sábado, 2 de noviembre de 2013

TRICKY: FALSE IDOLS ¿LO MEJOR DESDE MAXINQUAYE?



FALSE IDOLS
TRICKY
False Idols (2013)
Quizás para muchos el nombre de Tricky les resulte extraño dentro del ambiente musical, pero este señor de 45 años de edad, natural de Bristol, Inglaterra, es uno de los personajes más importantes de la vanguardia musical de finales de milenio pasado, y que justamente se encargó de concebir y forjar un estilo propio e innovador acorde a la llegada del presente siglo. Es también, un tipo que conoció el éxito, un adelantado a su época que algunos privilegiados tuvieron la oportunidad de verlo en concierto hace dos años en Lima, y que en 1995 nos pateó el cerebro con su magnifico Maxinquaye, y junto a otros compinches en la brega, dieron  a luz un nuevo sonido y tendencia etiquetado por los “especialistas” como “Trip-hop”. Su último álbum False Idols, es un retorno a su glorioso pasado, tras deambular por largos años con trabajos poco convincentes. Para nuestra suerte lo mejor del bristoliano está de vuelta, con música fresca y marciana, dispuesta a romper tus paradigmas sonoros y que no debes tratar con indiferencia.
THE HELL IS ROUND THE CORNER:  EL ADVENIMIENTO DE TRICKY  
Cuando se vivía el “boom” del mal llamado rock alternativo, proveniente sobre todo de los Estados Unidos, del otro lado del atlántico aparecieron una serie de artistas dispuestos a crear música inédita, auténtica e innovadora que presentaba una alternativa frente a tanta banda gringa pre-fabricada.  Músicos como Massive Attack, Porstihead, Björk, Laika o Tricky ofrecían esa propuesta renovadora y vanguardista. Uno de ellos, Tricky,  basó su sonido en una combinación de rap, hip-hop, jazz, dub, rock, ambient y psicodelia y tras la salida de su aclamado primer álbum Maxinquaye su música recibió diferentes denominaciones, entre ellas “Trickinology”, “Trip-hop”, “sonido-bristol” o que al músico se le llame el “rapero inglés”, pero a la que Tricky simplemente describió como “polución psíquica”.

Tricky no era un tipo salido de un recinto académico sino un artista callejero, un Dj de suburbio, un no-músico, dispuesto a explorar con secuenciadores y samplers  para  dar rienda suelta a los dictámenes de su imaginación e intuición, teniendo como aliado al estudio.
Nacido el 27 de enero de 1968, Adrian Thaws, Tricky  tuvo una difícil infancia, marcada por el suicidio de su madre en 1971, repercutiendo este lamentable hecho en su personalidad. Adrian se convirtió en un niño problema, peleando, robando y perteneciendo a una pandilla de su natal Bristol. Su abuela materna se encargó de su cuidado, mientras que su padre fue para él un extraño que conoció en 1980. Thaws adquiere un nombre de batalla dentro de su “movida”, Tricky Kid, caracterizándose por su desconcertante conducta e incursiones con el rap,  dándole toques surrealistas a este estilo musical. Durante su juventud se junta con breakdancers, DJs y grafiteros para armar fiestas bizarras estableciendo amistad con 3-D, Mushroom y Daddy-G, más tarde fundadores de Massive Attack. Posteriormente participaría justamente en tres temas del extraordinario debut de los Massive, Blue Lines  ofreciendo un rapeo peculiar, caracterizado por lucir oscuro, sombrío y siniestro. Luego colaboraría en dos canciones del segundo álbum de Massive Attack, Protection, destacando el tema “Karmacoma”. 
MAXINQUAYE (1995)
Tricky inicia su carrera en solitario cuando se une con la cantante Martine Topley-Bird, para plasmar su peculiar visión musical de exploración de disimiles texturas sónicas, caracterizadas por lo modernista, rupturista y audaz, creando el tema “Aftermath” que se los presentó a los Massive Attack para que lo incorporen en su obra, pero éstos no mostraron el menor interés.
En 1995, con Island Records, edita Maxinquaye  que es el resultado de la combinación de ambas voces, de lo sucio y perverso (Tricky) y lo sensualmente susurrante y exótico (Martine) deslizándose sobre una contundente yuxtaposición sonora.
El Título del álbum es un homenaje a su madre Maxine Quay, quien se suicido en 1972. Ese mismo año, David Cassiely rompió el mercado británico con “How Can I Be Sure” y Tricky la incluiría en “Aftermath” a manera de tributo a su progenitora.
Maxinquayne ofrece un sonido iconoclasta, fresco y sublime que documenta situaciones alrededor de la muerte, violencia, sexo, dinero, por ello el músico la describió como “unas líricas cuya música era probablemente blues”. Es música para golpear los sentidos, de diferentes estilos bajo un prisma de incertidumbre o sistema de sonido, en donde la figura de Tricky permanece escondida en la penumbra.

Todo empieza con la oscura y seductora “Overcome”, sigue con las abstractas percusiones que sostienen la susurrante voz de Martina en “Ponderosa”. “Black Steel” con su inicio de retorcida electrónica luego nos sacude  con una rockera marcha, para proseguir con el jazzístico y misterioso “Hell Is Around The Corner”, mostrándonos el psicótico surrealismo  de Tricky, así como en la densa marcha de “Pumpkin”, el dub y art-rock de “Aftermath”, la sensual y ensoñadora voz en “Abban Fat Tracks”, la enérgica “Brand New You’re Retro” así como la hipnótica percusión de “You don’t” son los temas que nos muestran lo innovadora de la propuesta musical de Tricky.
Martina y Tricky
El álbum sería aclamado por la prensa y llegó a ser candidato a los premios Mercury Music Prize.
La obra de Tricky lograría fascinar a gente como Björk, Garbage, entre otros para hacer remixes y colaboraciones. El glorioso debut del bristoliano, sigue sonando fresco, innovador y majestuoso hoy en día, pero lo marcaría para toda su carrera, convirtiéndose en una sombra a lo largo de su carrera.
Tricky en su deseo de continuar experimentando con la vanguardia, junto con su socia Martina se embarcarían  en el Proyecto Nearly God, colaborando en éste personajes como Terry Hall, Björk, Alison Moyet y Neneh Cherry.
PRE-MILLENNIUM TENSION(1996)
Tensión, eso es lo que se respira a lo largo de los once temas que conforman el segundo álbum de Tricky, música futurista, propia del nuevo milenio que se avecinaba. Sorteando con honor e integridad el fantasma del segundo disco, ante lo apoteósico que había significado el debut. Un disco que en su momento estaba dispuesto a seguir rompiendo los paradigmas musicales de la época. Una densa y etérea combinación de soul, jazz, rap y sombrío blues se encarga de convertir Pre-Millennium Tension en otro gran disco.  
“Vent” es la pieza que abre el álbum y de arranque nos mete una cachetada con sus oscuras, densas y siniestras sonoridades, que oscilan de un lado a otro, destacando la perversa voz de Tricky que sobre el final se va desvaneciendo ante sampleos de estrindentes feedback de guitarras que resulta realmente lacerantes. El agrio y peculiar rapeo de Tricky continua para  contrastarse con la apacible melodía de “Christiansands”, “Triky Kid” es una genial rareza en donde danzan juntos samples, secuencias y el acosador rapeo del bristoliano, esta vez bien secundado por vivas y malévolos fraseos gansta. “Bad Dream” gracias a su bizarra y terrorífica sonoridad hace honor a su título, tema realmente alucinante, que tranquilamente podría convertirse en el mejor soundtrack para cualquiera de  nuestras pesadillas. La minimalista y sombría “Makes Me Wanna Die” es una de las piezas más bellas del álbum, en donde la sensual voz de Martina resulta espectacular. Qué tal rapeo, para más extraño y auténtico el que se manda Tricky en la ruinosa “Ghetto  Youth”, así como en “Sex Drive” y sus delirantes dubs, la oscura “Bad Thing” nos trae de nuevo atmosferas esquizofrénicas, mientras que  la agresiva “Lyrics Of Fury”, nos hace mover un poco el cuerpo al compás de sus rítmicas percusiones.  La genial “My Evil Is Strong”, es un  tema rarísimo en donde los instrumentos suenan anárquicos, sin coherencia entre ellos, en donde los punteos de una guitarra acústica van y vienen sin sentido, y el  rapeo susurrante de Tricky resulta acosador, por la misma senda sigue “Piano”, la canción del cierre, pero que esta vez como lo dice su título, el piano si da ciertas pautas por donde debe ir la ¿melodía?.
Tricky en su concierto en Lima, mayo del 2012
Hace 16 años, al escuchar este muy buen álbum, sentí que estaba ante un genio, Tricky se convirtió en mi marciano favorito. En 1996 los lectores de Rolling Stone lo eligieron como el mejor artista electrónico. Tricky había evolucionado el mundo del indie pop, pero ese trayecto musical ascendente, experimentaría un estancamiento con sus siguientes álbumes: Angels With Dirty Faces (1998), Blowback (2001), Vulnerable (2003), Knowle West Boy (2008) y  Mixed Race (2010). Logrando que muchos nos olvidemos de su existencia.
El 2011, Tricky visitó nuestro continente, como parte de su gira promocional del Mixed Race llegando a presentarse por primera vez en nuestra capital, el 24 de  mayo de ese mismo año en una discoteca miraflorina, ofreciendo un memorable show para los presentes, en donde Tricky se bajó del escenario para cantar y caminar entre el público. Aquella noche, Tricky hizo recordar a sus seguidores que como músico aún tenía mucho por ofrecer y que solo era cuestión de tiempo esperar su renacimiento musical para volver a sacudirnos los sentidos como en antaño.
FALSE IDOLS (2013) 
“Los falsos ídolos no saben nada de tu vida”    Tricky
Lanzado en abril de este año, bajo su propio sello,  False Idols  rompió el maleficio de una serie de álbumes irregulares, tomando como base lo hecho en Maxinquaye, sin llegar a ser un calco de este emblemático álbum. Mostrándonos un sonido siniestro, oscuro  infectado de grooves, pleno de líneas de piano y cuerdas, sirviendo eficientemente a esas dulces voces souls que pueblan el álbum, además del perturbador susurro   de Tricky que vuelve a secundar a la perfección las voces principales.
En False Idols, nuevamente Triky logra relacionar con eficiencia oscuras sonoridades con lo simple y estético, ese peculiar sonido entre lo incomodo y lo bello, tan propio en el músico. False Idols es un retorno a sus raíces.
La prensa reaccionó favorablemente ante el nuevo trabajo de Tricky, catalogándolo con el repetitivo cliché de “lo mejor desde….Maxinquaye” y dándole en sus reseñas puntaje casi perfecto. Y es que Tricky vuelve al terreno del que nunca debió salirse, la simpleza para crear su arte, con canciones cortas que tiene lo justo y necesario para seducirnos y conquistarnos, aunque para este disco exagera con algunas, pues parecen cortadas abruptamente o casi semejantes a un demo o boceto de canción. Entonces ¿Por qué tantos años deambulando entre melodías y exploraciones sónicas carentes de interés? En este nuevo disco estoy tras cada uno de los temas. No me importa si a la gente le gusta. Estoy haciendo lo que quiero hacer, que es lo que hice en mi primer disco. Eso es lo que me hizo quien soy al principio. Si a la gente no le gusta, me da igual, porque estaré donde estaba entonces” ha declarado Tricky.
Sobre comparaciones con su primera producción, Tricky mismo ha señalado que este álbum es mejor que Maxinquaye, pero creo que es un comentario exagerado del artista, sin embargo estamos ante un gran disco.  
En esta nueva aventura, Tricky es acompañado por las voces de Francesca Belmonte, que a pesar de lucir muy bien, no logra hacernos olvidar  a la cautivadora Martina Topley-Bird, Peter Silberman en “Parentheses” y Nneka en “Nothing Matters” alcanzan roles destacadísimos. Temas como “Bonnie & Clyde”, “Valentine” o  “Tribal Drums”, nos hace ver que Tricky aún puede hacernos delirar como hace 18 años.
Yendo a revisar cada una de las canciones del álbum, este se inicia con “Somebody’s Sins” en donde su atmosfera siniestra nos seduce directamente, pues se trata de un terreno sonoro que al seguidor de Tricky le resulta familiar. La rítmica y pegajosa  “Nothing Matters” es realmente exquisita en cuanto a texturas sonoras y por la cándida voz de Nneka, que simplemente suena genial. El siguiente corte, “Valentine” nos lleva por caminos más lúgubres y tensos, aunque los bellos susurros de Alison Goldfrapp nos pintan oníricos parajes. Entre el disco y el dance luce la hipnótica “Bonnie & Clyde”, prosigue “Parenthesis” y ese genial canto soul de Peter Silberman de The Antlers, además de sus intrigantes falsetes, que se erigen sobre agresivas guitarras, dubs, y tonalidades soul. La combinación de melancólicas líneas de teclados con rítmicas capas de sonido producido por cajas de ritmo, se encargan de crear un ambiente denso en “Nothing’s Changed”.  
 En “If Only I Knew”, las  seductoras líneas de guitarra y voces, transitan sobre una bruma de teclados y suaves percusiones. “Is That Your Life” es un excelente tema,  en las que guitarras funk son matizados con retazos de hip-hop. Mientras que en “Tribal Drums”, unas  retorcidas cuerdas se unen a exóticas percusiones. La electrónica, ambient y minimalista “We Don’t Die”, gracias al dúo de voces Belmonte/Tricky,  posee un hipnótico poder que te terminará por hacerte repetir el estribillo “We Don´t , We Don´t, We Don´t/ We Don´t Die”.  “Chinese Interlude” es una dulzura de canción, gracias a la bella voz de Fifi Frong, y las embelesadoras cuerdas acústicas.
Sobre el trayecto final del álbum, el decadente bajo de “Does It”, con su repetitivo punteo, caja de ritmo y perturbadora voz de Tricky, nos entrega uno de los momentos más tensos del disco y que terminará de manera abrupta. “I’m Ready” se exhibe como una pieza de minimalismo electrónico,  oscura y cómplice. Teclados y cíclicas percusiones de caja de ritmos nos vuelven a hipnotizar en   
“Hey Love”. Para el tema que cierra el disco, “The Passion Of Christ”, Tricky sale de la sombra y se hace protagonista por medio de sus demoniacos susurros, en medio de una pesada atmosfera de sonoridades orientales, y cíclicas percusiones de caja de ritmo. En la edición deluxe, viene como extra, el remix de “Doest It”, producido por Tricky, que a diferencia de su versión original, se le añaden  envolventes percusiones y sonidos industriales.
En  False Idols, Tricky ha podido crear, luego de mucho tiempo,  riquísimas melodías, de texturas sonoras exquisitas, simplemente con una buena base rítmica, muy sutil que nos atrapa delicadamente, y construyendo ambientes sombríos que intrigan y perturban a lo largo del disco.
False Idols  podría colocarse como el álbum que le sigue en calidad al Maxinquayne, el que proclama a los cuatro vientos el feliz retorno de Tricky a sus alucinantes mundos sonoros, en donde la complejidad se vuelve un atributo. 


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