viernes, 9 de marzo de 2018

MEMORIA: DIEGO ESCALANTE-Reseña


MEMORIA
DIEG0 ESCALANTE
(2018)
Una grata sorpresa el recibir este armonioso disco vía inbox, por parte de su creador, quien sale del anonimato para entregarnos una docena de pulcras canciones, que inspiran reposo, esperanza y sosiego. Sobre todo, por dejarnos dos joyas como “Memoria” y “Te espero”, gracias a sus hermosos arreglos de cuerdas, teclados y nostálgica interpretación. Música capaz de aliviarnos los pesares de la vida.
La música de Escalante, resume sus influencias “rock”, “blues”, “folk” y “country”, evocando por momentos a los 60s, el “hipismo”, los Beatles en su etapa psicodélica, así como ambientaciones bucólicas y sus cuerdas electroacústicas, punteos, solos e intensos órganos de rasgos delirantes. Memoria es un álbum embargado por la nostalgia, aquella que recala en el “paraíso perdido”, que alguna vez nos acompaña imaginariamente en nuestros viajes por carretera. Cuyas liricas cuentan historias de amor, añoranzas y demuestran cierto grado de sarcasmo. Trabajo que, si alguien busca un referente local y cercano, lo podríamos emparentar con el Cosmos (2014) de Pipe Villarán.  
Escalante no es un jovenzuelo, sino todo lo contrario, un hombre maduro, con un hogar constituido que, según él, “tenía un pendiente con la música”, pues Memoria es una colección de canciones, muchas de ellas, compuestas hace más de una década, otras son producto de la mezcla entre melodías y letras que estaban merodeando por ahí, y las restantes fueron escritas en su integridad durante la grabación.
Ayudaron a redondear la inspiración de Escalante para este trabajo, los reconocidos músicos peruanos, Saúl Cornejo y Manuel Cornejo Avalos (ex Laghonia y We all together, respectivamente), quienes fungieron como productores e instrumentistas en la grabación de Memoria y también contó con la participación de Miguel Angelasso Yance en los controles. A decir de Escalante, ellos “hacían magia en cada sesión”.
Si bien el disco tiene un prometedor arranque con la rocanrolera “Largo Tiempo”, la voz de Escalante luce poco convincente, sin embargo, los bellos arpegios de la bucólica sonoridad de “Memoria”, sus emotivos arreglos de violines, teclados, otorgándole una dimensión angelical al tema, así como su tierna interpretación, nos vuelca a prestarle mayor atención a lo que vendrá y su registro vocal. Así como sus interesantes letras, plenas de fantasía e ironía. Logrando un tema que sin temor a equivocarnos será una de las mejores canciones del año.
Otras piezas que nos resultan atractivas son, “Re Dedicatoria” por sus ambientaciones “hippie”, merced a su colorido órgano y sus melódicas guitarras. La resonante “Una vez más”, de hipnótica electroacústica y teclados delirantes.  La preciosa “Te espero”, cuyas introspectivas cuerdas de nylon, resultan una caricia que adormece nuestra sensibilidad, otra joya del disco, emotiva de principio a fin, un placer su escucha. Además, hay que resaltar sus virtuosos y hermosos arreglos de cuerdas, pianos, órgano y violines, recreando sonoridades mágicas a la perfección.
Las embelesadoras melodías de “Temporal”, el sonido rockero y corrosivo de “Declaración”, con su cadencioso bajo como motor, y las sonoridades acogedoras que ofrece la prolongada “Vencer por siempre la soledad”, pertenece a otro grupo de canciones que podemos tomar como referencias obligadas del disco. Si bien algunos temas parecieran haber sido cortado con la misma tijera, restándole variedad a Memoria, para nada mella balance final de este buen álbum.   

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