lunes, 4 de febrero de 2013

DÍAS FELICES: ENCONTRANDO EL PARAÍSO PERDIDO

DÍAS FELICES
SÓTANO BEAT
CONTRACULTURA.2012. 
Cuándo era un niño y acompañaba a mi padre a su campeonato de futbol categoría Máster en el distrito de Carmen de la Legua, luego de cada final de liga era la costumbre celebrar, fue allí que muchos de sus compañeros de equipo me confesaron su pasión por Santana y el Latin rock así como la cumbia colombiana y amazónica. Por otra parte recordando su adolescencia mi madre evoca a The Beatles y los Rolling Stone, mientras que mi abuelita me cuenta de la sonora matancera, los inicios de las primeras matinales y la nueva ola.  Días Felices es un libro que reúne información musical atractiva e interesante de aquellas épocas y nos ayuda  a comprender mejor el contexto musical en  que vivieron nuestros padres durante su adolescencia y juventud.
Agrupados bajo el colectivo Sótano Beat, una serie de melómanos e investigadores musicales iniciaron un viaje al pasado en búsqueda del “paraíso perdido” (“poblado no solo por las bandas de los cincuenta, setenta y principios de los setenta, sino también por el público joven” pág. 7) de los sonidos juveniles y se encargaron de ir publicando sus valiosos hallazgos a través de artículos que aparecieron en el Fanzine Sótano Beat durante los años 2000 y 2008, y en el blog Columna Beat (columnabeat.blogspot.com). Días Felices es un compendio de todo ese trabajo realizado y otros descubrimientos a la fecha, contiene la historia no contada del Rock and roll, twist, surf, a-gogó, enfermedad, cumbia-beat, psicodelia y otros estilos hechos en el Perú entre 1957 y 1983.     
Desde su aparición esta publicación ha recibido buenas críticas de la prensa por su importante aporte a la historia del rock peruano y por estar poblada de una serie de datos que la hacen por donde se le mire  una obra imprescindible para todo melómano e investigador de la historia cultural del Perú contemporáneo. ¿Cómo llegó el rock and roll a nuestra patria? ¿Cómo se iniciaron las fiestas matinales, los clubes, las fiestas enfermedad o psicodélicas, y todo aquello que forjó al rock nacional? son preguntas que son respondidas satisfactoriamente tras la lectura de este documento. Así también contiene mucha información inédita de los Saicos y otras bandas como Los Shains, Los Destellos, Laghonía, Traffic Sound, Los Belking’s, El Polen, Los York’s entre otras grandes agrupaciones que tuvo el país, solistas  como Zulu, Juaneco o el inigualable Jean Paul “El Troglodita”, y también algunas “revelaciones” como enterarnos el lado psicodélico y rockero de Pablo Villanueva más conocido como “Melcochita”.  
ENTREVISTA CON LOS “BEATS”
“Si los medios se interesaron más por el rock en los 60’s era porque éste estaba muy presente en la sociedad y… se podía hacer negocios” 

A los extremos Wili Jiménez (y su peculiar bolso) y Hugo Lévano, en Arequipa
Presentada en las diferentes ediciones de las ferias del libro que se celebraron en las postrimerías del año pasado, Días Felices también se paseó por Arequipa y tuve la oportunidad de conversar con dos representantes del colectivo Sótano Beat, Hugo Lévano y Wili Jiménez para que nos comenten más sobre su obra y sostener una entrevista, la cual por distintas razones se fue postergando pero finalmente aquí la tenemos y en la que también participó Diego García otro artífice de la publicación. 
¿Por qué el título Días Felices? ¿No es una “apología” a que todo tiempo pasado fue mejor, musicalmente hablando?  ¿Tiene algo que ver la popular serie televisiva que evoca esa época?
Hugo Lévano: “Días felices” fue una sugerencia de la editorial. Nosotros quisimos titularlo “Más jóvenes que ayer” (como el álbum de los Byrds) para homenajear a los músicos peruanos que durante los 50, 60 y 70 crearon una obra musical que todavía continúa vigente. Por las buenas ventas que ha tenido el libro, cuya primera edición en menos de seis meses está a punto de agotarse, el título elegido comunicó bastante bien esta idea de homenajear (antes que de apologizar). Creemos firmemente que en todas las épocas, incluyendo a la actual, hemos tenido músicos de primera línea. 
¿Cuáles fueron las principales motivaciones que les llevaron (a Columna Beat) a dar el paso de Fanzine a Libro?  
H.L.: Desde hace un tiempo preparábamos artículos para lo que iba a ser un número doble de Sótano Beat. La falta de tiempo libre y el accidente de nuestro importante colaborador Luis Berrocal –enorme investigador y el coleccionista número uno de música peruana– nos  retrasó. Cuando ya los artículos estaban listos, y comenzamos a buscar financiamiento, nos llamó la editorial proponiéndonos un libro con una selección de artículos publicados. Contrapropusimos uno en donde también aparecieran los artículos nuevos más algunas notas ampliadas del blog, todo ordenado cronológicamente. Llegamos a un acuerdo y pusimos manos a la obra. 
Según la información que han podido recopilar, podrías concluir: ¿Por qué  a pesar de haber tenido  tantos músicos talentosos,  el Perú nunca logró despegar “rockeramente”? 
Diego García: Creo que el Perú logró “despegar” rockeramente en los 60, aunque el Perú era sobretodo Lima, como todos sabemos por eso del centralismo (las bandas de provincia tenían que venir a grabar a Lima, por ejemplo). Había programas de beat en tv y radio, matinales, clanes, suplementos, revistas. La juventud estaba en el rollo, el beat y el “a-gogó” reinaban en todas las clases sociales, en la clase media y media baja, porque era parte de la época, esa conmoción social que se expandió por todos los países bajo el influjo de occidente con el nombre de beatlemanía, de 1964 a 1967 aproximadamente. Luego fue viniendo el eclipse, como todo en la vida, el desgaste, el fin de la fiesta. Las subculturas y contraculturas de los 50 y 60 siguieron siendo un referente en los 70 y en el recambio generacional ya eran otros los referentes y ya no podía caber la inocencia de la primeras épocas, aquella magia no se volvió a repetir. Quizás es necesario mirar atrás, buscar las raíces, para despegar. 
Wili fuiste parte de la movida subterránea de los 80’s, ¿qué diferencias encuentras entre la producción musical de las décadas de los 60’s y 70’s, y la época que viviste, así como sus respectivos contextos en que se desarrollaron ambos? 
Wili Jiménez: En lo que a registro de la música se refiere, la diferencia, justamente, estaba en la producción o la falta de ésta. En las décadas de los 60’s y 70’s, gracias a la participación de las empresas discográficas, hubo producción, en los 80’s y específicamente por el “rock subterráneo”, no hubo mayormente interés de las empresas discográficas, las bandas se auto-editaron, en buena cuenta hicieron demos, es decir grabaciones directas, se grababa a las bandas tocando y quedaba tal cual, sin arreglos, ni nada más.   
En cuanto al contexto… daría para un extenso análisis, en concreto en los 60’s el rock no tenía mayor competencia en el interés joven urbano, su presencia era notoria en los medios y en las calles, veinte años después la realidad era muy distinta, si nos referimos al “rock subterráneo”, éste era ignorado por un público masivo pues no tenía presencia en los medios audiovisuales, fue una movida que fue creciendo por el boca a boca, por el intercambio de casetes, por la situación socio-económica-política que se vivía.
¿Por qué crees que existió un apoyo decidido por parte de los medios de comunicación a la movida musical de los 60’s y éste disminuye a partir de los 70’s? ¿Tuvo que ver en algo el “Velazcato” o definitivamente el rock nunca “pegará” en el Perú? 
W.J.: No creo en apoyos, si los medios se interesaron más por el rock en los 60’s era porque éste estaba muy presente en la sociedad y… se podía hacer negocios. En el gobierno de Velasco se produjo no sólo una buena cantidad de discos, sino también fueron valiosos; incluso, en el siguiente gobierno militar, de Morales Bermúdez, se siguieron editando discos, más bien con el Gobierno de Belaúnde, la situación cambió. El rock existe en todo el país, hay bandas y discos en todos los departamentos, que los medios tradicionales e incluso muchos onlines no lo visualicen no quiere decir que no exista. Al parecer se va necesitar escribir otro libro “Sótano Beat” dentro de 50 años para dar a conocer lo que existía a principios de este siglo.    
¿Cuáles son los comentarios que has recibido del libro, sobre todo de los lectores que no vivieron en esos “días felices”? 
W.J.: Me emociona que el libro haya sido éxito de ventas en las dos ferias internacionales del Perú, la de Lima y la de Arequipa. Me parece increíble y… me preocupa que no haya un solo comentario en contra.
H.L.: La juventud sana y estudiosa de hoy ha vuelto a poner de moda a bandas como Los Shain’s, Los Saicos, Los York’s, Los Destellos, Tarkus, Los Mirlos, Celeste, Zulu, que suenan tan vigente como las actuales. Estas bandas permanecieron por un tiempo olvidadas (y hasta ninguneadas por algunos despistados) hasta que los rockeros, coleccionistas de discos, periodistas y melómanos las volvieron a descubrir.  
Finalmente ¿qué otros “paraísos perdidos” nos hará  conocer Columna Beat con sus próximos proyectos? 
H.L.: El filón de la música popular peruana es inagotable. Nos quedamos con ganas de incluir en el libro artículos sobre Aniceto y sus Fabulosos, Tarkus, Los Pakines, Los Wemblers,  Telegraph Avenue. Sobre todo uno que trataba de intentos de mezclas de ritmos, como el valsongo y el huayno-chachachá. Trataremos de publicarlos en nuestro blog ni bien terminemos de confirmar algunos datos.
Esto no aparecerá como pregunta pero tengo una curiosidad: la tipografía, el color  y tipo de papel, fue adrede, ¿cómo para ambientar al lector en esa época (50’s-70’s)? , pues me recuerdan a las revistas Oiga y Caretas de ese entonces.
H.L.: Jajaja. Lo del color del papel fue una bonita casualidad… Es el color ideal: Si hubiera sido más oscuro, las fotos hubieran salido muy muy oscuras, como es el caso de otros libros. La tipografía y la diagramación también comunican bien esa idea de viaje al pasado, que con una diagramación “moderna” se hubiera perdido.
“MATABURRO” BEAT (¿qué dice Harry…..?
Algunos términos que encontramos en Días Felices nos parecen nuevos por lo que tanto Hugo Lévano como Diego García se encargan de ilustrarnos: 

            Hasta Pinglo tuvo que ver en el forjamiento del rock
Fox-trot:El “trote de zorro” fue un estilo de baile estadounidense que se hizo conocido mundialmente gracias a la aparición del disco, a principios del siglo XX. Felipe Pinglo y otros grandes criollos compusieron varias canciones en ese ritmo que permaneció vigente por décadas. En 1954, cuando el sello Decca grabó las primeras canciones de Bill Haley y sus Cometas, etiquetó a estas canciones como fox-trot (claro, todavía no existía el rock and roll), por lo que puede afirmarse que el fox-trot más vendido de la historia es “Rock around the clock”.
Mods: Subcultura que apareció en Londres a finales de los 50, como grupo de herederos reales de los Teddy Boys o como un alejamiento espectacular de lo que quedaba de ellos, como una extensión de los beats o beatnikis, aunque mucho más elegantes que estos.
En un comienzo escuchaban modern jazz (de ahí el termino mod o modernistas) opuestos a los del trad jazz. Del jazz pasaron al blues (cuando más oscuro mejor), y del blues pasaron al soul y al rhytm & blues, la música mod por antomasia.
Los mods cuidaban mucho el detalle en la vestimenta, por ejemplo solían usar botas beatle o Chelsea, Desert Boots, trajes  de mohair o moaré, pantalones Sta-Prest, polos Fred Perry o camisas Ben Sherman. Para cubrirse del frío durante los viajes en su scooter italianas Vespa o Lambretas llevaban la parka, un abrigo de origen militar. La más popular fue la del ejército americano denominada Fish-tail, por recordar a una cola de pez.
La antítesis de los mods eran los rockers, que imitaban al modelo de rebelión americano, con sus tupés, sus chaquetas de cuero y sus potentes motocicletas Harley Davidson y Triumph, así pues, la fricción era constante entre las dos culturas. Hubo episodios violentos como los de Brighton (centro de peregrinación mod) o Hastings en 1964, que contribuyeron a fomentar una imagen negativa del movimiento. Para finalizar he aquí dos pensamientos de un ex modo y otro de un mod de toda la vida que define la filosofía del movimiento mod:
“La razón de que hubieran mods es porque había estrellas de rock”, David Bowie.
“Vivir es un eufemismo para definir el vivir limpio bajo circunstancias difíciles. Tienes tus propios valores, tus propias escalas temporales, tus propias unidades de existencia”, Pete Meaden.
Beat: En los 50 surge el movimiento beatnik. El término beatnik es un cruce entre las palabras beatífico y sputnik. A comienzos de los 60, en Liverpool, al parecer ya existían bailes beat animados  por bandas locales, estaba tomando forma el llamado merseybeat, aquel estilo musical de bandas como The Beatles, The Searchers, Gerry & The Pacemakers, etc.
Beat y merseybeat deben provenir de la palabra beatnik. Merseybeat es el beat de Mersey, porque Mersey es un río que pasa por Liverpool.
Cumbia-beat: A finales de la década de los 60, una generación de brillantes músicos lograron crear un sonido guitarrero, único en el mundo, que logró fusionar exitosamente la música tropical con el sonido beat. Enrique Delgado (de Los Destellos) y Berardo Hernández “Manzanita” fueron los avanzados de esta brillante generación de músicos 100% peruanos.
Fuzz: Pedal de distorsión de la guitarra eléctrica. En “Satisfaction”, de los Rolling Stones, se escucha uno de la marca Gibson Maestro. Este mismo es el fuzz que usarán los Electric Prunes en su “I had too much to dream”. Las bandas de garaje (pre psychodelia y psychodelia) usarán y abusarán de este efecto, convirtiéndolo en su sonido distintivo, sobre todo los grupos de garaje más salvajes, usualmente llamados de garaje punk. El clásico sonido del beat amateur con fuzz, a menudo sazonado con órganos combo (Farfisa, Vox, Aletone, etc.), produce una mezcla explosiva sorprendente, un sonido más crudo y apasionado que el de los mismísimos artistas a los que querían emular. Les recomendamos el disco “Target: Fuzz”, de la colección Teenage Shutdown, que dirige Tim Arden, el mismo de las colecciones ultra garageras “Back from the grave”.
A-gogó: Una de las discotecas más famosas de inicios de los 60 fue el Whisky a Go-Go, de Chicago. Allí tocaba Johnny Rivers acompañado de una chica DJ que ponía discos en una jaula colgada del techo. El efecto de Johnny tocando y una chica vestida en minifalda bailando en una jaula creó una estética que fue copiada en todo el mundo, incluyendo a algunos los programa de tevé nacionales que incluyeron ballets a-gogós como las Ritmo Girls, las Cincodélicas o los Jet´s.



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