en los remixes, no solo porque admiramos su enorme legado al frente de Silvania y Ciëlo, sino porque al pensar en un disco de remezclas la primera y más clara referencia fue el disco “Delay Tambor” en el que otros actos remezclaban sus temas.
“Sabotearme” terminó con un ligero aire “shoegaze”, un poco en la onda de Lush o alguito de Slowdive, con unos teclados al final que reemplazaron las guitarras distorsionadas de la versión original. Nos gustó mucho que Mario captara esa onda que buscábamos en uno de nuestros temas favoritos de nuestra primera época, porque además ni lo hablamos, pura telepatía.  Después, producto de toda esa buena onda y enorme sensibilidad, se animó a hacerle un video muy hermoso al remix, el cual justamente acabamos de publicar. En la reversión y masterización del "track", también participó Antonio Ballester (Blue Velvet, Silvania).

Los otros dos remixes están a cargo del artista argentino Zigo Rayopineal, cuéntenos sobre su trabajo.
Zigo Rayopineal. Foto: Facebook del artista.
A: A Zigo Rayopineal tocó en Lima el 2016, en un evento de Fundación Telefónica, y lo conocimos en Cusco cuando coincidimos con él en un festival ese mismo año.  Además de impactarnos lo delicado y sutil de su electrónica, nos topamos con una persona llena de energía y buena onda, dispuesto a hacer nueva música.  No pudimos concretar un concierto en Puno el 2017, pero finalmente nos sacamos el clavo con estas remezclas.
“Caminaremos” que era un tema lento y de pocas notas, terminó con dos versiones en este disco: una pop y más rítmica, y otra más extensa y más cercana al ambient.  En ambos casos quedamos encantados con su delicadeza y su buen oído al utilizar algunas partes de guitarra y bajo casi sin procesar.

¿Existieron sugerencias de vuestra parte hacia sus colaboradores al momento de gestar las remezclas?
En todos los casos, los colaboradores tuvieron total libertad para hacer con los temas lo que mejor les pareciera. Y fue una buena decisión, no podríamos estar más contentos con los resultados, son diferentes pero todos encajan con nuestros gustos y superaron todas las expectativas.

Finalmente, ¿qué nos pueden decir sobre el diseño de su “encendida” portada?
Esta fue hecha por Pablo Goto (Kaboogie) quien también hizo portadas para El Aire, Protones, Francois Peglau, entre otros. Él tocaba en  Mi jardín Secreto y nos hicimos patas cuando tocamos juntos en el Festival Espora del 2016; y justo a él se le ocurrió hacernos unos diseños, y coincidió con que estábamos pensando en este disco de remixes. El arte de todo el lanzamiento estuvo a su cargo. Deliberadamente Warp, recontra pajaza.




22/09/1953 : ZETANGAS AND THE MONSTER OF COMIDA. Reseña.

22/09/1953 ZETANGAS AND THE MONSTER OF COMIDA (2019) Dos años atrás honrábamos al “Paradiso Eterno” como la obra cumbre de Carlos Ga...