jueves, 4 de mayo de 2017

PARADISO ETERNO
ZETANGAS And The Monsters of Comida III
Bifronte Records
(2017)
Carlos García “Zetangas”, el músico nacional de rock melódico experimental radicado en Suecia, estrena vía Bifronte Records y para libre descarga su cuarto trabajo en solitario, donde el ex Electro Z y Rayobac prosigue esa senda ascendente que exhibe su música con el transcurso de sus discos.
Paradiso Eterno representa un gran salto en cuanto a texturas y versatilidad en la sonoridad de Zetangas, confluyendo guitarras melódicas, “noise” y experimentales, donde su paleta sonora ha adquirido un cautivador cromatismo, merced al empleo de sintetizadores, ya aplicados en su anterior entrega, pero en esta ocasión consolidándose en los primeros planos y no como mero complemento, un arsenal de artilugios electrónicos que están presentes en los diez temas que conforman el disco y que solo una atenta escucha hará apreciar esos esmerados detalles, además  de la exploración por terrenos “noise” y “shoegaze”, incursionado con sonidos más ácidos y rudos. 
Zetangas exhibe una guitarra más "endiablada" en este nuevo monstruo
Este nuevo álbum de Zetangas es un manifiesto de lo que parece ser parte de su credo musical, el de crear pistas de corta duración, tan efectivas y contundentes, que sin embargo pasa desapercibida su brevedad.
Todo se inicia con “New Saigon”, donde un sinuoso bajo abre paso a ese hibrido entre cuerdas y sintetizador, cuasi oriental, que se muestra coqueto e inquietante, además de presentar una serie de filtraciones de voces, para luego uno riffs post-punk nos encandilen y se combinen con las placenteras sonoridades iniciales; siguen las palpitantes secuencias de percusión de “La Grande”, sirviendo de plataforma para el despegue de una serie de cuerdas cálidas, sobrecogedoras y espaciales, entretejidas con artilugios electrónicos y etéreos teclados.  
Si bien los primeros temas guardan semejanzas con sus obras anteriores, es a partir de “Nouva Vita” hasta el final, donde el músico nos presenta sus nuevos trazos sonoros, más afines con el ruido y lo experimental; en el tema antes mencionado, sus siderales guitarras en clave “shoegaze” tienen como compañera una percusión de rasgos industriales, exhibiendo sonidos inéditos en su legajo; por esa senda prosigue “Factory Man” con sus ácidos riffs y enajenadas sonoridades sintéticas, precedidas por hipnóticos sonidos. Aquí Zetangas juega a placer con todo su arsenal sonoro, creando una alucinada pieza.
Una adictiva explosión de guitarras ruidosas y atmosféricas estallan en la concisa “V10S”, mientras que una percusión asfixiante y guitarras zigzagueantes nos arrinconan y cogen sin piedad en la frenética “Lux Boy”, donde psicodelia, “shoegaze” y “noise” son mezcladas para nuestro beneplácito… ¡Qué tal “temón”! Unos agudísimos teclados más una portentosa percusión de reminiscencias vernaculares, resultan perfectas para el solaz en “Paradiso Eterno”, que además se confabulan con unas “embrujadas” cuerdas y otras cristalinas para construir una ambientación enigmática, conduciendo nuestra mente por parajes oníricos. Otra tremenda canción que penetra el alma.   
“Mr.Z”, ¿es acaso una referencia a Zetangas? ¿representa su autobiografía sonora? parece que sí, pues el corte resume perfectamente los sonidos explorados por el músico a lo largo de sus cuatro trabajos solistas, sin duda uno de los más experimentales que haya creado el músico, con un genial desenlace, cuya sonoridad pareciera emular al “monster de comida” dispuesto a devorarnos.
Ojalá podamos tener pronto en esta edición
En “V20M”, sus etéreas y delicadas cuerdas iniciales aliándose con sutiles percusiones transmiten sosiego, pero de pronto su mutación desencadena en una amenazadora marea de distorsiones y otros acosadores ruidos, que resultan perturbadores. Para cerrar, “Z011”, regresan las finas cuerdas con percusiones programadas, donde nuevamente esa apuesta por la metamorfosis sónica se hace presente, recreando una avasalladora marcha de cuerdas volátiles, hasta que sin darnos cuenta se terminó el álbum. 
Sin temor a equivocarnos, estamos ante el mejor disco peruano de lo que va del año, la obra cumbre de Zetangas, un manjar para el amante del ruido y la melodía, que si bien agradecemos su libre descarga nos terminaría de dejar derretidos con su edición física...Discaso.    

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