jueves, 21 de marzo de 2019

THE COLORS OF THE SUNSET : SILVANIA. Reseña.

THE COLORS OF THE SUNSET
SILVANIA
(2019)

Mario Silvania y su remozada formación nos vuelven a cautivar con tres temas nuevos que forman parte de su primer EP en décadas, The Colors of the Sunset, disco que se erige como un generoso precursor, además de elevarnos la expectativa al tope, de lo que será su próximo álbum a lanzarse el dos de julio, "Todos Los Astronautas Dicen Que Pasaron por La Luna". 
En este episodio sonoro, Silvania sonoriza aquellos ambientes relacionados con la puesta del sol, como tan bien lo sentencia su título, con sonoridades capaces de transportar nuestra mente y corazón hacia la añoranza, avalados por sus nostálgicas melodías, odas y la sombría voz de Mario sedándonos el cerebro en dirección hacia senderos oníricos. Al igual que su anterior single, la intensidad de los sintetizadores... ¡nada que ver!... ¡Todo lo que escuchamos en el EP son guitarras!, tratadas de tal manera por Mario, que pareciera darnos la sensación de estar oyendo instrumentos sintéticos. Otro elemento vital en el sonido del registro, son los finos arreglos y punteos de guitarra de reminiscencias Belking’s, banda adorada por Mario.      
Los poderes magnéticos de la música Silvania, prevalecen desde el saque de “She Rises”, donde nos vemos envueltos por esa sugestiva marcha híbrida de guitarras procesadas y cajas de ritmo, la etérea interpretación de Mario (con sus coquetos “Uh uh…”), los finos punteos y dramáticos ambientes que avasallan hasta el cierre de la pieza, una suma de sonidos que consiguen arrancarnos algunos pasos de baile. El viaje surrealista apenas ha alzado vuelo, pues los ambientes atmosféricos de “La playa del Olvido” y sus cuerdas de guiños Belkings, junto al canto sombrío de Mario, preso de la añoranza, (“…melodías que amare el ayer una vez más hacen que el atardecer y sus colores sean más triste el ruido del mar en mi corazón te canto esta canción…”) nos elevan a paisajes de ensueño.
Finalmente, llegamos al tema más encantador del disco, “Los amantes de la Luna”, cuyas cuerdas electroacústicas narcotizan nuestros sentidos para contemplar la noche y tras la incursión de unos emotivos ambientes sonoros, de rasgos épicos, somos trasladados brevemente por paisajes astrales y arrojados nuevamente a la tierra hasta estrellarnos con el crujir de las olas e introducirnos por mundos mágicos, tras el son de una caja musical y sutiles “loops”, dispuestos a purificarnos y traernos solaz. Sin duda, un tema rico en texturas, ambientaciones y las diversas sensaciones que se experimentan durante su escucha.
Tenemos que agradecer a Mario por su valentía para salir de su justificado luto y entregarnos en estos meses, tan valiosas gemas sonoras, cuya delicadeza sigue calando en el “bosque de la memoria” y anhelemos la llegada del mes de julio con muchas ansias.

miércoles, 20 de marzo de 2019

SUKHA : PUNA. Reseña.

SUKHA
PUNA
Chip Musik/Dorog Records
(2019)

Cinco años nos separan del último álbum de Puna, su impecable “Au Dial”, silencio discográfico interrumpido por su compilatorio de temas inéditos, pero de data remota, titulado “Rare Tracks” (2017). Con respecto a su antecesor, “Sukha”, su nuevo trabajo largo, se perfila como un viaje sonoro más minimalista y experimental que, sin embargo, sigue transportando nuestra imaginación por los ambientes gélidos y propios de las alturas peruanas.
Y es que si bien, la base del sonido de Puna sigue siendo la misma, “noise-pop” atmosférico de rasgos etéreos, su música ha adquirido dimensiones más sombrías, lóbregas y volátiles que en gran parte creemos se debe a la influencia de los nuevos integrantes del combo  capitaneado por su miembro fundador, Jorge Rivas O ’Connor (guitarras, bajos, sintetizador, controladores, voces y efectos), único “sobreviviente” del ex trío, ante la partida de Rolando Apolo (para armar Bifronte Records y emprender otros proyectos personales) y José A. Rodríguez (para hacer florecer su espectacular Aloysius Acker). Así pues, cada uno de los músicos ingresantes a Puna, han aportado a la banda sus respectivos bagajes sonoros emprendidos en sus respectivos proyectos personales. Por ejemplo, la electrónica, “ambient” y “techno”, explorado por Alexander Fabián Gómez (teclados y voces) bajo sus alias Miyagi Pitcher, Siam Liam y Alcaloidë; la electrónica sutil, noctámbula y enigmática de Alfonzo Noriega Reto (teclados y efectos) en su faceta como El Otro Infinito; completando la formación Leko López López (batería y sintetizador), quien le otorga a la base rítmica de Puna un sonido más corpóreo. De esta manera, el sonido de Puna resulta una simbiosis de su reestructurada alineación.
Puna. Nueva formación (Foto: Facebook de la banda).
Los orígenes de Puna se remontan al año 2008, y desde su centro de operaciones, en el distrito de Pueblo Libre, Lima, comienzan a crear una serie de grabaciones de características “Lo fi”, emparentadas dentro de la música electrónica independiente, fusionando estilos que iban entre el “ethereal”, “noise-pop” y “shoegaze”, logrando editar dos EPs, "Medio Día en la Luna" (2010) y "Madrugada Del Fin" (2011). Luego, vendrían los ensayos con nuevos sonidos, osciladores, paisajes minimales para sonorizaciones en vivo, conciertos, festivales organizados por centros culturales relacionados al arte y la electrónica y que los llegará a grabar su primer álbum "Au dial" (2014).
El nombre de este nuevo álbum, “Sukha”, es una palabra que procede del sánscrito y pali que significa “placer, tranquilidad, felicidad”. En quechua, se traduce como “atardecer”. Estos dos significados se fusionan para alumbrar otra definición, “placer_atardecer”. Sobre su nueva producción los integrantes de Puna han manifestado que “concebir este disco ha sido todo un proceso de lucha contra el tiempo/vida y el sistema… ‘Sukha’ es un estado de calma para llegar a la concentración y a las absorciones meditativas”. 
Jorge Rivas, miembro fundador de Puna. Foto: Facebook de la banda 
El disco alza vuelo con “Intro /// Despierto – Anoche”, tema donde se deja escuchar extractos de la voz sampleada del poeta multidisciplinario nacional Jorge Eduardo Eielson leyendo sus poemas “Habitación en Roma” y “Cuerpo En Exilio” transitando sobre ruidos ambientales y capas de voces aleatorias para mutar finalmente en una muralla de intensos sintetizadores. Prosigue, “Substancia”, cuyos teclados y ruidos atmosféricos, apoyados por golpes de percusión, se unen para recrear una misteriosa ambientación embargada por el crujir de las distorsiones. Luego, envolventes cajas de ritmo y cuerdas resonantes conciben momentos épicos para a elevarnos por los cielos en “Delsolgris”. Más música paisajista, que tranquilamente podría ambientar nuestra exploración por las cumbres, transita en “Ultramar”, donde los músicos exploran con sonoridades etéreas y experimentales, sostenidas por percusión física y osciladores, asomándose también atmosferas “shoegaze”.
Ambientaciones fantasmales y enajenadas asoman con “Niebla”, en virtud a las resonancias de sus cuerdas de rasgos enigmáticos. En “Abies Alba”, somos hipnotizados por su pegajosa caja de ritmo, otorgándole a la pista cierto toque “dance”, incursionado cuerdas, teclados y osciladores, para mutar hacia sonoridades “dark wave”. Mientras que el tema que da nombre al disco, nos conduce por parajes inhóspitos, gracias a sus oscuras distorsiones, cuya ruidosa prolongación está diseñada a transportarnos rumbo al éxtasis.
Sobre percusiones inconexas, flotan ruidosas guitarras y voces ininteligibles en la atmosférica “Unanulaluna (free)”. “Labriegos de nubes”, nos presenta la sonoridad más etérea del álbum, cuyos sonidos gaseosos y ambientales, son capaces de ocasionar sensaciones claustrofóbicas, resumiendo esa confrontación entre el campo y la metrópoli que sus compositores han trazado como una de las columnas para esta obra.  
Los sintetizadores de “Ivvi” se encargan de elevarnos gracias a sus dimensiones astrales, acompañados por una veloz secuencia de caja de ritmo, teniendo como sostén la participación de Rolando Apolo en el bajo. Cierra esta aventura de pop abstracto y atmosférico, la ruidosa “Outro /// Shanay – Timpishka”, un perfecto epílogo para el álbum, donde toda la maquinaria electrónica pareciera confabulada a retorcerse a sí misma en búsqueda de su destrucción.  Un tremendo y enfermizo final para un disco “diferente” en nuestro medio.
Quizás este trabajo no represente un cambio radical en el sonido de Puna, pero sí una mutación hacia parajes sonoros inexplorados, cuyos fragmentos y texturas, nos deja bien en claro que lo mejor aún está por venir.  


RETROSPECTIVA


lunes, 11 de marzo de 2019

EUTANASIA. Y NOSOTROS KÉ? Hasta el Global Colapso 1985 - 2012. Artículo.

EUTANASIA. Y NOSOTROS KÉ? Hasta el Global Colapso 1985 - 2012
PEDRO GRIJALVA
Muki Records
(2019)
Foto: Subterock
En el ocaso de los 80s, cuando tenía entre 13 y 14 años, seguía el programa nocturno de Canal 9, “Esta Noche”, conducido por Gonzalo Rojas, quien después llegaría a ser mi profesor de Periodismo Televisivo en la universidad. Éste se caracterizaba por sus peculiares reportajes. Uno de ellos, dedicado a las “peras escolares”, capturó mi atención al observar a un grupo de rock subterráneo llamado Eutanasia. Según el reportero los colegiales habían asistido al concierto de la banda. Lo que fuera, el sonido crudo y visceral y los gritos encolerizados de su vocalista me marcaron.
Desde aquella primera experiencia con el grupo de Barrios Altos, se convirtió en uno de mis objetivos hallar algunas de sus grabaciones en las “maletas” que poblaban las escaleras y esquina de la Universidad Federico Villareal en la avenida La Colmena, hasta que en enero de 1990 encontré la maqueta “Otro Rock”, un concierto grabado en una calidad más que aceptable, que reunía a gente como Voz Propia, Cardenales, Luxuria, Cadena Perpetua, Eructo Maldonado y por supuesto, Eutanasia, cuyo violento y desgarrador sonido, me resultaba adictivamente lacerante, nadie sonaba como ellos en la escena de aquella época (aún hasta ahora), como algunos críticos han coincidido, su música era  “punk rock peruano”, inédita, nada de Ramones, Pistols, Clash, ni cosas parecidas, sino simplemente un sonido callejero y marginal que sonaba a Lima-Perú.
Foto: Subterock
Su caótica sonoridad resumía el sentir, en mi caso y creo de muchos, de nuestra perspectiva pesimista frente a la situación sociopolítica que nos tocaba vivir en el putrefacto país en que vivíamos, al borde del colapso y sitiado por la violencia. Con el tiempo conseguiría más material de la banda y con el pasar de los años sus respectivas ediciones en CD y vinilo. Ante la escueta información de la banda presentada en la Enciclopedia del Rock Peruano, Eutanasia merecía una reivindicación, y la reciente publicación de Pedro Grijalva sobre la banda, bajo el título de “Eutanasia. Y Nosotros Ké? Hasta el Global Colapso 1985-2012”,  gracias al sello Muki Records, quien hace su debut editorial, lo hace con creces. 
Desde su arribo a nuestras manos, este libro nos dejó boquiabiertos con sus 500 páginas en formato A-4, papel couché (aunque resulta fastidioso protegerlo de mis grasientos dedos) a full color, con un sugestivo diseño, influenciado en fanzines y publicaciones punkekes tanto locales como extranjeras, resulta híper atractivo a la vista, merced a sus collages, yuxtaposiciones y fotografías por doquier, muchas de ellas inéditas, que nos dice mucho del exhaustivo trabajo de investigación realizado para la compilación de abundante material visual.
A partir de su portada, donde el logotipo de la banda más el título de la obra, se observa rodeada de una serie de imágenes que resume el Perú de aquella época, su impacto visual resulta evidente y nos ubica en el contexto que transitó la trayectoria de Eutanasia.
Grijalva toma como punto de partida la aparición del punk rock y su llegada al Perú, así como la primera camada de grupos subterráneos para introducirnos a la explosiva aparición de Eutanasia, a mediados de los 80s, contándonos datos pormenorizados sobre el origen de la banda, su logotipo, los diferentes integrantes que pasaron por la banda, grabaciones, presentaciones, comunas, líos, entredichos, y diversas anécdotas, como sus visitas a la convulsionada Ayacucho, hasta llegar a su disolución y reunión, en boca de sus propios integrantes, donde el autor ha entretejido y compilado esta suma de relatos en trece capítulos, con Martín Roldán en el prólogo.
Así pues, esta generosa biografía nos deja "empachados", gracias a su abundante información, que seguramente dejará totalmente satisfecho al seguidor de la banda, y en donde los editores de la publicación han soltado toda la artillería en pos de una ambiciosa producción. Sin duda, toda una arriesgada empresa que esperamos se vea compensada con la adquisición de los 600 ejemplares impresos, que por su volumen y trabajo visual, se constituye como una obra pocas veces vista en nuestro medio.
Cinco años atrás, caminaba por Quilca, con rumbo a Alfonso Ugarte y fue en ese momento que sentí una especie de Déjà vu o epifanía donde comenzó a sonar en mi mente “Ratas Callejeras”, una de las canciones más emblemáticas de Eutanasia, y es que eso es para mí Eutanasia, la banda sonora (quizás ellos me odien por decir esto) de la Lima que me tocó vivir en mi adolescencia; y este libro nos ayuda a redescubrir y valorar esta agrupación, que como pocas, logró capturar la coyuntura de una sociedad, “que debe ser exterminada aplicándole la Eutanasia”, como tantas veces replica su páginas.  

miércoles, 13 de febrero de 2019

¿CUÁNTA DISTANCIA HAY ENTRE TU ALMA Y EL SOL? : TRIBUTO A SILVANIA. Reseña

¿CUÁNTA DISTANCIA HAY ENTRE TU ALMA Y EL SOL?
TRIBUTO A SILVANIA
Trilce Discos
(2018)
Desde su presentación, en formato de vinilo de 7”, con la imagen de una mágica pareja besándose en un paraje onírico, pintado por el tributado Mario Silvania, este disco compacto concita la atención de manera inmediata, y más aún cuando uno lo saca de su sobre plástico y se da con la sorpresa que se trata de un gatefold con la imagen de nuestros héroes en plena performance distribuida en dos cuerpos, así como otras fotografías de sus rostros como inserto, además de las impecables postales correspondientes a cada una de las bandas invitadas para homenajear a uno de los dúos que enarbolaron la vanguardia sonora durante los 90s. Y, adicionalmente, un pin que ya está enganchado en uno de mis sacos predilectos.

Hasta aquí, en el aspecto físico, el trabajo de Antonio Gutiérrez y la gente de Trilce Discos resulta un verdadero golazo de media cancha, notándose a todas luces el esmero y la dedicación, pero sobre todo la pasión puesta a toda marcha por honrar la obra del dúo, quienes también imponían ese mismo fervor al trabajo artístico de sus respectivos registros fonográficos.

Como es sabido, Silvania, con Mario a la cabeza, retornó sorpresivamente el año pasado con un nuevo single tras un largo periodo de silencio. En este contexto, se anunció la producción de este disco, que reúne a diversos proyectos sonoros que se han visto influenciados por la obra el dúo Mendoza-Revilla. 

El título de este álbum tributo, tiene su raíz justamente en las líricas del tema “Sueño aerostático”, extraído de su emblemático EP Miel Nube Hiel (1991), considerado en su categoría como el mejor de ese año por Radio Nacional de España y disco del mes por Cadena 100. 
Yendo a la música, podemos dividirla en dos partes, las bandas que han llevado los temas de Silvania a su propio campo sónico y aquellas que optaron por ejecutar con exactitud las versiones originales. Vayamos con las primeras, estas alzan vuelo con los sintetizadores y las voces etéreas de Blue Velvet para la bella “Solineide”, culminándola con emotivas sonoridades.  Prosiguen las enigmáticas ambientaciones sintéticas de Laikamorí, con perturbador canto incluido, además de hipnóticas cuerdas, para sacar del cuadro “Trilce”. Siguen, los Mollendinos de Paisaje 3 para impregnar su psicodélico “trip-gaze” a una electro “Oval”.

Impecables postales de las bandas con sus respectivas fichas técnicas
Gomas reduce sus dosis de lúdico pop, para hacerlas transitar por terrenos un tanto más melancólicos, al versionar “El día del cielo”, marcando el ritmo de la misma, el cadencioso bajo de Tete Leguía. Los españoles de Uke, reproducen “Maldoror” de manera minimalista y siniestra a golpe de piano y voz.  Los trujillanos de Verano del 83, llevan la mágica “Marlene de las galaxias” a sus frescos ambientes pop de tintes nostálgicos. Luego, los Catervas apelando a su actual sonoridad, tan celebrada por la crítica tras su último disco, ejecutan “Un bosque en la memoria”. La dupla ecuatoriana de Sexores con su seductor e íntimo “synth-pop” armonizan “Eva sobre Eva”. Veronik con su consabido y alucinante Theremyn emulando a la voz humana, se encarga de trabajar la surreal “Niño unicornio”, mientras que los Puna con su atmosférico y ruidoso pop tributan “Mar amar”. 

Las versiones más arriesgadas, son las reproducidas por los versátiles Grupo Miel para “Nudo de cielo” y Theremyn_4, con una remozada versión de “Lección de vuelo”, donde José Gallo deja evidencia de su amplia experiencia con los remixes, añadiéndole a la pista cuotas de ¿dark-house?

Finalmente, nos queda comentar sobre las bandas que apostaron por reproducir las pistas originales tal cual. Empezamos con los españoles Linda Guilala, trío que logra cautivarnos con su “noise-pop” para una ejecución perfecta, y conmovedora, de la majestuosa “Sé Girasol”. Nuestros compatriotas Taneli Lucis replican con pulcritud “Sueño aerostático”. Mientras que el argentino Rol Lux, sin salirse un ápice de la línea lo hacen con “Raymi”. 

Nuestra expectativa frente al advenimiento de un disco tributo, siempre será que las bandas partícipes, lleven los temas del tributado a sus propios territorios sonoros, transformando la pista, y de esa manera devolviéndole, por decirlo de alguna manera, el favor a su homenajeado, más que una impecable ejecución fiel a la original.  

Discrepancias a parte, creemos que estos aspectos para nada aminora el balance final de este trabajo. Reiteradas felicitaciones al proyecto emprendido por Antonio Trilce y las bandas participantes, porque vaya que, tributar a Silvania, no es tarea fácil, es realmente un reto muy grande y la mayoría de los músicos lo ha hecho con gran proeza.


sábado, 22 de diciembre de 2018

PUPPIES IN THE SUN : ENTREVISTA

Cristóbal Pereira y Alberto Cendra se conocieron desde la infancia, el destino cruzó nuevamente sus caminos en Barcelona, y el 2014 dieron luz a Puppies In The Sun presentando una serie de “singles” caracterizados por sus ambientaciones oscuras y místicas. Este año han editado dos EPs en formato casete, vía Buh Records, Unheard y The Church of The Puppies In The Sun. Además, acaban de editar su sencillo navideño “Christmas Lullaby”, misterioso tema acompañado de su lado “B”, “The Alien Rabitt Massacre & the Birth of Puppiers in the Sun” pieza de caótico y vertiginoso sonido de espíritu “lo-fi”. Conversamos con el dúo, para saber más sobre sus orígenes y singular propuesta, en una amena charla.    

¿Cómo se conocieron?
Cristóbal: Cuando tenía dos años mis papás me llevaron a conocer al hijo de unos grandes amigos, ahí conocí a Alberto, tenía cero años.
Alberto: Nuestros padres son amigos, por eso nos conocimos de niños. Un tiempo vivimos en la misma residencial, en Barranco, pero al llegar la adolescencia nos perdimos el rastro.

¿Cómo deciden dar origen a Puppies in the Sun? 
C: Un día nos encontramos por casualidad en la calle Ferrán en Barcelona.
A: Sí, y en Barcelona empezamos a ir a conciertos, yo empecé a explorar con los sintetizadores, y como sabía que Cristóbal tocaba batería, quedamos en tocar juntos. Después de pocos ensayos, Puppies in the Sun ya tenía forma.

¿Cómo definirían a su música? Y, ¿Cómo se decidieron a impulsar un proyecto de sonoridades no tan comunes en nuestro medio, recurriendo solo a batería, samplers y ambientaciones? Sobre todo, por Alberto, que viene de proyectos como Los Zapping, o apoyado en la producción de Submarino, que poco o nada tienen que ver con el sonido de Puppies.
C: Yo definiría nuestra música como psicodélica, oscura, distópica y futurista.
A: Creo que simplemente empezamos a tocar juntos y cuando empezó gustarnos el camino por donde iba el sonido, seguimos explorando por él. Me parece que fue bastante natural. En ningún momento pensamos que estaban haciendo otras bandas.

En el 2014, lanzaron cuatro temas vía soundcloud, ¿por qué nunca los editaron, como sí lo hicieron con sus últimos EPs, además de ser pistas de mayor duración, casi media hora de material?
A: No los editamos en físico porque nadie nos lo propuso. Fue gracias al interés de Buh Records que tuvimos la oportunidad de editar los casetes.
C: A mí me parecen cuatro temas que no veo coexistiendo en un mismo álbum, fueron lanzados con la idea de ser “singles”.

De su primera etapa, hay un tema que titula: “Es lo peor que he hecho en mi vida, ser dark”, ¿Es en serio? ¿Quién de ustedes fue dark?
C: Ninguno. Alberto era “chikipunk” y yo un hippie que escuchaba rock progresivo, ahora debo ser de los pocos autoproclamados “hípsters”.
A: Ese nombre surgió de una época en que pasábamos el tiempo jugando a buscar estupideces en “Yahoo Respuestas”, salió de uno de esos lugares oscuros del internet.

¿Por qué el nombre del proyecto, y su peculiaridad con algunos títulos de sus trabajos? Por ejemplo: “Is it Bad to Put Baby Born Puppies in the Sun?” o en su reciente EP, “The Church of The Puppies in the Sun” ¿Hay algo oculto detrás de ellos?
A: Los nombres salen de cosas que nos suceden, “The Church of Puppies in the Sun” nació cuando estaba viendo TV y una iglesia evangélica secuestró el estadio de Alianza Lima, se gestó una batalla campal entre hinchas del "Comando Svr" y los fieles de esa secta, me pareció una situación tan insólita y surrealista que me sentí identificado y decidimos crear nuestra propia religión.
C: Me molesta mucho que no haya “emojis" de cruces invertidas ni pentagramas.

¿Quiénes influenciaron en la música que ustedes desarrollan?
C: Popol Vuh (mi seudónimo como fotógrafo es Vuhh gracias a ellos), el arte y diseño soviético, la literatura de ciencia ficción, la astrofísica, Andrei Tarkovsky, Stephen Hawking, Kraftwerk, Faust, Battles, Black Dice, Death Grips, Animal Collective, el black metal clásico noruego como Darkthrone, Burzum, Immortal, Emperor y el “black metal” más contemporáneo como Sun Worship y Liturgy, que no creo que sea “black”, sino “post-black”.
A: Cristóbal es más rebuscado, pero a mí me influenció ver en vivo a Black Dice, cuando era un escolar y luego ver a Liquidarlo Celuloide en una fiesta tremenda en 2007 que se llamó Sinestesia. Más tarde ya en Barcelona ver a My Bloody Valentine, Boredoms o Swans en el Primavera Sound me impactaron mucho. A mí, lo que más me inspira es ir a conciertos.
C: Los dos amamos Za!, que es una banda de Barcelona que todo el mundo debería ver en vivo porque son la puta hostia… y faltan últimos discos de Swans y los grupos de “cosmische rock”, también denominado por los ingleses como “krautrock”.
A: Sí, como Neu!, es una de las más grandes influencias.
C: …yo soy bien fan de King Crimson.

Sobre sus dos últimos EPs, lanzados por Buh Records, el primero es un poco más “paisajista” por decirlo de alguna manera, mientras que el segundo suena más orgánico, con mayor protagonismo en la percusión. Cuéntenos un poco más sobre estos.
A: La diferencia radica en el proceso de grabación de cada uno, en “Unheard” se pueden encontrar más grabaciones de campo y pasajes de largas sesiones que grabamos en 2016, mientras que en "The Church of Puppies in the Sun" lo que hicimos fue grabar en distintos lugares, Cristóbal grabó las baterías desde Lima y yo fui trabajando el resto en Barcelona.

¿Cuál es el futuro de Puppies in The Sun?
C: Tocar en Berghain*

*Berghain, es el club más difícil la hora de entrar y un paraíso elitista del tecno.


lunes, 10 de diciembre de 2018

ASTEROIDE: EL ABISMO CONTENIDO EP. Entrevista

ASTEROIDE
Entrevista
Asteroide, el dúo de los hermanos Marco y David Rivarola, desde Puno, están próximos a lanzar un nuevo álbum, el sucesor de su atractivo Venganza  (2016). A manera de aperitivo, ellos acaban de estrenar su EP de Remixes, El Abismo Contenido, un singular trabajo colaborativo, que contó con la participación de Mario Silvania, José Gallo (Theremyn_4) y Zigo Rayopineal de Argentina.
Conversamos con la dupla sobre su reciente EP de reversiones, algo inusual en nuestro medio.

¿Cómo surgió la idea de hacer un EP de Remixes?
Asteroide: En un inicio la idea fue regrabar un par de temas (que de hecho aún tocamos) y lanzar un par de singles, pero después nos pareció mejor idea que otra gente metiera la mano y le diera un nuevo color a esas canciones.  Y qué mejor que gente que apreciamos y admiramos.

José Gallo, Theremyn_4
La carta de presentación de este EP  es “En Tu Faz”, remixado por Theremyn_4, ¿cómo se dio el acercamiento con José Gallo?
A: “En tu faz” fue nuestro primer “single” hace diez años y quisimos que ahora también lo fuera. Pensamos en Theremyn_4, porque conocemos y respetamos su obra y porque vimos que le había hecho remezclas a bandas que a nosotros también nos gustan mucho como Catervas o Resplandor, entre muchas otras.
Quedamos muy contentos con el resultado, un tema más disruptivo y rompedor, que aprovechó muy bien el tempo del tema y el ruido de las guitarras para acercarlo al “glitch” noventero.

¿Y cómo se dio lo de Mario Silvania?   
Mario Silvania. Foto: conciertos Perú.
A: La participación de Mario Silvania siempre estuvo en mente, desde que pensamos en los remixes, no solo porque admiramos su enorme legado al frente de Silvania y Ciëlo, sino porque al pensar en un disco de remezclas la primera y más clara referencia fue el disco “Delay Tambor” en el que otros actos remezclaban sus temas.
“Sabotearme” terminó con un ligero aire “shoegaze”, un poco en la onda de Lush o alguito de Slowdive, con unos teclados al final que reemplazaron las guitarras distorsionadas de la versión original. Nos gustó mucho que Mario captara esa onda que buscábamos en uno de nuestros temas favoritos de nuestra primera época, porque además ni lo hablamos, pura telepatía.  Después, producto de toda esa buena onda y enorme sensibilidad, se animó a hacerle un video muy hermoso al remix, el cual justamente acabamos de publicar. En la reversión y masterización del "track", también participó Antonio Ballester (Blue Velvet, Silvania).

Los otros dos remixes están a cargo del artista argentino Zigo Rayopineal, cuéntenos sobre su trabajo.
Zigo Rayopineal. Foto: Facebook del artista.
A: A Zigo Rayopineal tocó en Lima el 2016, en un evento de Fundación Telefónica, y lo conocimos en Cusco cuando coincidimos con él en un festival ese mismo año.  Además de impactarnos lo delicado y sutil de su electrónica, nos topamos con una persona llena de energía y buena onda, dispuesto a hacer nueva música.  No pudimos concretar un concierto en Puno el 2017, pero finalmente nos sacamos el clavo con estas remezclas.
“Caminaremos” que era un tema lento y de pocas notas, terminó con dos versiones en este disco: una pop y más rítmica, y otra más extensa y más cercana al ambient.  En ambos casos quedamos encantados con su delicadeza y su buen oído al utilizar algunas partes de guitarra y bajo casi sin procesar.

¿Existieron sugerencias de vuestra parte hacia sus colaboradores al momento de gestar las remezclas?
En todos los casos, los colaboradores tuvieron total libertad para hacer con los temas lo que mejor les pareciera. Y fue una buena decisión, no podríamos estar más contentos con los resultados, son diferentes pero todos encajan con nuestros gustos y superaron todas las expectativas.

Finalmente, ¿qué nos pueden decir sobre el diseño de su “encendida” portada?
Esta fue hecha por Pablo Goto (Kaboogie) quien también hizo portadas para El Aire, Protones, Francois Peglau, entre otros. Él tocaba en  Mi jardín Secreto y nos hicimos patas cuando tocamos juntos en el Festival Espora del 2016; y justo a él se le ocurrió hacernos unos diseños, y coincidió con que estábamos pensando en este disco de remixes. El arte de todo el lanzamiento estuvo a su cargo. Deliberadamente Warp, recontra pajaza.




miércoles, 5 de diciembre de 2018

LOS MEJORES DISCOS MUNDANOS 2018

Sinceramente este no ha sido un año auspicioso. A pesar que los medios digitales han permitido que uno tenga a su disponibilidad un sinnúmero de producciones, su proporcionalidad en cuanto a calidad musical no es la misma.  No llegamos ni a diez obras maestras, pues esta mención superlativa solo se ajusta a las que ocupan nuestras dos primeras casillas. Hay álbumes buenos, con un grupo de canciones de gran factura, pero cuya diferencia no llega a redondear la faena, siendo completada en la mayoría de casos, solo por composiciones aceptables. Y así se fue este año, con contadas emociones que compartimos a continuación.
1 
DOUBLE NEGATIVE
LOW
Sub Pop
Cada disco lanzado por la pareja de Duluth, Minnesota, durante la presente década ha sido colosal, The Invisible Way (2013) marcó su sosegada despedida con sonoridades electroacústicas, a pesar de mostrar un sonido algo más acelerado, mientras que One And Sixes significó su gran salto hacia la experimentación sonora, con resultados increíbles. En esta nueva entrega, el brinco ha sido de niveles estratosféricos, consiguiendo que la banda suene mejor que nunca. 
El pop abstracto de “Quorum”, nos atrapa en una, nos resulta familiar, como si hubiéramos intuido que este sería el futuro de Low. Siguen los ambientes oscuros y claustrofóbicos de “Dancing and Blood”, con la enigmática interpretación de Mimi Packer flotando por la densa atmosfera del tema, para luego lucir sufrida en la emotiva “Fly” e ir transitando sobre lúgubre “loops”, sutiles cuerdas y grises sintetizadores. Más ambientaciones misteriosas se suceden en “Tempest”, además de alterarnos los nervios con sus saturaciones sonoras. La belleza minimalista de “Always Up” resulta sedante. En “Always Trying to Work It Out” construyen parajes surrealistas para volarnos la cabeza y el dueto de voces procesadas, Alan Sparhawk y su esposa Mimi, nos haga más delirante la travesía. 
La fantasmal “The Son, The Sun”, es otra pasada. “Dancing and Fire” es quizás lo más aproximado a su “sadpop”. Otro pico del disco es “Poor Sucker”, con su abstracto sinfonismo y nuevamente el coro de voces de rasgos etéreos emprendido por la pareja mormona. Mientras que percusiones telúricas, sintetizadores bizarros y guitarras procesadas, tornan densa la escucha de “Rome (Always in the Dark)”, con sus cercanías al industrial, las cuales se prolongaran con los complejos “synths” de “Disrray”, y como siempre las voces de los Sparhawk, transportándonos a lugares de ensueño. Un espectacular final, para una maravillosa jornada sónica. Larga vida para mis hermanos, y sus innovadores ensayos. 



2
AVIARY
JULIA HOLTER
Domino Records
Cuando tuve la oportunidad de presenciar el gran show de Julia Holter en Lima hace dos años, y soltó un adelanto de su próxima producción, jamás pensé que el sucesor de su extraordinario Have You In My Wilderness (2015), llegaría a límites ni paisajes sonoros tan majestuosos. Recuerdo que, apenas salido este álbum, mi amigo Carlos Quinto hizo algunos comentarios al respecto en su muro de Facebook, le comenté que el disco sonaba increíble y como es su sana costumbre, “un paso adelante”, a lo que él me replicó: “En realidad son dos pasos atrás para tomar vuelo para tremendo salto”. Efectivamente, pues la artista, en esta entrega nos trasporta por ambientaciones inéditas en su trayectoria.
La inicial “Turn the Ligth On”, es realmente una alucinada, introduciéndonos a un mundo “real mágico”, merced a su barroca instrumentación acompañada de su esplendorosa voz, sonando como nunca para embargarnos de emociones encontradas frente a tremenda belleza surrealista. Sigue el inquieto órgano de “Wether”, junto a intensos teclados y amenazadoras percusiones creando más ambientes delirantes. Etéreos arreglos de viento y teclados, y complejas voces para la misteriosa “Chaitius”. En “Another Dream”, Holter extrae de su paleta sonora, sugestivas atmosferas de emotivo “ambient music”, que con el transcurrir de la pieza se tornan perturbadores. Seguirá la fantasiosa “I Shall Love 2”, con unos ensoñadores arreglos de voces, que nos llevará hacia un extrañísimo paisaje celestial. Otro paraje mágico difícil de describir es el que edifica para “Underneath The Moon”. Más sonidos enigmáticos transitan en “Colligere”.
Conmovedora música irá desfilando a lo largo del álbum, como en los violines de “Words I Heard”, hasta su reflexivo final con “Why Sad Song”. Con este disco que ya podemos proclamar a nuestra adorada Julia Holter como la artista de la década.  



3
7
BEACH HOUSE
Bella Union
El dúo dinámico de Baltimore, Victoria Legrand y Alex Scally, Beach House, desde su obra maestra Teen Dream (2010), no ha parado de alumbrar álbumes superlativos. Su séptimo disco, justamente titulado 7, no ha sido la excepción, pues la pareja sigue creando música espacial, de ambientes que inspiran esperanza, sueños, y también añoranzas, pero ya no tan depresivos como los del Bloom (2012).
Su trabajo anterior, B Side and Rarities (2017) les sirvió “para limpiar el armario creativo, poner el pasado en la cama, y comenzar de nuevo”. Una vez trazado el renacimiento sonoro de BH, se separaron de su productor Chris Coady y se asociaron con el productor de MGMT y ex Spacemen 3, Peter Kember (Sonic Boom), colocándose algunas metas, como repasar “métodos antiguos y eliminar algunas limitaciones autoimpuestas”, y dejar que el instinto creativo dicte la sensación del álbum.
La creación de su estudio, edificado sobre lo que había sido su sala de ensayo, les permitió mantener el entusiasmo por las composiciones más antiguas, pues podían registrarlas en el momento preciso y no como en ocasiones pasadas, tener que esperar largos periodos de tiempo hasta completar los temas necesarios para registrar un álbum, además de la presión de pagar carísimas sesiones de grabación. Con un ambiente idóneo, se tomaron el tiempo necesario para experimentar y combinar libremente con diversos instrumentos, pedales de efectos y lo que quisieran. Es así, que en el registro podemos escuchar el empleo de nuevos recursos para redefinir su sonido, como distorsiones de guitarra, saturación de sintetizadores y sorpresivas percusiones, que adquieren mayor contundencia que en anteriores registros, enriqueciendo de esta manera sus texturas sonoras. 
Esta vez las melodías de ensueño de Beach House, están conducidas por efectos de distorsión que, en lugar de sonar irritantes, el dúo las procesa para otorgarles calidez, desde “Dark Spring”, las distorsiones de su guitarra, yendo en forma progresiva, se encarga de ambientar hermosos paisajes o en “No Mind” jugando con etéreas percusiones y mágicos teclados, para luego vibrar ligeramente junto a inquietos “synths” y cajas de ritmo para “Lemon Glow”. Los coros celestes de la etérea “L´Inconnue”, nos transporta a los paisajes fantásticos y relajantes del Depression Cherry (2015), con Victoria embelesándonos los oídos con su canto en francés, como ambientando un relato épico, asomándose sorpresivamente el sonido de una espectral percusión desde el “casiotone”.  Luego, en “Drunk In LA”, tensos teclados, con otros de rasgos híbridos se van mezclando hasta crear un dramático ambiente para que la nostálgica voz de Victoria de la estocada final y juegue con nuestras emociones y ser asediados por ásperos riffs. Lo opuesto sucede con la aletargada “Black Car”, cuyos enigmáticos teclados iniciales lentamente van transitando al compás de una “seca” percusión. Los cansinos teclados de “Lose Your Smile” evoca algo del desencanto del Bloom (2012), es más, se asemeja al “track” oculto con el que cierran ese álbum, cuyas melodías tienen la capacidad de arrullarnos hacia el sueño placentero. Para el tramo final, Victoria y Alex, nos cautivan con aquellas melodías que suenan a despedida del ser amado, que golpean el corazón. En la primera de ellas, “Woo” somos hipnotizados por un elegante “loop” de percusión, nostálgicas notas de teclados, y la bella voz de Legrand, escarbando en nuestros penosos recuerdos, además de sus sintetizadores construyendo parajes celestes, y que en “Girl Of The Year”, sus rasgos espaciales y reflexivos, recrearán ambientes glaciales, pero a la vez transportándonos hasta la infancia. A las quietas notas de piano de “Last Ride”, se suman, intensos sintetizadores, reverberaciones y una serie de distorsiones de cuerdas hasta su estratosférico final. 
7, plasma la visión caótica y dolorosa, que el dúo percibe del mundo actual, para en medio de ello, ir descubriendo la verdadera felicidad. 

*Fragmento extraído del especial publicado en F/NZIN 0.2



4
DIONYSUS
DEAD CAN DANCE
PIAS
Si bien en esta ocasión, el resultado del trabajo de Brendan Perry y Lisa Gerrard no alcanza los ambientes fantásticos de su maravillosa reparación, Anastasis (2012), igual siguen consiguiendo música ecléctica, espiritual y dispuesta a purificar el alma, al transportarnos por parajes del cercano oriente y del mediterráneo, cuyos sonidos son capaces de hacer recrear en nuestras mentes una serie de rituales y cultos aledañas a esas zonas.
Dionysus ha sido distribuida en siete actos, siendo el primero de ellos, “Sea Borne”, donde somos conducidos por una entusiasta y envolvente comparsa de sintetizadores, arpas y espaciales coros étnicos. Luego, “Liberator of Minds” prosigue por esa senda, aunque más ralentizada, para después hacernos sacudir las caderas con la delirante “Dance of Bacchantes”, tentándonos a ensayar un “raqs sharqi” o “danza del vientre”. 
En “The Mountain” somos abrazados por la oscura interpretación de Brendan, haciéndonos creer que estamos por la meca. Las estimulantes sonoridades étnicas de “The Invocation”, “The Forest” y “Psychopomp”, nos sigue atestiguando de la grandeza y elegancia de de Dead Can Dance, aunque se extrañe la supremacía de la voz de Gerrard. Finalmente, es Dead Can Dance y nadie en la actualidad es capaz de hacer está música sinigual.     



5
CRIMINAL
THE SOFT MOON
Sacred Bones Records
Luis Vasquez se muda a Berlín y alquila un solitario estudio ubicado en un sótano de la sombría ciudad para sentirse completamente libre de explorar sus demonios y emprender la catarsis a través de la composición musical.  
“Esta es una autobiografía de mi vida, es como un diario, y se trata de comprenderme a mí mismo y aprender a crecer” declararía a un medio, a otro manifestaría: “He pasado los últimos ocho años tratando de curarme, y no ha funcionado, así que [este registro] es una especie de acto de desesperación, está dirigido a mí mismo. Tengo mucha culpa en la conciencia”.  Por todo esto, el nombre de su confesional álbum. La idea de criminalizarse a sí mismo por cada cosa que ocurre, enfrentándose con su propia persona y con una infancia rodeada de violencia y abuso.
En Criminal, las liricas se tornan más explicitas.  Allí tenemos, "Like A Father", vociferando de manera monótona y acelerada contra el padre que nunca tuvo e increpándole todas sus culpas. “Burn”, expulsando ese perturbador odio hacia sí mismo, que lo acompaña continuamente y sus intentos de sortearlo. En “Choke” abordando situaciones tóxicas o en "Give Something", componiendo su primera canción de amor.
Para Vasquez haber producido su álbum, ha sido “un manifiesto de su vida y evolución como ser humano”, le ha resultado embarazoso reconocer y revivir sus tormentos, llegando a confesar: “Necesito trabajar en mí mismo, porque no quiero sentirme así…estoy un poco arruinado”.
Si bien Criminal no es un álbum fácil de escuchar, además de los tortuosos gritos y lamentos de Vasquez que recorren todo el registro, posee un extraño poder seductor, irresistible y placentero, casi sádico, así de sencillo, cuyas texturas sonoras son más severas y rugosas. Donde sus melodías agridulces, surten efectos masoquistas y su aspereza llega a embelesar. De hecho, la influencia “kraut” y electrónica también están presentes, y probablemente se deba a su estancia en Berlín.    
“Burn” arranca de manera furiosa y descontrolada, con guitarras incendiarias y voces del inframundo, abriéndose paso en medio de chirridos industriales, haciéndonos recordar al Nine Inch Nails o Ministry más rabioso, derramando toda su ira y enojo, producto de sus traumas, depresión y culpa. La estridencia industrial continua con la siniestra “Choke”, cabalgando sobre unas contundentes percusiones, nuevamente al mejor NIN, para susurrar mensajes ambiguos de referencias sadomasoquistas. La pista resultará aplastante. La romántica, aunque claro al estilo Soft Moon, “Give Something”, nos cautiva con sus lóbregos ambientes, rozando con lo tétrico, además de presentar como herramienta, un elemento ya empleado en trabajos anteriores, simular el bajo de Simon Gallup para el Pornography, mientras, que los crujidos electrónicos que desfilan sobre el final del tema, generan aún mayor zozobra.  Mientras que la ya comentada “Like a Father”, trae envolventes golpes EBM, guitarras procesadas, sintetizadores disonantes, y la voz robotizada de Vasquez dispuestos a retorcernos los sentidos con una febril danza. “The Pain” nos coge del cogote y nos tira al medio de una turbia pista de baile, gracias a sus hipnóticas guitarras y gótico bajo, un recontra revival ochentero, envolviéndonos también sus irritantes líneas de sintetizador que sirven de narcótico postludio.
La fiesta oscura en que se convierte de pronto Criminal, prosigue con la palpitante “It Kills”, cuyos brincos de saturadas guitarras y sintetizadores, acompañados por fragorosas percusiones, suenan emotivos, además de dibujarnos ambientes desolados. El tramo más enfermo del álbum, justamente lo presenta la industrial “Ill”, con sus agresivos “loops”, chirridos, acoples y otros ruidos paranoicos, predisponiéndonos a ensayar una bizarra danza que nos lleve a la locura, toda una cacofonía sónica la pista. Los ambientes grises de “Young”, con maquinal caja de ritmo acompañando toda la pieza, por momentos se tornan tenebrosos, ni qué decir de sus alterados sintetizadores, transportándonos por algún ambiente de un filme surrealista.  Entre empujones, gracias a sus arrebatadas percusiones y guitarras aterradoras, ingresa “Born Into This”, queriendo sonorizar algún film de terror. Finalmente, la pieza que da título al disco, “Criminal”, inicia con densos punteos y sintetizadores claustrofóbicos, para luego dar paso a peculiares percusiones, y ambientes, reflexivos, por darle alguna definición, dentro del lenguaje sonoro de Vasquez y cerrar con algunos chirridos. 
*Fragmento extraído del especial publicado en F/NZIN 0.2



“OTROS”
Son buenos, pero… igual te los dejamos…


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THE COLORS OF THE SUNSET SILVANIA (2019) Mario Silvania y su remozada formación nos vuelven a cautivar con tres temas nuevos que f...