viernes, 11 de diciembre de 2015

LOS 28 MEJORES DISCOS PERUANOS DEL 2015 Episodio 1 (28-21)

Sí, este año nos quedamos con 28 producciones nacionales entre nuestras favoritas. Los Beach House no fueron los únicos en sacar dos discos en un año, en nuestro medio tuvimos dos casos de músicos que decidieron hacer lo mismo, Zetangas y Alexander Fabián Gómez (bajo los nombres de Miyagi Pitcher y Ozono, ¡Ah! y un single más como Siam Liam). Sabemos que hubieron más producciones tantos físicas como virtuales (qué manera de abundar éstas), de las cuales podemos mencionar los trabajos de El Otro Infinito y el Universos Paralelos de Dante Gonzáles, así como el retorno de Campo de Almas  tras algunos años de silencio. Por ahora les dejamos el primer episodio, que tiene música para todos los gustos, en las siguientes entregas comentaremos más de lo que fue este 2015.  

28
Blonde
Miyagi Pitcher
Chip Musik Records
Cautivadoras sonoridades que transitan entre el “vapor-wave”, el "synth-wave" y el “ambient”, es lo que transpira esta narcótica obra que tiene su punto de partida en la astral “Rise”, prosiguiendo los ambientes difumados de “Lunares” y así irán sucediéndose una serie de sugestivas piezas instrumentales.
La música del proyecto Miyagi Pitcher (nombre que tiene su raíz en el recordado maestro de la versión original de la película Karate Kid) también está constituida por regresiones hacia piezas clásicas de los 80s, desdibujándolas totalmente, destacando “Wish (Radio Single Mix)”  tomado del famosísimo tema de Wham “Careless Whispers”, “Sandr@” extraído del emblemático hit “Maria Magdalena” de la alemana Sandra, “LauraS” exprimido del exitoso “Self Control” de Laura Branigan, “Garzón” de la entrañable “Secret” de los OMD y otras atractivas versiones o “tributos” que  resultan irreconocibles en relación a sus pistas originales.
Otros pistas como la bizarra “Chinese” donde una especie de  fuerza destructora parece abrirse paso, los ruidos indescifrables de “Celestial Son-g”, las envolventes atmósferas de la densa “Susi”, los acosadores sonidos de “Elisa”, el ruidismo estridente de “∞”, los parajes templados de “Acuarela” y el exótico new age de la genial “Hipnagogia” confirma lo descrito en la reseña del portal del sello, “una aventura nostálgica post lo-fi a veces incómoda...un disco a la vez cálido, futurista, extraño y totalmente simple”. Blonde ha sido un feliz hallazgo. 



27
CANCIONERO PARA VÍCTIMAS DE SINIESTROS
FÚTBOL EN LA ESCUELA
Auspicioso álbum debut de esta novel banda del distrito limeño de Los Olivos, liderada por Sayo Arrarian (voz y guitarra), cuya música recorre diversas sonoridades “indies”, gozando de supremacía las atmósferas dream-pop, construyendo parajes nebulosos de efectos somníferos, propios de los atardeceres capitalinos embargados por la melancolía, por donde transita el peculiar canto de su vocalista, cansino en algunos momentos y descorazonado en otros. 
Aquí el equipo de fútbol
A lo largo del disco se van descubriendo ensayos con distorsiones y diversas texturas que contrastan con el sonido “adormecedor” que predomina en el disco. Guitarras ondulantes hilvanando melódico pop en la inicial “Música para Fantasmas”, las psicodélicas cuerdas de “Autista Furioso”, que parecen burbujear en el espacio, a las que se suman inconexas interferencias; los vertiginosos guitarreos sobre el final de “Navegantes Futuristas”, y el “pseudo-noise-pop” de “Souvenir” se muestran como claros ejemplos de lo dicho. 
A pesar de algunos pequeños “baches” provocados por su exceso de sonidos densos, los muchachos de Fútbol en la Escuela salen airosos  al presentarnos a través de su nostálgica música (creo que de ahí viene el por qué del nombre de la banda)  una propuesta que guarda ciertas referencias con lo hecho por bandas como Catervas y Abrelatas entre el 2004 y 2005, pero con un toque personal y que por ahora  se muestra único y atrevido en nuestro medio, que esperamos se consolide en el futuro.



26
Killa
Ozono
Chip Musik Records
El segundo trabajo de este cultor del ambient music bajo el nombre de Ozono, en esta ocasión nos ofrece hipnótica electrónica de rasgos eclécticos y en algunos momentos colindantes con el IDM, influenciada por sonidos andinos y poesía quechua, dando espacio también a sonoridades post-rock y shoegaze, aunque este último en menor grado, consiguiendo con sus sonidos astrales y ascendentes construir atractivas atmósferas a lo largo del álbum. 
En “Quchapa Takin” uno puede experimentar la sensación de estar "flotando" a través los cielos andinos, la atenta escucha de “Kitumy” es una provocación hacia alucinaciones de características místicas, los sonidos de palos de lluvia deslizándose sobre los teclados en la espacial “Itana”, las sonoridades mágicas y triunfales de “Kanchariway”, los magnéticos synths de “Creador de sueños (noche de estrellas)” transportándonos por paisajes propios de las gélidas alturas, el IDM-ambient de rasgos minimalistas en “Uchuy Ñawi”, la misteriosa “Musquy” donde confluyen sintetizadores e instrumentos andinos de viento, la electrónica líquida de “Nina Chasqui” convergiendo en diversas latitudes, el canto de las aves sobreponiéndose a unos atmosféricos sintetizadores en “Golondrina”, y los adormecedores viajes que se experimentan en “Kuichi” , “Anaq” y la onírica “Lasta” atestiguan de la delirante propuesta de Ozono. 



25
¡PACÍFICO!
EL AIRE
Indiscutibles himnos que forman parte de la cultura popular latinoamericana, nos gusten o no, son reinterpretados por José Javier Castro y su banda de manera muy especial y con mucho cariño, donde convierten por ejemplo boleros “cantineros” en excepcionales piezas punk-rock, destacando dos de ellas: “Como voy a olvidarte” de Segundo Rosero y la extraordinaria versión de “Cruel Condena”, composición de Franklin Cabrejos y hecha famosa por el gran Lucho Barrios. Debo confesar mi romance con esta versión desde que la escuché por primera vez en la presentación de V, allá por el 2010, es más el tema fue incluido como bonus track en ese álbum.
Los arreglos de cuerdas se constituyen como puntales de este álbum de covers, desfilando las chirriantes guitarras en “Cuando crezcas pueblo mío”, dándole al wah-wah en “Corazón Andino” de los Shapis, todo el virtuosismo expuesto en la colorida y emotiva “Palmeras”, los guitarreos punk-rock en “A la sombra de mi madre” o los portentosos guitarrazos de “Guillatún”. Resultan también atractivos los ambientes enrarecidos y enajenados como las desquiciadas sonoridades de “Abrázame”, canción de los Yorks o el tortuoso y angustioso coro al unísono de la desesperada “Ausencia” del maestro Héctor Lavoe, además la exquisita versión de la cumbia “Indiferencia”, que tras su místico e hipnótico inicio, irrumpe los entusiastas "punteos" de una saturada guitarra que conserva la esencia de la versión original,  que presenta coqueteos con “La Negra Tomasa” de los Caifanes.       
Formación actual de El Aire
¿Qué ha logrado este disco, para que esté entre lo mejor del 2015? Que le preste la debida atención a una serie de canciones archiconocidas, y en algunos casos “odiadas” por mi persona, en sus nuevas y remozadas versiones, y que por fin les haya encontrado el gusto tras tantas décadas de infeliz convivencia. 



24
Ruidósfera
Ruidósfera
Hasta que por fin la banda arequipeña se animó a lanzar sus tantas veces postergado Cd, ¿ha valido la pena la espera? Por supuesto, pues he aquí un valioso cargamento musical acumulado por casi dos décadas, que plasma las diversas variantes sonoras por las que ha transitado la banda arequipeña desde sus inicios hasta llegar a la formación actual, donde podemos encontrar canciones “antiquísimas” (“Como perder” o “Sombras de Libertad” que datan de 1997) que nunca se pudieron grabar en su época, ya sea por falta de recursos, tiempo o “ganas”, las cuáles se registraron en el estudio en su gran mayoría en el 2005, entre las que destaca “Amadyz”,  pero la dejadez nuevamente hizo que se postergara su edición hasta el 2013, pero su lanzamiento todavía tardaría hasta nuestros días. 
A través de sus extensos 75 minutos de duración, este álbum reúne sonoridades que van desde el punk, la neo-psicodelia, el post-rock, post-punk y el noise, exhibiendo la versatilidad de la banda por experimentar con diversos estilos. El disco también incluye dos atractivos “bonus tracks”, el primero de ellos exhibiendo  experimentaciones con climas y atmósferas densas y ruidosas que datan de 1995, mientras que el segundo resalta sus pinceladas post-rock (en una época en la que nadie hacia post-rock en el Perú), noise y progresivas.     

23
Alias la gringa EP
Alias la gringa
El cuarteto de féminas arequipeñas expulsa en su combativo EP debut, sucio rock’n’roll, sórdido horror-punk y corrosivo garage rock, crudo y salvaje, sin miramientos ni rodeos, asfixiándonos con sus abrumadoras sonoridades y gritos destemplados, reflejando ser discípulas fieles de las Savages o los Perfect Pusy o en el mejor de los casos, influenciadas en el legado de The Exploited  o los Dead Kennedys. 
Las arequipeñas presentan un trabajo sin la más mínima ambición de sonar bien, sino la de arrojarnos sobre el rostro (y nuestros sentidos), música emanada de sus tripas, muy visceral y decadente. Quizás el haber contado con la colaboración de "Wicho" García (Narcosis) en las perillas, haya contribuido en la consecución de su crudo sonido. 
Nota aparte para la subliminal “La Vaca” que tras una prolongada instrumentación vociferan a viva voz una y otra vez “¡me gusta el pasto!”, y la blusera “Blues Animal” que se establecen como las “diferentes” del disco, bajándoles las revoluciones al mismo pero persistiendo el caos, además de ser las más extensas, pues las cuatro piezas anteriores no llegan a los dos minutos de duración.
Si bien este adrenalínico y violento EP no llega ni a los quince minutos, uno los vive con mucha intensidad, resultando ideal para desencadenar frenéticos “pogos” y dejarse llevar por el desmadre, me entusiasma en sobremanera la idea de verlas alguna vez en vivo.    



22
WAYTA
BRAGEIKI
Desde Ayacucho, este artista de música experimental acústica nos ofrece su segundo trabajo consolidando su propuesta de reunir instrumentos tan disimiles entre sí, como casiotone, saxofón huancaíno hecho con PVC, charango y guitarra acústica, siguiendo el espíritu DIY, registrando en su PC sus composiciones realizadas en los últimos tres años. 
En la pieza intro “Amarilis”, sobre penosos sonidos de piano, se van asentando reverberaciones y distorsiones in crescendo hasta "llenar" el espacio. Los sugestivos teclados de “Constelación de Orión” evocan paisajes galácticos, mientras sonoridades andinas son colocadas ante nosotros gracias al Saxofón y charango, ensayando una agridulce marcha en “Chapla Chaplita”, las acústicas cuerdas de “¡Rupay rupay!”, bien lo-fi,  suenan claustrofóbicas, aunque parezca disparatado decirlo, me recuerdan a “somnoliento” Radiohead de comienzos de siglo, alcanzando un gran momento para el disco. Las melódicas líneas acústicas de “Cielo Contraste”  nos entregan instantes de mayor sosiego, mientras que el resonante charango de  “Tempestad Andina” vuelve a trasladarnos por ambientes montañosos. Finalmente las melancólicas cuerdas de “Geosmina” concluyen esta breve pero agradable y convincente obra. 


21
MAQUI
Buh Records
Maqui es el nombre del proyecto experimental que une a los músicos Kevin Muguerza de Almirante Ackbar (guitarra eléctrica, efectos, Microkorg) y Luis Alvarado (Microkorg XL, Mochikas, Monotribe, Monotrone, Kaossilator, micrófono de contacto) responsable del cada vez más sólido sello nacional Buh Records, para dar rienda suelta a sus exploraciones y alucinaciones sónicas a través de once delirantes piezas, presentadas en un disco de edición muy limitada (tan solo 50 copias han sido puestas a la venta).  
Ruidos, interferencias, guitarras y demás artilugios electrónicos confluyen para crear ambientaciones bizarras como en la marcha espacial de “Gravedad de las verduras” o las cuerdas resonantes ambientando paisajes desérticos en “Mirra”, sembrando zozobra con las retorcidas cuerdas de la inquietante “El pantano es el pantano”,  momentos de suspenso con “Oración para la radio”, disonante parafernalia electrónica es expulsada en la breve “Hablando con las hormigas” causando sensaciones perturbadoras, las  desalineadas cuerdas de “Desesperación en la caverna” intentando paradójicamente construir armonías. En  “Comunidad de gente pequeña” se ensaya edificar sonidos de magnitudes extraterrestres, mientras que unas desesperadas líneas de guitarra intentan escaparse de una inminente marea de sonidos atmosféricos en “El cuerpo astral de las botellas”, culminando con “Dormir en la montaña” ofreciéndonos más ruidismo espacial, y en "Escuchar al río" unos afilados punteos flotan sobre capas de enajenadas sonoridades, resultando asfixiantes e incómodas. 
Un feliz ensayo, poco convencional y arriesgado, fruto de la improvisación del dúo, que solo ha tenido esporádicas presentaciones en vivo y cuya continuidad es un misterio. 



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