martes, 29 de abril de 2014

WARPAINT: FEMINIDAD EN CLAROSCURO



WARPAINT
WARPAINT
ROUGH TRADE (2014)
Las chicas de Warpaint con su álbum debut The Fool (2010) habían impactado a la prensa especializada con su sencilla pero efectiva propuesta musical, propia de un alucinante soundtrack hecho para caminar por en medio de calles solitarias y suburbios, es por ese entonces que la expectativa sobre la banda fueron creciendo en relación a su prometedor futuro, pues no era común hallar a un grupo de féminas apostar por la exploración sonora y la psicodelia. Su segundo epónimo álbum, lanzado el 20 de enero pasado ha pagado con creces la larga espera, al entregarnos un trabajo más sinfónico, denso, atmosférico y rico en texturas, con arreglos  guitarras que crean ambientes más ensoñadores, entremezclándose con sonidos de hipnótico trip-hop, jazz y hasta electrónica que enriquecen grandemente su obra.
Warpaint es un disco arriesgado y plagado de excelentes canciones, para saborearles una y otra vez e ir encontrándoles tras cada nueva escucha razones de sobra para regocijarnos con sus magníficos temas, al estar poblados por una serie de detalles y recursos que se convierten en todo un festín ir descubriéndolos poco a poco; y es que mucho de su excitable sonido se debe al talento de sus integrantes sumado a la mano divina del reconocido productor Mark Ellis, mejor conocido como “Flood” (Depeche Mode, U2, Nick Cave & The Bad Seeds, entre otros). Logrando que el sonido de la banda suene más sólido y maduro.
Al igual que las Dum Dum Girls, estas féminas toman como base lo nebuloso y grisáceo de su propuesta musical y visual, para captar la atención de quienes estamos en la búsqueda no de un “remember” new wave ni dark 80s-90s, sino de sonidos que realmente nos vuelvan a emocionar, que nos dejen huellas que perduren con el paso del tiempo, que nos haga renovar la fe en las generaciones emergentes dentro del mundo pop.
Oriundas de Los Angeles, las Warpaint iniciaron su actividad musical el 15 de febrero del 2004,  tocando dentro del circuito de L.A. durante tres años, captando a sus fans con canciones como “Stars”, “Beetles” y “Elephants” que formarían parte su auspicioso debut, el EP Exquisite Corpse (2008). En el 2009 firmarían con discográfica Rough Trade, emprendiendo una extensa gira por los Estados Unidos y Europa, lanzando el 25 de octubre del 2010 su primer álbum, The Fool, recibiendo muy buenas críticas de la prensa especializada.  
Las nenas de Los Ángeles con su nuevo disco, nos demuestran que The Fool no había sido un feliz y espontáneo  chispazo creativo, sino el inicio de una fructífera carrera, por cierto muy ajena a los cánones “mainstream”. En una entrevista para NME, la baterista Stella Mozgawa  afirmó que Warpaint planeaba hacer un “experimento y escribirlo…”. Jenny Lee Lindberg bajista del grupo quien elaboró la composición del nuevo material, señalaría que la mayoría de las canciones fueron escritas “en medio de pruebas de sonido, ensayos y cosas que fluían en el escenario”. La guitarrista y cantante Theresa Wayman manifestaría que la intención de la banda, era crear un sonido minimalista en Warpaint, experimentando más con guitarras acústicas e instrumentos de percusión. Mientras que la también guitarrista y cantante Emily Kokal resaltaría que el R & B y la música rap influenció en el sonido de Warpaint,  señalando además que en el álbum se incorporaron cajas de ritmos y ruidos que crearon ambientes sonoros peculiares a los estándares del rock, obteniendo un sonido “definitivamente diferente” al de su primera larga duración. Afirmación totalmente cierta, pues Warpaint es más rico en atmosferas sónicas y más pulido artísticamente que su álbum debut.
Las primeras escuchas del disco, nos puede sonar a característico post-punk, experimentando una especie de revival noventero entre The Cure etapa Wish con trip-hop, con sonoridades más atmosféricas, etéreas y espectrales, matizadas con psicodelia, como si las féminas brindarían tributo a sus influencias, pero no es así, pues las californianas demuestran que a partir de ese bagaje sónico, son capaces de llevarnos por sensaciones que transitan entre lo placentero y lo difícil, adornadas por sus sensuales y fantasmales voces. A pesar de no haber espacio para canciones bonitas como “Baby” sino para encontrar el éxtasis en los arreglos de cuerda y las seductoras voces de sus cantantes, las californianas nos muestran que en medio de sus oscuras y tenebrosas sonoridades, al igual que otras mujeres del pasado como Siouxsie, podemos encontrar la belleza, y que entre tantas atmosferas grises existe lugar para delicadas texturas sonoras.        
El envolvente bajo de su excepcional bajista se convierte en el soporte principal sobre el cual giran las melodías y estructuras sonoras de Warpaint, muestra de ello es su adictivo single “Love is To Die”, en donde Jenny Lee se porta como la alumna más aplicada de Simon Gallup.
Warpaint  se inicia con el breve instrumental titulado “Intro”, en donde sobre la base de una jazzística batería, fluyen lacerantes guitarras que nos van introduciendo desde el comienzo a su etéreo mundo sonoro, abriendo paso para la siniestra “Keep It Healthy”, sonando al Radiohead de inicios del nuevo milenio, tanto por sus cuerdas como por su percusión, en donde las voces de Emily y Theresa resultan somníferas.  
“Love Is To Die” es sin duda el punto cumbre de la obra, desde su etérea y breve introducción, va surcando el camino por donde transitará el hipnótico y envolvente bajo, para luego entremezclarse con las cuerdas de las guitarristas, evocando a Cocteau Twins  y al Cure de su etapa Disintegration-Wish, en donde la densidad del tema juega con nuestras emociones, producto de la exploración sónica, virtuosismo y exquisitez de su ejecución. Prosigue “Hi”, que se constituye en el primer brochazo trip-hop de la obra,  atrevido y potente tema que nos recuerdan a los Massive Attack en su etapa de esplendor, pero haciéndonos suponer que los bristolianos quisieran tocar en clave post-punk.   
En “Biggy” sus cautivantes arreglos electrónicos combinándose con el encanto vocal y melódico de su intérprete, trae como acompañante una reposada percusión, resultando todo un manjar sonoro, otra vez la evocación al mejor trip-hop de Bristol, es evidente. “Biggy” es realmente una pieza cuya magistral sonoridad nos termina hipnotizando gracias a su seductora estética sónica.  Pero todavía hay más, pues “Tesse” se sale aún más del molde lúgubre del disco, con su desconcertante inicio de cuerdas acústicas que luego irán desvaneciéndose para nuevamente envolvernos con sutiles arreglos electrónicos y de percusión, además de dejarnos embelesados con sus dulces coritos con ciertos aires a la Björk del Vespertine. Pero todavía resultará aún más desconcertante escuchar de en medio de las tinieblas un tema como “Disco//Very” (¿admiración por los Pet Shop Boys?), en donde nos muestran su faceta más experimental y aventurera, creando una rareza exótica de corte dance, hip-hop y electrónica que nada tiene que ver con todo lo hecho por las féminas, siendo llamativo su desenfadado canto cuasi “gangsta-rap”.
Con la reposada pieza de arte llamada  “Go In”, las Warpaint nos terminan por desubicarnos, al dejarnos desorientarnos con sus tenues  pinceladas jazzísticas y tribales, explorando con sonidos innovadores que destilan cierta bruma que paradójicamente resulta agradable, en donde la voz nuevamente se luce en medio del bizarro clima sonoro. A esta altura del álbum cabe preguntarnos  ¿hacia dónde quieren llevarnos estas mujeres? Pues sencillamente a los territorios sónicos que se les antoje, pues no nos queda otra que caer presos de sus seductores encantos sonoros.
Warpaint en Coachella 2014
Y es que las Warpaint pueden hacer lo que quieran con nosotros, al tenernos rendidos ante sus pies e hipnotizados musicalmente. Es así que “Feeling Alright” se convierte en otra delicia, aunque la pieza se encarga de reorientarnos un poco hacia el camino sonoro inicial de la obra. Luego continuará ese sonido amenazador, crudo y minimalista de “CC”, que es realmente espeluznante y espectacular, dispuesto a perturbar la estabilidad emocional de su oyente, en donde los teclados y las voces lucen de manera caótica, y su atemporal percusión ambienta un clima con semejanzas apocalípticas, sin duda otra genialidad del disco. El minimalismo ambient y electrónico de la confusa “Drive” nos ofrece otro corolario más de  lo que son capaces de lograr estas chicas con sus exploraciones sónicas.  Para cerrar el disco, las Warpaint nos entregan la desgarradora “Son”, en donde funestas y desesperanzadoras voces son acompañadas por toques sutiles de piano, cuerdas y batería,  creando una elegíaca y conmovedora pieza. 
Como palabras finales para el álbum, resaltar el extraordinario trabajo de su baterista, Stella Mozgawa,  sabiendo manejar los tiempos, cuando marcar el ritmo y salirse del mismo. La constitución de las voces de Emily y Theresa como otro punto alto, sonando por momentos cándidas, espectrales y hasta fantasmagóricas. Los etéreos y sinuosos arreglos de guitarras en combinación con sintetizadores y otros ruidos ambientales, crean unos ensoñadores climas sonoros para nada angelicales sino tensos, que nos mantienen en suspenso y colindantes con lo terrorífico.
Espectacular show el ofrecido en Coachella
Con esta segunda entrega, Warpaint demuestran poseer una personalidad como pocas bandas (incluidas la de varones) basada en la interacción de sus integrantes, tanto dentro  del estudio como en sus extraordinarias presentaciones en vivo, como la realizada en el reciente festival Coachella, en donde terminaron de conquistarme.  Desde ya con desmedido entusiasmo anhelo el arribo de su tercer álbum, que espero no se haga esperar como éste. Sin duda las mujeres “siguen dando la hora” dentro del panorama actual del rock-pop independiente.

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