viernes, 16 de noviembre de 2018

SPACE SURFER : PIERRE CUETO. Reseña

SPACE SURFER
PIERRE CUETO
Mosquito Records
(2018)
Lo que realiza el bajista Pierre Cueto, a través de su correcta placa debut, Space Surfer, no es un simple y efectivo acto más de revival “surf-rock”, “garage rock” o psicodelia, sino agrupa ocho piezas instrumentales de trazos arriesgados y frenéticos en búsqueda del delirio, que resultan ideales para emprenden “vuelos” retrofuturistas con vista al mar.
Para este disco, el bajista reclutó al saxofonista Luciano Cadenas, el otro gran artífice del sonido del disco, Jack Bastante (Batería y guitarra), y otros músicos quienes participaron en algunos temas, como Stefano Obregón y Alejandro Malpartida en las guitarras. La gesta del disco comienza cuando Pierre Cueto comparte sus registros a Eloy Stomia (Los Stomias), una de las cabezas del naciente sello Mosquito Records, discográfica avocada a los sonidos 60’s surf y garage, y éste no duda en editarlo como su primer lanzamiento oficial.
Sobre Space Surfer, el sello sentencia: “una mezcla de sonidos y tiempo, una visión surrealista del surf que cruza la frontera del surf sesentero hacia estilos propios de los setentas como el punk, funk y jazz...”
Foto: Facebook del músico.
Con respecto a los “tracks” que conforman el disco, todo empieza con una cresta vertiginosa de riffs y frenético saxofón dispuestos a sacudirnos el esqueleto, en la pieza inicial que da nombre al trabajo, cuyas retorcidas cuerdas nos somete a un ambiente repleto de adrenalina. Siguen las “robustas” guitarras y saxofones de “Verano Púrpura” que, junto a otras cuerdas de rasgos etéreos, corrosivos y delirantes arreglos, nos elevan los sesos por las nubes. Con ciertos toques de jazz experimental prosigue “Tres”, donde transitan solos de saxofón, arreglos de “wah-wah”, reverberaciones, intrigantes resonancias de guitarras y densos arreglos de bajo.  Un demoledor y áspero riffs nos captura en “Anubis En La Luna”, abriendo paso para ambientes volátiles, por donde flotarán sugestivos sonidos de saxofón, con arreglos de percusión y bajo, alternando roles estelares.
La desacelerada “Blues Space”, nos propone momentos de relax y confort, donde nuevamente nos vemos envueltos por las seductoras sonoridades del saxofón, pero luego unos saturados, ásperos y filosos riffs, nos impulsa hacia la divagación de pensamientos, donde las guitarras se tornan cada vez más abrasivas y distorsionadas, alterando el sosiego y llevándonos a la enajenación hasta su caótico final. Bajo esa enturbiada atmosfera continua la marcha progresiva de “Apocalipsis Nibiru”, de hipnótico saxo, rítmica percusión y una guitarra que luce más punk que nunca, logrando ritmos que nos animan a ensayar una danza enferma. Mientras que volátiles arreglos con el “fuzz” y el “wah wah”, más un narcótico saxofón, nos acogen en “Reloj Lunar”.  
Finalmente, en “Enki Swing” asoman nuevamente los arreglos de “wah wah”, saxo y percusión, y algunos rasgos jazz sobre el final, donde Cueto resume las sonoridades expuestas a lo largo del registro.
La pintoresca y psicodélica portada del álbum, donde se observa la caricatura de Pierre surfeando y tocando su bajo, llevando un casco puesto, sobre una gran ola y en medio de un colorido paisaje, con una asustada sirena y monstruo marino incluidos, al igual que el diseño tipo cómic para “Pulp Ficition –Surf Themes” de Los Stomias, son aspectos que parecen englobar el concepto artístico que el sello desea imponer a sus obras.
Mosquito Records anuncia el próximo lanzamiento de un registro de una banda extranjera y el anhelo de fichar nuevas propuestas a nivel nacional e internacional.    


jueves, 15 de noviembre de 2018

“EL PODER DEL SOL”-VERANO DEL 83.

RESEÑA VIDEOCLIP
“EL PODER DEL SOL”
VERANO DEL 83

Los trujillanos de Verano del 83, acaban de lanzar el video de “El poder del sol”, el primer single de su próxima producción que será lanzada en unos meses.
Se trata un simpático clip donde se aprecia a su compositora creando en solitario las líricas del tema, acompañadas por un dibujo, para luego buscar al resto de los integrantes de la banda e iniciar un “peregrinaje” por Otuzco (Provincia de la sierra Liberteña), paralelamente también participan dos féminas quienes representan una relación que pareciera va más allá de la amistad.
La nueva composición de los norteños, resulta fresca y encantadora, pues el sonido protagónico que asume las ensoñadoras cuerdas del ukele a lo largo del tema, resultan acogedores, transportándonos hacia ambientes embargados por la inocencia y el sosiego, exhibiendo sonoridades oscilantes entre el “folk” y el “dream-pop”.
El videoclip fue producido y dirigido por Jairo Rubén Valdivia Cabello-León, mientras que la producción musical estuvo a cargo de Anderson Ponte, quien también se encargará del trabajo del segundo disco que, con tan encantador adelanto, nos deja con la expectativa al tope.
BIO
Conformada por por Miky Bendezú (Guitarra), Hanny Del Castillo (Voz y segunda guitarra), Diana Ruiz “Derc” (Guitarra, Ukelele y voz), Christie Muñoz (Bajo), Carlo André Lozano (Batería) y Alisson Vilela (Teclado), la banda lanzó el año pasado su primer trabajo, “Llévame a Casa”, editado por el sello internacional Emma’s House Records de México.
La carrera de Verano del 83, se inicia el 2011, en su natal Trujillo, por el puro anhelo de crear música simple y hermosa, teniendo su soporte sonoro en las guitarras melódicas de rasgos atmosféricos y ensoñadores, acompañadas por tiernas letras. La banda cataloga a los estilos que desarrolla en su música como “’dream-pop’ y ‘twee pop’ fresco y adolescente”.  Su carismática propuesta, los ha llevado a presentarse en sesiones en vivo para la cadena irlandesa BalconyTV (Sucursal Lima) y ya dos videoclips oficiales han circulado por las redes, como “amigos” y “Llévame a casa”.
Portada del disco tributo a Silvania, donde participa Verano del 83
Entre los sellos que se han visto embelesados por el sonido de Verano del 83, están los nacionales de Trilce Discos, quienes los invitaron a participar en el álbum tributo a Silvania, denominado ‘‘¿Cuánta distancia hay entre tu alma y el sol?’’ a lanzarse próximamente. 
Mientras esperamos el arribo de su segundo álbum para el siguiente año, vamos disfrutando de toda la ternura que nos deja “El poder del sol”, como suculento aperitivo. 

jueves, 8 de noviembre de 2018

TUTAMANTA: BRAGEIKI. Reseña

TUTAMANTA
BRAGEIKI
SUPERSPACE RECORDS
(2018)
Las influencias vernaculares, electrónicas y experimentales de Braigan Vega, Aka Brageiki, lo ha llevado a concebir una serie de peculiares obras vanguardistas como El Espejo de la Iris (2014), Wayta (2015) y su nuevo trabajo Tutamanta, no es la excepción. La simbiosis sonora que ensaya para concebir delirantes texturas, resulta excepcional. En esta nueva aventura, las cuerdas andinas, como la del charango, emprenden vuelo sobre etéreas ambientaciones. Logrando que sus reflexivas sonoridades
consigan efectos purificadores sobre su oyente.
Y es que en esta ocasión pareciera que el músico del cono norte de Lima, radicado en Ayacucho, ha bosquejado sus piezas para sacar al oyente de sus vicisitudes mundanas y a través de parajes sonoros de rasgos andinos y experimentales, ofrecerle solaz.  
Unos sigilosos “loops” dan paso a las bellísimas sonoridades que emanan de su charango en la inicial “Anqasnina”, cuyas emotivas cuerdas flotan sobre mareas etéreas, con incursiones espontaneas de quenas. Luego, en “Atardecer para una noche” su respectivo “beat” y percusiones minimalistas se desplazan sobre enigmáticos teclados, para proseguir con sintetizadores disonantes que se retuercen sobre ambientaciones de desértico IDM en “Infrazul”, cuasi ambientando contactos con “seres del tercer tipo”.        
En “Pukaray”, los reconfortantes punteos del charango, embargándonos de nostalgia, son acompañados por sutiles sintetizadores. Sigue la misteriosa “Luna nueva para el Perú”, donde una singular instrumentación andina de vientos, apoyada por efectos sonoros, nos transportan por inhóspitos parajes. Más sonoridades vernaculares, dispuestas a apaciguar el alma, hacen su aparición en la relajante “Wayrasqa”, cuyas ambientaciones espaciales nos trasladaran por las alturas andinas. Mientras que lo más caótico del álbum lo presenta “Recónditos espacios”, con una serie de irritantes sonidos, logrando momentos de enigmático y enloquecido ruidismo.
En “Purikuq”, resonantes acordes y punteos de charango, nos vuelca hacia la añoranza, en medio de ambientes atmosféricos, donde imperceptibles “feedbacks” hacen su incursión. Unos sugestivos comentarios sobre sonidos de vanguardia, como la electrónica versus el rock, se dejan escuchar en “Todo está químicamente planeado”, sucediéndole de inmediato un inquietante “loop”, con lúdicos sintetizadores y cajas de ritmo de por medio. Más ecléctica electrónica se exhibe en la ondulante “Solo cierra el diafragma”, cuyos pads y teclados resultan hipnóticos.  Por esa vertiente electro, transita la introspectiva “La procesión del tono”, como pista de cierre, donde nuevamente se unen minimalistas caja de ritmo con intensos teclados.
Si bien, Tutamanta parte de sonoridades de rasgos andinos para lograr efectos catárticos, su electrónico trayecto final, consigue los mismos resultados. Es un disco que te envuelve y conmueve con sus reconfortantes ambientaciones, consolidando a Brageiki como uno de los exponentes más notables de la música de fusión de nuestro medio.

martes, 6 de noviembre de 2018

MIGUEL UZA: MIGUEL UZA. Reseña

MIGUEL UZA
MIGUEL UZA
(2018)
Después de varios años de silencio, Miguel Uza (Ex Ray-O-Bac e Ipadmorita) vuelve al ruedo con un trabajo en solitario donde explora a más no poder con las guitarras, siendo acompañado en los arreglos sonoros por el Astronaut Project y ex Abrelatas “Kaboogie” (Bajo, guitarra acústica, guitarra eléctrica, mini moog y coros), el baterista de El Hombre Misterioso, Santiago Pillado-Matheu y su ex compinche de banda, Zetangas en las guitarras del tema final “Soundcheck #2”, entre otros músicos, quienes aportaron su respectiva cuota para enriquecer su experimental registro.
Las cuerdas se convierten en el personaje principal de la obra de Uza, siendo el anárquico desfile de guitarras, a lo Sonic Youth, emprendido en la toma inicial, “CI-7499”, un corolario de ello. Si bien, la pieza por momentos muta para armonizar una cálida melodía, luego se intercambian silencios con golpes certeros de percusión y arreglos de distorsión. Prosigue el entusiasta “noise pop” de “Días de radio”, en medio de una encrucijada de guitarras. Seguidamente, las guitarras introspectivas e inconexas de “Dan y Nancy” resuenan a través de su lánguido periplo, transitando sobre ellas el relato “Si me necesitas llámame” de R. Carver, con arreglos de Uza, Kaboogie y Pillado-Matheu y “narrado” por Valentín Yhosimoto, donde también incursionan abruptas percusiones, alternando sonoridades dinámicas con reflexivas.   
En la delirante “Latidos en la sien”, Uza presenta guitarras rítmicas, que conciben ruidos y melodías de corte más bailable. Luego, sutiles cuerdas de rasgos resonantes deambulan en medio de feedbacks y melodías nostálgicas en “Lo más cerca de la paz”, al asomarse “Sin título #2” el panorama se torna un poco más cromático y alegre, para luego tornarse misterioso con “La teoría de la omisión”, donde Neto Pérez en las secuencias, mientras que el pop “lo-fi” de “Todo sigue igual” me recuerda a los queridos Eructo Maldonado, cuyo monologo, cual proclama, se enreda con un caótico paraje de guitarras.
Finalmente, los estallidos “noise-pop” de “Imitando a la realidad” saltan en medio de una atmosfera lánguida, y la extensa “Soundcheck #2 (Bonus track)”, se convierten en casi quince minutos de improvisaciones, delirios, devaneos, alucinaciones y visiones guitarreras, donde Uza está secundado por el buen Zetangas.   
El disco, grabado y mezclado entre setiembre de 2017 y marzo de 2018, renueva la propuesta experimental del músico radicado en Barcelona desde el 2003, sobre todo en tiempos donde resulta poco probable disfrutar de obras de este corte en nuestro medio. 


jueves, 1 de noviembre de 2018

WONDERFUL DISASTERS: THE TERRORIST COLLECTIVE. Reseña.

WONDERFUL DISASTERS
THE TERRORIST COLLECTIVE
Necio Records
(2018)
¿Cómo catalogar la música que ensaya TTC?, ¿Ruidos y gritos dispuestos a alterar tu estado de ánimo?, ¿Sonidos pro-terror o pánico sonoro? O música del inframundo. Sea lo que fuere, su nueva producción “Wonderful Disasters” reúne nueve petardos directos al sistema nervioso, donde las desaforadas voces de infarto en el arranque de “Cheto-Slovakia” realmente suenan espeluznantes y sientan la base de la obra, así como sus delirantes guitarras de rasgos atmosféricos.
Israel (Guitarra, voces, efectos, ruidos, juguetes, flauta, samples, sonajes y cuernos de cabra), Ele (Bajo, voces, guitarra melódica, efectos y ruidos) y Arturo (Batería) son los tres cómplices que bajo el nombre de The Terrorist Collective confabulan para crear sendas ambientaciones infernales, donde impera la violencia, el caos y el desmadre, aunque no todo resulta infernal, pues el  trío exhibe en varios episodios del mismo,  sobre todo en los temas instrumentales, sugestivas dosis de “math rock”, “progre” y psicodelia.
Foto: Facebook/TTC
Las sombrías ambientaciones de “Madman” resultan pavorosas, aún más los gritos demoniacos ensayados, concibiendo una atmosfera criptica para esta pieza que pareciera ideada para un macabro film. Posteriormente unos juguetones teclados de otorgan un toque más lunático al tema. En “Cult of Cut” nuevamente las voces desaforadas asoman para flotar sobre una amalgama de guitarras y percusiones que por momentos practican improvisaciones.
En la instrumental “Geopolitical Caos”, sus distorsiones, punteos, arreglos e improvisaciones de guitarras, así como ensordecedores redobles están dispuestos a partirnos la madre, en una confusa ambientación. Luego una melódica línea de guitarra, pero de rasgos “embrujados” e hipnóticos, apoyados sobre murallas de “feedbacks” mutarán hacia ambientes “shoegaze” en la delirante pieza que de nombre al disco. En medio de todo esto, transita los monólogos de la invitada Fátima, cuyas liricas fueron compuestas por ella misma de manera espontánea. Continua el rock garaje de “Phoenicopterus”, la abrasiva “Cretin Child” cuyas portentosas percusiones, efectos de “delay” y rabiosas voces de ultratumba, nos sacuden de un lado a otro, para sobre el final entregarnos a guitarras de borrasca.
Para el tramo final, unos exaltados platillos y el sonido retumbante del gong, nos generan sobresaltos en la atmosférica “Tornado”, donde se asoman gritos desde el averno y una embriagadora ambientación que sale disparada como una aplanadora sin control dirigidas por tétricas cuerdas; audios ininteligibles preceden a unos áspero riffs, en la portentosa “Posesión Demoníaca”, donde sonajeros de estaño, transitan a lo largo del corte y sobre el final afloran gritos demoniacos, en medio de una corrosiva marcha.
En suma, Wonderful Disasters es un trabajo que resulta apasionante, cuyos momentos cumbres se sostienen en sus densas combinaciones de gritos, ruidos y tambores fluyen vertiginosamente. The Terrorist Collective sale bien librado en su nueva jornada por el averno.

lunes, 29 de octubre de 2018

CÁBALA: ARTAUD. Reseña

CÁBALA
ARTAUD
Necio Records
(2018)
El mes pasado se lanzó este disco debut del proyecto del trujillano Erick Baltodano, quien ya ha editado otros trabajos bajo el nombre de Artaud, pero con diferentes alineaciones. En esta oportunidad se une a Teté Leguía (Bajo) Martin Escalante (Saxo), Israel Tenor (Batería) y Juan Francisco Ortega (Teclado) para sonorizar, por encontrarle alguna manera a la descripción de su trabajo experimental, el relato “de la vida, pasión, muerte y resurrección de caballos”.
“Cábala” es un complejo disco instrumental, de sonidos, que en algunos pasajes alcanzan niveles, que pueden resultar extremos para oídos no familiarizados con lo realizado por integrantes de este nuevo combo, como Tete Leguía o Martín Escalante.
Este álbum conceptual, dividido en dos actos, el primero de ellos, denominado “Cábala”, se trata “de [un]caballo joven, que totalmente desbocado sale por el campo a probar su salvaje carrera, sin límites.”  Quizás por ellos se deba su cúmulo de sonidos desorientados, prisioneros de la improvisación, donde el trabajo del saxofonista Martín Escalante resulta fenomenal, recreando lo que, si no me equivoco, sería el relinchar del caballo, sus emociones, peligros y su agonía, sonando hiriente y cruda. Otro punto alto, es la del bajista Tete Leguía, sacudiendo su bajo oportunamente en los momentos donde la tensión tiene que asomarse. Además del resto de la banda, creando esa ambientación “free-jazz” que resulta atractiva a lo largo de sus veinte minutos de duración.
En el texto de Pablo Picco (Ø+yn y otros proyectos) que figura en el “booklet” que acompaña al disco, no puede precisar de mejor manera el accionar de Artaud durante el primer episodio: “El quinteto Artaud muestra una nueva forma y manera de teletransportar el jazz o el free o el cadáver o el sol o la figura del bajo equilátero sangrando o la marioneta apaciguada de los instrumentos…”.
Un desolador teclado y enrarecidos sonidos sirven de interludio entre ambos actos. El segundo llamado “Réplica”, trata sobre “un caballo viejo que sabe va a morir, pero está tranquilo porque se unirá a la tierra, que conoce y reconoce como suya”. De ahí que su ambientación es más calmada, resignada, alejada de la agitación experimentada en el anterior acto, pero con el trascurrir de los minutos, sus resonantes guitarras, cadente bajo y redobles de percusión tornan más densa la atmósfera, volviéndose a escuchar el crudo relinchar del caballo, hasta que la extraña musicalidad impuesta por el quinteto se “evapora”, para dar paso a un sosegado final.

COSMOS:RITO VERDUGO. Reseña

COSMOS
RITO VERDUGO
Necio Records
(2018)
Observamos con agrado que en los últimos años van haciendo su aparición dentro de la escena “stoner”, un singular número de destacadas bandas como El Jefazo o Ancestro, y los jóvenes Rito Verdugo con su placa debut “Cosmos”, no son la excepción, menos densos que sus colegas mencionados, pero más frenéticos y atmosféricos que estos, además su música exhibe mayor cercanía con el “heavy metal”.
Rodrigo Chávez (Guitarra y voz), Luis Rodríguez (Batería), Carlos Del Castillo (Bajo) y Álvaro Gonzales Del Valle (Guitarra) formaron Rito Verdugo el año pasado (aunque sus ensayos datan desde el 2011), y desde entonces no han parado de tocar, siendo convocados para abrir el próximo concierto de Earthless en Lima, este once de noviembre.
La inicial “Sombras”, con su retorcido riffs y portentosos redobles con coge del cogote para arrojarnos a un ambiente visceral de robustas melodías plenas de frenesí y psicodélicos punteos. Luego en “Cosmos”, un macizo preámbulo nos expulsa hacia una vorágine de distorsiones y corrosivas cuerdas, donde la adrenalina fluye a mil, para posteriormente ser atrapados por sus guitarras siderales y más tambores reventándonos los oídos. Un caótico preludio precede a los pesados guitarrazos de “Inerte”, mutando en pos delirantes arpegios que se intercambian sendos golpes de batería.    
Foto: Facebook de RV
En “Resurrección”, somos capturados por unos lisérgicos punteos a lo Black Sabbath, y una “destructora” percusión que en conjunto emprenden una galopante marcha. “Prisionero”, nos presenta nuevamente esa adictiva composición en base a un sólido engranaje de guitarras, en esta ocasión marcando de manera desacelerada, pero sin perder un ápice de vigor, y más bien retorciéndonos los sentidos de a pocos.    
Ruidos inconexos discurren por algunos segundos antes que las exaltadas percusiones y volátiles guitarras de “Inviernos”, nos pateen los sesos, saltando influencias Maiden de inmediato, y esos instantes donde nos refriegan en nuestras caras con sus guitarras, percusión y voces “Inviernoooo…”, resultan realmente abrasivos. Luego cuando ensayan ese ascenso de ásperos riffs, nos entrega a la euforia. Sin duda, uno de nuestros episodios favoritos del álbum.      
“Navegante” arranca con una etérea ambientación, donde se dejan escuchar arpegios y riffs transcurriendo en el vacío, pero luego al conectarse con la batería, fluye un enfermo riffs y el “fuzz” rajando estructuras. La garagera “Esclavo”, es otro viaje en ácido, donde se desatan furiosas guitarras, de adictivos punteos que nos retuercen una y otra vez, además de sus vertiginosas percusiones. Para cerrar, la sesión rítmica de “Andas por andar”, tras su confuso arranque, resulta espectacular, imposible no ensayar una endiablada danza con tremendo juego de punteo y batería, para luego narcotizarnos con siderales “wah-wah” y voces atmosféricas que terminan por alterarnos aún más. Esplendido final para nueve cañonazos directos al cerebro.
“Cosmos” es un registro corrosivo, enajenado, que apasiona de principio a fin, que es imposible no conectarlo con nuestros recuerdos del heavy de los 70s y la psicodelia de finales de los 60s. Estamos ante uno de los mejores discos del año, pues tan pocas veces en los últimos años, un trabajo de este género nos ha provocado un tremendo desmadre en nuestros sentidos.