jueves, 7 de enero de 2016

LOS MEJORES DISCOS MUNDANOS DEL 2015- Parte V (10-5)

Sin mucho preámbulo, aquí el penúltimo episodio de nuestra serie, con lo "mejorcito" de lo mejor del panorama mundano del año que pasó y que llega gracias a David Bowie y sus 69 "añazos"... 

10
I LOVE YOU, HONEYBEAR
FATHER JOHN MISTY
Sub-pop
El ex baterista de Fleet Foxes e “ahijado” artístico de Damien Jurado, Josh Tillman, ya había lanzado algunos discos antes de su etapa con la famosa banda folk, pero en esta ocasión se muestra ambicioso con su segundo álbum que lanza bajo el nombre de Father John Misty. Parafraseando al escritor Philip Roth, el músico trató de explicar el porqué de su seudónimo: “Es todo mi ser y a la vez nada de mí, si no puedes verlo, no lo entenderás…Como me haga llamar no importa, pero me gusta ese nombre. Es necesario tener un nombre y yo nunca pude escoger el mío”.
Repito, este disco es ambicioso porque su concepción así lo señala, desde su magnífico arte de portada e interiores, incluyendo diseños en alto relieve “3D” y un gigantesco poster conteniendo fotografías y las letras de las canciones, pasando por su estricto “recetario” para degustar mejor cada una de las once piezas que lo componen, hasta llegar a cada una de las canciones que derrochan en su conjunto una versátil sonoridad folk de rasgos esplendorosos, enriquecida por coros góspel, trompetas de mariachis, sesiones de cuerdas, guitarras eléctricas, loops y arreglos orquestales. Donde conviven lo ameno, inocente y sarcástico para hacernos pasar un excelente rato a pesar de sus negras liricas.
Todo se inicia con la balada folk que da título al  álbum, prosiguiendo el guitarreo espacial y “alegre” de “Chateau Lobby #4 (in C for Two Virgins)” confluyendo con sonoridades mexicanas, la electrónica tendrá también su espacio en medio de este universo acústico con la sutil y psicodélica “True Affection”, las cuerdas inocentes de “The Night Josh Tillman Came To Our Apt” traerán un aparente sosiego que se tornará melodramático.
Otras piezas destacables del álbum serán el apesadumbrado blues acústico de “Nothing Good Ever Happens At The Godman Thirsty Crow”, que luego se ve invadido por guitarras resonantes, distorsionadas y retorcidas, la balada orquestal “Strange Encounter” ambientara un clima sombrío, contrastando con el sonido ascendente y rocanrolero de la irónica “The Ideal Husband”, mientras que el piano dramático, sobre el que camina unos sugestivos sampleos de carcajadas televisivas en la cínica  “Bored In USA” nos retornarán a la amarga reflexión, finalmente las cuerdas acústicas bien hilvanadas juntándose con una atmosférica mandolina arman “I Went To The Store One Day”, cerrando majestuosamente tanta “opulencia”.  


9
PLATFORM
HOLLY HERNDON
4AD
Holly Herndon no es una novata, ya lleva dos LPs a cuestas, algunos EPs y singles encima, y sus conocimientos sobre música descansan en sus  estudios de doctorado en composición en la Universidad de Stanford y cursos ofrecidos, además de sus trabajos con lenguajes de programación multimedia como el Max/MSP; otra cosa es que recién nos suene su nombre tras su auspicioso álbum, experimentando a más no poder con las posibilidades que ofrece la electrónica y el procesamiento de voces, convirtiéndola en una transgresora sonora.
La enrarecida electrónica de Platform pretende sonorizar la compleja relación con la tecnología y cada vez más íntima, como lo plasma la inicial “Interference” o la abstracta “Chorus”, construyendo ambientes poco digeribles en base a sonidos arrancados de la web. La desolada y operística voz de Colin Self, perdiéndose con otras voces en clave mantra, irrumpiendo en medio de una serie de sugestivos ruidos que parecen activarse conforme pasa la voz de la vocalista en “Unequal”. La cibernética “Morning Sun” de una etérea electrónica, es lo más cercano al formato canción del álbum, cuyas atmosféricas voces resultan emocionantes. 
Una serie de voces confundiéndose con intermitentes ruidos sobre  beats retumbantes ejecutan una confusa marcha en “Locker Leak”. La misteriosa e intrigante “An Exit”, evocándonos a la Björk más delirante avanza de a pocos para después avasallarnos con una descarga de incontrolables beats y disparatados ruidos.
“Loney At The Top” es una desnuda narración acompañada solo por algunos sonidos ambientales (¡!). Golpes sintéticos luchando contra voces etéreas y de mesosoprano, crean ambientes tensos en la densa “DAO”, mientras que en “Home” en medio de loops, beats, voces tratadas y demás parafernalia, se deja sentir cierta atmósfera trip-hop. Mientras que para el cierre, Holly nos espera con una serie de perturbadores sonidos, mezclándose con voces enfermas y otras de corte sacra, en la enajenación noise que lleva por título “New Ways To Love”.
¿Cómo podemos resumir lo escuchado en Platform? ¿Electrónica iconoclasta?, ¿rupturista? ¿avant-garde? Desafiante acuñarle un nombre, solo podemos decir que nuestra vida no es la misma luego de escuchar y apreciar esta obra abstracta de arte digital, que será junto con lo realizado por Daniel Lopatin, el camino a seguir por la música electrónica en su afán innovador. 




8
DEPRESSION CHERRY
BEACH HOUSE
Sub Pop
Han pasado tres años desde Bloom, su último álbum, la espera ha sido larga pero altamente recompensada ¿Qué más podía hacer Beach House, luego de dos obras maestras (Bloom y Teen Dream)? Simplemente seguir haciendo lo que saben, deleitarnos con su melancólico sonido y explorando con ambientaciones más espaciales, hipnóticas y dramáticas, girando siempre en torno de la añoranza, jugando con ecos en las voces e instrumentos, apostando por el minimalismo y lo simple, reinventando sonoridades, percusiones y acompañamientos con el banco de sonidos de un ochentero y viejo órgano Casio (Tone-Bank MA-201 ¿podría ser el modelo?), sí de ese que está guardado en la bodega de la casa, por momentos coqueteando con el ambient  o con el sonido new-age céltico de Enya, como en “Sparks” o “10:37”. Sus músicos logran nuevamente que caigamos de pie ante su música o mejor dicho recostarnos a la cama para entregarnos a la evocación. Así pues es innegable que está “deprimente cereza” resulte  tan deleitable.
La envolvente ascensión atmosférica esculpida por teclados, sintetizadores y las voces de Victoria no puede ser más sugerente en “Levitation”, secuestrando nuestros sentidos de inmediato, para que nos entreguemos a su sugestivo mundo sonoro. Las iniciales volátiles voces de “Sparks” suenan majestuosas y épicas, colocándonos en trance, ambiente que es quebrantado por las distorsiones de Scalley, y del sonido Elec Organ, extraído del sound tone bank de un añejo Casio, acompañados por los golpes precarios y secos de los beats del mismo aparato. Unos teclados in crescendo al que se le une una sutil percusión y exóticos riffs adornados por inocentes sonidos computarizados logran edificar un ambiente  de ternura y llevar nuestros pensamientos hasta la infancia, donde la voz de Victoria por instantes es capaz de sacarnos una lágrima en “Space Song”. La atmosférica “Beyond Love”, adquiere dimensiones oníricas y se encarga de dibujar en nuestras mentes otoñales paisajes taciturnos. En “10:37” sobre la base de atmosféricos beats, desfilan teclados, cuerdas y en la cima, la melancólica voz de Victoria, dirigiendo con maestría la pacifica pieza.
Los hermosos sonidos de cuerdas de “PPP” nos van acurrucando y cual mecedora de infante, lleva nuestras emociones con suavidad de un lado a otro, mientras que la belleza sonora de “Wildflower” resulta estremecedora. Nuevamente la minimalista percusión arrancada  del beat bank del longevo casio, construyen una espectral percusión, de rasgos hipnóticos, por donde transita la dulce voz de Victoria, y las orientales cuerdas de Scally, todo un manjar para el subconsciente. 
En la recta final, los teclados, sintetizadores y voces yuxtapuestas de “Days of Candy”, suenan tristes y angelicales a la vez, sacándonos de la tierra para llevarnos al cielo, el broche de oro perfecto para esta nueva obra de arte  concebida por este dúo que pareciera haber sido ungidos por la divinidad.


7
VIET CONG
VIET  CONG
Jagjaguwar
No quiero parecer exagerado, pero desde Bauhaus, no escuchaba una banda como esta, es como si los canadienses, Matt Flegel (bajo y voces), Mike Wallace (batería), Danny Christiansen y Scott Munro (guitarras) fueran la reencarnación de la banda gótica, no por ser imitadores de la misma o una agrupación revival, sino porque al igual que Peter Murphy y compañía, crean un híbrido de sus influencias, experimentando con diversos estilos del pasado pero otorgándole a su combinación tintes oscuros, un cuerpo “macizo” a su sonido, así como una densa sonoridad, a través de sus pesados riffs de guitarra y potentes baterías, voces con reverb, ofreciendo atmósferas muy cargadas y lóbregas,  resultando en ambientaciones complejas. 
Las densas percusiones marciales de la industrial “Newspaper Spoons” creando una ambientación claustrofóbica y violenta, en medio de todo ese sonido caótico emergen unos sintetizadores emulando arpegios para poner calma en medio de la tempestad. Los guitarreos psicodélicos de “Pointless Experience” jugando con atmósferas sintéticas y disonantes creando una sombría ambientación pero muy adictiva, sobre todo por ese intercambio de roles entre riffs de guitarras y bajo. “March of Progress” es una pista de tres episodios, el primero se inicia con retumbantes percusiones programadas y notas de saturados sintetizadores que ensayan una delirante marcha repetitiva por casi tres hipnóticos minutos, que mutarán en su segunda parte hacia un canto enfermizo, sobre exóticas cuerdas orientales y golpes de batería que en su tercera parte concluirá con una acelerada sonoridad new wave, sin duda un “temón”.
La intrigante “Bunker Buster” con sus guitarras, bajo y batería de rasgos góticos, nos regalan de los momentos más lóbregos del disco, resultando excitantes las cíclicas sonoridades que ensayan sobre la mitad, así como los guitarrazos post-punk. La intensa “Continental Shelf”, la mejor pieza del disco, pues de arranque nos abraza con sus lacerantes líneas guitarras, y esa sugestiva “masa” de sonidos distorsionados que nos aplasta sin piedad, en medio del desesperado canto de Flegel, prosigue la “punkeke” “Silhousettes” aunque por ahí es colorida con intervenciones de teclados, guitarras crujientes creando ambientes de horror y sonoridades post-punk sobre el fin. Cierra la extensa “Death”, otra pieza de tres actos, comenzando con unos envolventes acordes de guitarra luchando contra los redobles de batería pata luego al compás del bajo, despegar hacia una vertiginosa marcha psicodélica cada vez más frenética y ruidosa que posteriormente desacelera para luego entregarse al post-punk más visceral y oscuro, con unos guitarrazos y gritos destemplados.
Los Viet Coing se muestran experimentales en su álbum debut, únicos, pero en un futuro cercano serán conocidos con otro nombre (que por ahora se desconoce), pues en el mes de septiembre respondiendo a una serie de polémicas surgidas en torno al mismo, los integrantes del grupo tomaron la difícil decisión. Sea como fuere lo que esperamos que no se modifique, es su espíritu explorador e ímpetu experimental. 


6
THANK YOUR LUCKY STARS
BEACH HOUSE
Sub-Pop
A tan solo un mes y medio de la salida de Depression Cherry, Victoria Legrand nos adelantaba que estas canciones fueron concebidas rápidamente, en paralelo y que fueron grabadas sin demora, apenas concluido el trabajo, por lo que existía un fuerte impulso de lanzarlas, dejando de lado los parámetros y las estrategias establecidas por las campañas discográficas. “Queríamos que simplemente entrarán (las canciones del LP) al mundo y existieran” fue la sentencia final de la vocalista al respecto.
Asimismo los músicos nos habían anticipado que existirían algunas diferencias con su reciente trabajo, y creo que una de la más resaltante es que esta producción nos presenta un sonido menos estratosférico o astral y más colindante con lo terrenal y lo real, es decir una ensoñación más orientada a la realidad, y ajena a las sensaciones celestes, el escuchar la ejecución de una batería de “carne y huesos” en la inicial “Majorette”, es solo una muestra de ello. Además TYLS  nos presenta sonidos más orgánicos,  sombríos y oscuros, donde los temas parecen haber sido grabado a la primera toma, sin edición, de forma “casera”, sin adornos tecnológicos, extraída de los demos y sin mayor pretensión que no sea la de capturar la inspiración pura del momento, de aquella que propone exhibir su cruda desnudez, tal cual es; sin embargo las nueve canciones que componen la obra, poseen esa misma capacidad de hipnotizarnos y de hacernos deambular por parajes oníricos.
Abre el disco “Majorette” con unos inusuales redobles de batería, nada de caja de ritmos, ni beats bank, pero al que se le unen mágicos teclados, sutiles arreglos de cuerda y la atmosférica voz de Victoria que nos presentan ese sonido tan acogedor que solo los Beach House son capaces de recrear y al que deseamos regresar una y otra vez,  prosigue “She’s So Lovely” con sus precarias percusiones extraídas de un añejo órgano Casio que nos remontan a las bases rítmicas experimentadas en Depression Cherry, pero cuyos teclados saturados y cristalinos punteos, sin pasar por procesadores ni remasterizaciones nos ofrecen un sonido “limpio” e hipnótico, al igual que en  “All Your Yeahs” cuyo punteo repetitivo de bajo a lo Cure, junto a la dulce voz de Victoria, respaldada por sugestivos juegos de ecos y coros, nos embarga de melancolía haciéndonos girar nuestros pensamientos en torno a ella. 
“One Thing” con sus distorsiones “shoegazing” de guitarras nebulosas que parecen buscar hacer explotar los amplificadores y sus atmosféricos teclados, erigiendo en todo lo alto a la sugestiva voz de Victoria,  nos “enganchan” con su “trotona marcha”, tan somnífera y reconfortante, consiguiendo una de las mejores piezas de la obra. En “Common Girl” unos teclados arpegiados y la misteriosa interpretación de Legrand causa cierta sensación claustrofóbica, impresión acrecentada por unas ligeras descargas de espectrales percusiones que se dejan escuchar en algunos instantes del tema, este ambiente sonoro se prolongará en “Elegy To Void”, pero antes “The Traveller” con sus cajas de ritmos, delicadas cuerdas y saturados teclados acompañados por la voz de Victoria, nos ofrecerán cierta iluminación sonora.
Ahora retomemos “Elegy To Void”, su sonoridad reluce cierta influencia valsistica, además de un órgano que nos remonta a la sonoridad cíclica y monocorde de “Little 15” de los Depeche Mode, destacando lo dramático sobre lo siniestro, pero aun así dibujándonos escenas fúnebres, envolviéndonos en una capa de melancolía que es quebrantada por magistrales distorsiones que dan al tema un genial giro hacia otras latitudes, logrando transportar nuestra mente hacia alucinantes sensaciones, sin duda la mejor del disco. Los intensos teclados de “Rough Song” consiguen alterar nuestros sentidos, mientras que el broche de oro lo pondrá la hermosa “Somewhere Tonight”, con unos teclados que nos mantiene en “trance” para disfrutar del cálido arrullo que nos brinda la voz de Victoria, ¡qué canto para más conmovedor!, que finalmente es frenado por una altísima nota del teclado.
En este nuevo LP, Legrand y Scally experimentan con más notas, se muestran más versátiles, ofreciéndonos una serie de arreglos con más afán y menos minimalismo, combinándose dentro de su paleta sonora colores cálidos con fríos, lográndonos cautivar nuevamente. TYLS es menos grandilocuente que sus antecesores, pero en ella la pareja de Baltimore ha conseguido  reinventarse apelando a los sonidos de sus primeros discos, pero añadiéndole cuotas de lo aprendido durante su vigente etapa con Sub-Pop. 


5
GARDEN OF DELETE
ONEOHTRIX POINT EVER
Warp
Hay que estar algo demente para sumergirnos a este álbum de tendencia "bipolar" de rasgos brutales, donde Daniel Lopatin, el cerebro siniestro de Oneohtrix Point Ever, es capaz  de abarcar diversos estilos, géneros y sonoridades disparatadas en un mismo tema, pero siempre dándoles una increíble uniformidad, transportándonos a sus subjetivos mundos, tan embriagadores.
Un enfermizo juego de voces sampleadas, cuasi de humanoides, sirven de “Intro” para esta maniaca producción, donde una serie de sonidos disonantes, cuerdas new wave abriendo y cerrando el tema, teniendo en el medio una vorágine de ruidos ininteligibles en “Ezra”, inician el camino hacia la locura. Los ecos paranoicos de la breve “ECCOJAMC1” resultan espeluznantes. Unos cristalinos pianos nos distraerán de los sonidos sórdidos, loops y beats ametralladores  dispuestos a trastornar nuestra mente en la esquizofrénica “Sticky Drama”. El enlace misterioso de “SDFK” dándonos un tenso respiro hasta destrozarnos con su furibundo final metalero, para luego ser sacudidos por una ráfaga inmisericorde de beats, atormentando todavía más nuestros sentidos sus saturados teclados en la densa “Mutant Standard”.
El hipnótico techno de “Child of Rage”, muta hacia latitudes ambient e IDM, adormeciéndonos para los sonidos enajenados que confluirán con voces robotizadas de efectos paranoides en la nostálgica “Animals”. El trance-industrial de dimensiones oníricas en “I Bite Through It”, ensuciadas por los hirientes golpes de sintetizadores y capas de distorsiones, llevándonos a lunáticos niveles, es alienígena.
En el último trayecto del álbum, Lopatin llevará lo maniaco a lo depresivo, con la espectral “Freaky Eyes” cuyo órgano a lo fantasma de la opera resultará tenebroso, mezclándose con frecuencias y otras sonoridades de las más desquiciadas, los sintetizadores gélidos de “Lift” son interferidos por furiosos punteos de guitarra,  creando una sensación de angustia, mientras que la evocadora “No Good” cerrará el álbum de manera preciosa.
Lopatin ha demostrado con Garden of Delete ser un maestro de la sorpresa, de lo inesperado, de lo desconcertante, sonorizando la locura del alma, o del frío “cerebro” de la PC, un arquitecto del sonido, dándole un orden y estructura al caos sonoro, un visionario del futuro inmediato, simplemente es una genio.    

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