jueves, 19 de septiembre de 2019

APOPHENIA: ALE HOP. Reseña.


APOPHENIA
ALE HOP
Buh Records
(2019)
La cuarta entrega sonora de Alejandra Cárdenas, Ale Hop, nos lleva a terrenos aún más abstractos y complejos que los explorados en “Bodiless” (2018), demostrando que su arriesgada placa solo fue el principio de un sendero cada vez más ambicioso, atrevido y sin límites, cuya música resulta indescifrable y, donde solamente nos queda intentar explicarla.
En nuestra última conversación con Alejandra, a raíz de su anterior trabajo, la artista nos comentaba que había “construido los ‘tracks’ como quien [edifica] el diseño sonoro de una película”. Para esta nueva aventura, Cárdenas parte de la misma premisa, pues como manifiesta el “press kit” del LP, este “sugiere paisajes posibles y reinventados. Junto con grabaciones de campo y guitarras eléctricas atmosféricas, la compositora peruana entrelaza territorios desconocidos, imitando las reverberaciones de montañas y océanos, pero también cielos grises y ciudades violentas, con texturas de guitarras eléctricas mezcladas con ocasionales textos hablados que nos remiten al diseño sonoro de una película”.
Si bien el punto de impulso de este disco es similar al anterior, los resultados son notablemente diferentes y más halagadores, pues la exploración sónica emprendida por Ale, ha ido más allá de lo esperado, su experimentación con las cuerdas y la multiplicidad de sonidos que ha logrado arrancar de estas, atestiguan de una labor esmerada e intensa con su guitarra, teniendo como apoyo sus aparatos electrónicos. Tales ensayos, demuestran influencias del lado más “avant-garde” de Sonic Youth o Jim O'Rourke, quien también llegó a ser parte de los neoyorquinos.  
Sonidos metálicos imitando gotas de agua, resuenan en medio de una ambientación inhóspita, tornándose cada vez más misteriosa para rozar con lo claustrofóbico se dejan escuchar en la inicial “Augury” que, por sus acepciones, bien podría tratarse del intento de plasmar la representación sonora del presagio o simplemente el proceso de depuración de aplicaciones. Sigue “Side Effects”, la primera descarga visceral de ruido, de características, llamémosle visual, para recrear ambientes desconcertantes, con Ale susurrando, hablando robóticamente desde alguna base espacial o seduciéndonos maquiavélicamente, por momentos perturbándonos hasta rozar con lo macabro.  
En “El Beso”, una serie de percusiones y ruidos inclasificables, surgen sigilosamente de manera espontánea, para replicarse y retorcerse sobre una marea de enrarecidas sonoridades, combinándose con inquietantes golpes de lúdico casiotone o consola de Attari. Mientras que en “Lima”, tras un prolongado preámbulo de sonoridades misteriosas, Ale desata una agresividad maquinal dispuesta a volarnos los sesos, para que divaguemos por los terrenos del caos, que solo aquella megalópolis capitalina es capaz de ofrecernos, lográndonos revisitar episodios perdidos en el subconsciente, durante nuestros periplos por la Ciudad de los Reyes a lo largo de nuestras vidas.     
Ruidismo ambiental, “adornado” con voces desconcertantes, da paso al inicio de la segunda parte de la obra con “Onomatopoeia”, pieza en la que también se suceden ruidos tenebrosos, enigmáticos y hasta acuáticos. Luego en “Puñales”, Ale adopta la progresión de cuerdas del yaraví ecuatoriano del mismo nombre compuesto por Ulpiano Benitez, para situarlas entre la disonancia y la calidez. Prosigue “Apophenia (Cielo Azul)”, pista que da nombre al álbum y que se caracteriza por su ensordecedora e irritante sonoridad, cuyos chirridos y tratamientos aleatorios, sintetiza el plan de Hop para su registro. Finalmente, una sucesión de sonidos maquinales, frecuencias que nos se hallan entre sí, “feedbacks” y sonoridad mutante que aparentemente buscan engranarse, comienzan a encontrar “armonía” y fluir para estrellarse con otro desfile de suciedad sonora en “Marches”.
Definitivamente estamos ante un disco complejo, quizás a primera escucha hasta parezca indigerible, pero valdrá la pena ir degustándolo una y otra vez, para ir descubriendo los voluminosos detalles con la que Ale Hop ha esculpido su audaz obra, atributo que nadie puede negarlo.        


viernes, 13 de septiembre de 2019

ETERNO RETORNO:PERRA VIDA. Reseña

ETERNO RETORNO
PERRA VIDA
Goh Records
(2019)
Tras un año de su poderoso EP debut, los liderados por Diana Matos nos presentan su primer álbum, “Eterno Retorno”, disco que, si bien da menos cabida a la bulla para dar paso a un “hardcorepunk” de rasgos más melódicos, el espíritu contestatario, panfletario y crítico, persiste.
Diez fugaces petardos sonoros, que en el mejor de los casos apenas llega a los tres minutos de duración, son suficiente para dejarnos bien en claro las consignas de la banda, que desde hace un buen tiempo cuenta con el ingreso de Chiki en el bajo, en lugar de Tina Crisis, además de repetir diseñadores en la creación de su peculiar portada, conformada por la dupla Tania Brun-Joao Kolera.
Desde los tiempos de Alias La Gringa, Matos no se ha caracterizado precisamente por ser una vocalista esplendida, pero sí por poseer una personalidad de una actitud y carisma que la hace única, hasta ahora tengo en mi retina su performance con las Gringas hace algunos años en el Quinqué. Bueno, su peculiar estridencia en el canto es uno de los caballos de batalla de la galopante propuesta sónica de la banda, encarnando la ansiedad, frustración y hastío que manifiesta en sus liricas, que no necesitan de la verborrea para llegar al punto del mensaje, allí tenemos “Noticias Podridas” (“Violencia televisiva/ Violencia permitida/Morbo y misoginia/A la vuelta de la esquina) o “Instinto” (Y si mañana, (instinto, instinto)/ sueño con tu cara/(distinto, distinto)/Ahora sé que no, (enfermedad, enfermedad) significo nada” como corolarios.
Eterno Retorno sigue siendo, al igual que su placa predecesora, un recipiente para discurso combativo a la misoginia y otros males que acosan a la mujer de nuestros días, como por ejemplo “Mis Mercenarios”, postulado de dónde nació el nombre de la banda, así como el desengaño amoroso. Aunque aquí también hay manifiestos anti-xenófobos como “La Marcha” o “anti-macho alfas” como “Fachito”.  
Finalmente, la avasalladora base rítmica conformada por Alejandro (Guitarra), Chiki (Bajo) y José (Batería) prosiguen creando música visceral y vertiginosa, dispuesta a saciar al ser adicto a pogo.

miércoles, 10 de julio de 2019

DISCOS PERUANOS DE MEDIO AÑO (No te piques, si no está el tuyo)

DISCOS PERUANOS DE MEDIO AÑO
(No te piques, si no está el tuyo)

Como es nuestra insana costumbre, salimos con diez días de retraso, pues la idea inicial era ver la luz nuevamente, tras nuestro autoexilio, ni bien concluyera el primer semestre del presente año, para comentar las obras más interesantes del panorama nacional.
Tras siete años de actividad del blog, con cinco publicaciones físicas de por medio, decidimos ponerle punto final a esto, pues nuevas funciones laborales se apoderaron de gran parte de nuestro tiempo, imposibilitando seguir escribiendo de música, pero jamás dejar de escucharla. Así que el “bicho” de escribir nunca feneció, por eso la razón de este recuento de medio año, aunque solo sea una publicación efímera, que no volverá a replicarse por largo tiempo, quizás otra revisión, pero de fin de año, sea lo más apropiado.
Bueno, aquí nuestra relación de discos nacionales…


GRACIAS A DIOS QUE LLEGASTE
BATECAÑA
Desde Cajamarca, este grupo de rock ecléctico, simplemente recrea su propio estilo, aunque podemos reconocer influencias cercanas al “ska”, a lo largo de sus siete desenfadadas canciones, todas sumergidas en un espíritu festivo, rebelde e irreverente, es decir “punk”, pero donde también hay espacio para actos melódicos como “Doña Martha”. 



NAARAM
FM
La Flor Records
El cuarteto conformado por Manu Feng (Voz), Renzo Bass (Bajo), Bruno Rey (Batería y Coros) y Bruno Angulo (Guitarra Líder) marca su debut en sociedad, con una auspiciosa obra de ocho actos homogéneos, que navegan entre las mareas del pop melódico, donde los trazos “dream pop”, arrebatos “shoegaze” y ráfagas “noise”, se suceden espontáneamente, destacando en todas, su dinámica sesión rítmica, impulsada por un cadencioso bajo, y sus cromáticos arreglos de cuerdas. 




POSTERS
IVÁN CASTRO Y RADIOPOSTALES
Iván Castro reformula su proyecto Radiopostales -además, de alargarle el nombre- con su confesional e introspectivo paso solista expuesto en sus anteriores EPs, donde llaman la atención sus guiños “hard rock”, “latin rock” y psicodélicos, todos en clave “vitange”, como los contagiosos "riffs" y envolventes “wah wah” de “Noticiero” o la retro “Manifiesta”, de la misma forma la experimental “Caminito” donde ensaya con el “hip hop” para enfatizar sus ideales anti xenófobos. Otro postulado de la obra de Castro, radica en sus líricas de rasgos  narrativos.




CURSES
PUTZY
Blossom Records
Si bien esta dupla conformada por Rafael (guitarras y sintetizadores) y César (bajo) definen a su propuesta como “funeral pop”, lo suyo es combinar el revival “post-punk” matizado con otros estilos, como el progresivo, "gothic", industrial, "post-rock", "noise", "shoegaze", entre otros estilos, a lo largo de sus nueve cortes instrumentales, inmersos en ambientes gélidos, tétricos y desgarradores, como en “Kun” para citar un ejemplo.  Desolación, nostalgia, terror, son tan solo algunos sentimientos que se experimentan durante la escucha de este apesadumbrado registro, salvo el halo de esperanza que ofrece “A Better Place” o la paranoia sonora motivada por el ruido atmosférico y abrasivo en “del”. 





CRUZA LA FRONTERA
CLANDESTINO
Álbum debut de estos muchachos amantes del punk melódico y vertiginoso, con un sonido potente, dinámico y vigoroso, además de unos guitarrazos y tarolazos que resultan contundentes, prestándose de manera adecuada para la vociferación de sus consignas, proclamas y manifiestos, sin tapujos, como ese “Perú campeón, es el grito que embrutece la nación”. Lejos de ser una banda de punk ortodoxa y poco prolija, que incluso se da maña para coquetear durante varios pasajes con el “heavy metal”, Clandestino recala su espíritu rebelde en el virtuosismo de sus integrantes: Rolando Escaró (Voz - segunda guitarra), Renzo Escaró (Primera guitarra), Cristhian Aguilar (Bajo) y Diego Ramírez (Batería). Clandestino nos hace creer que “el rock no ha muerto”.




Foto: Evelyn Funez
CONGORITO
VUDUFA
Kriolla NetLabel
La dupla de hip hop experimental Pounda & NoModico es la que está detrás de este cautivador proyecto de percusiones afroperuanas tamizados por sonoridades etéreas y electrónicas, resultando embriagadora su audición a lo largo de sus ocho “tracks”, cuyos títulos han sido nombrados con olvidados afronegrismos. Pistas donde cajones, quijadas de burro, campanas, zapateos, las voces de Nicomedes o la guapura Martín Lavalle, comulgan con “beats”, “synths”, “bass”, para fusionarse y reinventarse en temas de corte "house", "tropical" y "techno".
Quizás los temas que van más allá, del solo fusionar percusiones y artilugios electrónicos, están las piezas de cierre, como los enigmáticos ambientes de “Brutal Macala”, o el denso techno de “Burrufao e o Chocolate”.     




Foto: Francisco Medina
SURGE EVELIA, SURGE
PARAHELIO
La Flor Records
Melodías melancólicas, reflexivas y perturbadoras, se confabulan para ofrecernos viajes atmosféricos, merced a las guitarras, bajo y percusiones que el grupo arroja a través de sus tres prolongadas piezas, cuyos ambientes sonoros evocan cosas hechas por gente como Explosion In The Sky o Sigur Rós, tal como lo sentencia su epónima pieza inicial.
La jornada atmosférica prosigue con “Gestos y distancias” otra una invitación hacia la nostalgia surreal, animada por su melancólico a bosque de guitarras, distorsiones, chirridos y acidas guitarras. Concluye, “Ha’dam” donde platillos y resonancias siniestras nos amenazan con introducirnos a un ambiente catastrófico, resultando atronadores, las portentosas y galopantes percusiones, junto a una estampida de platillos, dispuestas a sacudirnos del solaz, pero luego la pieza muta hacia la quietud que, tras prolongadísima calma, la bulla ambiental retoma el relato sónico para alterar nuestros estados, y dejar por ahí algunos ensayos shoegaze.
El álbum a decir de sus autores, “busca exponer una realidad decadente y cruda, inspirada en La Rinconada, un pueblo minero de Puno en el que la contaminación, ilegalidad, extrema pobreza y explotación sexual de niños y mujeres son temas cotidianos”, a ello se debe su dramática sonoridad. 
Sin duda, estamos ante un debut más que auspicioso por parte de estos muchachos, cuyo rock instrumental, cargado de simbolismo, les tomó tres años esculpir. 





ELECTRICIDAD
CVLTO AL QÓNDOR
Drone Records
Miguel Ángel “Chino” Burga, uno de los integrantes más “visibles” del trío, gracias a su paso por múltiples y queridos grupos del underground peruano, se ha entregado en cuerpo y alma (y exclusividad), al proyecto emprendido en conjunto con “Dolmo” Flores (Guitarra) y   Aldo Castillejos (Batería [ahora radicado en U.S.A]), y producto de ello nos entrega su segundo, y ambicioso, trabajo.   
Tres prolongados actos sonoros conforman esta nueva obra de Cvlto al Qóndor, los cuales poseen características en común y definidas, es decir extensos preludios, progresivos ascensos y descensos sonoros, en magnitudes, que si bien son atmosféricas, conservan un minimalismo y sencillez, que sorprendentemente resultan hipnóticas. Un registro donde los “delay” y demás arreglos de guitarra se reducen a su mínima expresión en comparación con su placa debut, pero donde las cuerdas de “Dolmo” se las arregla para seguir generando esa sensación de recorrer parajes surrealistas.  Me atrevería a decir que estamos ante un disco aún más “drone” que el anterior.  
“E 1” alza vuelo con sus sintetizadores, teclados, o lo que fuera el sonido electrónico inicial, junto a una repetitiva nota de bajo, que va dejándose envolver por una serie de progresivas cuerdas, que con el transcurrir de los minutos, se suceden voces fantasmales, y otros arreglos  que erigen una aura misteriosa, tras casi siete minutos sin salirse del patrón sonoro, salen expulsados, “riffs” y guitarras atmosféricas, retorcidas y abrasivas, para trastornarnos la mente e impulsarnos hacia el delirio. El siguiente tema “E 2”, arranca con un “taca taca” a lo The Edge, sucediéndose guitarras pulcras y bajo resonante, acompañados por una efectiva base rítmica, armonizando una pieza sencilla, pero envolvente, y como es la costumbre de CAQ. Tras su prolongado preludio, saltan sonoridades volátiles, concibiendo ambientes oníricos y alucinógenos, para emprender mutación hacia sonidos más densos, hasta descender a tierra, tras doce minutos de lisérgico ascenso. Finalmente, la prolongadísima “Catedral (E 3)” ( de 25 minutos de duración) se inicia con un cavernoso bajo, sombrío y denso, seguido por guitarras que acompaña su oscura ambientación que parece conducirnos a situaciones tétricas, donde tempestuosas cuerdas, de rasgos crípticos, arreglos de tambores, etéreos, y guitarras que inician vuelos siderales, que concluye como empezó el disco, con sonidos de teclados, con electricidad, que fluye al compás de bajo, batería y guitarra, tan simple y elemental, pero capaz de causar estragos en nuestra humanidad.
La edición en Cd, traerá un “bonus track”, “Monitor”, tema rescatado por Burga, de lo hecho en los 90s como Espira, y presentado en el 8vo Espacio Fundación Telefónica, pista que captura su paso por la movida Crisálida Sónica, dando gala de sus influencias “shoegaze” y psicodélica, y los toques siderales que “Dolmo” le otorga a las guitarras de Culto al Qóndor.  
Al picarme la curiosidad por saber que decía Wikipedia sobre “drone”, me dio gracia al leer en la respectiva ficha técnica, “popularidad: escasa”, claro, esta no es música para las masas, ni aún minorías, sino para devotos, quienes hayan espiritualidad y quietud en medio del caos, y escapismo en medio de la confusión de ambientes psicodélicos.  




DISTORSIONES ÓSEAS
SPECTO CALIGO
Buh Records
Claustrofóbico, cavernoso, oscuro y por ratos espeluznante, son los rasgos sonoros de este demo tape de ocho pistas, recreado por Angélica Carlos (Voz, percusión y efectos), Raúl Vega (Guitarras y bajo), Fernando Pinzás (Bajos y sintetizador) y Herrmann Hamann (Baterías, percusión metálica y sintetizador), banda que hace su debut con su trabajo titulado “Specto Caligo” (vislumbrar la niebla, en latín).
La visceralidad industrial de referencias Einstürzende Neubauten, asoman en la oscura pieza inicial que da nombre a la obra. Luego, el amenazador “death rock” de “La danza” irrumpe con todo, envolviéndonos con sus corrosivas guitarras y cadencioso bajo, para luego filosas guitarras y tenebrosos arreglos de bajo, nos laceren los sentidos en la incendiaria “Burden”, pieza que poco a poco nos va minando el ser, además de la angustiosa interpretación de su vocalista. Más guitarras ruines irrumpen en la densa “Atrocity”, mientras que “Sombras” y “Paralysis” nos presentan ambientes festivos propios de la “bat cave club”. Ambientes infernales y apocalípticos son recreados en “Séptimo Sello”. Finalmente, si pensábamos que ya habíamos sido llevados hasta el averno, “Camélidos Endemoniados” nos conduce hasta sus profundidades, bebiendo de la Siouxsie o del Bauhaus más macabro, aterrador desenlace para un registro pleno de oscuridad. Como lo afirma su propio sello, “un sonido visceral que los ubica como dignos representantes de una nueva escena oscura en Lima”.





COLORS OF THE SUNSET
SILVANIA

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http://tesorosenlatierra.blogspot.com/2019/03/the-colors-of-sunset-silvania-resena.html



SUKHA
PUNA
Chip Musik/Dorog Records


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 22/09/1953
ZETANGAS AND THE MONSTER OF COMIDA



PANSPERMIA
ASTRONAUT PROJECT
Si bien Alberto Zegarra ha acoplado más gente a su proyecto, como Eduardo Albareda (Guitarra), Lucía Tagata (violín), “Kaboogie” (Bajo), Paula Marissa (Teclados) y Carlos Freyre (Batería), para sus presentaciones en vivo, su tercera entrega ha sido ejecutada y producida en su totalidad por su persona, y en esta nueva aventura reúne sus diversas influencias, que van del pop más cándido, hasta la corrosividad sintética, dejándose escuchar a lo lardo de sus doce pistas trazos  “dreampop”, “indie”, “rock”, “industrial” y de “electrónica”.
El nombre del disco tiene su raíz, en la hipótesis que la vida en la tierra es de origen extraterrestre, y su fecha de lanzamiento coincidió con la del último eclipse solar. Sobre el concepto del álbum, Zegarra ha señalado que “habla sobre el contacto que ha tenido la raza humana con seres interdimensionales y que muchas veces han estado presentes en momentos importantes de nuestra historia. El ser humano en su afán de explorar los confines del universo está revelando las respuestas de su propia existencia”. 
La intro de rasgos ufológicos, “DSIIDFYTEBCTANH”, con sus audios de mensajes codificados, nos advierte la presencia de seres que no son humanos, y nos prepara para lo que será el resto de la obra, prosigue los audios del famoso discurso de JFK Kennedy de enviar el hombre a la Luna en el tema “Reptilian Song”, primer single del álbum, cuya música recoge las diversas influencias de Zegarra, acá encontramos percusiones industriales, sonoridades electroacústicas y coros ensoñadores, cohabitando lo misterioso con lo cándido. 
En el correcto interludio “TV”, asoman los audios de astronautas comunicando a la NASA sobre la presencia de extraños objetos, sobre bellas y lúdicas ambientaciones sintéticas, para preludiar la simpática “Volver”, pieza de “synthpop” veloz y armonioso. La balada sintética, tan presente en su disco anterior, hace su aparición con la conmovedora “Forever”, cuya progresión avanza hacia sonoridades más atmosféricas, irrumpiendo distorsiones hasta mutar en una pista dance. La electroacústica e introspectiva “In Mortal”, es otra jornada hacia la nostalgia. Misteriosos teclados, junto a implacables “pads”, van construyendo una ambientación siniestra en “Planet X”, corte de rasgos sombríos, donde la singular interpretación de Zegarra, la entenebrece aún más. En “Blue Hole” la melancolía sale a relucir entre tiernos arpegios. “Adicción”, nos mete de nuevo a esa mundo maquinal y corrosivo, de rasgos Ministry y Nine Inch Nails, tan adorado por el músico, además de sumarle la voz del líder de la secta “Heaven´s Gate” invitando a salvarse del fin del planeta en la canción para hacer más perturbadora su escucha.  

“Friends in the stars”, nos retorna a los campos melódicos de refrescante pop, acompañado por el audio del famoso discurso de Carl Sagan sobre ser sólo un punto pálido azul en la vasta arena cósmica. Cerrando “Love”, para movernos el corazón, y “Reflejo de Luna”, cuya mistura de cuerdas electroacústica y sintetizadores, nos transportan hasta un ambiente que nos ubica en medio de la inmensidad del espacio.  



INMERSO EN EL ANDE
SATÁNICOS MARIHUANOS
Foto: Cristian Belano
La segunda entrega de esta banda de “doom metal”, se convierte sinceramente en un paso gigantesco, pues sin dejar su sonido denso y pesado, el trío potencia su sonido con guitarras más corrosivas y percusiones atronadoras, rozando con el “psych” y el “heavy metal”, donde su demoniaca propuesta cala en la profundidad del alma, rasgos que se dejan sentir desde “Inmerso en el Ande”. Prosigue el ensordecedor “fuzz” de “Bosques de Piedras”, que luego alternarse con misteriosas ambientaciones dirigidas por un claustrofóbico bajo, y afiladas distorsiones, que finalmente nos arrojarán a los infernales gritos de Tania Duarte (Reino Ermitaño) y una artillería de percusiones y guitarras demoledoras. Los envolventes redobles y solos de batería en “Amaru”, nos aprestan para ser sacudidos por tortuosas guitarras y los espeluznantes alaridos de Úrsula Inga y Tania Duarte, ni qué decir de ese duelo final entre cuerdas y percusión.
Las cripticas cuerdas de “Catacumba”, suenan fabulosas, así como sus sonoridades “heavy metal” y los ritualistas arreglos de teclados que los acompañan, y nuevamente Tania Duarte emulando la voz del demonio desde las profundidades del averno.  
Las cuerdas cavernosas y amenazantes de “La sombra del más allá del tiempo” resultan intimidantes, además de entregarnos a un ambiente de borrasca y nuevamente la aterradora participación de Tania Duarte en voces, amenizando nuestra jornada hacia el submundo. Cierra “Yukai”, con sus ensoñadoras cuerdas, tras un recitar de aves, que se prolongarán para sedar nuestro angustioso viaje en el tiempo, resultando catártica su sonoridad. Broche perfecto para tremendo disco.   
El concepto del álbum busca honrar al antiguo hombre andino, su naturaleza y cosmovisión, así como sus deidades, e introducirnos en sus mundos paralelos y de misteriosa religiosidad. Sin duda, estamos antes una de las obras cumbres del rock pesado hecho en el Perú.   




SYNTHEXCESS
SAJJRA
Buh Records
Las epifanías sonoras de Chrs Galarreta, bajo el seudónimo de Sajjra nos vuelve a entregar otra obra de vanguardia, esta vez titulada "Synthexcess", donde convergen lo vernacular (andino) con la electrónica, el ruidismo, y aún el pop, para entregarnos seis actos de texturas etéreas y abstractas, ideales para el trance y vuelo por parajes psicodélicos, como solo el músico nacional radicado por años en Rotterdam (ahora por el momento en Stuttgart, Alemania) sabe conducirnos.
Cada una de sus piezas resultan tiros contundentes al cerebro y azotes sonoros para el cuerpo, que definitivamente al escucharlos alteran nuestros estados y sentido de la realidad, resultando imposible ser indiferentes ante tremenda descarga musical que en esta ocasión el músico nos presenta con colosal esmero.  
La estridencia electrónica de “Maldita Kolmena”, nos envuelve instantáneamente con sus potentes percusiones y “loops”, minándonos la piel, dejándose oír el angustioso canto de Galarreta a través de un vodocorder, además que nos somete a su contundente ritmo, sacudiéndonos  de un lado a otro, con música que roza entre el tecno y lo industrial, ofreciéndonos también momentos de tregua, donde la avalancha sonora desacelera mutando hacia ambientes plenos de distorsiones y sonidos corrosivos, para luego retornar los mazazos sintéticos hasta su colapso, donde la pieza sucumbe contra una melodía de pop vanguardista, liderada por cuerdas electroacústicas.
Otra alucinada de Galarreta arriba con la reconstrucción de la tradicional “Falsia”, de Emilio Emilio Alanya Carhuamaca, pista de electrónica dancística, aceleradísima y arrolladora que, si bien no repite los textos originales, creo que persigue un afán por reivindicar la “sed de justicia” que proclama su lírica, ¿cómo podríamos clsificar a esta pieza? Hagamos el intento: ¿electrónica-vernacular-subvervisa?
En medio de una ambientación siniestra y misteriosa, surgen la desolada guitarra de “Koncielo”, fluyendo música que oscila entre lo etéreo y el noise, recreando paisajes surrealistas, ideales para anhelar el trance.  Atmosféricas sonoridades del Mantaro surgen progresivamente, hasta acosarnos y llevarnos al delirio en “Huaykoloro”, que nos trasporta por los andes al son de huayno y su ritmo embriagador, donde Galarreta bebe del tema “Aguas del Río Rimac” de Víctor Alberto Gil Mallma, “El Picaflor de los Andes”, para crear una obra de avanzada. Sigue el ensayo electro-noise-gaze (tomado de los My Bloody Valentine) y post-tecno (de su faceta Evamuss) para concebir la demoledora, y cíclica, “Tarish”.
Cierra este psicodélico e increíble viaje, “Synthetism and excess”, cuyos galopantes y aplanadores “loops” y “beats”, acompañados por el manifiesto de Chrs, reproduce música abrasiva, patea cerebros, furiosa e intempestiva, donde finalmente somos atropellados por feroces ráfagas ruidistas, sello perfecto para tremendo festín lisérgico que nos ha ofrecido este ser sonoro.
Este disco sentencia la carrera ascendente que la música de Galarreta ha experimentado a través de su faceta como Sajjra, que personalmente la concibo superior a las obras presentadas con sus otros alias. También, percibo que este registro en cierta manera tiene un espíritu subversivo, que busca reivindicar la riqueza de lo tradicional, al experimentar con el huayno y una afilada electrónica. Sajjra pues, está a años de distancia del resto, es música de un futuro aún lejano por estos lares.      

jueves, 28 de marzo de 2019

22/09/1953 : ZETANGAS AND THE MONSTER OF COMIDA. Reseña.

22/09/1953
ZETANGAS AND THE MONSTER OF COMIDA
(2019)
Dos años atrás honrábamos al “Paradiso Eterno” como la obra cumbre de Carlos García “Zetangas”, sin embargo, esta nueva aventura sónica del guitarrista nacional radicado en Suecia resulta apoteósica. Su quinto acto en solitario es un onírico viaje entre cuerdas y bases sintéticas de rasgos etéreos y minimalistas.
Sobre su peculiar título, García nos comenta que es “un homenaje a una persona muy especial en mi vida. Su relación tiene que ver con la paciencia, amor y la tranquilidad emocional”.
Volviendo al sonido del disco, puedo sonar incoherente lo que vamos a decir, pero muestra un sonido “lo fi”, sin ser “lo fi”, pues este no ha sido procesado para sonar así, sino que simplemente ha sido capturado tal como sale, a veces precario, áspero, sin retoques. Al respecto Zetangas nos confiesa más bien que la base de “synthes” y sus cimientos minimalistas han sido más trabajados. Así pues, esa simbiosis entre su cromática guitarra, sintetizadores y programaciones, emprendida desde Gbone (2015), en esta jornada sonora se ha visto superada por la supremacía de sus artilugios electrónicos para construir ambientaciones psicodélicas.
La nueva obra de Zetangas también se caracteriza por ser la primera en la que participa la voz humana, a cargo de una amiga del músico quien prefirió el anonimato.   
Lo abstracto y experimental están presentes en dos bloques de piezas, nombradas como “S/T Interlude” y “Neonati Deforme”, las del primer grupo mencionadas como “007, 008 y 009” respectivamente, donde confluyen arpegios y sintetizadores disonantes para crear paisajes tantos enigmáticos como cálidos, mientras que, del segundo grupo, denominadas “001” y “002”, en la primera pieza sobre marañas electrónicas y sonoridades de rasgos aleatorios y lúdicos, surgen guitarras siderales, muy diferente la segunda, en donde su melódico inicio no nos hace sospechar del avenimiento de cuerdas indeterminadas.   
Las guitarras de corte oriental, presentes en anteriores entregas, pegan la vuelta en “Laila-Laila-Laila”, para que transiten las voces etéreas de su cantante. En “Estereoscopio”, sus nostálgicas cuerdas resultan conmovedoras. Sobre una amalgama de melodías y sonidos enrarecidos circula la tenue interpretación de su vocalista en “Bosque Blanco”.
Los psicodélicos toques de órgano en “Mosaico Árabe”, nos dejan eclipsados, preparándonos para ser sometidos al mejor corte del álbum, “Mundo Monster Cuando No Soy Yo!!!”, tema que alza vuelo con el sonido de una precaria caja de ritmo, que luego da paso a unos intensos teclados y en medio de ellos sobresalir una proclama vociferante emprendida por su cantante, para sucederse teclados más saturados, sobre melodías ruidistas. La quietud llega con la reflexiva “Enciérralo De Espalda”, aunque también transitan voces sampleadas, ambientes y chirridos. Más enajenada se muestra “Zucchini Asimétrico”, con sus teclados jugando a recrear voces fantasmales.  
Para el tramo final, Zetangas nos regala toda la aspereza de sus guitarras en “Todo Lo Que El Mounstro Se Comió” y los cálidos arpegios de “Mar De Marte”.
Zetangas asume su evolución sonora no como un acto que parte de algún afán innovador, sino sencillamente de desligarse de algunos rasgos musicales que aún quedan, para hacer lo que le gusta y como él quiere que suene.



jueves, 21 de marzo de 2019

THE COLORS OF THE SUNSET : SILVANIA. Reseña.

THE COLORS OF THE SUNSET
SILVANIA
(2019)

Mario Silvania y su remozada formación nos vuelven a cautivar con tres temas nuevos que forman parte de su primer EP en décadas, The Colors of the Sunset, disco que se erige como un generoso precursor, además de elevarnos la expectativa al tope, de lo que será su próximo álbum a lanzarse el dos de julio, "Todos Los Astronautas Dicen Que Pasaron por La Luna". 
En este episodio sonoro, Silvania sonoriza aquellos ambientes relacionados con la puesta del sol, como tan bien lo sentencia su título, con sonoridades capaces de transportar nuestra mente y corazón hacia la añoranza, avalados por sus nostálgicas melodías, odas y la sombría voz de Mario sedándonos el cerebro en dirección hacia senderos oníricos. Al igual que su anterior single, la intensidad de los sintetizadores... ¡nada que ver!... ¡Todo lo que escuchamos en el EP son guitarras!, tratadas de tal manera por Mario, que pareciera darnos la sensación de estar oyendo instrumentos sintéticos. Otro elemento vital en el sonido del registro, son los finos arreglos y punteos de guitarra de reminiscencias Belking’s, banda adorada por Mario.      
Los poderes magnéticos de la música Silvania, prevalecen desde el saque de “She Rises”, donde nos vemos envueltos por esa sugestiva marcha híbrida de guitarras procesadas y cajas de ritmo, la etérea interpretación de Mario (con sus coquetos “Uh uh…”), los finos punteos y dramáticos ambientes que avasallan hasta el cierre de la pieza, una suma de sonidos que consiguen arrancarnos algunos pasos de baile. El viaje surrealista apenas ha alzado vuelo, pues los ambientes atmosféricos de “La playa del Olvido” y sus cuerdas de guiños Belkings, junto al canto sombrío de Mario, preso de la añoranza, (“…melodías que amare el ayer una vez más hacen que el atardecer y sus colores sean más triste el ruido del mar en mi corazón te canto esta canción…”) nos elevan a paisajes de ensueño.
Finalmente, llegamos al tema más encantador del disco, “Los amantes de la Luna”, cuyas cuerdas electroacústicas narcotizan nuestros sentidos para contemplar la noche y tras la incursión de unos emotivos ambientes sonoros, de rasgos épicos, somos trasladados brevemente por paisajes astrales y arrojados nuevamente a la tierra hasta estrellarnos con el crujir de las olas e introducirnos por mundos mágicos, tras el son de una caja musical y sutiles “loops”, dispuestos a purificarnos y traernos solaz. Sin duda, un tema rico en texturas, ambientaciones y las diversas sensaciones que se experimentan durante su escucha.
Tenemos que agradecer a Mario por su valentía para salir de su justificado luto y entregarnos en estos meses, tan valiosas gemas sonoras, cuya delicadeza sigue calando en el “bosque de la memoria” y anhelemos la llegada del mes de julio con muchas ansias.

miércoles, 20 de marzo de 2019

SUKHA : PUNA. Reseña.

SUKHA
PUNA
Chip Musik/Dorog Records
(2019)

Cinco años nos separan del último álbum de Puna, su impecable “Au Dial”, silencio discográfico interrumpido por su compilatorio de temas inéditos, pero de data remota, titulado “Rare Tracks” (2017). Con respecto a su antecesor, “Sukha”, su nuevo trabajo largo, se perfila como un viaje sonoro más minimalista y experimental que, sin embargo, sigue transportando nuestra imaginación por los ambientes gélidos y propios de las alturas peruanas.
Y es que si bien, la base del sonido de Puna sigue siendo la misma, “noise-pop” atmosférico de rasgos etéreos, su música ha adquirido dimensiones más sombrías, lóbregas y volátiles que en gran parte creemos se debe a la influencia de los nuevos integrantes del combo  capitaneado por su miembro fundador, Jorge Rivas O ’Connor (guitarras, bajos, sintetizador, controladores, voces y efectos), único “sobreviviente” del ex trío, ante la partida de Rolando Apolo (para armar Bifronte Records y emprender otros proyectos personales) y José A. Rodríguez (para hacer florecer su espectacular Aloysius Acker). Así pues, cada uno de los músicos ingresantes a Puna, han aportado a la banda sus respectivos bagajes sonoros emprendidos en sus respectivos proyectos personales. Por ejemplo, la electrónica, “ambient” y “techno”, explorado por Alexander Fabián Gómez (teclados y voces) bajo sus alias Miyagi Pitcher, Siam Liam y Alcaloidë; la electrónica sutil, noctámbula y enigmática de Alfonzo Noriega Reto (teclados y efectos) en su faceta como El Otro Infinito; completando la formación Leko López López (batería y sintetizador), quien le otorga a la base rítmica de Puna un sonido más corpóreo. De esta manera, el sonido de Puna resulta una simbiosis de su reestructurada alineación.
Puna. Nueva formación (Foto: Facebook de la banda).
Los orígenes de Puna se remontan al año 2008, y desde su centro de operaciones, en el distrito de Pueblo Libre, Lima, comienzan a crear una serie de grabaciones de características “Lo fi”, emparentadas dentro de la música electrónica independiente, fusionando estilos que iban entre el “ethereal”, “noise-pop” y “shoegaze”, logrando editar dos EPs, "Medio Día en la Luna" (2010) y "Madrugada Del Fin" (2011). Luego, vendrían los ensayos con nuevos sonidos, osciladores, paisajes minimales para sonorizaciones en vivo, conciertos, festivales organizados por centros culturales relacionados al arte y la electrónica y que los llegará a grabar su primer álbum "Au dial" (2014).
El nombre de este nuevo álbum, “Sukha”, es una palabra que procede del sánscrito y pali que significa “placer, tranquilidad, felicidad”. En quechua, se traduce como “atardecer”. Estos dos significados se fusionan para alumbrar otra definición, “placer_atardecer”. Sobre su nueva producción los integrantes de Puna han manifestado que “concebir este disco ha sido todo un proceso de lucha contra el tiempo/vida y el sistema… ‘Sukha’ es un estado de calma para llegar a la concentración y a las absorciones meditativas”. 
Jorge Rivas, miembro fundador de Puna. Foto: Facebook de la banda 
El disco alza vuelo con “Intro /// Despierto – Anoche”, tema donde se deja escuchar extractos de la voz sampleada del poeta multidisciplinario nacional Jorge Eduardo Eielson leyendo sus poemas “Habitación en Roma” y “Cuerpo En Exilio” transitando sobre ruidos ambientales y capas de voces aleatorias para mutar finalmente en una muralla de intensos sintetizadores. Prosigue, “Substancia”, cuyos teclados y ruidos atmosféricos, apoyados por golpes de percusión, se unen para recrear una misteriosa ambientación embargada por el crujir de las distorsiones. Luego, envolventes cajas de ritmo y cuerdas resonantes conciben momentos épicos para a elevarnos por los cielos en “Delsolgris”. Más música paisajista, que tranquilamente podría ambientar nuestra exploración por las cumbres, transita en “Ultramar”, donde los músicos exploran con sonoridades etéreas y experimentales, sostenidas por percusión física y osciladores, asomándose también atmosferas “shoegaze”.
Ambientaciones fantasmales y enajenadas asoman con “Niebla”, en virtud a las resonancias de sus cuerdas de rasgos enigmáticos. En “Abies Alba”, somos hipnotizados por su pegajosa caja de ritmo, otorgándole a la pista cierto toque “dance”, incursionado cuerdas, teclados y osciladores, para mutar hacia sonoridades “dark wave”. Mientras que el tema que da nombre al disco, nos conduce por parajes inhóspitos, gracias a sus oscuras distorsiones, cuya ruidosa prolongación está diseñada a transportarnos rumbo al éxtasis.
Sobre percusiones inconexas, flotan ruidosas guitarras y voces ininteligibles en la atmosférica “Unanulaluna (free)”. “Labriegos de nubes”, nos presenta la sonoridad más etérea del álbum, cuyos sonidos gaseosos y ambientales, son capaces de ocasionar sensaciones claustrofóbicas, resumiendo esa confrontación entre el campo y la metrópoli que sus compositores han trazado como una de las columnas para esta obra.  
Los sintetizadores de “Ivvi” se encargan de elevarnos gracias a sus dimensiones astrales, acompañados por una veloz secuencia de caja de ritmo, teniendo como sostén la participación de Rolando Apolo en el bajo. Cierra esta aventura de pop abstracto y atmosférico, la ruidosa “Outro /// Shanay – Timpishka”, un perfecto epílogo para el álbum, donde toda la maquinaria electrónica pareciera confabulada a retorcerse a sí misma en búsqueda de su destrucción.  Un tremendo y enfermizo final para un disco “diferente” en nuestro medio.
Quizás este trabajo no represente un cambio radical en el sonido de Puna, pero sí una mutación hacia parajes sonoros inexplorados, cuyos fragmentos y texturas, nos deja bien en claro que lo mejor aún está por venir.  


RETROSPECTIVA


lunes, 11 de marzo de 2019

EUTANASIA. Y NOSOTROS KÉ? Hasta el Global Colapso 1985 - 2012. Artículo.

EUTANASIA. Y NOSOTROS KÉ? Hasta el Global Colapso 1985 - 2012
PEDRO GRIJALVA
Muki Records
(2019)
Foto: Subterock
En el ocaso de los 80s, cuando tenía entre 13 y 14 años, seguía el programa nocturno de Canal 9, “Esta Noche”, conducido por Gonzalo Rojas, quien después llegaría a ser mi profesor de Periodismo Televisivo en la universidad. Éste se caracterizaba por sus peculiares reportajes. Uno de ellos, dedicado a las “peras escolares”, capturó mi atención al observar a un grupo de rock subterráneo llamado Eutanasia. Según el reportero los colegiales habían asistido al concierto de la banda. Lo que fuera, el sonido crudo y visceral y los gritos encolerizados de su vocalista me marcaron.
Desde aquella primera experiencia con el grupo de Barrios Altos, se convirtió en uno de mis objetivos hallar algunas de sus grabaciones en las “maletas” que poblaban las escaleras y esquina de la Universidad Federico Villareal en la avenida La Colmena, hasta que en enero de 1990 encontré la maqueta “Otro Rock”, un concierto grabado en una calidad más que aceptable, que reunía a gente como Voz Propia, Cardenales, Luxuria, Cadena Perpetua, Eructo Maldonado y por supuesto, Eutanasia, cuyo violento y desgarrador sonido, me resultaba adictivamente lacerante, nadie sonaba como ellos en la escena de aquella época (aún hasta ahora), como algunos críticos han coincidido, su música era  “punk rock peruano”, inédita, nada de Ramones, Pistols, Clash, ni cosas parecidas, sino simplemente un sonido callejero y marginal que sonaba a Lima-Perú.
Foto: Subterock
Su caótica sonoridad resumía el sentir, en mi caso y creo de muchos, de nuestra perspectiva pesimista frente a la situación sociopolítica que nos tocaba vivir en el putrefacto país en que vivíamos, al borde del colapso y sitiado por la violencia. Con el tiempo conseguiría más material de la banda y con el pasar de los años sus respectivas ediciones en CD y vinilo. Ante la escueta información de la banda presentada en la Enciclopedia del Rock Peruano, Eutanasia merecía una reivindicación, y la reciente publicación de Pedro Grijalva sobre la banda, bajo el título de “Eutanasia. Y Nosotros Ké? Hasta el Global Colapso 1985-2012”,  gracias al sello Muki Records, quien hace su debut editorial, lo hace con creces. 
Desde su arribo a nuestras manos, este libro nos dejó boquiabiertos con sus 500 páginas en formato A-4, papel couché (aunque resulta fastidioso protegerlo de mis grasientos dedos) a full color, con un sugestivo diseño, influenciado en fanzines y publicaciones punkekes tanto locales como extranjeras, resulta híper atractivo a la vista, merced a sus collages, yuxtaposiciones y fotografías por doquier, muchas de ellas inéditas, que nos dice mucho del exhaustivo trabajo de investigación realizado para la compilación de abundante material visual.
A partir de su portada, donde el logotipo de la banda más el título de la obra, se observa rodeada de una serie de imágenes que resume el Perú de aquella época, su impacto visual resulta evidente y nos ubica en el contexto que transitó la trayectoria de Eutanasia.
Grijalva toma como punto de partida la aparición del punk rock y su llegada al Perú, así como la primera camada de grupos subterráneos para introducirnos a la explosiva aparición de Eutanasia, a mediados de los 80s, contándonos datos pormenorizados sobre el origen de la banda, su logotipo, los diferentes integrantes que pasaron por la banda, grabaciones, presentaciones, comunas, líos, entredichos, y diversas anécdotas, como sus visitas a la convulsionada Ayacucho, hasta llegar a su disolución y reunión, en boca de sus propios integrantes, donde el autor ha entretejido y compilado esta suma de relatos en trece capítulos, con Martín Roldán en el prólogo.
Así pues, esta generosa biografía nos deja "empachados", gracias a su abundante información, que seguramente dejará totalmente satisfecho al seguidor de la banda, y en donde los editores de la publicación han soltado toda la artillería en pos de una ambiciosa producción. Sin duda, toda una arriesgada empresa que esperamos se vea compensada con la adquisición de los 600 ejemplares impresos, que por su volumen y trabajo visual, se constituye como una obra pocas veces vista en nuestro medio.
Cinco años atrás, caminaba por Quilca, con rumbo a Alfonso Ugarte y fue en ese momento que sentí una especie de Déjà vu o epifanía donde comenzó a sonar en mi mente “Ratas Callejeras”, una de las canciones más emblemáticas de Eutanasia, y es que eso es para mí Eutanasia, la banda sonora (quizás ellos me odien por decir esto) de la Lima que me tocó vivir en mi adolescencia; y este libro nos ayuda a redescubrir y valorar esta agrupación, que como pocas, logró capturar la coyuntura de una sociedad, “que debe ser exterminada aplicándole la Eutanasia”, como tantas veces replica su páginas.  

APOPHENIA: ALE HOP. Reseña.

APOPHENIA ALE HOP Buh Records (2019) La cuarta entrega sonora de Alejandra Cárdenas, Ale Hop, nos lleva a terrenos aún más abstr...