miércoles, 20 de septiembre de 2017

EL SONIDO DE LOS PERROS-Reseña

El Sonido De Los Perrros
Desde Chile, este “power trío” conformado por Pedro Lobo (guitarra y voz), Juan Mono (batería) y Pablo Mazho (bajo), expulsa áspero, crudo y maloliente rocanrol, ofreciendo una serie de sonoridades que van desde el “garage rock”, pasando por el “rockabilly”, hasta llegar a la “no wave”, y vomitando desencanto a través de sus escépticas liricas, todo esto en la suma de lograr una ambientación lúgubre y caótica.
En su epónimo trabajo, distribuido en seis piezas, enlazadas por breves interludios contenidos por interferencias telefónicas, réplicas de campanas, ambientaciones inhóspitas y otros sonidos peculiares, dan la apariencia que nos encontramos frente a una sola historia dividida en episodios.  

El disco se inicia con enigmáticos sonidos que abren paso a la guitarrera “Los Rastros”, de corrosivas cuerdas, donde un psicópata sínicamente nos confiesa que dejará rastros de sangre como señal de sus fechorías y su impotencia al no sobreponerse a su instinto asesino a pesar de sus rezos y búsqueda por indulgencias. Prosigue “Nuevo orden”, con guitarras enredándose entre sí, contrayéndose y finalmente retorciéndose con el “fuzz” al límite, con un desencantado canto proclamando el arribo de “la automatización para la población” y pidiendo un doctor que le devuelva la motivación; misteriosos sonidos preceden a la palpitante básica rítmica de “Más Allá”. 
Unas campanas fúnebres anteceden al rocanrol cavernoso y caótico de “Cae La Noche”, donde Lobo manifiesta su frustración ante la monotonía de la normalidad. Luego el sonido de gaviotas sobrevolando lugares costeros y unos arpegios ensoñadores iniciales nos traen una aparente calma, ante tanta confusión, pero no, pues la surf-rock (y hasta bailable) “La Playita” nos presenta la conflictiva y enfermiza historia romántica entre dos desorientados, donde el narrados manifiesta: “yo soy un drogadicto y tú eres como Courtney Love”, resultando entretenido su relato a pesar de su atmósfera bizarra.  
Finalmente, un ambiente desértico precede a la ruidosa “Duna”, otra loa a la impotencia ante el ritmo vertiginoso que se vive en la ciudad, “desierto en la ciudad/Soldado sin cuartel, desierto en la ciudad” confiesa con patética resignación su vocalista.
El Sonido de Los Perros resulta explosivo y rebelde, y están próximos a lanzar su primera producción oficial con la gente de Sucio Records, con quienes vienen celebrando una serie de presentaciones, en los diversos festivales y conciertos organizados por el sello arequipeño. Mañana jueves 21 de septiembre como parte del Festival del Libro, tendrás la oportunidad de apreciarlos en vivo y dejarte embriagar por su lisérgico sonido en la rotonda del parque de la Libertad de Expresión en Umaccollo. Una cita impredible.   


sábado, 9 de septiembre de 2017

ATRAPANDO RAYOS-ALTOCAMET. Reseña

ATRAPANDO RAYOS
ALTOCAMET
Casa Del Puente Discos
(2017)
El trío marplatense acaba de lanzar su nuevo álbum, Atrapando Rayos, el sucesor de su encantador Más Allá (2014) y de su respectivo disco de remixes y outtakes El Ascensor (2017), que contó con la participación de Graham Sutton (Bark Psychosis) en la post-producción y Tim Young en la masterización.
La combinación de colores tenues con rojizos que exhibe su portada, no es sino una muestra de la versátil propuesta que el trío sigue plasmando a lo largo de sus lanzamientos. Esa exquisita y elegante fusión entre “dream-pop”, “shoegaze”, “ambient”, “chill-wave/out”, edulcorada con sutil electrónica y ambientes post-punk, que, en esta ocasión a diferencia de su anterior entrega, luce más reposada y etérea, así que no esperes más “Somos Tornado” o “Aurora Boreal”, sino déjate atrapar por la estética que se presenta a lo largo de los nueve temas que conforman el registro.
La instrumental “Tormenta de Verano”, vaporoso corte que nos introduce a esa ambientación gélida ya mencionada, donde sus delicadas cuerdas surgen como ligeros halos y sus atmosféricos teclados edifican penetrantes sonoridades, sirviendo de efectivo interludio para “Glaciar”, cuyos gaseosos sintetizadores resultan hipnóticos, y ese tranquilo clima construido por el trío, además de la acogedora voz de Canu Valenzuela, resulta relajante.  
En “Carro de Fuego”, sus embriagantes cuerdas y teclados “ambient”, van mutándose hacia una palpitante pista, embellecida por la dulce voz de la invitada Paula García (Sobrenadar), dejándose escuchar por ahí, arreglos de guitarra acústica, esfumándose repentinamente la pieza, para que luego la guitarra de Canu adquiera dimensiones ligeramente ásperas sobre cristalinas sonoridades en “Vibra en Frecuencia”. Prosigue la cándida y nostálgica “Atrapando Rayos”, corte interpretado por la tecladista Mariana Monjeau, donde Altocamet exhibe su lado pop más tierno. Mientras que las inquietantes guitarras atmosféricas de “No Están Quietos”, nos muestra su perfil “shoegaze”, por así decirlo, pues hay otros estilos que se yuxtaponen dentro de la pieza, pero exalta la canción, esos instantes donde el dueto de voces Valenzuela-Monejau hace su presencia en medio del clímax sonoro, sonando realmente fabulosa.
El sutil electro-pop de la introspectiva “Hemos Cruzado”, nos presenta al segundo invitado en voces, Benito Cerati. El bajo en clave funk de “Cuando ya no Esté”, flotando en medio de burbujeantes y atmosféricas sonoridades, participando nuevamente Mariana en voces, es una clara muestra del eclecticismo de Altocamet; y por esa senda de fusión sonora, sorprende la trompeta que se incrusta en la pieza de cierre “Persiste”, donde nuevamente los músicos hacen gala de su elegante y versátil pop. 
Atrapando Rayos  es un sobresaliente ensayo de texturas sonoras, donde la audición de cada pieza resulta una caricia para los oídos, reflejando el trío toda su sapiencia - alcanzada durante sus veintidós años de impecable trayectoria- para combinar los diversos estilos de la vanguardia pop.  




jueves, 7 de septiembre de 2017

STORMS, LA MADUREZ SÓNICA DE THE DEAD-END ALLEY BAND

STORMS
THE DEAD-END ALLEY BAND
Necio Records / Inti Records / Forbidden Place Records
(2017)
El cuarteto psicodélico capitalino antes de emprender su tour europeo (2015), dejó algunas maquetas para trabajarlas a su retorno, de estas se desprenden los seis temas que conforman esta nueva producción (se anuncia para la edición en vinilo un “bonus track”), una placa donde el “fuzz” y el farfisa se dan maña para recrear atmósferas densas y pesadas, siempre con esa sensación de zozobra, de misterio que hacen fascinante la música de la banda.
Storms, su reciente producción, sirve como testigo del progreso del grupo por hacernos delirar con sus parajes oníricos, claustrofóbicos, tétricos, una clara muestra de ese afán por fantasear con lo “pesadillesco”, aspecto que destacamos de su anterior entrega, recala en la densa “The Clock Has Stopped”. Este nuevo álbum significa el logro de los músicos en la consecución de su propio estilo, de una maciza y compacta sonoridad menos “vitange” pero a la vez más etérea, donde una detenida audición de la espectacular pieza de cierre “Waiting For The Void”, sintetizará lo que trato de explicar.    
El arranque del disco no puede ser más alentador, con la ascendente “Red Woman”, donde unos teclados siderales uniéndose con la guitarra in crescendo consiguen una ambientación épica, para que luego la rugosa voz de su líder Sebastián Sánchez-Botta, la lleve por terrenos mefistofélicos; el vertiginoso y explosivo estruendo sonoro emprendido por Javier Kou (bajo) Leonardo Alva (guitarra) y Jafer Diaz (batería) colocarán el broche de oro para esta apoteósica pieza, que sin duda es uno de los mejores temas del año.    
Los pesadísimos punteos y riffs de la densa “Headstone Fortress”, resultan delirantes, donde somos retorcidos una y otra vez por sus abrasivas cuerdas y el canto angustiado de su vocalista. Por ese mismo sendero de lisérgico “hard-rock” se desplaza la psicodélica “Need Yout (It’s Enough)”.  
Para “Thunderbolts & Lace”, los Dead-End irradian desenfreno rocanrolero, con su delirante farfisa, unos envolventes “wah-wah”, así como resonantes guitarras e inquietantes percusiones, para luego por unos instantes ponernos el ambiente más tensa, arrojándonos por mundos enajenados con sus sonidos misteriosos pero nos harán retornar finalmente a la pista de baile.
“The Clock Has Stopped” es otro “temón” del disco, una canción que resalta por su impecable estructura, narcotizándonos de inmediato con su enigmático teclado y sus claustrofóbicas cuerdas, para posteriormente dar rienda suelta a la experimentación y la espontaneidad, donde cada uno de sus integrantes exhiben sus destrezas con sus instrumentos, concluyendo con una intimidante marcha.
El lanzamiento en vinilo se hará a través del sello Clostridium Records
Cierra la volátil “Waiting For The Void” merced a sus flautas pan, percusiones nativas, sonoridades étnicas y otras virtudes ya mencionamos, sirviendo como perfecto colofón de esta nueva entrega, donde The Dead-End Alley Band aflora la madurez y auspicioso ensamble conseguido por el proyecto sonoro emprendido por Sánchez-Botta y compañía, que seguramente los catapultará al primer plano de las producciones nacionales del 2017, no en vano el interés de gente de sellos foráneos en editar este material. Recomendadisimo.