miércoles, 13 de marzo de 2013

THE CURE: PORNOGRAPHY 1981 – 1982 (Parte 4)



“NO IMPORTA SI TODOS MORIMOS”
Es la proclama nihilista y desesperada que Robert Smith enarbola al comienzo de “One Hundre Years” como grito de batalla contra el hastío y sus propios infiernos, da inicio al álbum más perturbador y oscuro que pudo haber producido  The Cure en toda su carrera, además de cerrar con broche de oro la etapa más innovadora de la banda.
Pornography fue  el manifiesto que Smith construyó sobre las bases de la confusión emocional y la desolación espiritual. Las piedras angulares de esta obra, fueron colocadas por el propio Smith en una docena de demos que grabó en Rhino Studio en diciembre de 1982. Se dice que Smith por aquella época tenía dos elecciones, suicidarse o expulsar sus demonios, felizmente los plasmó en Pornography, y aún lo tenemos con nosotros.
Para continuar con la construcción de su mefistofélico proyecto, Smith tomó dos decisiones importantes: cambiar de coproductor y mudarse de estudio. “Quería alguien que fuera contemporáneo nuestro, y me decidí por Phil Thornalley  principalmente por su trabajo con The Psychedelic Furs, en particular el gran sonido de percusión exhibido en Talk Talk Talk” son las razones que expuso Smith con respecto a su primer cambio. El segundo, Smith lo justificó ante la necesidad de mutar de ambiente. La banda abandonó Morgan Studios, su hogar durante tres álbumes, para trasladarse a Rak Studios en Londres. “Era un gran ambiente…tres diferentes estudios caseros en un antiguo edificio  con ventanas gigantes y cielorrasos muy altos. Este lugar era un poco más vibrante que Morgan. Sentías que podías estar tirado sobre el suelo y no preocuparte si alguien vendría a intentar levantarte” recuerda Smith.    
Los trabajos en el estudio se iniciaron en 1982 en una atmósfera enrarecida por el consumo desenfrenado de drogas por parte de los integrantes de la banda, lo cual los llevó a tener una relación tensa y caótica durante las sesiones de grabación. A pesar del ambiente demencial que reinaba, Smith sintió que realmente era la primera vez que estaba bajo el control total de la elaboración de su obra, pues en anteriores trabajo el ingeniero Mike Hedges había “metido su cuchara”.     
El productor Phil Thornalley se fue de encuentro con las ideas de Smith, pues el mundo sonoro del líder de la banda iba contra los valores normales de una grabación en estudio, que eran parte de la formación de Thornalley, esas bizarras ideas de Smith parecían no aplicarse a la conceptualización sonora de Thornalley. “Phil estaba muy estresado con nosotros” recuerda Smith. Phil tenía algunas ideas de cómo podía gustar a la gente el sonido de la banda, pero Smith no compartía los mismos pensamientos, pues él quería hacer un sonido que no habían hecho antes. Por ejemplo para Phil el sonido de las guitarras le parecían horripilantes mientras que para Smith le parecían muy buenos. Con el transcurrir del tiempo, el productor entendería la intención musical de Smith, de crear una música realmente perturbadora, en donde el sonido espantoso de las guitarras era algo esencial. “Phil trataba de hacerlo muy bien… yo quería hacerlo virtualmente   insoportable. Necesitaba que esta grabación sea nuestra gran declaración y en seguida hacerla sin mucha atención de algo o alguien más en el mundo” señalaría Smith al respecto.
Las sesiones de grabación llegarían a su fin en abril. El 3 de mayo de 1982, Pornography sería lanzado, y como ya se estaba haciendo costumbre con cada nuevo álbum de The Cure, escalaría una posición más elevada que su antecesor. Pornography llegaría al puesto N°8 en el UK chart, fue su primer LP en figurar dentro del top 10. A pesar de haber hecho una música poco accesible para las masas, Smith fue recompensado con la gran acogida que tuvo su tenebrosa obra.
A SHORT TERM EFFECT
Las opiniones de la crítica sobre el álbum fueron diversas desde “Phil Spector en el infierno” hasta “secamente sin sentido”. Sin embargo, Smith sintió que finalmente había hecho un gran álbum, sin embargo el resto de la banda, Gallup y Tolhurst, tenían los ánimos por los suelos y optarían por el aislamiento.
La gira estuvo marcada por la hostilidad y la disfuncionalidad del personal comprometido con la misma, pese a estar conformado por gente muy capaz en su trabajo. En algunos shows, la apertura se realzaba ejecutando la confusa y extensa “Airlock: the soundtrack” logrando perturbar a los asistentes, pero solo serían el aperitivo para muchas sesiones en vivo caracterizadas por la violencia y la frustración, fue en esa época que Smith comenzó a aparecer con el peculiar look que el conocemos, de labios mal pintados y extravagantes peinado, luego le seguirían los pasos Gallup y Tolhurst.
Gallup y Smith se agarraron a golpes, dejando moribunda a la banda
La jornada por Europa transcurrió en una inusual atmósfera de desilusión e ira, la poca comunicación que existía, explotaba con esporádicas situaciones de violencia, que tuvo su punto de quiebre en una pelea ocurrida en un club de Estrasburgo entre Smith y el bajista Simon Gallup, llegando a los golpes y después de la cual ambos “tiraron la toalla” y emprendieron la retirada a casa, sin importarles que un número considerable de shows de la agenda fueran dejados de lado. El padre de Robert Smith tuvo que hacerlo entrar en razón a su hijo, forzándolo a aceptar que había gente que ya había pagado su dinero para ver a la banda y que por ellos, tenía el deber de terminar con el tour. El trío se junto pero emprendió un agrio camino que culminó con un bizarro show en Bruselas el 11 de Junio de 1982, en donde producto de la improvisación se terminó con un ruidoso y ensordecedor set, con un Smith en la batería, Gallup en la guitarra, Tolhurst en el bajo y un encargado de los equipos en las voces. Al final de la presentación Robert Smith y Simon Gallup entre dientes se dirían adiós, y no volverían hablarse por 18 meses.
The Cure no solo logró hacer su disco más oscuro y autodestructivo, sino impregnar ese mórbido ambiente a su existencia como banda, y en donde por algún tiempo ningún rayo de luz parecía apaciguar las tinieblas.
PORNOGRAPHY – RE ISSUED (RHINO RECORDS 2005)
Publicado el 25 de abril del 2008, este set de dos discos contiene el álbum original y sus respectivas rarezas, estas últimas en calidad de inéditas.  En el booklet que acompaña a los discos, Smith cuenta sin censuras la difícil etapa por la que pasó al grabar Pornography, así como la duda existencialista que experimentó la banda, que los llevaría sufrir una crisis emocional que traería como consecuencia una prolongada permanencia en el limbo.
Si en Faith, como se reseñó en una edición de la revista Interzona, “Smith se sumerge… en las turbias aguas de la depresión”1, en  Pornography, Robert se sumerge en las profundidades de sus propios infiernos y delirios. Trayéndonos un disco caracterizado por un sonido opaco, tenso y misterioso, introduciéndonos a un mundo musical gobernado por la angustia y una tortuosa melancolía. Pornography significó para muchos la cúspide creativa de Smith, mostrándonos a un Cure en el esplendor de su denominada era gótica, y el punto final a su extraordinaria trilogía, iniciada con Seventeen Seconds.
Pornography es una de las mejores obras de  surrealismo musical de todos los tiempos, nunca el delirio ni el terror habían sonado tan exquisito, un álbum que tranquilamente podría servir de perfecto fondo musical para la lectura de cualquier relato de Allan Poe.
El trabajo de Simon Gallup en el bajo, fue realmente sobresaliente, así como el potente sonido que luce la batería de Lol Tolhurst, a pesar de no tratarse de un superdotado, pues el sonido de sus respectivos instrumentos pareciera fueran elevados a grandes niveles de decibeles y que además acompañados por la angustiante voz de Robert Smith, se encargarían de darle ese estilo singular al sonido lúgubre de The Cure.
“One Hundred  Years” abre el disco con una percusión y secuencia de caja de ritmos que luce una extraña sonoridad que son mandadas al fondo al ser irrumpidas por un vendaval de discordantes teclados y desmoronadas guitarras, a pesar de su rarísimo sonido, el tema se muestra épico y sirve como un claro ejemplo de la riqueza musical alcanzada por la banda, en donde las guitarras erigen paredes de envolvente y crudo sonido “noise”. En  “A short Term Effect” el sonido portentoso y el tétrico golpe de la batería se ve encumbrado por el acompañamiento  del bajo de Gallup y esas desgarradoras voces de Smith que se van desvaneciendo y distorsionando de manera fantasmal, y enriquecido por golpes de un terrorífico piano y el sonido desorientador de las guitarras. “The Hanging Garden” con sus exquisitos redobles de batería y el galopante bajo de Gallup le dan al tema una sonoridad y velocidad espectacular, si alguien me preguntara ¿qué es gótico? simplemente le diría escucha este tema, un clásico Cure, además de contener un relato que colinda con lo macabro.  
“Siamese Twins” toma como referencia el legado minimalista exhibido en Faith, además de contener una rara narración “…bailando en mi bolsillo/gusanos comen mi piel…”. “The figuredhead” es otro de los puntos altos del álbum, con sus bellos y melancólicos riff de guitarra que van en crescendo hasta que estallan hacia el final del tema, acompañados por el potente sonido de los redobles de tambores y el bajo de  Gallup que a lo largo del disco llega a niveles de sublime excelencia. Un retorcido tema que encuentra en la angustiosa voz de Smith su perfecto aliado para llevarnos hacia un lamento desconsolador.
El sonido de unos espeluznantes sintetizadores y el golpe seco y sombrío de la percusión nos trae “A Strange Day”, música tenebrosa y cautivadora que nos conduce a un ambiente de suspenso. En “Cold” los estridentes pero minimalistas golpes de batería, son acompañados por las notas rigurosas del bajo, y el sonido de un etéreo teclado, en donde la dramática  voz de Robert, nos sumergen otra vez a ambientes gobernados por la melancolía. Hasta que llegamos al cierre con “Pornography”, que nos trae el infierno a los oídos, con sus perturbadores sonidos y letras, llenas de frustración y angustia que desencadenan en violencia, y en donde Smith a manera de confesión terminaría declarando “…Debo combatir esta enfermedad/encontrar una cura.
El disco dos contiene  las rarezas del período 81-82, que debe ser  el mejor de toda esta colección, pues contiene excelentes versiones en vivo de  temas de Pornography como “Cold”, “A strange Day”, “Pornography”, “A Short Term Effect”   y  “Siamese Twins”; los demos grabados entre el hogar de Smith (“Break”) y Rhino Studio  entre los meses de noviembre y diciembre del 1981, que nos dan una idea de las primeras experimentaciones del líder de Cure por cimentar una atmósfera tenebrosa a su entonces futura obra, en donde destacan la festividad instrumental y dark de “Temptation” y la extraordinaria versión de “The Hanging Garden” algo menos pasada de revoluciones que la que sería publicada posteriormente en el álbum, pero llena de un dramatismo y misticismo gótico realmente alucinante, además del canto conmovedor y dramático de Smith. Otra  atracción de este disco es la desconcertante y delirante pieza instrumental llamada “Airlock: the soundtrack” que a veces sirvió de introducción para las tocadas en vivo de la banda durante la gira de Pornography Claustrofobia, neurosis, locura, que otros estados de ánimo sino pueden  inspirar esta extensa rareza sónica. Dentro de los temas en concierto, figura la inédita  “All Mine”, una verdadera joya extraída del melancólico mundo de Smith, en donde esas tristes y desgarradoras líneas de guitarra, junto a la desconsolada interpretación del susodicho, propician el ambiente ideal para el llanto nostálgico.
Una edición realmente perturbadora, en la que por momentos uno puede animarse a decir: “¡basta!, es suficiente”. Demasiadas emociones depresivas, fúnebres, angustiantes y atormentadoras, capaces de introducirnos a nuestros propios “infiernos”, o llevarnos a arrebatos delirantes. Pornography  es impresionantemente melodramático, una de las obras más espectaculares que el género post-punk pudo alumbrar pero que dejaría a la banda al borde de la muerte.

 1 - Revista Interzona, N°5, Año2, diciembre 1999. (Reseña de Carlos Quinto)


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